LA HISTORIA DE CLAUDIO

 

Claudio, joven, buen mozo y recién llegado Argentina después de residir algunos años en Europa, usaba su computadora para comunicarse con su novia que  allá había dejado.

Un día encontró navegando la dirección de planeta chat, y con su habitual juvenil curiosidad entró a una de las salas, donde supuestamente todos eran mayores que él, pero es que no soportaba la conversación insulsa de los jovenes de su edad.

Apenas llegar, y con su personalidad abierta y extrovertida se hizo amigo de muchos.

Conoció a Pelusa, a quien comenzó a decirle mamá, se mandaron fotos, le contó de su vida, de su novia.

Ella lo llamaba siempre bebe y lo instaba a la cordura. Una hermosa amistad fue madurando entre ellos.

Comenzaron los jugueteos amorosos, claro, con otras, no con Pelusa, típicos del espíritu de los jóvenes de su país, sin ocultar jamás que Dalia llegaría pronto a vivir con él y a compartir su vida.

Pelusa lo retaba y él le decía que no mentía, que no jugaba al amor, que no tenía la culpa si las mujeres se enamoraban de él , en esa chanza cariñosa y tierna que se había hecho común entre ellos.

Pelusa, convertida en su secretaria recibía y daba mensajes, claro, siempre con el sermón correspondiente, con su manera cariñosa de decirle sinverguenza.

Entre todas, conoció tambien  a Araceli. Bella, con muchos problemas producidos por una reciente y cruda separación, muy dulce, y para colmo, ¡muy amiga de Pelusa!

Para colmo porque debía soportar los regaños y tiradas de oreja de Pelusa  y sus llamados de atención.

Pero los sentimentos de él comenzaban a temblar.

Cuando Pelusa lo retaba, él sabía que tenía razón, pero se justificaba porque Araceli ya había marcado su corazón.

Pero Delia prondo llegaria y debería decidir. Delia era la realidad conocida y que lo circundaba. Araceli era por ahora un sentimiento tierno pero sin materialismo, una ilusión.

Pero, por otra parte, Araceli le gustaba, lo motivaba, le movía el corazón. Temió dañarla y hundirla aún más en sus problemas, por lo cual tomó una drástica decisión. Se alejó del chat. Claro, hacía sus escapadas, que no podía evitar, disfrazado y para ver que ocurría en ese antes su mundo.

Lo que no se sabía es que su alejamiento también dañaba a Araceli, profundamente, que solo vivía pensando en él.

Dalia llegó un día cualquiera, y desde el primer momento, una barrera invisible se levantó entre ellos. Intentaron revivir los días pasados en Europa, pero a las pocas semanas supieron que eso ya no funcionaba.

Cristian volvió al chat que lo llamaba como un imán. Y volvió a Araceli.

Allí la encontró, siempre dispuesta, siempre tierna, siempre amándolo, siempre con su belleza.

Reaunudaron encuentros, conversaciones, llamadas y un día Araceli viajó a visitarlo.

El encuentro fue maravilloso.

El mes que vivieron juntos pasó volando, dejando solo sabor dulce y de poco.

Cristian ahora cierra la valija. Han pasado 15 días desde que se separaron llorando en el aeropuerto, pero con la promesa de que él viajaría como lo había ya planeado tiempo atrás para estar definitivamente juntos.

Siguen hablando a diario, por ahora en el chat, por telefono y en el corazón. Cristian agradece a diario la tecnología que le entregó lo mas hermoso de su vida.

Araceli lo espera ahora deleitada mientras insta a Pelusa a enamorarse, a buscar a un Claudio en los intrincados caminos de la net.

 

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