OTRA OBSERVACION
ACERCA DE
LA TRAICION

Leyendo a Crystal, y repensando mi vida reciente, me digo que creemos en lo que nos dicen ( aún las evidentes mentiras) por una necesidad de "apuesta ontológica" (una apuesta de nuestro ser al ser-del-otro) que nos haga mas llevadera la cruel realidad de la vida humana.
Vemos que desde lo político y lo económico, desde la cuna a la fosa, somos condicionados a un canibalismo social que no perdona, siendo el Sistema, la cruel maquinaria impía que se encarga de "reprogramar" a los que intentan buscar un mundo más justo para todos sin privilegios ni cultos al poder que erradique la desproporción en la repartición de los recursos y el destino universal de los bienes (palabras tomadas del Magisterio de la Iglesia, a pesar de ser quien escribe un ateo).
¿Qué nos hace confiar en el otro?
Si ese afuera (lo "social"), es el Leviathan (monstruo bíblico) que nos aplasta con su poderosa cola, estamos obligados a conformar nuestra interioridad junto a ese Otro, que por alguna causa, y vaya a saber por que serie de intrincadas asociaciones mentales, moviliza nuestro Yo y nos brinda un ápice de seguridad.
Un
"otro altamente significativo", que nos invita a una
apuesta
existencial sin lugar a ninguna duda.
¿Los resultados? A veces resulta, pero la gran mayoría de las veces no, debido a que proyectamos un ser "a nuestra imagen y semejanza".
Confiar es una acto creativo, una praxis que implica construir un otro, una imagen, un ícono, una representación un "idolon" en el sentido de la palabra griega, de lo que aspiramos que debe ser esa persona tan especial que nos done afecto, seguridad material y psicológica, amor y contención.
Es más, hasta hay una "manipulación ética de ese otro" en forma obligada y sin malicia, porque proyectamos como "debe ser" el Objeto de nuestra afectividad, según nuestras necesidades y preferencias.
Pero la realidad nos muestra que el ser del Otro (y mío) sólo se muestra fenomenológicamente, independientemente del "deber ser" que consideramos que guía a través de fuerzas invisibles el destino de la persona amada.
Más allá de los deseos inconscientes depositados y nuestras aspiraciones personales, se impone la naturaleza del Ser.
Confiar es una acto exclusivamente animal, hasta nuestras mascotas confían en nosotros.
Pero amar es un acto exclusivamente humano y lo edificamos en esa confianza ontólógica básica (conditio sine qua non) enriquecida por la construcción ideal que hacemos del otro.
Por eso, nos enamoramos de una Idea (no en el sentido Platónico) y nos relacionamos frente a frente (en forma física o virtual) con una persona con una determinada forma de ser.
La traición no está en la disposición de quien obra, sino más en la visión de quien construye.O todavía mejor, en la síntesis entre el Sujeto que apuesta y ese "Otro" que se manifiesta como realmente es.
Al igual que el poder, el amor no cambia
a las personas, sino las devela tal cual son. Lamentablemente
estas experiencias se aprenden a través del rigor en nuestras
carnes y sólo pueden aprehenderlas quienes las vivencian.

ERASMO