
LA REIFICACION O COSIFICACION DE LA MUJER
La
reificación (cosificación) de la mujer ha sido una constante a
lo largo de la existencia de los pueblos.
Salvo raras excepciones, donde la regulación de las relaciones
sociales estaba regida por la decisión
femenina, la mujer fue concebida para ser "el reposo del
guerrero" (desde el análisis de Nietzsche) o
"unidad de reproducción"(según la aguda visión de
Marx).
La alienación de sus derechos humanos fundamentales se debió, a
mi entender, a dos causas
principales:
1) Sometimiento Ideológico - jurídico- físico (por parte de
los hombres). En donde se
estableció un corpus de leyes y doctrinas que aseguraban el
status de "propiedad privada"
de la mujer (extensible a la familia), propio de la concepciones
postuladas por el Estado
burgués y las grandes religiones occidentales.
2) La aceptación incondicional del rol impuesto por quienes
perfilaron una relación de
explotación, basada en la asimetría del poder (volvemos a la
acción política de los hombres
sobre el género femenino). O en otras palabras, la misma mujer
fue su propio carcelero, al
creer en toda esa mentira social organizada, producto de la
educación "oficial".
Ahora bien, todo cambio implica un desacostumbramiento
ideológico paulatino (o una
desprogramación producto de la libre reflexión y del
intercambio dialogal auténtico). Se debe querer
cambiar, aún a costa de perder espacios sociales que les brinden
seguridad (ej: el matrimonio, la
familia, el grupo de amigos). Si la mujer no es parte de la
solución, entonces se transforma en parte del
problema.
Los avasalladores siempre ocupan los lugares que cedemos. Está
en las mujeres luchar para no perder
más terreno. Es el comienzo más lógico y coherente. Además,
en forma aislada y solitaria, nunca
podrán ejercer una acción directa que les permita generar el
cambio social esperado.
Quiero darles una palabra de ánimo. Veo que el proceso está en
marcha, no están relegadas a una
cocina o a ser las esclavas de nuestra sábanas. Poco a poco,
lograron transformarse en las soberanas
de su propio ser. Es mucho lo que han avanzado, pero falta
todavía más. No se duerman en los
laureles. Ayúdennos a superar nuestro condicionamiento machista.
Tambíen somos productos de la
"educación clásica". Eso se logra a través del
diálogo y la empatía y el crecimiento conjunto.
Para finalizar, y en lo que respecta a las nuevas relaciones para
con el hombre, no solamente las
experiencias sentimentales negativas permiten que la mujer se
transforme en "madura". Hoy en día, las
jóvenes (por suerte) tienen aspiraciones de realización
personal, que son distintas a la mujer nacida en
la generación del '50 (y del tardío '60 en latinoamerica). No
pasa por ser la "muñequita de porcelana",
sino por el contrario existe un nuevo colectivo de jóvenes
mujeres que afianzan su identidad desde
otros espacios sociales (estudios, participación política,
voluntariados, ONGs, etc). La construcción
del rol social de la mujer en la nueva historia que nace, se
está conformando desde un "codo a codo"
junto a su compañero natural, el hombre. El machismo está
demodé, los varones nos dimos cuenta
hace rato de nuestra estupidez histórica (aunque por orgullo,
sigamos sintiéndonos Pedro Picapiedra y
el amo de la caverna).
Erasmo
