DAR: TOMEMOS UN CAFE

Por razones
técnicas, no me ha quedado otra alternativa que llegar a Uds en
este ahora.
Y es de lo más
oportuno, puesto que increíblemente todo se conjuga para que
esta opinion caiga como “anillo al dedo”.
Es entonces mi
intenso agradecimiento a la Redacción y a Enrique, quienes
sumados al tiempo de mi obligado silencio y sin saber… me
preparan para esto que hoy les quiero DAR!
Yo no voy a
hablar del amor, si bien reconozco que es el tema que origino las
opiniones vertidas.
Prefiero contarles otro aspecto de entrega y de dar, que me ha dejado un gusto amargo en el chat y fuera de él… y lo voy a llevar a una macrovisión: Nuestra Sociedad…
He conocido en
este medio (el chat), una actitud que si se me permite me parece
demoledora.
Un acto de
soberbia, mala educación y verguenza entre seres humanos que
dicen ser amigos, vivir en el 2001 y creerse “cultos”.
La actitud es por
demás simple: La de negarse a tomar un breve café con gente que
ha pertenecido a “nuestras charlas habituales”, cuando
los viajes y las posibilidades permiten el encuentro.
Que les parece
Enrique y Redacción?
Sí, no estoy
hablando del intrincado tejido del amor, las relaciones
complicadas o el chat como vehículo de ninguneo. Estoy
escribiendo de un simple café, unos minutos de nuestro tiempo,
compartiendo lo mismo que en chat pero “cara a cara”.
¡Y ES NEGADO!
No, no nos
sorprenda el amor y el dar y Khalil y El Profeta en el 2001. No
me vengan con poemas ni con cuentos, ni fórmulas gestadas cuando
el ser humano era más humano…
Ha ganado hoy la
sistemática ecuación del egoísmo y del miedo. Porque ¡TODO
EGOISTA TEME!
Ha ganado hoy la
sistemática imposición del destrozo de la auto-estima. ¡Porque
solo sintiéndonos menos… podemos ejercer el EGOISMO en su
máxima expresion!!
Y hemos llegado
al punto social del NO DARNOS… para ejercer la más profunda
manifestación del EGOISTA!
¡Después me hablan del amor!, ¡por favor!!! Comencemos por un café… comencemos por entender que lo grande, lo absoluto… ¡se consigue solo con el cúmulo de lo pequeño!
Fernanda