LA HISTORIA DE CORA

Como siempre a esa hora, Cora prendió su pc y entró a la sala del chat donde pasaba ultimamente muchas de las horas del día...
Su gran soledad, a pesar de tener dos hijas adolescentes, una familia relativamente numerosa y sus gatos, se veía al menos paliada en cierta manera por la conversación que podía sostener con la gente.
Buscó en la lista a su amiga, una argentina muy lejana, con la que había llegado a hacer una amistad más grande que la que tenía con sus propias hermanas. Ella estaba siempre allí, para aconsejarla y escucharla, cosas que no lograba facilmente en la vida diaria...
Y como de costumbre, allí la encontró, siempre dispuesta a conversar un rato...
Como siempre que se encontraba, comenzaron a contarse cosas, de los hijos, de la vida, y más ahora que ella se sentía tan feliz, tan enamorada, tan en las nubes... ¡Tenía tanto para contarle a su amiga!
Se había enamorado, loca y apasionadamente de Darío, un argentino que había conocido hacía un poco más de un mes en esa misma sala de planeta, y no veía la hora de contarle algunas cosas a su amiga...
Total, cuando Darío llegaba, ella solo decía: "¡Ya llegó!" y cerraba el privado sabiendo que su amiga nunca se enojaba...
La alegría le saltaba en las palabras, y con ella las letras, y su corazón llegaba a la cima más excelsa cuando veía su nick aparecer en la pantalla...
¡No podía creerlo aún que pudiese amar así, en tan poco tiempo, a alguien a quien nunca había visto, aunque leía sí por muchas horas, y con quien ahora se comunicaba telefónicamente!
El tiempo siguió su curso... ¡como en toda historia y en la vida misma...!
La amiga de Cora sonreía cuando veía esos dos callados y estáticos nicks en la lista, porque sabía que se desarrollaba en ese silencio...
Ese hermoso amor iba creciendo como mata ponzoñosa, y su amiga Cora sufría sus envenenamientos, y con ellos los delirios propios de todo amor...
Se fue enterando así de los planes para encontrarse, de como hablaban de que él viajaría a conocerla, de los nerviosos preparativos de ella para recibirlo, de las dudas de esa hermosa mujer que era su amiga acerca de si le gustaría a él cuando la viera, y de los miles de detalles que todo ello conlleva...
Llegó el día del encuentro... Por lógico Cora no apareció por el salón, y ella compartía la felicidad de saberla ahora ya tranquila junto a su gran amor...
Cuando al día siguiente vio entrar los dos nicks juntos, separados por la típica barrita,Cora/Darío, supo que no había pensado mal, que estaban gozando de ese encuentro...
Le comentaron de su felicidad, de cuanto se amaban y se entendían y de lo hermosos que se veían uno al otro... ¡Parecían la imagen misma de la felicidad...!
¡Pero...!
Bueno, pienso ahora, jamás falta un pero...
A medida que los días pasaron, Cora comenzó a entrar cada vez más seguido al salón y siempre sola.... Al principio, le decía que él se estaba bañando, que había salido con alguna de sus hijas, o que sencillamente estaba viendo televisión...
Pero un día le contó llorando que todo había fracasado, que su perfecta maravilla había resultado ser un aprovechador, que sólo se le había aproximado por su dinero, y que cada día le pedía más y más...
Cora que no quería que sus hijas supiesen lo que pasaba, intentaba simular ante ellas, de acuerdo con él, que todo seguía su rumbo normal... Mientras, apuraba los trámites para que él regresase a su tierra, si bien ella ya pasaba las noches entre la computadora y el diván que tenía en el escritorio...
Finalmente, luego de tumultuosas discusiones, en las que la amiga trataba de ser la intermediaria que pusiese paz, ya que los dos le contaban sus penares, lógicamente Darío siempre negando todo y afirmando que la quería, y que si le ped1a algo de dinero era porque lo necesitaba y ella tenía el suficiente, llegó el día de la partida....
Darío le confesaba que le costaba dejar a Cora porque la amaba, pero que no podía hacerla reaccionar y entenderlo.... Cora sólo quería que él se fuera de su casa, de su cama y de su vida, aunque no negaba que lo quería con toda su alma, y que le dolía muchísimo perderlo.
Darío partió una tarde rumbo a su país... Cora le lloró a su amiga su amargura, su desilución, su desesperanza.
Cora vivió días de desconsuelo, de confusión y de angustia... Darío por su parte desapareció por un tiempo...
Semanas más tarde el apareció nuevamente, cuando ella no estaba, a preguntar por ella, a saber como estaba, y si ya lo había perdonado...
Cuando Cora se enteró lloró amargamente, pero estaba resuelto a olvidarlo, aunque también a perdonarlo... Cora le repetía a su amiga que no quería hablar con él nunca mís...Pero él volvió y nuevamente comenzaron los escarceos, ya amorosos, ya de peleas..
La amiga seguía de intermediaria, recibiendo mensajes, quejas, llantos, desconsuelos, amarguras..
A eso siguió el infantil juego de entradas escondidas, disfrazados con diferentes nicks, por parte de uno o del otro para observarse sin hablar, para saber que hacían hasta que un día Darío desapareció en lo que parecía ser forma permanente, luego de despedirse de las dos...
Cora siguió sufriendo por no verlo, por extrañarlo en una situación ambigua de querer verlo, pero no quererlo...
En ese tiempo apareció en escena Marcelo.
Marcelo trabó relación desde un primer momento con la amiga de Cora. Tuvieron largas horas de conversación, en las que él le comentaba de su soledad, de su vida, de sus cosas... Convirtieron esas conversaciones en una amistad que se robustecía con el tiempo...
En la primera oportunidad en que Cora entró estando Marcelo, la amiga se lo presentó y al rato....
Bueno, pero esa es otra historia.... ¡que sigue en un próximo capítulo...!
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