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CHAT-DEPENDENCIA

Un día un
padre de familia llega a su casa después de un duro día de
trabajo. Su hijo pequeño, le recibe alborozado y contento y,
cuando el padre está leyendo tranquilamente la prensa, el niño
le pregunta: "Papá, cual es tu salario por cada hora de
trabajo?". El padre, extrañado por la pregunta, y sin
embargo cansado por su trabajo, le responde: "Hijo mío,
déjame tranquilo, no ves que estoy muy cansado?"
A pesar de la respuesta, el niño insiste, e insiste, hasta que
su padre, harto de las molestias de su persistente retoño, le
contesta malcarado: "Hijo, te he dicho que me dejes
tranquilo de una vez!!". El niño, ante tamaña desfachatez
del padre, se retira derrotado y opta por irse a la cama a
dormir.
Sin embargo, pasados los minutos, al padre le entra un repentino
cargo de conciencia y acude a la habitación de su hijo a
presentarle sus disculpas. El niño aprovecha la ocasión y le
cuestiona de nuevo: "Papá, cual es tu salario por cada hora
de trabajo?". El padre decide complacer a su hijo y le
contesta: "10 dólares, hijo mío". El niño se queda
pensando y de nuevo pregunta: "Papá, podrías prestarme 5
dólares?" El padre, extrañado de nuevo, pero decidido a
complacer a su hijo, le da los 5 dólares. De pronto, el niño
rebusca bajo la almohada, encuentra otros 5 dólares, se los
ofrece a su padre junto con los 5 dólares del préstamo y
pregunta: "Papá, podrías venderme una hora de tu
tiempo?"
Esta historia, quizá conocida por muchos de ustedes, ilustra
desde mi punto de vista un problema que existe en nuestra
sociedad actual, y es la escasa atención que le prestamos a
nuestras próJimos, ya sea por asuntos de trabajo o de cualquier
otra índole.
Quisiera opinar sobre el tiempo que nos ocupa el chateo diario,
un tiempo que en muchos casos llega a convertirse en auténtica
dependencia de un instrumento positivo para algunos, como bien
queda reflejado en los escritos publicados en está página.
Pero, al margen de los
asuntos de desengaños amorosos, alguien se ha planteado lo que
puede suponer para familias, amigos, etc.., la terrible
dependencia que supone el chat?
Alguno me dirá que todo es cuestión de poner las cosas en su
sitio, de aplicar el sentido común y te tener bien claro donde
se está y para qué sirve esto del chat, claro, pero algo
similar me comentaron a m con respecto al tabaco y ya ven, sigo
con este vicio escasamente saludable.
Sirva la historia reflejada aquí para expresar una idea, para
reflexionar sobre lo que tenemos y lo que no tenemos, porque, al
final del día, después del chateo.. ¿qué nos
queda??
Lo cercano, solo lo cercano.
De eso es de lo que deberíamos tener dependencia, esa debería ser nuestra droga. Seamos capaces de invertir 10 dólares en lo nuestro.
Como dije en anteriores
escritos, el chat es prescindible. Lo que tenemos al lado no lo
es.
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