¡REFLEXIONEMOS!

Y llegó el gran día de la inauguración de la página de Planeta.
Curioso resulta el precipitado análisis con que ayer me fui a dormir, recordando los múltiples comentarios; curiosos fueron los comentarios, curiosos somos nosotros.
Lo
que se gestó, según yo, como un lugar de encuentro para dejar
una huella menos indeleble que nuestra efímera pasada por el
chat, se transformó en una primera instancia, en una enfermiza
carrera por jugar con las fotos, como si fueran “monitos”
de álbum infantil que se coleccionan y se elige el más
llamativo. No me alcancé a dar cuenta si alguien se habrá
tomado el tiempo para leer, reirse, identificarse o asombrarse
con el contenido completo de cada texto, no sé si
alguien reparó en la diagramación, no me
enteré si alguien aplaudió el acierto de la bien escogida
música (apostaría que sólo se recuerda a Santana), no me fijé
si alguien aprobó el colorido... quizás alguien vio que había
fuegos de artificio en la puerta de entrada..
Me quedó cierta espinita clavada al no haber leído un reconocimiento público al cariño y trabajo puestos allí, pero tengo la esperanza que los abrazos y vítores están llegando, vía privado, vía mail o vía teléfono. Vayan mi mis felicitaciones concretas y un estruendoso ¡clap clap clap ! tanto por la iniciativa como por la ejecución.
Volviendo
a las curiosidades, no contaba con el show que se armaría por
las fotos; algo que supuestamente era una ventana más de
acercamiento, para conocer otra faceta de nuestros compañeros de
tantas jornadas, se tornó en una extraña y odiosa mezcolanza
de halagos y críticas... “qué linda
es Fulanita”, “¿Vieron la pose de Menganita?”,
“¿Qué es lo que tiene Zutanita?”. No hay que ser
sociólogo para maravillarse con nuestra humanidad en pleno y
todos los matices que salen a flote, cuando mirarnos a la cara,
gatilla tantas cosas juntas. ¡Qué manera de aflorar
inseguridades!... alguna lógica tiene, cuando pensamos en la
infaltable aprobación social que todos buscamos de algún u otro
modo, más las búsquedas particulares de cada cual. Ojalá esta
explosión de rostros en pantalla, sirva para la reflexión de
nuestra autovaloración, pero al sentarnos frente al espejo de la
foto que se duda en mandar, invitaría a tomar en la otra mano
alguno de nuestros propios escritos y ver si coinciden y tienen
coherencia, cuando armamos el paquete completo de nosotros
mismos.
Nos
hemos conocido mediante la deliciosa palabra escrita que ya es
gran mérito y las palabras no siempre se las lleva el viento.
Queda la esencia de cada uno en la frase acertada y en el
desacierto. Ahora letras y fotos aparecen en la balanza. Quedará
el tilde que no pusimos como la arruga que se nos ve en los ojos;
la H que nos comimos como las canas que nos salieron y
todas las faltas de ortografía como el
sobrepeso de que nos quejamos, pero eso somos y no por escribir
muy perfecto, seremos tan perfectos. Aspiro a que prime la
cordura; no creo que los afectos cambien porque a alguien no le
gusta como llevamos el cabello y al revés, una linda sonrisa no
nos hará brillantes escritores. Con todo el respeto a quienes no
tienen ganas de darse a conocer y el mismo respeto hacia los que
han desparramado su crítica en el chat, hago la última
invitación, ahora a la mesura.
Cambiando
de tema y yendo al contenido de la página, eché de menos ese
saborcito tan dulce a tierra hispanoamericana. No siento que
seamos un club de corazones solitarios donde el único tópico
son los ciberamores. Ésta será una opinión como tantas, pero
me gustaría leer a futuro, crónicas que transmitan los colores,
olores y sabores de nuestros campos y
ciudades y capaz que hasta me anime a
contarles cómo es vivir bajo la Cruz del Sur. En fin, tenemos
tanto por delante y como alguien dijo por ahí “hemos
llegado tan lejos estando tan lejos”, que no dudaría en
creer que nos espera más de una agradable sorpresa en esta nueva
página.
Les dejo todo mi cariño y un muaccckkkkkkk.

AMEBITA