ARRÁNCAME LA VIDA que no soy un almácigo

He leído, me he reído y contestaré.
En primer término deseo aclarar que el diablo sabe por diablo... ¡pero más sabe por viejo!
Es entonces cuando me presento como una de las “permanentes” de la sala 4-2 desde que se abrió.
La mujer descripta por Talita me recordó a mi abuela. Ya no puedo incluir a mi madre, quien con su trabajo y su sueldo co participaba en la dinamica familiar.
No negaré que mi madre miraba novelas: “Malevo” con Roldolfo Beban , “Rolando Rivas, Taxista” con Claudio Garcia Satur. Pero tampoco negaré que fue una dama que tuvo “bajo su pie” al departamento comercial de más de una zona en la otrora poderosa empresa de Telecomunicaciones Argentina.
Y es aquí cuando vuelvo a presentar a la mujer de transición. Hoy la mujer no teje calceta, tiene un sueldo que le permite una independencia.
En algunos casos dicha independencia está reducida por su realidad inmediata: El infeliz del cual se divorcia, incapaz de cooperar en la educación, alimentación y formación de los hijos. ¡Por lo tanto es ella la que trabaja, arremete y vence!
Pero si la realidad de la mujer no es tan atroz, digamos que con su sueldo y la contribucion de su ex con la prole, puede acceder fácilmente a un pasaporte, visa y avión. Así es que la mujer de la historieta del tejido de calceta ¡a mí no me convence, yo no me la creo!
Talita nos habla de la novela chateril.
Talita omite que hoy la sociedad en la cual vivimos ha destrozado al hombre común. Y este busca afanosamente un lugar para poder ser “ESE GANADOR”, “ESE DONALD TRUMP”, ese aventurero de propaganda “CAMEL”.
Niego totalmente con mis casi tres años ya de chat, que las mujeres inventemos tanta novela como la que inventan los hombres.
Talita... ¡¡¡DESPERTATE!!!
Todos son poderosos magnates, muy pocos entran contándote que son mediocres fracasados, menos son los que entran (nuevos) y confiesan que lo hacen por la tarifa plana.
Al que “tanteas” como empleado por sus horarios, te inventa una historia digna de Agatha Christie para justificar la falta de computadora en su casa.
Ni que hablar de los casados, ni de los que buscan una fantasía sexual por su condición de impotentes o eunucos.
O de los que prometieron verte y no saben si un avión tiene escalerillas o plataforma entubada, patio andaluz o hélice.
No, la mujer entra al chat y te sacude con su realidad; el hombre entra al chat a soñar que es Robert Redford en la película “Propuesta Indecente”.
Claro que las Demi Moore de hoy estamos quitando guión, y entre nosotras ya corremos el nick de quien te manda fotos de hace 10 años, de quien dice ser abogado pero tiene sueldo de bricalieri y de quien se presenta como antropólogo... ¡y sólo desenterró crustáceos de playa!!

Fernanda