5.
¡Mírenme
bien!
Soy
un idiota, soy un farsante, soy un bromista.
¡Mírenme
bien!
Soy
feo, mi cara carece de expresión, soy pequeño.
¡Soy
como todos ustedes! [1]
Pero
pregúntense, antes de mirarme, si el iris por el que envían flechas de
sentimiento líquido no es caca de mosca, si los ojos de su vientre no son
secciones de tumores cuyas miradas saldrán alguna vez por una parte
cualquiera de su cuerpo, en forma de derrame blenorrágico.
Ustedes
ven con su ombligo -¿por qué le esconden el espectáculo ridículo que
nosotros le brindamos? Y más abajo, sexos de mujeres, con dientes, que lo
tragan todo -la poesía de la eternidad, el amor, el amor puro, naturalmente-
los beefsteaks sangrantes y la pintura al óleo. Todos los que miran y que
comprenden se colocan fácilmente entre la poesía y el amor, entre el
beefsteak y la pintura. Serán digeridos, serán digeridos. Recientemente se
me acusó de haber robado unas pieles. Probablemente porque creían que me
contaba todavía entre los poestas. Entre esos poetas que satisfacen sus
necesidades legítimas de onanismo frío con pieles calientes: Ahah, yo
conozco otros placeres, igual de platónicos. Llame por teléfono a su familia
y orine en el agujero reservado a las boberías gastronómicas y sagradas.
DADÁ
propone dos soluciones:
¡NO
MÁS MIRADAS!
¡NO
MÁS PALABRAS! [2]
¡Ya
no miren!
¡Ya
no hablen!
Pues
yo, camaleón cambio infiltración con actitudes cómodas -opiniones
multicolores para toda ocasión dimensión precio- yo hago lo contrario de lo
que propongo a los demas. [3]
SE
ME OLVIDA ALGO
¿dónde?
¿por qué? ¿cómo?
es
decir:
ventilador
de ejemoplos fríos servirá a la serpiente frágil de cabalgata y nunca tuve
el placer de verla a usted my dear, rígida la oreja saldrá por sí misma del
sobre como todas las provisiones marinas y los productos de la cada Aa &
Co. el chicle por ejemplo y los perros tienen ojos azules, bebo camomila,
ellos se beben el viento, DADÁ introduce nuevos puntos de vista, ahora se
sienta uno en las cuatro esquinas de las mesas, en actitudes deslizadas un
poco a diestra y siniestra, es por eso que estoy enfadado con Dadá, exijan
por doquier la supresión de las D, coman Aa, frótense con la pasta
dentífrica Aa, vístanse en la Casa Aa. Aa es un pañuelo y el sexo que se
limpia los mocos, el hundimiento rápido -de hule- no tiene necesidad de
manifiestos ni de libretas de direcciones, da 25% de descuento vístase usted
con Aa tiene los ojos azules.
[1]
Quería hacerme un poco de publicidad
[2]
Basta de manifiestos
[3]
A veces
Tristan
Tzara
[publicado
en "Siete Manifiestos Dadá", Ed. Tus Quets, Colección Fábula,
traducción de Huberto Haltter]