2.
Manifiesto Dadá (1918)
La
magia de una palabra
-DADA- que ha puesto a los periodistas ante
la puerta de un mundo imprevisto,
no
tiene para nosotros ninguna importancia.
Para
lanzar un manifiesto es preciso querer A.B.C., fulminar contra 1, 2, 3,
impacientarse y aguzar las alas para conquistar y esparcir a grandes y pequeños
a, b, c, firmar, gritar, jurar, arreglar la prosa a manera de evidencia
absoluta, irrefutable, probar su non plus ultra y mantener que la novedad se
asemeja a la vida así como la última aparición de una cocotte prueba lo
esencial de Dios. Su existencia ya ha quedado probada por el acordeón, el
paisaje y la palabra dulce. *** Imponer su A.B.C. es algo natural -y por
consiguiente lamentable. Todo el mundo lo hace a guisa de cristalbluffmadona,
sistema monetario, producto farmacéutico, pierna desnuda que convida a la
primavera ardiente y estéril. El amor por la novedad es la cruz simpática,
es prueba de un mimpotacarajismo ingenuo, signo sin causa, pasajero, positivo.
Pero esta necesidad es tan vieja como otras. Al dar al arte el impulso de la
suprema simplicidad: la novedad, uno es humano y verdadero respecto de la
diversión, impulsivo, vibrante para crucificar al tedio. En la encrucijada de
las luces, alerta, atento, al acecho de los años, en el bosque. **
Yo
escribo un manifiesto y no quiero nada, digo sin embargo ciertas cosas y estoy
por principio contra los manifiestos, como también estoy contra los
principios (decilitros para el valor moral de toda frase -demasiada comodidad;
la aproximación fue inventada por los impresionistas). *** Yo escribo este
manifiesto para mostrar que pueden ejecutarse juntas las acciones opuestas, en
una sola y fresca respiración; yo estoy en contra de la acción; a favor de
la continua contradicción, y también de la afirmación, no estoy ni en favor
ni en contra y no lo explico porque odio el sentido común.
DADA
-ésta es una palabra que lleva a la caza las ideas; cada burgués es un
dramaturgo en pequeño, inventa temas diferentes, en vez de colocar a los
personajes convenientes al nivel de su inteligencia, crisálidas en las
sillas, busca las causas o los fines (siguiendo el método psicoanalítico que
él practica) para cementar su intriga, historia que habla y se define. ***
Cada
espectador es un intrigante si trata de explicar una palabra (¡conocer!).
Desde el refugio enguatado de las complicaciones serpentinas, hace manipular
sus instintos. De ahí los infortunios de la vida conyugal.
Explicar:
Diversión de los vientres-ojos a los molinos de los cráneos vacíos.
DADA
NO SIGNIFICA NADA
Si
a uno le parece fútil y si uno no pierde el tiempo con una palabra que no
significa nada... El primer pensamiento que revolotea en esas cabezas es de índole
bacteriológica:
hallar
su origen etimológico, histórico o psicológico, por lo menos. Por los
diarios se entera uno que a la cola de una vaca santa los negros Krou la
llaman: DADA. El cubo y la madre en cierto lugar de Italia: DADA. Un caballo
de madera, la nodriza, doble afirmación en ruso y en rumano: DADA. Hay sabios
periodistas que ven en esto un arte para los críos, y otros santos jesúsllamandoalosniñitos
del día, el retorno a un primitivismo seco y ruidoso, ruidoso y monótono. La
sensibilidad no se construye sobre una palabra; toda construcción converge en
la perfección que aburre, idea estancada de una dorada ciénaga, relativo
producto humano. La obra de arte no debe de ser la belleza en sí misma, o está
muerta; ni alegre ni triste, ni clara ni oscura, regocijar o maltratar a las
individualidades sir-viéndoles pasteles de las aureolas santas o los sudores
de una carrera arqueada a través de las atmósferas. Una obra de arte jamás
es bella, por decreto, objetivamente, para todos.
La
crítica es por lo tanto inútil, no existe más que subjetivamente, para cada
uno, y sin el menor carácter de generalidad. ¿O acaso se ha hallado la base
psíquica común a toda la humanidad? Quedan, bajo las alas anchas y benévolas
del intento apocalíptico: el excremento, los animales, las jornadas. ¿Cómo
es que se quiere ordenar el caos que constituye esa infinita informe variación:
el hombre? El principio "ama a tu prójimo" es una hipocresía.
"Conócete" es una utopía, pero más aceptable pues hay un
contenido de maldad en ella. Ninguna piedad. Luego de la matanza nos queda la
esperanza de una humanidad pacificada. Y hablo todo el tiempo de mí, puesto
que no quiero convencer, no tengo derecho a arrastrar a otros en mi corriente,
no obligo a nadie a seguirme y todo el mundo hace su arte a su manera, si es
que conoce la alegría que sube en flechas hacia las capas astrales, o aquélla
que desciende a las minas de flores de cadáveres y de espasmos fértiles.
Estalactitas: buscarlas por doquier, en los pesebres agrandados por el dolor,
en los ojos blancos como liebres de los ángeles. Así nació DADA * de una
necesidad de independencia, de desconfianza para la comunidad. Aquellos que
nos pertenecen conservan su libertad. No reconocemos ninguna teoría. Estamos
hartos de las academias cubistas y futuristas: laboratorios de ideas formales.
¿Es que se hace arte para ganar dinero y acariciar a los gentiles burgueses?
Las rimas suenan a la asonancia de las monedas y la inflexión resbala a lo
largo de la línea del vientre de perfil. Todas las agrupaciones de artistas
han desembocado en este banco cabalgando sobre diversos cometas. La puerta
abierta a las posibilidades de arrellanarse en los cojines y en la comida.
Aquí
echamos el anda en la tierra feraz.
Aquí
tenemos derecho a proclamar, pues hemos conocido los escalofríos y el
despertar. Resucitados ebrios de energía, clavamos el tridente en la carne
despreocupada. Nosotros somos arroyadas de maldiciones en abundancia trópica
de vegetaciones vertiginosas, goma y lluvia son nuestro sudor, nosotros
sangramos y consumimos la sed; nuestra sangre es vigor.
El
cubismo nació de la simple manera de mirar el objeto: Cézanne pintaba una
taza 20 centímetros más bajo que sus ojos, los cubistas la miran desde
arriba, otros complican la apariencia al hacer una sección perpendicular y
colocándola sensatamente de lado. (No olvido a los creadores, ni las grandes
razones de la materia que ellos volvieron definitivas.) *** El futurista ve la
misma taza en movimiento, una sucesión de objetos uno al lado del otro que
maliciosamente hace atractiva con algunas líneas de fuerza. Ello sin
perjuicio de que el lienzo sea una buena o mala pintura destinada a la inversión
de capitales intelectuales. El pintor nuevo crea un mundo, cuyos elementos son
también los medios, una obra sobria y definida, sin argumento. El artista
nuevo protesta: ya no pinta (reproducción simbólica e ilusionista) sino que
crea directamente en piedra, madera, fierro, estaño, organismos loco-motores
a los que pueda voltear a cualquier lado el viento límpido de la sensación
momentánea. *** Toda obra pictórica o plástica es inútil; que sea un
monstruo que asuste a los espíritus serviles, y no dulzona para exornar los
refectorios de animales con hábitos humanos, ilustraciones de esta triste fábula
de la humanidad. - Un cuadro es el arte de hacer que se encuentren dos líneas
geométricamente comprobadas paralelas, en un lienzo, ante nuestros ojos, en
la realidad de un mundo transpuesto según nuevas condiciones y posibilidades.
Este mundo no está especificado ni definido en la obra, sino que pertenece en
sus innumerables variaciones al espectador. Para el autor, ese mundo carece de
causa y teoría. Orden = desorden; yo = no-yo; afirmación = = negación: resplandores
supremos de un arte absoluto. Absoluto en pureza de caos cósmico y ordenado,
eterno en el glóbulo segundo sin duración, sin respiración, sin luz, sin
control. *** Me gusta la obra antigua por su novedad. Tan sólo el contraste
nos enlaza con el pasado. *** Aquellos escritores que enseñan moral y
discuten o mejoran la base psicológica tienen, además de un deseo oculto de
ganar, un conocimiento ridículo de la vida, a la que han clasificado,
dividido, canalizado; se empeñan en hacer bailar a las categorías al ritmo
que ellos tocan. Sus lectores se ríen y prosiguen: ¿y de qué sirve?
Hay
una literatura que no le llega a la masa voraz. Obra de creadores, procedente
de una verdadera necesidad del autor, y para él. Conocimiento de un supremo
egoísmo, donde se ajan las leyes. *** Cada página debe reventar, ya sea
merced a la seriedad profunda y grave, el torbellino, el vértigo, lo nuevo,
lo eterno, merced a la burla aplastante, merced al entusiasmo de los
principios o la manera en que queda impresa. Y queda un mundo bamboleante y
los medicastros literarios con ganas
de
mejoramiento.
Yo
se lo digo: no hay comienzo y nosotros no temblamos, no somos sentimentales.
Nosotros desgarramos, viento furioso, la ropa de las nubes y de las plegarias,
y preparamos el gran espectáculo del desastre, el incendio, la descomposición.
Preparemos la supresión del duelo y reemplacemos las lágrimas con sirenas
tendidas de un continente a otro. Pabellones de júbilo intenso y viudos de la
tristeza de la ponzoña. *** DADA es la insignia de la abstracción; la
publicidad y los negocios también son elementos poéticos.
Destruyo
las gavetas del cerebro y las de la organización social: desmoralizar por
todas partes y echar la mano del cielo al infierno, los ojos del infierno al
cielo, restablecer la rueda fecunda de un circo universal en las potencias
reales y en la fantasía de cada individuo.
La
filosofía es la cuestión: de qué lado empezar a mirar la vida, dios, la
idea, o cualquier otra cosa. Todo lo que uno mira es falso. El resultado
relativo no me parece más importante que escoger entre pastel y cerezas para
el postre. La manera de mirar rápidamente el otro lado de una cosa, a fin de
imponer su opinión indirectamente, se llama dialéctica, es decir, regatear
el espíritu de las patatas fritas bailando la danza método en derredor.
Si
yo grito:
Ideal,
ideal, ideal, Conocimiento, conocimiento, conocimiento, Bumbum, bumbum,
bumbum,
he
registrado con bastante exactitud el progreso, la ley, la moral y todas las
otras bellas calidades que diferentes personas muy inteligentes han discutido
en tantos libros, para llegar, a final de cuentas, a decir que a pesar de todo
cada quien ha bailado según su bumbum personal, y que tiene razón en lo que
toca a su bumbum, satisfacción de la curiosidad enfermiza; timbre privado
para necesidades inexplicables; baño; dificultades pecuniarias; estómago con
repercusión en la vida; autoridad de la vara mística formulada en ramillete
de orquesta-fantasma con arcos mudos, engrasados con filtros a base de amoníaco
animal. Con los quevedos azules de un ángel han excavado el interior por
veinte centavos de unánime reconocimiento. *** Si todos tienen razón y todas
las píldoras no son sino Pink, por una vez intentemos no tener razón. ***
Uno cree poder explicar racionalmente, mediante el pensamiento, lo que uno
escribe. Pero es muy relativo. El pensamiento es algo muy bonito para la
filosofía, pero es relativo. El psicoanálisis es una enfermedad peligrosa,
adormece las propensiones anti-reales del hombre y sistematiza la burguesía.
No hay una Verdad última. La dialéctica es una máquina divertida que nos
conduce / de una manera banal / a las opiniones que hubiéramos tenido de
todas maneras. ¿O es que se cree que, mediante el refinamiento minucioso de
la lógica, se ha demostrado la verdad y establecido la exactitud de nuestras
opiniones? Lógica ceñida por
los
sentidos es una enfermedad orgánica. A los filósofos les gusta agregar el
siguiente elemento: El poder de observación. Pero precisamente esta magnífica
cualidad de la mente es la prueba de su impotencia. Uno observa, uno mira de
uno o de muchos puntos de vista, uno los escoge entre los millones que
existen. También la experiencia es un resultado del azar y de las facultades
individuales. *** La ciencia me repugna en cuanto se vuelve
especulativa-sistema, pierde su carácter utilitario
-tan
inútil- pero por lo menos individual. Odio la objetividad grasa y la armonía,
esa ciencia que encuentra que todo está en orden. Sigan, hijos míos,
humanidad... Dice la ciencia que somos los servidores de la naturaleza:
todo
está en orden, hagan el amor y rómpanse la cabeza. Sigan, hijos míos,
humanidad, gentiles burgueses y periodistas vírgenes... *** Estoy contra los
sistemas, el más aceptable de los sistemas es no tener, por principio,
ninguno. *** Completarse, perfeccionarse en su propia pequeñez hasta llenar
el vaso de su yo, coraje para combatir por y contra el pensamiento, misterio
del pan desencadenamiento súbito de una hélice infernal en lis económicos:
LA
ESPONTANEIDAD DADAíSTA
Llamo
mimportacarajismo al estado de una vida en que cada uno conserva sus propias
condiciones, sabiendo sin embargo respetar las otras individualidades, o si no
defenderse, el
paso
doble volviéndose himno nacional, tienda de baratillo, T.S.H. teléfono sin
hilo transmitiendo fugas de Bach, anuncios luminosos y afiches de burdeles, el
órgano difundiendo claveles para Dios, todo eso junto, y realmente,
reemplazando a la fotografía y al catecismo unilateral.
La
simplicidad activa.
La
impotencia para discernir entre los grados de claridad: lamer las penumbras y
flotar en la gran boca llena de miel y de excremento. Medida en la escala
Eternidad, toda acción es vana –(sí dejamos que el pensamiento tenga una
aventura cuyo resultado fuese infinitamente grotesco- dato importante para el conocimiento de la impotencia
humana). Pero si la vida es una farsa barata, sin objetivo ni parto inicial, y
porque nosotros creemos deber salir adelante limpiamente, como crisantemos
lavados, del asunto, hemos proclamado única base de entendimiento: al arte.
El arte no tiene la importancia que nosotros, centuriones de la mente, le
prodigamos desde hace siglos. El arte no aflige a nadie y aquellos que sepan
interesarse por él recibirán caricias y buena ocasión para poblar el país
de su conversación. El arte es algo privado, el artista lo hace para sí
mismo; la obra comprensible es producto de periodista, y pues que se me antoja
en este momento mezclar a ese monstruo con colores de aceite: tubo de papel
que imita metal que uno aprieta y automáticamente vierte odio, cobardía,
villanía. El artista, el poeta se regocija del veneno de la masa condensada
en un jefe de sección de esta industria, es feliz cuando se le injuria:
prueba de su inmutabilidad. El autor, el artista alabado por los periódicos,
comprueba la comprensión de su obra: miserable forro de un abrigo con
utilidad pública; andrajos que cubren la brutalidad, meados colaborando al
calor de un animal que cobija bajos instintos. Fofa e insípida carne que se
multiplica con la ayuda de los microbios tipográficos.
Hemos
arrollado la tendencia llorona en nosotros. Toda filtración de esa naturaleza
es diarrea confitada. Alentar este arte significa digerirla. Nos hacen falta
obras fuertes, rectas, precisas e incomprendidas para siempre. La lógica es
una complicación. La lógica siempre es falsa. Ella tira de los hilos de las
nociones, palabras, en su exterior formal, hacia objetivos y centros
ilusorios. Sus cadenas matan, miriápodo enorme que asfixia a la
independencia. Casado con la lógica, el arte viviría en el incesto,
engullendo, tragándose su propia cola siempre su cuerpo, fornicándose en sí
mismo, y el genio se volvería una pesadilla asfaltada de protestantismo, un
monumento, una pila de intestinos grisáceos y pesados.
Pero
la soltura, el entusiasmo e inclusive el júbilo de la injusticia, esa pequeña
verdad que nosotros practicamos con inocencia y que nos hace bellos: somos
finos y nuestros dedos son maleables y resbalan como las ramas de esa planta
insinuante y casi líquida; ella precisa nuestra alma, dicen los cínicos.
También ése es un punto de
vista; pero no todas las flores son santas, por fortuna, y lo que de divino
hay en nosotros es el despertar de la acción antihumana. Se trata de una flor
de papel para el hojal de los señores que frecuentan el baile de la vida
enmascarada, cocina de la gracia, blancas primas ágiles o gordas. Ellos
trafican con lo que nosotros hemos seleccionado. Contradicción y unidad de
los polares en un solo chorro puede ser verdad. Eso si uno insiste en
pronunciar esa banalidad, apéndice de una moralidad libidinosa, maloliente.
La moral atrofia como todo azote producto de la inteligencia. El control de la
moral y de la lógica nos han inflicto la impasibilidad ante los agentes de la
violencia -causa de la esclavitud-, ratas pútridas de las que está repleto
el vientre del burgués, y que han infectado los únicos corredores de vidrio
claros y limpios que quedaban abiertos a los artistas.
Que
grite cada hombre: hay un gran trabajo destructivo, negativo, por cumplir.
Barrer, asear. La limpieza del individuo se afirma después del estado de
locura, de locura agresiva, completa, de un mundo dejado en manos de bandidos
que desgarran y destruyen los siglos. Sin fin ni designio, sin organización:
la locura indomable, la descomposición. Los fuertes por la palabra o por la
fuerza sobrevivirán, pues son vivos en la defensa, la agilidad de los
miembros y de los sentimientos chamusca sus flancos labrados.
La
moral ha determinado la caridad y la piedad, dos bolas de sebo que han crecido
como elefantes y a las que llamamos buenas. La moralidad es la infusión de
chocolate en las venas de todos los hombres. Esta tarea no fue ordenada por
una fuerza sobrenatural, sino por el cartel de los mercaderes de ideas y los
acaparadores universitarios. Sentimentalidad:
viendo a un grupo de hombres que se pelean y se aburren, inventaron el
calendario y el medicamento sabiduría. Pegando etiquetas, se desencadenó la
batalla de los filósofos (mercantilismo, balanza, medidas meticulosas y
mezquinas) y se entendió una vez más que
la
piedad es un sentimiento, como la diarrea, en relación con el asco que
arruina la salud, la inmunda tarea de las carroñas de comprometer al sol.
Yo
proclamo la oposición de todas las facultades cósmicas a esta blenorragia de
un sol pútrido salido de las fábricas del pensamiento filosófico, la lucha
encarnizada, con todos los medios del
ASCO
DADAISTA
Todo
producto del asco susceptible de convertirse en una negación de la familia,
es dada; protesta con todas las fuerzas del ser en acción destructiva:
DADA; conocimiento de todos los medios hasta ahora rechazados por el
sexo púdico del compromiso cómodo y la cortesía: DADA; abolición de la lógica,
danza de los impotentes de la creación:
DADA;
de toda jerarquía y ecuación social instalada para los valores por
nuestros lacayos: DADA; cada objeto, todos los objetos, los sentimientos y las
oscuridades, las apariciones y el choque preciso de las líneas paralelas, son
medios para el combate
DADA;
abolición de la memoria: DADA; abolición de la arqueología: DADA;
abolición de los profetas: DADA; abolición del futuro: DADA;
creencia absoluta indiscutible en cada dios producto inmediato de la
espontaneidad: DADA; salto elegante y sin perjuicio de una armonía a
la otra esfera; trayectoria de una palabra lanzada como un disco sonoro grito;
respetar todas las individualidades en su locura del momento: seria, temerosa,
tímida, ardiente, vigorosa, decidida, entusiasta; pelar su iglesia de todo
accesorio inútil y pesado; escupir como una cascada luminosa el pensamiento
chocante o amoroso, o mimarlo -con la viva satisfacción de que da igual- con
la misma intensidad en el zarzal, puro de insectos para la sangre bien nacida,
y dorada de cuerpos de arcángeles, de su alma. Libertad: DADA DADA DADA,
aullido de los dolores crispados, entrelazamiento de los contrarios y de
todas las contradicciones, de los grotescos, de las inconsecuencias: LA VIDA.
Tristan
Tzara
[publicado
en "Siete Manifiestos Dadá", Ed. Tus Quets, Colección Fábula,
traducción de Huberto Haltter]