Dennis Cooper

 

Descripto como "el auténtico, el único escritor de la generación X", e incorporado a esa fina línea que une a Sade con Jean Genet, Georges Bataille o el Leonard Cohen de "Los hermosos perdedores", Dennis Cooper lleva más de tres lustros explorando y llegando a los límites de lo permitido en lo que se refiere a la literatura y su efecto sobre nuestras vidas. Sus libros (sus historias) tienen el efecto fulminante del titular de un periódico: imágenes sombrías iluminadas por las luces de neón de la ciudad. Pero también se perfuman de lirismo para llegar a tus entrañas a través del corazón. Tienen la vertiginosa fuerza de una película porno, con su carnívoro caos y su violento vacío.

Acabo de leer la publicidad del primer muñeco hinchable que se vende en Estados Unidos. Se llama Danny ("un travesaño joven y macho"), su cara es limpia y afeitada, y sus espaldas son anchas como un armario con las puertas abiertas. Además, su cabeza es removible, desechable, para que puedas tener la impresión de estar tomando sólo un cuerpo vigoroso. Dennis Cooper escribiría sobre él. Sería un personaje idóneo. Y en sus libros, hasta hablaría; y cuando le dejaran, también tendría la mirada triste.

Nacido en Pasadena (California) en 1953, Cooper es uno de los pocos representantes de la literatura gay más políticamente incorrecta. Atreviéndose a mirar a la vida y al sexo a través de la muerte, desde la sola perspectiva de nuestros miedos y deseos más profundos, ha entregado ya tres novelas, una colección de relatos y media docena de poemarios que tienen la extraña virtud de leerse como reportajes, sentirse como experiencias religiosas y vivirse casi en trance. De entre estos últimos se destacan obras como "Idols" (79), "The tenderness of Wolves" (82) y "He cried" (84). En todos ellos se leen los temas más comunes del universo de Cooper: pornografía, dolor, aniquilación, devoción, homosexualidad.

 

Su primera novela "Contacto" ("Closer", 89; Anagrama, 94) es un carrusel de personajes que dibujan un panorama desalentador. John es un punk que se quiere dedicar al arte y crea rostros deformados, coge con otros punks y vive en la desorientación total. David sueña con ser un cantante lindo y famoso, derrama sus canciones en conciertos imaginarios y deambula por camas y patios traseros pensando que le persiguen, que alguien lo quiere matar o violar. Philippe tiene 40 años, practica la coprofagia, es el noveno miembro de un club de hombres con gustos insólitos (en su caso, matar a un preadolescente, traspasarle el cuerpo). Alex, 17 años, quiere filmar una película porno como trabajo de fin de curso, pero un accidente de auto lo sepulta en una silla de ruedas. Cliff es el compinche de Alex, y sus estrellas porno favoritas son "pálidos y delgados adolescentes con una melena hasta los hombros, preferiblemente negra". Y el profesor McGough es una especie de convidado de piedra en todos los festines, sean de drogas o de torsos adolescentes.

Y justo en el medio, viéndoles pasar por su vida, deseado, soñado, mutilado al final. George Miles se droga, sueña sus sueños infantiles y se deja tocar, dañar, perforar. Cada capítulo corresponde a un personaje, con George, el patético George, como culo central; y mirar su interior consiste en "mirar sus cicatrices". Pero "la parte negativa era que las cicatrices complicaban los sentimientos que le inspiraba la muerte, al definir su punto de vista acerca de ella. La parte positiva era que parecían fuegos de artificio".

Así hablaba Philippe de las heridas de George. En "Closer" nadie quiere complicarse la vida con demasiados sentimientos o emociones, pero éstas fluyen sin una naturalidad que a muchos de los personajes les parece nauseabunda, y a George, cotidiana: "Odio a mis amigos. Ya no le importo a nadie. La gente me encuentra lindo, pero a los dos minutos ya están aburridos. Si no me acuesto con ellos, acabarán odiándome; pero si lo hago, se creen que ya me conocen a fondo".

 

Dennis Cooper no ofrece tregua al lector, y te embelesa con imágenes en carne viva, pasiones unidireccionales (las chicas apenas existen y, en la escuela, ser gay parece la única opción posible) y un desasosiego atroz. Combina el típico lenguaje de cine X con ramalazos de humor solamente imaginables en comedias de situación, añade un poco de rock (Jesus & Mary Chain, Sonic Youth, el punk...), gore y periodismo encubierto, y ya estás hipnotizado por la cotidiana brutalidad de las situaciones que describe. "Closer" -título también de la obra magna de Joy Division, uno de sus grupos favoritos- te obliga a no sentir miedo, acerca tu visión a un horror intenso y devorador.

 

En un mundo real, uno toma un cuerpo, y ya no encuentra forma de no salir perdiendo. En todo intercambio de caricias o de fluidos corporales hay uno que devora y otro que es devorado. En la prosa de Dennis Cooper el sexo y el deseo son el engorro necesario para conseguir lo que sus personajes más anhelan: amor y autodestrucción, invertir la apatía de los tiempos. Y sus vidas consisten en una tremenda nada que Cooper llena de prisa y abandono, imponiendo imágenes distorsionadas, canallas. Todos cogen, se drogan o se mueren sin que haya recompensa alguna, rompen la conexión con el mundo, y no disfrutan de modo real o permanente.

Las imágenes que crea son a veces hermosas y a veces amargas hasta lo intolerable, pero las ha vaciado tanto de sentimentalismo que su segundo libro "Cacheo" ("Frisk", 91; Anagrama, 95), es como un salmo, una alucinación o una misa negra: te creés lo que dice, y el lenguaje te ayuda a compartir esa exhibición de atrocidades. Cooper sigue sin dar lecciones morales, ni mensaje ni slogans artísticos. En nada insiste, y jamás alza el tono narrativo para sorprendernos o dejarnos con la boca o el alma abiertas. Su mundo es un mundo gobernado por los impulsos y el estilo: no hay moraleja, enseñanza no responsabilidades; lo más trágico sucede porque no podría ser de otra manera, y la vida se resume en "nunca hagas ni digas nada vergonzoso: o sea, algo que te avergüence a ti".

Y  "Cacheo" cuenta la historia de Dennis, fascinado por la belleza de una fotos que le muestra el empleado de un sucio kiosco cuando tiene 13 años. En ellas aparece un joven mutilado y -al parecer- asesinado salvajemente, y desde entonces se convierten en el principal catalizador de su existencia y su sexualidad ("aquellas fotos habrían de dirigir o destruir completamente mi vida"). Dennis viaja a Francia y a Holanda, desde donde envía una serie de cartas a Julian, un antiguo novio ("a lo mejor te acuerdas. De principios a mediados de los setenta cogimos y salimos juntos durante unos años"), que lee horrorizado lo que aquél le cuenta: crímenes, y violaciones descriptas con toda su crudeza. La idea central es la intriga de no saber si esas cartas son una fábula o una mera descripción de hechos reales. En "Cacheo" no hay una historia ni un desarrollo lineal o convencional, y sí una especie de excursión por el pasado y el presente, por fotos, recuerdos y sensaciones oceánicas que la convierten en una obra unitaria y fragmentada al mismo tiempo. Comienza y termina con detalles de las fotos, y se desarrolla con inicios como "cuando yo tenía trece años...", o "cuando yo tenía diecisiete años...", hasta llegar al capítulo "Insensible (1989)", que muestra al protagonista con 33 años, escribiéndole a su amigo. Finalmente, Julian acude a Amsterdam a comprobar por sí mismo la veracidad de la historia.

 

Poco o casi nada sabemos sobre Dennis Cooper. A principios de los ochenta, empezó escribiendo poesía y relatos cortos, y ayudó a establecer una escena literaria en Los Ángeles coordinando una serie de lecturas que se llevaron en el Beyond Barique Poetry Center en Venice, California. También fue el editor de la ya desaparecida revista de literatura "Little Caesar", ha vivido en Nueva York y en Amsterdam, y le gustan grupos como Hüsker Dü, Sebadoh, The Smiths, Sonic Youth -es el autor del texto en la reedición CD de "Sister"- o Big Black. En la solapa de sus novelas se dice que "actualmente reside en Los Ángeles", y su biografía se completa con una colaboración ("Jerk") junto al artista Nayland Blake, y sus habituales escritos en la revista de rock "Spin". En ellos, además de referirse al objeto del artículo en cuestión (en el número de noviembre del 96, sobre la vida y la obra de la fotógrafa Nan Goldin, por ejemplo), suele intercalar numerosas notas personales. Por medio de estas confesiones sabemos que se marchó a Holanda "perdidamente enamorado de un joven dramaturgo alemán, para estar junto a él y terminar mi primera novela, que se estaba echando a perder por culpa de la cocaína y mi última estampida de promiscuidad en los tiempos de antes del sexo seguro". Un año más tarde, "mi novio y yo éramos enemigos y me dedicaba a salir por montones de burdeles, drogándome con los chaperos; era un expatriado norteamericano que se creía Rimbaud". También se define como "una persona que ha logrado superar el caos personal convirtiéndose primero en un artista y segundo en alguien que busca diversión".

 

En su libro de relatos "Wrong" (92), aún sin traducir, nos da más detalles sobre sus gustos (da las gracias a Ian McCulloch en el prefacio), y también se identifica con algunos de los personajes. "Wrong" es una colección de escritos aparecidos en revistas, catálogos de fotografías y diversas antologías entre 1981 y 1991. En "A herd", Ray Sexton rapta chicos, los droga, se los coge, y finalmente los despedaza y lanza a la carretera. En "Container", el protagonista evoca con nostalgia las imágenes de una revista porno que compró años atrás. Y en "Introducing Horror Hospital", Trevor, un cantante punk, no sabe qué hacer con su nihilismo y un trágico acontecimiento que se le viene encima. Hay más confesiones en "Square One" -una especie de ensayo sobre la pornografía-, y sobre todo en "Safe", el relato más extenso de todos, dominado por el sentimiento de pérdida, la amistad, la lujuria y el sida. Son en total diez historias que cortan la respiración, un homenaje a todos sus novios y amigos desaparecidos en alcobas de mala muerte o en hospitales estatales. Al final, como él mismo dice en "Epilogue": "todo lo que queda es este frío y negro rectángulo de palabras que he estado recogiendo (...) Ahora alzaré mi lapicera azul sobre este sombrío papel y comprobaré su estructura buscando los mejores momentos. Una obra encantada que sustituye el amor con el que voy a soñar de ahora en adelante".

 

Y mientras Dennis Cooper vive su vida y la destripa inventándose otras vidas, mientras promociona su reciente novela gráfica ("Horror Hospital Unplugged", junto al artista Keith Mayerson), y ya trabaja en su nuevo libro ("Guide", con edición prevista para la primavera del 97), acaba de ser editada en castellano "Tentativa" ("Try", 94; Anagrama, 96), la tercera obra magna del autor, y seguramente la más ambiciosa. Más estructurada que sus entregas anteriores, "Tentativa" cuenta la historia de Ziggy, adolescente que ha crecido junto a sus dos padres adoptivos (varones, amantes, homosexuales). Dicho experimento de familia nuclear lo ha dejado desconcertado, y ahora vive con uno de ellos, que le pega, abusa de él y lo abandona continuamente, mientras sigue muy presente en las fantasías eróticas del otro. Ahora Ziggy edita su fanzine "I Apologize" -nombre de una canción del "New Day Rising", de Hüsker Dü-, y se lo enseña a su mejor amigo, un joven escritor heroinómano a quien ama platónicamente. Está muy unido a su tío, que vende snuff[1] en el mercado negro. Vulnerable, y en cierto modo inseguro, Ziggy analiza la actitud de sus dos padres, la de sus amigos (incluyendo la chica con la que se acuesta: aún es bisexual), su dealer, el sexo, la infancia, la violencia; es decir, todo lo que sea rabia, amoralidad y esencia del ser humano.

En "Tentativa" -pronto también una película con banda sonora de Bob Mould-, Dennis Cooper ha logrado definirse del todo, y explorar "esa necesidad escondida de llegar al fondo y alcanzar a poseer a alguien". El deseo hace que lo deseado se convierta en racional, y que cualquier atisbo de asco o repugnancia nos recuerde que en eso consiste conocer el alma de muchas personas. La vida en los libros de Cooper parece una secuencia de poses grotescas asumidas sin fin alguno, una danza mágica que produce sonidos muy humanos. Sus libros, todos, hablan de lo que resulta de buscar lo más profundo; una sensación que vaya más allá que la anterior, con el sexo y la pena como únicos catalizadores. Tan tristes y patéticos como "Las leyes de la atracción" (Bret Easton Ellis) o "Aborto en la escuela" (Kathy Acker), y en cierto modo equivalente al "Pornography" de The Cure, se han convertido, seguramente sin quererlo, en el retrato de una sociedad sin alma y en perpetuo declive. Espejo de ese mundo que tanto nos gusta y que tanto sabe (fatalmente) distraernos.

 

Jesús Llorente

[publicado en la revista Factory nro.13, marzo de 1997]

 

 



[1] Género de películas pornográficas que se caracterizan por contener asesinatos y violaciones reales.

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