"La lucha de clases explica al mundo"
Por Silvia Schwarzböck
Entrevista con Laurent
Cantet, director de Recursos humanos, realizada por Prairie Miller para
el World Socialist Web Site (www.wsws.org)
¿Por qué decidiste
que la mayor parte de Recursos humanos sucediera dentro de una fábrica?
Porque casi no se ven fábricas
en las películas. Creo que nadie quiere ver esa parte de la sociedad. La vida
en las fábricas es tan dura que pienso que nadie quiere saberlo.
¿Pero la gente no va
al cine a ver tragedias?
Sí, pero el trabajo no
es una tragedia. Es cansador y aburrido. Pero creo que en los últimos cinco años,
en Francia, la gente está volviendo a involucrarse con los temas sociales. Y
el cine francés está reflejando esa tendencia. No estoy seguro de lo que está
sucediendo en Francia, pero los temas sociales se están convirtiendo en muy
importantes en estos momentos.
¿Por qué creés que
se da esta renovada conciencia social?
Creo que la sociedad está
cambiando y que la gente comprende que hay algo equivocado. Es que debido al
incremento del desempleo, mucha gente se ha sentido amenazada. Así que
comienzan a compartir sus problemas y ansiedades.
¿De dónde viene tu
respeto por los obreros?
Mi abuelo era un panadero
que trabajaba con sus manos, y reverenciaba el trabajo. El viejo obrero que es
despedido en la película puede haberme recordado a mi abuelo, su conexión
con el trabajo era similar. Y creo que el amor por el trabajo me fue
transmitido, así como yo se lo estoy transmitiendo a mis hijos.
¿Por qué elegiste
actores no profesionales para tu película? ¿En su vida tuvieron experiencias
similares a la de los huelguistas de Recursos humanos?
Ninguno de los actores,
excepto el del personaje de Franck (Jalil Lespert), son profesionales. Los
encontré en las colas para cobrar el seguro de desempleo. Sí, la mayor parte
de ellos tienen las vidas de sus personajes. Danielle Mélador, que interpreta
a la líder huelguista, es realmente una sindicalista. Jean-Claude Vallod, que
interpreta al viejo obrero, ha estado en una fábrica desde los 14 años,
haciendo el mismo trabajo que interpreta en la película. Pero amo el trabajo
de estos actores no profesionales. Quizá no sea tan refinado como el de los
profesionales pero siento que es más auténtico. Y con un actor como
Vallod... su cuerpo habla tanto como las cosas que escribí para él. La forma
en que se para frente a su máquina es algo que nadie puede simular.
¿Alguno de estos
trabajadores opinaron o aportaron algo a la historia?
Muchos de ellos estaban
realmente involucrados en lo que la película tenía para decir. La
sindicalista, por ejemplo, consideraba que lo que hacía en el film era una
continuación de su actividad política. Y cuando Recursos humanos se
estrenó en Francia, Danielle fue a muchas de las salas a discutir con el público.
En principio no estaba seguro de lo que escribía porque no podía saber
realmente lo que era la vida en la fábrica. Necesitaba que esta gente me
aconsejara y me dijera hasta dónde podía llegar en lo que decía. Por
ejemplo, está la escena donde el viejo obrero es humillado por el jefe
delante de su hijo. Pensé que el personaje iba a quedar como una caricatura.
Y ellos me dijeron: "No, hay que hacerlo así, de hecho la humillación
puede ser mucho peor en la vida real".
¿Qué se hizo de
Danielle luego de la película?
Es la líder de un comité
de desempleados. Fue despedida de su fábrica cuando tenía 52 años y desde
entonces no volvió a conseguir trabajo.
¿Qué significa el título,
Recursos humanos?
Hay dos razones. La
primera es que usamos la expresión "recursos humanos" sin siquiera
pensar en lo que estamos diciendo. Es solo una expresión administrativa. De
hecho es muy cínica porque se habla de humanos en la misma forma inanimada en
que se hablaría de dinero o energía. El segundo punto es que todos mis
personajes están identificados al comienzo solamente en un contexto social,
como obreros de fábrica. Y entonces la historia les da una oportunidad para
revelar lo que está debajo de esas etiquetas sociales, lo que hay de humano
en ellos. Así que en definitiva son los recursos de la humanidad misma.
Al final del film, la gente apenas puede hablar. Se quedan mudos. Una mujer,
con los ojos rojos de llorar, me dijo: "Su film es horrible". Yo me
quedé conmocionado, pero entonces continuó: "Su film es demasiado
horrible, se parece a mi vida. Pero gracias por haberlo hecho". Así que
para la gente es penoso ver Recursos humanos, pero me agradecen por
haberlo hecho.
¿Qué esperás que Recursos
humanos le diga al público?
La película plantea
muchas preguntas acerca del lugar de cada uno de nosotros en la sociedad y el
mundo. Y lo que significa encontrar o no nuestro lugar. Y el segundo punto es
sobre el precio que se paga por el compromiso.
No se ven
habitualmente películas que tomen a las clases sociales como tema. ¿Cómo
enfocaste el tema?
Quieren que pensemos que en la política y en las fábricas los obreros no existen más. Pero luego de pasar algunos meses en una fábrica es obvio que las divisiones de clase siguen muy vigentes. Cuando visité muchos establecimientos fabriles para elegir el lugar donde rodar la película conocí muchas cosas. Las relaciones de poder no han cambiado en absoluto. Esas relaciones de clase todavía pueden explicar el mundo.