Las Américas; economía regional para 2008
Giovanni E. Reyes
Existen tres componentes fundamentales en el actual escenario político latinoamericano, cuya dinámica desembocará con mayor contundencia en 2008. Esos componentes son: (i) sectores sociales subsistiendo en medio del subdesarrollo; (ii) la emergencia de regímenes populistas con una política confrontativa y de notables egresos fiscales; y (iii) los gobiernos que consolidan posiciones esencialmente basadas en el mercado, privilegiando en mayor o menor grado asuntos de seguridad y requerimientos sociales.
La condición esencial en la dinámica política latinoamericana, es la presencia de los sectores sociales mayoritarios que reclaman mecanismos para la satisfacción de necesidades, empleo; para quienes es importante brindar opciones de capacitación. Se trata de grandes grupos que se vieron marginados por las políticas de ajuste neoliberal, y urgentemente demandan efectivos procesos de inclusión en la sociedad.
Esos conglomerados apoyan dos grandes opciones políticas regionales que se presentan en Latinoamérica. Las disyuntivas se abren entre un populismo reciclado, donde es determinante el contar con recursos fiscales. O bien la segunda opción, la que con mayores o menores grados de aplicación de política social, no desprecia el mercado, sino que busca atraer capitales, tratando de fortalecer los niveles de empleo.
En el grupo del "populismo alternativo", la obsesión de lo "social" se origina en los discursos, y desemboca en la asignación de abundantes renglones de egreso público. Sin esto, los esfuerzos de esta alternabilidad no se sostendrían. Venezuela y su inundación de dólares tienen por ello, una presencia predominante. Se van consolidando los efectos de la petrochequera de Caracas en Cuba, Bolivia, Nicaragua, Argentina, y hasta cierto punto en Ecuador y Uruguay.
Las posiciones más conservadoras hacia el mercado se ubican en un grupo de naciones, en donde sobresale Colombia, Perú, México, Panamá, Chile y Brasil. Aquí se espera que en 2008 continúen marcándose matices y variaciones de tono. Los que van desde posiciones más alineadas a Estados Unidos por razones geográficas y de interrelación económica —caso de México, Centroamérica y hasta cierto punto Perú—. O bien de alineación por nexos más propios de la esfera política, caso de Colombia.
Desde inicios de 2008 el principal punto de confrontación se evidencia entre Colombia y Venezuela. La retórica provocación del presidente venezolano continúa insistiendo en roces o abiertos choques contra el gobierno colombiano. Sabe que Bogotá está maniatada por el intercambio comercial. En 2007, de Colombia a Venezuela se trasladaron 3,430 millones de dólares.
Una cantidad nada despreciable, mediante la cual los empresarios de mayor abolengo y poderío en Bogotá, presionan a Uribe por mantener la prudencia y una posición de bajo perfil ante Caracas.
Reconociendo esa "debilidad", el presidente venezolano continúa los ataques, a la vez que amenaza con sustituir las importaciones desde Colombia por las que se puedan obtener en Brasil. Por otra parte, los gobiernos de Chile y Brasil, continuarán librando tanto batallas internas, así como desarrollando esfuerzos en pro de un posicionamiento internacional y regional que sea menos reversible.
La cotización de las materias primas no pueden continuar en ascenso eterno, y 2008 podría ser el año que trae el punto de quiebre en los precios. De allí que se puede comprometer la disponibilidad de recursos para atender demandas sociales. Se tratará de continuar el fortalecimiento de las asignaciones fiscales, ya sea para amortiguar las demandas de estudiantes y de clases pasivas (caso de Chile) o las demandas de movimientos agrarios (caso de Los Sin Tierra en Brasil).
En Centroamérica no se esperarían mayores cambios. Economías de pequeños mercados relativos se encuentran a merced de factores externos. Éstos pueden originarse en los tratados de libre comercio, donde ya Costa Rica se encuentra integrada, o bien en la necesidad de contar con petróleo a precios menos asfixiantes. En esto último es en donde Caracas vuelve a hacer sentir su presencia. Nicaragua se muestra ya integrada al epicentro venezolano, y ya se han realizado conversaciones entre los mandatarios de Venezuela, Honduras, y Guatemala.
En 2008, el populismo confrontativo seguirá avanzando y consolidándose en Latinoamérica, en la medida que los gobiernos locales, sus instituciones y Washington continúen sin generar una política coherente, integral y sostenida para la región; con una relación de respeto y beneficio mutuo. No es de olvidar que la democracia electoral es un medio, no un fin, que sin resultados sociales eficaces, no hay credibilidad que dure. Y que allí, completando la dinámica regional en 2008, están los vientos de las frustraciones sociales, y la notable liquidez de petrodólares fomentada por los precios internacionales del crudo.
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