La política eclesiástica de Calderón
Sara Pozos
Como si las decisiones tomadas por Calderón, todas ellas absurdas, aberrantes, en contra de los intereses auténticos de los que menos tienen y a favor de los pocos ricachones que tiene este país, la del domingo pasado es de las peores, de las que apuntan a tronarse lo poco que queda del Estado laico mexicano porque, entre otras razones, las que a continuación describiré son más que razones de peso para preocuparnos profundamente por el futuro de la no discriminación, la libertad religiosa y la igualdad jurídica como principios rectores de la convivencia social y garantes de los derechos humanos en el país.
Una, la incompetencia de la recientemente nombrada, Ana Teresa Aranda Orozco como “Subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos”. Dos, la llegada de grupos ultra conservadores panistas, conocido como el Yunque y cuyo propósito fundamental es la instauración de la “ciudad de Dios en la Tierra”. Tres, El choque frontal que se vendrá contra el Estado laico y contra el Congreso de la Unión.
INCOMPETENCIA. Los puestos de primer nivel, a pesar de ser los más importantes en toda administración pública, son los más políticos y politizados. Son para los amigos, para los conocidos, para pagar favores, para colocar a los elementos de confianza del presidente en los puestos estratégicos, para golpear a los que no están de acuerdo con el presidente, para censurar, para manipular y para alcanzar los intereses fácticos que se pretenden. Eso ha ensuciado, hasta lo más profundo de la ética pública, a la política y políticos. La clara muestra es la actual Subsecretaria, Ana Teresa Aranda Orozco quien, lamentablemente, sido colocada en una de las áreas más importantes de la política interna del país. Su inopia es más que evidente: en su haber político –resalta el boletín enviado por la Secretaría de Gobernación- resalta haber estado en diversos cargos partidistas en Puebla, titular del DIF y un año de Secretaria de Desarrollo Social en donde, vergonzosamente declaró conocer la pobreza porque se juntaba con niños pobres que le pegaron los piojos.
EL YUNQUE, LA NUEVA POLÍTICA ESTATAL. La instauración de la “Ciudad de Dios en la Tierra” y el asalto al poder por la derecha son algunos de los pilares fundamentales de los grupos más cerrados, secretos y decididos que han inventado los mexicanos, entre ellos El Yunque. Su nombre obedece a que no se doblan, como el acero y nunca lo harán. No son manipulables y saben lo que quieren. No se detienen ante nada ni ante nadie y les importa poco los principios democráticos, políticos y éticos porque ellos se guían por su propia misión y objetivos. Los débiles y las minorías existen por una razón: para desaparecerlas. La nueva Subsecretaria es ejemplar en este sentido por el arraigo de sus principios yunquistas y su llegada al lugar en donde se determinan las políticas públicas en materia de libertad religiosa, igualdad jurídica de las asociaciones religiosas y la lucha contra la discriminación (en coordinación con el CONAPRED), no es casualidad.
CHOQUE DE TRENES. Y no es casualidad que, justo una semana antes que entre el nuevo periodo de sesiones en el Congreso de la Unión, llegue Ana Teresa Aranda a la Subsecretaría citada. A finales del periodo de sesiones pasado, un grupo de diputadas presentó una iniciativa de ley que tenía como propósito fundamental elevar a rango constitucional la laicidad del Estado mexicano, reformando algunos artículos de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. La iniciativa, que cuenta con el respaldo de algunos panistas, el grupo parlamentario del PRI y el del PRD, además de los diputados de los otros partidos, se aprobó en Comisiones y se esperaba que, en este nuevo periodo de sesiones que inicia en febrero, se discutiera en el pleno de la Cámara de Diputados. Bajo este contexto, la misión de Aranda me parece clara: detener la iniciativa a como dé lugar, amén de seguir corrompiendo la política eclesiástica del Estado mexicano (que por cuestiones de espacio en el título denominé Política Eclesiástica de Calderón) en contra de los principios rectores del mismo.
Sin duda alguna, seguir de cerca los acontecimientos inmediatos en la política del país es más que necesario. Digamos que la cruzada calderonista por terminar lo que Fox inició es el peligro más evidente por destruir, en un dos por tres, décadas de avances en materia de derechos humanos, principios democráticos y logros sociales. Decir que ni con el PRI estuvimos mal es decir poco y advertir sobre el incremento en los riesgos sociales no es descabellado.
¿Qué podemos hacer para evitarlo? Este espacio es para eso, para expresar la preocupación y el peligro, para armar foros, pláticas, conferencias; ir al Congreso, exigir a nuestros supuestos “representantes” garanticen con su voto a favor de la iniciativa, la libertad religiosa, la laicidad del Estado mexicano y la no discriminación; llevar pancartas, pintar mantas, correr la voz… lo que sea es bueno y la conciencia social estará completamente tranquila.
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