|
Poemas
Chio Sam
Dice mi madre que no es posible
que yo recuerde el olor a pan
ni el bambú sosteniendo el vapor que se escapaba
de la cocina de mi abuelo.
No es posible que recuerde su canto en cantonés
en su mirada delgada y orgullosa
en su bastón y sus zapatos quietos.
Veo todavía el olor a cigarro y sus dientes amarillos
la vitrina, el nombre rojo del lugar
en que mi abuelo cocinaba
y los trajes, los inmóviles sombreros
contemplando el pan blanco
almohada tenue que envolvía
el sabor definitivo del almuerzo.
Veo la penumbra y sus palabras cortas
como las galletas adivinas
que ahora dan en restaurantes chinos
y que mi abuelo no supo ganarían algunos clientes
y una expectativa más
de lo que debemos ser o dar los orientales.
Crecerás
construirás murallas
olvidarás la marcha detenida
en el café de mesas rojas
y la cascada de cubiertos a lavar
interminable detergente al fondo
el vapor del pan blanco
suave
tibio.
Pero mi madre dice es imposible
que yo entendiera los avisos del abuelo:
yo no hablaba aún y él
sólo cantaba cantonés.
Cine Alameda
Saber lo que es ser
un ser definitivo
construido palabra por palabra
en un solo idioma.
Otra cosa es pararse en la plaza del pueblo
y no reconocerse
en las bancas de concreto
y su catálogo de wainos.
Tin-Tan aun sonríe el cobre
invitándome a su traje de pachuco
me siento a la orilla de la fuente
y cuento
de niñas de largas trenzas
y ojos lustre negro
siglos seiscientos
mil soñando entre sillones de cine
como otros duermen el agua de opio.
Fingen saber el guión gesto a gesto
entender las ágiles palabras
mandarinas ya blancas de la luna
fingen ser loto, abanico,
triple función de kung-fu en el cine Alameda.
Regresar a casa ya es otra cosa,
los frascos lucen corazones de dulce
graneles de estrellas caramelo
cucuruchos de estraza
clavo, café y clientes.
Detrás del mostrador está el oriente
y su sonrisa muda
la falta de español como coraza
ante la infinitud del extranjero.
Chinatown
Como darte una ofrenda
señalé a los viejos y a los niños
girando en T’ai Chi Chuan.
los callejones gritaban
una alegría de peces despertando
cualquier puerta transparente
por donde abrirle el paso a esta extranjera
sin otra marca que una piel oscura
cuarenta ancianos
canastos de dim sum
y las palabras de mi padre
en Chinatown
lejos, muy lejos de Tien An Men.
Bonsái
El bonsái de Zeledón
traza lenta la fuga de la garza,
dobla ramas por tocar los peces,
detiene en su mirada el vuelo de las hojas
y el silencio verde del estanque,
brevedad del sauce y su reflejo decadente.
El árbol azul tiene pies de porcelana,
alas de musgo,
savia de puente,
azogue en la raíz
y la melancolía propia del viajero sin boleto
Nakamura
Sé que la casa verde sigue en pie
y Nakamura me espera:
mi madre sembró una jacaranda
y le encargó barriera cada día
el rebelde de las hojas
el color lila de la alfombra
que el árbol deja en la banqueta de Temaca.
Y si esto no fuera una razón
para que Nakamura me esperase
le he escrito que doble con sus dedos esenciales
figuras de origami
con papel y flores de las geishas
y sus historias de amores sorprendidos
desde el balcón en que mi madre y Nakamura
tejían la vida en la calle de Temaca.
Pero sé que Nakamura no se cansa
de esperar a que regrese de mis años:
ruega por nosotros
los que alguna vez jugamos en el patio de su casa.
Selfa A. Chew
Selfa A. Chew obtuvo su licenciatura en Ciencias de la
Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de
México y su maestría en Creación Literaria en la
Universidad de Texas en El Paso. Cursó estudios de arte en
el Pasadena City College y en el Art Center of Pasadena. Es miembro del
consejo de redacción de la Revista de Literatura Mexicana
Contemporánea y del comité organizador del Congreso de
Literatura Mexicana Contemporánea en la Universidad de Texas en
El Paso. Sus textos (poéticos, ensayísticos y
editoriales) han sido publicados en el Diario de Juárez, El.
Reto, Enfoque, Letras Hábiles, Excélsior, Border Senses y
Rio Grande Review. Es profesora de Español como segunda
lengua. Participó en el Encuentro de Poetas de la Frontera
en Cd. Juárez y y en el Onceavo Encuentro de Mujeres Poetas en
el País de las Nubes (en Oaxaca y la ciudad de
México). Actualmente conduce un taller de poesía y
continúa estudios de postgrado en el departamento de
Historia en la misma Universidad de Texas en El Paso.
|
|