|
La mirada es la
única fascinación del hombre que puede lastimar o alegrar
sin tocarnos
Omar Ramírez
Saavedra
Split screen: En la
pantalla de la izquierda una mujer joven, dormida, de piel blanca,
cabello largo color castaño, recostada hacia un lado, permite
admirar su cuello y rostro limpios, tiene la espalda desnuda hasta la
cintura. Close up: sobre la espalda, debajo del homóplato
derecho tiene una cicatriz pequeña como la mitad de un beso.
En la pantalla de la derecha hay un
recipiente de cristal con agua, adentro, un pez azul de pelea en halo
desenfocado. Movimiento continuo.
Voz en off: Ayer, muy de mañana,
me pareció escuchar tu voz dentro de la almohada, una voz suave
y húmeda, como el interior de algunas frutas tropicales. Yo
recuerdo que cada día a esta hora te levantabas a mirar a
través de la ventana, ¿encontraste alguna vez al guerrero
que esperabas?
Travelling en slow motion: Ella camina
sobre la acera, lleva el pelo suelto, viste pantalón de
mezclilla y una blusa blanca con los hombros descubiertos, los brazos
cruzados, la mirada al frente. Es una calle donde escasean las
personas, hay tiendas de flores, es de mañana.
Voz en off: Dices que no has tenido cerca
a tu padre el tiempo necesario, pero caminas como él, buscando
siempre restos del último sueño dispersos en el aire. Lo
que buscas está detrás de los párpados, descansa
en ti mecido por la danza continua de tus pulmones.
Long shot: Un parque por la tarde, con
adolescentes jugando patinetas; es un parque de laureles, a punto de
ocaso, una parvada de gorriones se pierde en el follaje de los
árboles.
Voz en off: Observa, que siempre el sol
se oculta de forma parecida a los hombres, en silencio pierde la
altura, apacigua sus llamas para no incendiar a los personajes que
tiene la intención de soñar durante la noche y deja
también algunas cosas inconclusas que ya habrá tiempo de
llevar a cabo. Vive de la oscuridad, se alimenta de estrellas para
disminuir el fastidio de los días.
Zoom: Ella en una esquina del parque,
recargada en una caseta telefónica tiene el auricular en su mano
izquierda, sonríe, habla, sonríe. Close up: En la mano
derecha tiene una pluma, escribe sobre la caseta, tinta negra:
¿Qué te falta enviarme?
Voz en off: Un beso profundo del
tamaño de tu boca.
Dolly in: Desde el exterior de una casa a
través de la ventana, hacia el pez azul en el recipiente de
cristal. Cámara subjetiva desde plano exterior del recipiente,
punto de vista: El pez que se acerca y se aleja golpeando el cristal
con la boca, movimientos que simulan besos al reflejo de sí
mismo.
Voz en off: Todos los días, el
espejo de tu habitación espera que te asomes a él para
recordar la última imagen que conserva de ti, el último
grito, hace tiempo, cuando aventaste un frasco abriéndole
grietas en el vientre. Ahora que te acercas y lo besas, mostrando la
punta de la lengua, está más sorprendido, sabe que te
perderá, daría lo que fuera porque te desnudaras durante
algunos segundos antes de salir. Sólo queda el aroma, Blue
Water, de poder cerrar los ojos, cualquier espejo juraría que
aún estás aquí.
Freeze: Tocador de madera ocre con el
espejo fisurado, un mueble antiguo, el pez de pelea muerto, escurriendo
agua.
Fade out.
Omar
Ramírez Saavedra nació en Tlacolula, Oaxaca, en 1970.
Poeta. Médico de profesión. Ha publicado en diarios
oaxaqueños y en las revistas Cantera Verde y Blanco
Móvil; fue becario del FOESCA, en 1997. Participó en el
taller de poesía de Oscar Oliva, en el Distrito Federal. Y,
desde hace doce años, es integrante del taller literario de la
Biblioteca Pública Central de Oaxaca.
|
|