Historia
En el año
1949, por disposición de la Municipalidad de Morón, se creó
la Escuela Municipal de Arte Nativo, siendo su primer Director el Profesor José
Lojo Vidal . Sus fines y objetivos fueron desarrollar una cultura a nivel popular
de raíces netamente folklóricas por medio de la danza y la enseñanza
instrumental de la guitarra, el charango, la quena y otros.
Posteriormente se fueron agregando otras especialidades tales como piano, trompeta,
etc., hasta que en el año 1960 se procedió a una reestructuración
más definida que queda plasmada en la nueva denominación que llevaría
la Escuela Municipal de Música y Danzas: "Conservatorio Municipal
de Música y Danzas- Julián Aguirre".
En esta nueva etapa se cuenta con las especialidades de piano, violín,
arpa, trompeta y canto y se concursan todos los cargos docentes por antecedentes
y oposición, actuando un tribunal designado por el Ministerio de Educación
de la Provincia de Buenos Aires.
El primer Director designado en estas condiciones fue el Profesor Humberto Carfi,
quien acompañó la marcha del instituto hasta 1970.
Esta revitalización orientada a satisfacer las aspiraciones de la comunidad,
modifica el mandato de origen incorporando la enseñanza de danzas clásicas,
españolas, folklóricas, así como, en el orden instrumental,
la enseñanza del piano, violín, violoncello, arpa, etc.
Durante este período el Conservatorio funcionaba en un sólo turno.
En 1968 la Escuela se subdivide en dos establecimientos educativos: la Escuela
Municipal de Danzas y el Conservatorio de Música Julián Aguirre.
Por primera vez el Conservatorio funciona en dos turnos (mañana y tarde)
y la Escuela Municipal de Danzas en el turno vespertino, compartiendo el mismo
edificio.
Los datos aportados
por quienes vivieron esa época de la institución en calidad de
alumnos, manifiestan que el Conservatorio de Música era una "autoridad"
en la zona. En principio, no había otra institución oficial desde
la Capital Federal hasta Morón y sus alrededores. Por lo tanto era el
referente para la enseñanza de la música en un amplio radio geográfico.
Además, la designación de los docentes por concurso de antecedentes
y oposición, dotaba al Conservatorio de personalidades relevantes en
el mundo artístico de la época, con alta calidad académica,
lo cual era muy valorado por la comunidad.
En el año
1970 se celebra un convenio entre la Gobernación de la Provincia de Buenos
Aires a través de su Ministerio de Educación y la Municipalidad
de Morón, por el cual el Conservatorio pasa a depender de la Dirección
de Enseñanza Artística de la Dirección General de Escuelas.
Esta provincialización le permitió al Conservatorio extender certificados
de estudios con validez nacional y provincial para el ejercicio de la docencia
en el área de música.
En el año 1971 asume como Director el Profesor Gerardo Artal, permaneciendo
en el cargo hasta 1984, año en que renuncia.
En 1971, se amplía el número de especialidades, incorporando clarinete,
flauta, oboe, trombón con lo cual se abarcan casi todos los instrumentos
de la orquesta sinfónica en las tres secciones: cuerdas, vientos y percusión.
En el año 1973 egresa la primera promoción del Profesorado de
Piano.
Por primera vez y con motivo de su traslado al edificio de la calle Alte. Brown
1045, el Conservatorio funciona en los tres turnos.
El 16 de Octubre de 1978 el Conservatorio se traslada a su sede definitiva de
la calle San Martín 370 , edificio propio adquirido por la Dirección
General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires.
En 1979 el Profesorado de Arpa tiene su primer egresado.
Los testimonios
que se aportan sobre esta década de la institución permiten inferir
que el Conservatorio se afianzó en la comunidad no ya sólo como
un lugar donde satisfacer aspiraciones de índole artístico, sino
también como una posibilidad laboral más amplia. De alguna manera
esto implicó una modificación de la composición de la matrícula,
que entraría en un camino de democratización. Esto significa que
ya no concurren solamente los hijos de familias con sólida cultura musical,
o los hijos de los profesionales, etc. es decir, los hijos de los sectores más
acomodados de la comunidad, tanto en lo económico como desde su status
profesional. En esta época, y a pesar del ingreso restringido por el
examen de admisión que se aplicaba en la educación media y terciaria,
comienzan a ampliarse los sectores sociales que se acercan al Conservatorio.
Desde luego que este hecho no es casual, sino que responde a la tendencia de
democratización de los estudios secundarios y terciarios que viviera
la Argentina de aquella época.
Sin embargo, a pesar de lo antedicho, los relatos testimonian un estilo institucional
aún regresivo, caracterizado por funcionamientos psico-familiares, por
una suerte de hermetismo institucional o aislamiento con el afuera, por roles
rígidos, entre otras cosas.
De todas formas no puede analizarse este estilo de funcionamiento sin tener
en cuenta que no hace más que responder a los modelos de organización
institucional típicos de la época a la que se hace referencia.
La década de los '80 no plantea grandes diferencias con la etapa anterior
en lo que a estilo de funcionamiento se refiere. El Conservatorio sigue siendo
una institución que plantea un crecimiento lento pero sostenido.
Sí puede hablarse de cambios políticos en el país producto
de la apertura democrática del '83, con repercusiones en las estructuras
centrales de conducción del sistema educativo.
El acceso irrestricto a cualquiera de los niveles del sistema educativo público
asociado al concepto de equidad, la libertad, el pluralismo, la democratización
del acceso de los puestos de trabajo, la creciente presencia del gremio docente
como contralor de estas acciones, etc. son algunos de los sucesos que atravesaron
a todo el sistema educativo y de los cuales el Conservatorio de Música
de Morón no fue ajeno.
Paralelamente, y acorde con la situación económica por la que
atravesaba el país, comienza a instalarse en el sistema educativo un
lenguaje propio de las corrientes economicistas.
Por primera vez comienza a hablarse de la "formación de recursos
para el sistema" ; el alumnado se convierte en insumos y los egresados
en productos tendientes a satisfacer las necesidades de cubrir los cargos de
docentes de música de la provincia de Buenos Aires.
No es casual la aplicación para todos los Conservatorios de la Provincia
de un nuevo plan de estudios (R.M. 344/1981) con la aparición de un título
intermedio en la carrera del Profesorado de Educación Musical, específico
para los niveles inicial y primario de la vieja estructura del sistema. Si bien
estas intenciones están lejos de ser criticables en tanto trataba de
definir y adecuar el personal especializado que estaría a cargo de las
cátedras de música en las diferentes escuelas de los diferentes
niveles del sistema, analizadas globalmente, plantearon situaciones paradojales.
La necesidad de cubrir cargos obligó al sistema a nombrar estudiantes;
la necesidad de democratizar y hacer transparente el acceso a las cátedras
del Conservatorio, conllevó a que no siempre éstas estuvieran
cubiertas por el personal más idóneo y comprometido con el proyecto
institucional; el pedido de cantidad de egresados resignó, en ocasiones,
el criterio de calidad.
Un dato importante es que recién en 1983 egresa el primer Maestro de
Música, y en 1986 el primer Profesor de Educación Musical. Si
bien puede ser un dato anecdótico, marca la necesidad del sistema por
resolver la problemática de la cantidad de recursos.
En definitiva, podría denominarse a la década de los '80 como
una etapa de transición para el Conservatorio que se muestra como un
reflejo de los acontecimientos macro-educativos de la época.
Durante esta década se incorporan las especialidades de: corno, saxofon
y dirección coral.
La profesora Teresa Urbain de Estoup fue la encargada, luego de la renuncia
del profesor Artal, de conducir el Conservatorio durante esta convulsionada
época (1985-1991).
Una nueva etapa de conducción se abre en la década de los '90.
Luego del fallecimiento de la Directora Profesora Teresa Urbain en 1991, asume
como Director el prof. Roberto Saccente. A partir de allí, la conformación
del nuevo equipo Directivo que fue consolidándose con el paso de los
años, llevó sin dudas a un replanteo tanto en el modelo de gestión,
como en el perfil institucional.
La institución decide asumir los riesgos organizativos y académicos
de contemplar las demandas de la comunidad y transformarse en un establecimiento
cuya matrícula promedia los 1.500 alumnos transitando por los tres turnos
de funcionamiento.
Se institucionaliza el funcionamiento del Laboratorio de Música Electroacústica
que logrará una consolidación de su propuesta y un prestigio notable
a lo largo de estos casi diez años.
El Coro de Cámara de Conservatorio, autorizado por planta funcional desde
1989, irá adquiriendo solidez y prestigio nacional e internacional cumpliendo
con su doble propósito de generar un espacio para complementar la formación
musical de los alumnos del Conservatorio y, al mismo tiempo, difundir la música
coral.
El Plan 344/81, a través de una resolución que lo modifica, introduce
como novedad el Ciclo de Formación Básica para Adultos con un
sistema de cursada modular, en lugar de anual, para las asignaturas Lenguaje
Musical e Instrumento (o Canto). De esta forma se intenta flexibilizar los tiempos
de cursada y aprobación de las materias troncales para los alumnos mayores
de 15 años, que ingresan por este plan.
En el año 1992 se abren las especialidades de Bandoneón, Flauta
Dulce, Fagote y Viola.
En 1993, por disposición de la Dirección de Educación Artística
se aplica un nuevo plan de estudios, la R.M. 229/93, cuyas modificaciones con
respecto al anterior, se relaciona con el régimen de correlatividades
e introduce algunas variantes en las carreras del Profesorado de Canto y de
Educación Musical.
Desde 1994 y por espacio de dos años y un cuatrimestre, se instrumenta
el Plan Resolución 936/92, destinado a maestros de música que
se desempeñan en el nivel inicial sin poseer título habilitante
o que poseen títulos de instituciones no oficiales.
En los primeros años de esta década y con una continuidad sostenida
el Conservatorio comienza a recoger los frutos de su Formación de Grado,
obteniendo, además de los profesorados ya mencionados, sus primeros egresados
de los profesorados de : canto, flauta, oboe, violín. Así también,
la segunda mitad de la década, vería sus frutos con el profesorado
de saxofón y los profesorados superiores de instrumento, canto y composición.
Es importante remarcar el rasgo de continuidad en las promociones. Mientras
en la década anterior, los egresos eran discontinuos, es decir, el primer
egresado en 1973, el segundo en 1979, etc. ; la década de los noventa
marca un resultado sostenido y creciente a lo largo de los años. En primer
lugar, todos los años hay egresos de los diferentes profesorados y magisterio.
En segundo lugar, desde el '95 claramente se ven los resultados de una gestión
que ha trabajado para ello, en el sentido de que se sostiene la cifra de egresados
y aumenta progresivamente hasta los 34 profesores, maestros y profesores superiores
que se recibieron durante el ciclo lectivo '97.
Diversas circunstancias
tanto endógenas como exógenas, han provocado que, en un ida y
vuelta con la comunidad, desde esta nueva década, el Conservatorio se
haya perfilado como una institución abierta y de alto impacto con el
contexto que lo alberga. No casualmente, es en esta época que comienza
a promoverse el desarrollo de las agrupaciones que hoy lo enorgullecen tales
como la Banda, la Orquesta, el Taller de Opera, el grupo de Percusión,
cuyo aporte pedagógico es invalorable así como su incidencia en
el enriquecimiento del patrimonio cultural de la comunidad.
Desde un sentido pedagógico hay que pensar que las agrupaciones mencionadas
anteriormente ayudan a romper con la dicotomía teoría/práctica
que tanto cuesta superar en la formación de grado y sobre lo cual tantos
autores han escrito aquí y en el resto del mundo. Hacer música
desde estas u otras agrupaciones en las que el futuro profesor o maestro puedan
participar, permiten resumir objetivos apreciativos, notacionales, socializadores,
recreativos y valorativos. Por otra parte, el rasgo típico de aprendizaje
y acción a través del trabajo grupal que caracteriza a estas actividades,
potencia competencias que el futuro docente deberá poner en juego al
momento de trabajar con grupos heterogéneos en cuanto a edades, expectativas
y patrones culturales, en la experiencia del arte.
Asimismo, durante
esta gestión que aún hoy se continua, el Conservatorio abre sus
puertas a través de cursos, charlas y seminarios dirigidos a músicos
y docentes en general. Desde allí se abarcaron temáticas diversas
que van desde la enseñanza de ritmos folklóricos, al análisis
de cierta obra musical o período, pasando por la investigación
en educación musical, las metodologías de la enseñanza,
la historia del tango y la técnica más apropiada para la interpretación
de cierta obra.
De igual forma, desde 1992 se organizan Ciclos de Conciertos durante las tardes
de los sábados del año lectivo, además de los conciertos
de los organismos estables de la institución y los mini-conciertos realizados
en los actos escolares o en algunos recreos durante el transcurso de las clases.
En 1995 se le impone al establecimiento el nombre de Conservatorio de Música
de Morón "Alberto Ginastera" a propuesta de los docentes de
la casa. Esta propuesta surge por la necesidad de realizar un homenaje a un
destacado músico y pedagogo de nuestra cultura, como lo fue Alberto Ginastera,
y a quien fuera el primer Director de un Conservatorio de Música en la
Provincia de Buenos Aires, recordando su desempeño el Conservatorio de
Música de la ciudad de La Plata.
Desde el año 1996 comienza a desarrollarse la experiencia de democratizar
el estilo de conducción a través del asesoramiento de un Consejo
Consultivo conformado por docentes de la casa propuestos voluntariamente. Desde
1998, la conformación del mismo se hará por votación de
todos los docentes de la casa, renovándose por mitades todos los años.
El Conservatorio considera esta experiencia como un principio de respuesta a
los cambios de la gestión institucional que la reforma educativa y las
exigencias del nuevo milenio plantean. De esta forma, se impone como una nuevo
estilo institucional a construir.
En el mismo camino se halla la creación del Centro de Estudiantes en
1997 como nexo entre las propuestas y demandas del alumnado, y el cuerpo docente
y directivo, con la finalidad que crear un espacio de reflexión para
acompañar el funcionamiento de la institución y el desarrollo
artístico de los alumnos.
Entre las actividades que realizó el Centro de Estudiantes, se destacan
dos fiestas estudiantiles organizadas en conjunto con el alumnado de la Escuela
de Teatro de Morón, muy cercana a nuestra institución. Su publicación
bimestral de la revista La Rantifusa aparece también, como un importante
órgano de difusión e intercambio entre alumnos, docentes, músicos
en general y educadores.
Pero quizás el mayor punto de integración del alumnado, a través
del Centro de Estudiantes, con los docentes y el cuerpo directivo, halla estado
en las dos charlas para ingresantes que organizaron y dictaron en la Universidad
de Morón y a las cuales concurrieron unas 300 personas entre alumnos
y padres de los mismos. Acompañados por directivos, docentes y alumnos
avanzados, explicaron a los futuros ingresantes qué es el Conservatorio
de Música de Morón, qué les brinda, cómo es el plan
de estudios, qué agrupaciones artísticas tiene, amenizaron las
explicaciones con breves muestras instrumentales, etc.
En 1997, como necesidad
de generar un espacio académico de intercambio y difusión de las
investigaciones y los debates actuales en las diversas temáticas musicales,
se concreta la edición de la revista Orpheotron, cuya circulación
no se limita a esta casa de estudios sino que, por el contrario, se envía
a Conservatorios y entidades dedicadas a la investigación musical del
país y del exterior con una repercusión notable. Orpheotron, además
de ser uno de los orgullos de este Conservatorio por ser el producto de un esfuerzo
compartido, ha logrado demostrar su nivel a través del comentario al
respecto realizados en las revistas Zona Educativa (Ministerio de Cultura y
Educación de la Nación) y La Educación en Nuestras Manos
(S.U.T.E.B.A.); así como con su presencia en los stands de Biblos y Prometeo
de la Feria del Libro 1998.