Marzo 2005


Las serpientes.


Jos� Montalva S.
 


Son pocos los animales que pueden inspirar el miedo y respeto que producen las serpientes. Asociadas desde la antig�edad, por distintas civilizaciones , a la perfecci�n, la eternidad y la sabidur�a tanto como a la maldad, el misterio y el temor. Estos animales son el fruto de una larga evoluci�n y obviamente no han pasado desapercibidos a trav�s del tiempo. Las serpientes son reptiles, caracter�stico de los reptiles es su independencia del agua para factores reproductivos, su sangre fr�a (poiquilotermos) y la presencia de escamas, entre otras cosa. Dentro de los reptiles, las serpientes pertenecen al orden de los escamosos, su caracter�stica m�s visible es su forma alargada y la falta de extremidades o ap�ndices locomotores, aunque en algunas serpientes consideradas como primitivas (Boidae) se pueden encontrar vestigios de cintura p�lvica, llamados espolones, que revela que sus ancestros tuvieron patas y que estas se perdieron en el pasar de las generaciones. Esta forma corporal les presenta algunas ventajas, como el poder perseguir presas hasta el interior de sus madrigueras o subir a los �rboles sin mucha dificultad, teniendo as� tipos de presas y estrategias de caza que les son dif�ciles de explotar a otros animales (Pough, F.H.). Pero este dise�o corporal tambi�n les trajo algunos problemas que tuvieron que resolver en el transcurso de la evoluci�n. Una boca peque�a en relaci�n al tama�o corporal. Frente a est� problem�tica la soluci�n parece estar en la morfolog�a cef�lica, la cual presenta un tipo de estructura mandibular desencajable, lo que les permite engullir presas relativamente mayores al di�metro de su cabeza. Pero el engullir presas les presenta otro problema, como que las presas se defienden mientras est�n siendo consumidas, lo cual expone a las serpientes a recibir m�ltiples heridas, incluso internas. Una de las armas m�s sofisticadas que poseen las serpientes, y que quiz�s evolucion� a ra�z de esta problem�tica es el �veneno�. Con el veneno las serpientes evitan un contacto estrecho con su presa, y el ataque se limita s�lo a morder y esperar, adem�s se disminuye el gasto energ�tico. La aparici�n del aparato venenoso podr�a entenderse analizando algunos reptiles actuales que poseen gl�ndulas dentales maxilares y mandibulares (Anghimorpha)que exudan sustancias enzim�ticas, esta gl�ndula conocida como Gabe es un s�mil a la gl�ndula de Dubernoy , presente en la familia colubridae. Aceptando que las serpientes evolucionaron de un antepasado reptiloide, la tendencia del veneno seria en un principio el estar constituido por sustancias enzim�ticas hasta transformarse en las sofisticadas toxinas que encontramos en algunos grupos de serpientes actuales.


Hay algunos t�rminos no taxon�micos para caracterizar serpientes venenosas y est�n en relaci�n a la ubicaci�n y el tipo de los colmillos inoculadores (hay que tener presente que estos t�rminos son s�lo descriptivos):

Otro de los rasgos distintivos de este sub-orden es su continua proyecci�n y retracci�n de una lengua bífida. Esta acci�n esta relacionada a uno de los sentidos de percepci�n que tienen las serpientes, �el �rgano Jacobson�. Este se ubica en la zona del paladar y es muy sensible puesto que contiene much�simas terminaciones nerviosas. La lengua capta part�culas del aire y las lleva a este �rgano. En cierto modo, podr�a decirse que las serpientes degustan y huelen el aire a la vez. Este es un �rgano presente en todas las serpientes, pero hay algunas pocas serpientes del grupo de las v�boras que tienen un �rgano m�s sofisticado, que puede captar longitudes de onda emitidas por el calor de sus posibles presas (fosetas termorreceptoras).



con respecto a la sistem�tica, una de las preguntas m�s frecuentes es �cu�l es la diferencia entre una serpiente y una culebra? La respuesta es que no hay diferencia entre las culebras y las serpientes puesto que las culebras pertenecen al grupo de las serpientes u ofidios, pero si hay diferencias por ejemplo entre una culebra y una v�bora. A continuaci�n las familias m�s representativas del suborden Serpentes u ofidios:
 

Para Chile hay  registradas 7 taxas (especies y subespecies), un n�mero muy escas�simo considerando al total de ofidios en el mundo (alrededor de las 2500 especies), Philodryas chamissonis culebra cola largaadem�s hay que mencionar que de estas 7, una esta asociada a la isla de Pascua (3000km mar adentro, Chile insular) Pelarmis platurus (Elapidae) y la mayor�a de las restantes relegadas a la zona norte del pa�s, esto principalmente por las condiciones clim�ticas desfavorables en la mayor�a del territorio, para el desarrollo de este sub- orden. Sin embargo 2 especies, ambas de la familia Culebridae, Philodryas chamissonis (culebra de cola larga) y Tachymenis chilensis (culebra de cola corta) tienen una distribuci�n m�s amplia dentro del territorio nacional que abarca de la III a la X regi�n, incluso encontr�ndose una sub especie end�mica (Tachymenis chilensis melanura) en la isla de Chil�e.



Tachymenis chilensis culebra cola cortaPelarmis platurus es una especie de serpiente acu�tica, cuya distribuci�n es muy amplia en el oc�ano pacifico, pero con una mayor abundancia en aguas tropicales. Las adaptaciones de esta serpiente a la vida en el mar son un cuerpo aplanado lateralmente con unas proyecciones en la cola a modo de remo, lo que le permite un nado fluido, y la presencia de las narinas ubicadas en la zona superior de la cabeza; adem�s como digna representante de la familia Elapidae su tipo de veneno es un fuert�simo neurot�xico, incluso letal para el hombre, pero hay pocos casos registrados de ataques por esta serpiente. Con respecto a los otros dos g�neros de serpientes presentes en Chile, Philodryas, conocida com�nmente como culebra de cola larga, es la que puede alcanzar el mayor tama�o (1,80 mts). Esta culebra se encuentra generalmente en laderas asoleadas y aunque tiene h�bitos rastreros, ocasionalmente puede subir a los arbustos en busca de huevos o polluelos de los cuales se alimenta. El otro genero Tachymenis (culebra de cola corta) est� asociado a sectores m�s sombr�os y h�medos, puesto que su dieta principal son peque�os anfibios. Los individuos adultos de este g�nero no sobrepasan los 50 cms de longitud. Con respecto al veneno de estos dos �ltimos g�neros podr�a decirse que no producen al hombre mayores problemas, los sintomas de una mordedura podr�an ir desde un halo hemorr�gico en el sector de la herida , producto del efecto proteol�tico de las t�xinas , hasta algunos pocos casos en que pueden darse pacientes afectados de fiebre y dificultad respiratoria (Donoso-Barros,1966)


Este trabajo pretende dar una visi�n general del mundo de los ofidios y realmente nuestros esfuerzos se hacen pocos incluso para describir a grandes rasgos este grupo. Una prueba m�s de la incansable transformaci�n que expresa y ha expresado la vida a trav�s del tiempo...
Una mirada penetrante y fr�a nos hace pensar, que hay m�s all� del mito y la realidad de estos fascinantes animales�

 

  1. Poiquilotermia: variaci�n de la temperatura corporal dependiente de la temperatura ambiental. Las serpientes como todos los reptiles y anfibios, son poiquilotermos. Todos los animales necesitan una temperatura base (lo suficientemente alta) para sus reacciones metab�licas, actividad muscular y nerviosa. Y por esta condici�n de ectodermos las serpientes son, Como dice Smith en su libro de ecolog�a, �prisioneras t�rmicas, del medio que las rodea�.
    El rango de temperatura en el cual las serpientes est�n activas es muy estrecho (10�C a 40�C) en comparaci�n a la oferta ambiental del la superficie terrestre (-110�C a 60�C). Esta es una de las razones de por que no hay serpientes en la Ant�rtica y que la gran mayor�a, por lo menos las tres cuartas partes, viva entre los tr�picos.


  2. La familia Boidae (en la cual encontramos a las boas verdaderas, las pitones y las anacondas), quiz�s sea un grupo polifel�tico que comprenda dos o tres linajes distintos dentro de los macrostomados primitivos, seg�n el herpet�logo H.W Greene. De acuerdo con Greene, las pitones constituir�an una familia aparte.
     


Agradecimientos.

Bueno partir agradeciendo a todo el laboratorio de zoolog�a de la PUCV, en especial a la Dra. Luisa Ruz por el constante apoyo que me ha dado en cada idea que he emprendido. Tambi�n quisiera agradecer a mis amigos Ali Hasen, Mabel Alsina, Pablo Maldonado y Pier P. Barattini por la revisi�n del primer escrito.


Bibliograf�a.



Cabrera T. Evoluci�n del aparato venenoso de las serpientes.

Donoso-Barros 1966. Reptiles de Chile. Ediciones de la Universidad de Chile. Santiago Chile. P�g. 388-428.

Hickman. J.1998. Principios integrales de zoolog�a .4� edici�n. Mc Graw-Hill interamericana. Madrid Espa�a. P�g. 565-569

Kochva, E.1987. �The origin of snakes and the evolution of the venom apparatus� Toxicon. 25 (1): 65-106.

 Smith. R. 2001. Ecolog�a. 4� edici�n. Pearson Educaci�n, S.A., Madrid Espa�a. P�g. 139-141

Pough, F.H. �Feeding mechanisms, body size, and the ecology and evolution of snakes� Amer. Zool. 23: 339-342.

http://mzone.mweb.co.za/residents/net12980/skulls.html..... ............. fotograf�as........ 1, 2,3........ 30/03/05


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