Autora: Lic. Linda Vellianitis
Poder Judicial de la Povincia de Buenos Aires-Fuero de Familia
Dentro de un marco temporo-espacial determinado, las estructuras bio-psico-sociales se desarrollan enlazadamente, generando patrones evolutivos que repiten modelos.
La familia es una institución formadora de futuras generaciones y en ese sentido es una instancia mediadora entre el sistema y la estructura social en un momento histórico y ,si no se realizan intervenciones externas e internas, tiende a transmitir y reforzar los patrones existentes.
En la medida en que algunos de los sistemas de ideas que sustentan a los patrones evolutivos vigentes entra en crisis, se genera una ruptura que, entre otras posibilidades, puede llevar a la toma de conciencia, entendido esto como cambio cualitativo en el registro de la realidad circundante.
Una primera evidencia de cambio es la conciencia de las conductas repetitivas.
La conciencia crítica deja de percibir las conductas repetitivas como naturales para pasar a percibirlas como históricas.
El cambio es , en primera instancia , experiencia de la imposibilidad de seguir actuando según cánones habituales, y en segunda instancia , conciencia crítica de los contenidos conflictivos de las conductas repetitivas.
La conciencia del cambio (como registro amplificado de la realidad y “toma de conciencia” de los resortes subyacentes a las conductas) implica un salto cualitativo, una ruptura en las estructuras previas (en un primer momento, a nivel individual), en el mundo de las ideas, lo cual luego se plasmará en acciones acordes. .
La lectura con perspectiva de género, nos permite afirmar que la visión femenina y/o masculina de la vida, no son innatas, sino adquiridas, al igual que lo es la asunción de la identidad (de
género).
La perspectiva de género se liga a lo cultural y no a la naturaleza o a lo natural. Lo cultural es mutable, va transformándose a lo largo de la historia
Llegamos a ser varón o mujer a través de un proceso de socialización en el cual vamos internalizando y aprendiendo los comportamientos, actitudes y valores que la cultura establece como propios de cada género.
Las diferencias entre los géneros no constituyen en sí mismas un problema. Ser DIFERENTE no implica ser DESIGUAL, en el sentido de tener más o menos poder. Lo que ocurre es que aún hoy, las diferencias entre varones y mujeres son
traducidas en DESIGUALDADES.
Las relaciones entre los géneros son relaciones sociales que pueden ser transformadas en pos de un mundo más equitativo para mujeres y varones.
Una rápida mirada a la institucionalidad latinoamericana indica que aún hoy, las leyes y la política siguen siendo dominio masculino. Si bien el tema de la mujer está presente en el
discurso oficial y la participación en la economía y en la sociedad se han hecho cada vez más evidentes, la condición de esposa y madre sigue siendo fundamente en la identidad femenina. Más allá de que secretarías y departamentos de la mujer, bajo el auspicio del gobierno, al igual que las ONGs, han tenido un rol fundamental en cuanto a legitimar el tema de la mujer (como una lectura de especial percepción) , este esfuerzo ha tenido limitaciones en la sociedades latinoamericanas, a raíz de las
polarizaciones sociales y económicas características de nuestras sociedades. Es desigual el efecto a pesar de los esfuerzos observables.
El eje laboral y la disparidad en su legitimación para con las mujeres, potencia las desigualdades.
El trabajo de las mujeres ha sufrido importantes transformaciones durante el periodo de postguerra, expresadas fundamentalmente en un aumento del trabajo remunerado y en nuevos modelos de inserción en el mercado laboral. Este proceso se intensificó durante la crisis económica de los '80, generando un incremento de
formas precarias de inserción laboral. El patrón de trabajo femenino sigue siendo un modelo polarizado en el cual la extracción de clase, expresada generalmente en mayores niveles educacionales, determina condiciones laborales radicalmente diferentes. Aún así, elementos tales como la desigualdad salarial y las dificultades de las mujeres en avanzar en sus trabajos son evidencia de la discriminación estructural hacia las
mujeres como grupo. Otro rasgo común es la responsabilidad por el trabajo doméstico, que en el caso de las mujeres con mayores recursos económicos se soluciona mediante la compra de servicios y en el caso de las mujeres de escasos recursos implica una jornada doble o incluso triple de trabajo. La inserción diferenciada, por extracción social y origen étnico, sigue siendo una característica fundamental del trabajo
femenino en América Latina.
A fines del siglo XX y principios del XXI, la vida de las mujeres en nuestras latitudes , está compuesta por elementos de cambio y de continuidad, a la vez que por nuevas posibilidades y viejos atavismos.
Una parte importante de estos elementos se vinculan al trabajo y a la transformación de los espacios institucionales referidos a la mujer.
Exploratoria vivencial en un Tribunal de Familia del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires.
Desde mi lectura como Psicóloga en ejercicio de la profesión y como miembro del Equipo Técnico del Tribunal de Familia 4 de Lomas de Zamora, he observado una particular repercusión centrada en desigualdades de género en las conductas individuales e intervinculares en hombres y mujeres que
transitan la etapa de separación .
Dicha lectura de la realidad registrada en las entrevistas me llevó a profundizar algunos aspectos de la exploratoria a los efectos de sistematizarlos y analizarlos.
A partir del análisis de las intervenciones psicológicas, es posible plantear que, en la mayoría de los casos, la conflictiva vincular es de larga data, retroactiva a la etapa de convivencia, y los intentos de asistencia especializada se han concretado, sólo en una mínima proporción.
Los relatos confirman que la data de las disidencias no es reciente, y que tales desacuerdos fueron profundizándose hasta convertirse en diferencias irreconciliables.
Es frecuente que entre el lapso que media entre los primeros desacuerdos y la separación (lo cual en algunos casos equivale a años) se produzca el nacimiento de nuevos hijos, aunque dicha tendencia se encuentra en remisión en la actualidad, en las parejas más jóvenes.
Han crecido los planteos de ayuda e interrupción de la relación ante los primeros signos de violencia psicológica o física. Esto se ve en el creciente número de parejas jóvenes que se separan ante tal situación.
En el caso de procesos de larga data, predomina el relato de mujeres que plantean descalificaciones y/o humillaciones por parte del varón de la pareja, situación que se ha sostenido a lo largo del tiempo. Recientemente se han observado
situaciones donde es el varón de la pareja quien admite haber sido blanco de descalificaciones y/o humillaciones de larga data.
Los señalamientos que se hacen en la intervención psicológica en la instancia legal y la posterior derivación a tratamiento psicológico tienen como eje
,la amplificación en cuanto al registro de la realidad que refieren a la vez que la apertura hacia espacios de interrogación en cada uno/a.
El objetivo es que instalen dudas acerca de sus certezas, a partir del señalamiento
de que sus certezas los han llevado a la crisis por la que transitan.
En esta línea se observa mayor receptividad por parte de las mujeres, predominando indicadores de resistencia en los hombres.
El proceso de diversificar y ampliar la óptica de las propias conductas y sus consecuencias y la interrogación acerca de ello, son pasos necesarios hacia la posibilidad de encaminar procesos de cambio.
Aquellos ritmos y rumbos de intercambios vinculares predominantes en las familias consultantes, se caracterizan por un predominio del matiz autodestructivo que fue
conduciendo al grupo familiar a una situación de desgaste y depredación entre sus integrantes. que confluyó en la llegada del caso a la instancia legal como escenario donde se “expone” el producto de aquel proceso de autodestrucción .
Sabemos que el escenario judicial es uno de los últimos donde confluyen este tipo de problemáticas - previo paso por instancias de salud, educación, religiosas, orientadoras de otro tipo o nada- y también es predominante la situación de
crisis por la que atraviesan.
El ámbito legal recibe familias en situaciones como las descriptas, y ese ámbito es uno en los cuales se puede intentar la intervención psico-social-legal que esboce los primeros trazos que confluyan luego en reposicionamientos personales y vinculares tendientes a
la alteración de los rumbos pre-existentes.
El hecho de tener en cuenta la perspectiva de género, permite comprender los mecanismos de intercambio relacional predominantes en la historia vincular de los consultantes y en sus histo-biografías, y a partir de ello ofrece mayor margen para generar intervenciones eficientes.
Del material obtenido en la presente investigación y del material teórico consultado surge lo siguiente:
1) Tendencia en alza de constelaciones familiares que cursan crisis de gravedad, sin registro de ello ni intento de acciones modificatorias hasta que confluyen en rupturas, las cuales son en
general abruptas y poco mediatizadas a través de la palabra y con repercusiones emocionales de valía para los menores implicados.
2) Presencia de maltrato psicológico en las uniones con marcada tendencia a ocupar roles de subordinación
por parte de las mujeres, por lo cual , durante el lapso en el cual tal unión disfuncional persiste, los menores implicados padecen repercusiones emocionales
3) Tendencia en avance a que sean las mujeres -en general ante situaciones límite- quienes definen el final de los circuitos domésticos de violencia. Tal actitud suele estar precedida de acceso discontínuo a información esclarecedora
(a través de medios de comunicación masiva, docentes de los hijos, sugerencias de médicos consultados en hospitales por embarazos, golpizas, consultas pediátricas, etc)
4) Vigencia de predominio de modelos de subordinación solapada, como modelos normales o naturales de pareja, a los cuales la gente
adhiere automáticamente. El recorrido para desenmascarar y desarticular tales modelos suele estar poco facilitado por el medio social. Se requiere una lectura más fina, direccionando la atención de los/as implicados/as en la trama de subordinación- en general mujeres.- para poder salir de ella. (en mensajes de ayuda de los medios por ej.)
Cabe aclarar que, si bien hay predominio de subordinación femenina, de la casuística emerge la presencia de casos donde es el hombre el que queda posicionado en un lugar de desvalorización y subordinación, aunque en menor medida .A su vez, en general los hombres mantienen el maquillaje de la manipulación como intento defensivo, generalmente con resultados eficaces a los efectos del statu quo aunque con consecuencias auto y heterodestructivas.
5) El material permite inferir que la amplificación del registro de los sucesos cotidianos y su decodificación, a la luz de ayuda externa, es liberadora para las mujeres, quienes ocupan predominantemente el rol de la subordinación.
6) El avance en los procesos de esclarecimiento ( a través de entrevistas psicológicas) permiten integrar las lecturas de los/as protagonistas de las parejas.
Desde la óptica de la autora del presente trabajo, continúa la tendencia por parte de las mujeres respecto de apropiarse de los espacios de esclarecimiento que se les ofrecen, e iniciar cambios sin retorno . El grupo de hombres que se enrola en la misma postura es notablemente menor.
7) Se confirma la marcada repercusión de las experiencias vividas en las familias de origen, en la infancia y adolescencia, como determinantes de las conductas que despliegan los/as protagonistas, en las convivencias que entablan y en sus proyectos de pareja.
En relación a las conclusiones precedentes surgen líneas de trabajo que, en un futuro, puede ser interesante desarrollar:
* La importancia de que las personas se interroguen acerca de sus propias conductas.
* La necesidad de incentivar procesos que permitan nuevos contratos de género, a partir de las toma de conciencia de hombres y mujeres
* La necesidad de darle al factor temporal el valor que representa como variable. Si bien es uno de los principales factores que- en su esencia -implica que no es recuperable, es preciso realizar una evaluación de costos y beneficios en lo que implica la inversión de
"tiempo" en procesos de esclarecimiento y elaboración, llevado a cabo en cualquier ámbito.
* Las repercusiones en las criaturas que forman parte de la constelación familiar ,en relación a los cambios que generan las intervenciones externas. Los niños estarían implicados desde un lugar preventivo, no visible en la actualidad, pero sí en relación al futuro. A partir de los movimientos señalados, se puede inferir un mayor contacto y registro de la realidad en los adultos y la posibilidad de que lleven a cabo aperturas hacia conductas con mayor respeto por sí mismo/a y por el otro/a. Registrando la importancia de la impronta que deja la etapa de crianza en los niños , y su posible repercusión en los proyectos personales y vinculares en la adultez.
POR TODO LO EXPUESTO ES PRECISO VALIDAR:
La importancia de ampliar el registro que las personas tienen respecto de sus conductas ( y sus repercusiones) promoviendo procesos en los que la persona logre enlazar las consecuencias de sus conductas y su responsabilidad en cuanto a ello. Dicho paso aparece como básico para que la persona inicie un proceso de esclarecimiento que según el compromiso con el que lo asuma y el grado de apropiación que logre hacer respecto del espacio de crecimiento ,podría confluir en cambios de conductas.
Este quiebre en el proceso repetitivo generacional, tendría un efecto preventivo en futuras generaciones, dado que los cambios que se generan implican modificaciones de las conductas con los hijos, ante nuevas uniones , ante el nacimiento de nuevos hijos y con la sociedad en general.