LA DOLORES DE CALATAYUD

MARTA SIALLE DE GAUNA
Fundación Psicoanalítica Sigmund Freud

 

Los espacios del poder tuvieron y tienen objetivos ligados al control y a la sanción de la sexualidad. El poder masculino ha definido lo que es necesario y deseable. En la presente ponencia se aborda desde una leyenda los prejuicios sociales que se construyen alrededor de la libertad sexual de las mujeres.

 

Un viejo edificio del siglo XV, situado en Calatayud,  conocido como El Mesón de La Dolores, constituye el escenario de una leyenda suscitada por una copla anónima que dice: 

Si vas a Calatayud

pregunta por la Dolores

que es una chica muy guapa

y amiga de hacer favores.

Gestada en plena guerra carlista, esta copla se extendió como una saeta,  en alas de los artistas que inspirados en ella, compusieron obras musicales, dramáticas y literarias. Para el Ayuntamiento de  Calatayud su universalización se debe al  morbo de una copla equívoca que campea a los cuatro vientos como emblema de Calatayud[i]. A los bilbilitanos no les hacia ni pizca de gracia la difusión de esta copla porque consideraban, que se ponía en entredicho el honor de sus conciudadanas

¿Que es lo que posibilitó su universalización? ¿Que implica el morbo de una copla equívoca? ¿Qué resulta de poner el entredicho el honor de sus conciudadanas? Estas cuestiones me movilizaron a conocer sobre la copla, la leyenda, La Dolores…

Sobre La Dolores nos hablan zarzuelas, dramas, óperas, novelas, películas,  música, en una larga serie que aún hoy continúa.

Para José Carlos Plaza (dramaturgo) la legendaria protagonista “Es un símbolo de independencia. (…) una mujer que, por llevar una vida sexual libre, ya es considerada como una prostituta. La pérdida de su honor la convierten en una víctima de una sociedad terrible y represora. La Dolores es un ser diferente en un pueblo mediocre dominado por las tres grandes fuerzas vivas: el dinero, el Ejército y la Iglesia”.

La Dolores como toda mujer solo quería ser la causa del deseo del otro, demandar y hacerse amar. Pero cae en las redes de un seductor que posee – como dice Lacan – pequeños trucos efectivos en toda ocasión, y  por ello es arrastrada en el río de la vergüenza. La ópera y la novela ubican a la Dolores en Daroca, donde Melchor, tras seducirla, la abandona. Dolores lo persigue en afán de una boda que repararía su honra, pero solo obtiene la famosa copla para su humillación y vergüenza.

Esto no la amilana, al contrario, lo acosa, se inmiscuye en sus amoríos, y a medida que sufre agresiones y nuevos desplantes, el amor va transformándose en odio, germinando la idea de venganza, valiéndose de los muchos hombres que la asedian. Todo concluye en una serie de reyertas, nuevas coplas y el asesinato del seductor, de la mano de Lázaro, un seminarista enamorado de Dolores, a quien en la novela se le hace decir:

 Causó daño y vituperio, sin piedad de esta mujer. Yo la amo, no puede haber razón de mayor imperio. Si al provocarle busqué el gozo de matarle, por lograr he de decirlo. Pregonaba él la maldad; yo pregono el escarmiento.

Dolores, en las palabras de su seductor hace favores, se desvía del recto camino que imperaba en la sociedad. Dice Marta Gerez que en cada una de sus épocas la sociedad arma una serie de prejuicios para la mujer descarriada, sin darle ninguna alternativa de recuperación. La mujer no se recupera por la culpa que le produce su condición.

Loyden Sosa expresa: En el discurso masculino sobre las mujeres predomina un término específico llamado “gnómico”. Es un discurso sentencioso, moralista, a modo de decreto o máxima.[ii] Entiende que, en tanto el mundo ha sido construido desde la perspectiva masculina, en ese discurso esta el enaltecimiento o la degradación de la mujer, que en consecuencia, si es “alegre”, va a verse envuelta en coplas, de ella se hablará, y se ligará su alegría a la desvergüenza, la provocación, a la prostitución. 

Pierre Bourdieu plantea que la división sexual nos remite a establecer diferencias entre mujeres y hombres en su forma de ser, de sentir y de pensar los significados o los valores que circulan y se comparten en la sociedad. Señala a la dominación masculina como una forma de violencia simbólica que legitima la desigualdad y que mantiene y consolida un orden social, en el que coexisten el sometimiento y la subordinación femenina. Considera que una investigación histórica no debe limitarse a describir los cambios que a lo largo del tiempo sufrió la condición de las mujeres, ni siquiera la relación entre los sexos en las diferentes épocas, sino que debería establecer, en cada período, las instituciones – Familia, Iglesia, Estado, etc. – que (…) en los distintos momentos, han contribuido a aislar (…) de la historia las relaciones de dominación masculina. La Iglesia (…) habitada por un profundo antifeminismo de un clero dispuesto a condenar todas las faltas femeninas a la decencia (…) inculca (o inculcaba) explícitamente una moral protofamiliar, enteramente dominada por los valores patriarcales, especialmente por el dogma de inferioridad natural de las mujeres.

  En sus orígenes el sustrato de la Religión primitiva hebraica ofrecía una estructura triádica, con un dios Padre (El), una diosa Madre (Elath o Anath) y un Hijo (Shaddai). Rendía culto a la Diosa que compartía el panteón con Yahvé / El. Las mujeres actuaban de profetisas, juezas, ministras, vivían y actuaban con más libertad. Beruria, la filósofa de Jerusalén (siglo II) es una de las escasas mujeres citadas en el Talmud por su erudición.

Según los Textos Gnósticos[iii]  y los rollos del Mar Muerto[iv] , también en los primeros tiempos del cristianismo, la mujer gozó de alta consideración, desempeñando las mismas funciones que los varones, como evangelistas y apóstolas, pero a medida que los sacerdotes aumentaron su poder, apoyaron los textos que se adaptaban a las normas del patriarcado[v], y suprimieron los que presentaban una imagen favorable de la mujer.

Canno y Abreu considera que fueron los jerarcas de la iglesia quienes eliminaron el culto femenino del panteón y lograron la subordinación de la posición femenina, con el apoyo de los gobiernos autoritarios y patriarcales.

Para Celia Amorós, las mujeres se consideraron en la sociedad como ciudadanos de segunda clase, padeciendo situaciones de subordinación y marginación. Las raíces ideológicas de tal posición se heredarían de dos corrientes, por un lado la misoginia judaica, y por otro la griega, que se reforzaron al fundirse en una cultura. Ambas tienen en común el que “la mujer aparece como excluida de la palabra, del verbo, del logos (…) tanto en la tradición griega como en el sentido que tiene la palabra logos en el Evangelio de San Juan y en la tradición judaica.[vi]

San Pablo establece[vii]: "... las mujeres cállense en las asambleas, porque no les toca a ellas hablar, sino vivir sujetas, como dice la Ley. Si quieren aprender algo, que en casa pregunten a sus maridos..."

Según Bourdieu, el Estado, ratificó e incrementó las prescripciones y las proscripciones del patriarcado privado con las de un patriarcado público, inscrito en todas las instituciones encargadas de gestionar y regular la existencia cotidiana de la unidad doméstica[viii]. Las creencias patriarcales garantiza la dominación, favoreciendo la sumisión de la mujer en las relaciones intersexuales. 

El mundo patriarcal hace una “partición” de la mujer. La de la voluptuosidad, de la maldad, figura repugnante y por lo mismo gozosa. La otra, la de la ley, santa, sublime. La primera rebajada, con la que un hombre satisface los componentes perversos de su sexualidad; la otra enaltecida, respetada, puesta en un pedestal, intocable, inmaculada.[ix]

Dolores por haber amado, por haber sido engañada, obtiene una copla, una copla que la denigra y da origen a otras muchas, que en su nombre denigran a las mujeres, llamándolas “puta”. Freud plantea[x] , como secuela de la conjugación de la lógica edípica, la disociación entre la corriente tierna y la corriente sensual en el hombre, la dualidad santa – puta.

Para Lacan tal rebajamiento de la vida amorosa, tiene que ver con la disociación del amor y del deseo y expresa:

(…) nos dice Freud, este sujeto encontrará el deseo con prostitutas

¿Qué quiere decir esto? (…) es en la medida en que se opone radicalmente a la madre, es que puede subordinarla(…)  lo que el sujeto  va a buscar en las prostitutas es (…) el falo que es precisamente lo que habita en la prostituta, (…)el falo de todos los hombres, (…) el falo como tal, el falo anónimo (…) algo que está bajo una forma enigmática, una máscara, (…) algo que liga al deseo con un objeto privilegiado.[xi]  

Todas las mujeres son putas, menos la madre, la hermana, la novia, y podríamos decir, que tras la increíble difusión de la leyenda, los bilbilitanos especifican “menos la mujer bilbilitana”.

Tal vez por esto los bilbilitanos, intentaron proclamar a los cuatro vientos: “puta es la mujer del otro, no la mía”, y considerando que la copla era altamente ofensiva para Calatayud, el Ayuntamiento organizó una Fiesta-Homenaje a la mujer bilbilitana, el 12 de septiembre de 1924, donde se instituyó un Certamen Literario, con un importante premio, para el mejor cantar de cuatro versos que desvirtuase la copla infamante. Se presentaron 11.300 coplas una de las cuales dice:

Si vas a Calatayud

Verás chicas superiores,

Pero no por el estilo

De la famosa Dolores.

En todas se establece, que la aceptación social de la mujer esta condicionada a las normas de conducta, que se asignan a la  “que no presta favores”, la mujer “decente”, en una marcada diferenciación con la mujer indecente, en un mandato, que la mujer incorpora desde la más temprana edad.

Los diferentes significados otorgados a la “falta de castidad”, forman parte de los mecanismos  discriminatorios sobre las mujeres. La mujer que “presta favores”, no es otra que la puta, pero el favor se presta a cambio de algo. Con el matrimonio, las mujeres logran  legitimidad social, pero cuando transgreden las normas patriarcales rápidamente son ubicadas en la categoría de ilegítimas: putas. ¿Qué podemos decir de las mujeres que se unen en matrimonio solo por el dinero?

A pesar del elevado número de coplas, el Jurado no encontró la adecuada para otorgarle el premio; no obstante se recomendó la siguiente:

Si vas a Calatayud

No pidas ciertos favores;

Las mujeres son honradas

Y los hombres son muy hombres.

Cuando se abrió el sobre para conocer el nombre de su autor, sorpresivamente solo encontraron otra copla que decía:

El que escribió este cantar

En el pueblo se inspiró

Y el pueblo se lo devuelve

Porque el pueblo es el autor.

Al no haber autor identificado, no pudo otorgarse el galardón, instituyéndose un nuevo concurso. La copla ganadora fue  presentada bajo el lema: “No hay mancha donde no hay delito

La copla de la Dolores

Todo el mundo la cantó

Y entre tantos cantadores

Ni uno solo la creyó[xii].

Muy a pesar de los bilbilitanos, este intento de reivindicación no solo no logró hacer sombra al famoso cantar, sino que colaboró en la difusión de la leyenda. 

La verdad tiene estructura de ficción

La Dolores del cantar, tuvo existencia real, su nombre fue María Dolores Peinador Narvión. En 1815, su padre don Blas Peinador - teniente de los reales ejércitos- se casó con  Delfina Narvión Quintilla (16), perteneciente de una distinguida y acaudalada familia. Para ello, según lo requerían las autoridades militares, Delfina tuvo que certificar su buen nombre:  por la muerte de mis padres quedé en la edad de la niñez (…) en la casa de mi abuelo (…) respetando y obedeciéndolo como corresponde, de forma que he vivido y vivo con el mayor recato, honor y buena conducta. El documento fue sometido a la consideración de media docena de testigos quienes dijeron que “repiten, confirman y dicen que es público y notorio lo anteriormente expuesto”.

El matrimonio tuvo 3 hijos siendo la primera María de los Dolores, Juana, Benita, Iñiga Peinador Narvión[xiii]. A sus 8 años falleció su madre, dejando una cuantiosa herencia a los hijos. El padre poco tiempo después contrajo nuevas nupcias y se desentendió de los niños y conforme pasaban los años no les entregaba el legado.

Muy joven Dolores se casa en una boda secreta con Esteban Tovar, un cadete del Regimiento de Mallorca que pronto abandona el ejército, probablemente porque el matrimonio con la heredera, resolvería de por vida su problema económico.

Si esto es así – algo muy verosímil – la historia se repite: el teniente D. Blas Peinador, pide la excedencia para casarse con una bilbilitana acaudalada; ahora el teniente D. Esteban Tovar, deja el Ejército para desposarse con otra bilbilitana, hija de la anterior y heredera de su fortuna. El destino comenzaba a entremezclar  los hilos para ir tejiendo un trascendente melodrama (…)[xiv]

Desde el psicoanálisis conocemos que lo que le pasa al sujeto, no es efecto de la mala suerte, del destino de los actos, de la herencia, de lo físico, de la biología, de la neurociencia, sino que hay una causalidad psíquica, y esto implica que el sujeto esta comprometido en aquello que padece.

Dolores le otorga amplios poderes a su esposo para promover los pleitos contra su padre, por la herencia materna[xv]. Tras 13 años de litigio obtienen el legado pero en poco tiempo la vida irregular y licenciosa de Esteban, los dejó la miseria. Hasta la primera mitad del siglo vivieron en Calatayud, donde tuvieron 4 hijos y que luego se trasladaron a Madrid. En el Registro Civil Único la partida de defunción de Dolores registrada el 12 de agosto de 1894 se lee:

(…) defunción de Da. Dolores Peinador Narvión, natural de Calatayud, provincia de Zaragoza, de setenta y tres años de edad (…) que era de estado viuda de Esteban Tovar, no dejando hijo alguno (¿?) que no ha otorgado testamento…

Es llamativo el dato que dice “no dejara hijo alguno”, dado que tuvo como mínimo seis, pero además se pudo establecer que en 1864 se produjo un hecho trascendental que puede despejar la principal incógnita que se proyecta sobre Dolores. Se trata de una “Denuncia de D. Esteban Tovar sobre falta de integridad[xvi]. (…) Todos sabemos lo que es integridad (…) Y el diccionario de la Real Academia dice: 2. Pureza de las vírgenes”.De acuerdo con esta definición, está más claro que el agua el motivo de la denuncia de Tovar, y por la más elemental lógica, solo pudo ponérsela a una mujer: a la suya.

Tal denuncia ¿Podría constituir una maniobra para apoderarse del resto de la herencia, o se apoyaría en una sanción a la trasgresión?

El  investigador Sánchez Portero, expresa: Por estos datos (…) puede aventurarse que en la familia se produjo un cambio muy significativo en su situación social entre 1841 y 1848 y que quizás acelerase su marcha a Madrid. De ser esto cierto y por culpa de Dolores, en el aire queda el motivo por el que se produjo. Que cada cual saque las conclusiones que crea pertinentes.

De que culpas hablaría el investigador? La culpa de haberse “descarriado” de haber dado el mal paso que la sociedad no perdona?

La doble moral dominante en la época, en plena vigencia en el siglo XXI, deja entrever que cualquier mujer, es vulnerable a la vergüenza del estigma de puta, cuyo fundamento principal reside en la negación a las mujeres de los derechos reservados en exclusividad a los hombres.

La clínica psicoanalítica, con frecuencia da a escuchar- sobre todo en hombres cuyas esposas fueron infieles – el descrédito en que cae la mujer. La calificación de “puta”, “todas las mujeres son putas”, “reventadas”.Son implacables.

Desde la autonomía sexual que la sociedad les otorga, consideran que la infidelidad masculina, “es cosa de hombres”, la femenina se castiga con el estigma de “puta”.

Para concluir deseo hacerles conocer el Himno a Isis, descubierto por Nag Hammadi[xvii], que parece ajustarse a  La Dolores, cuya vida, fue singular, extraordinaria e irrepetible, por cuanto es un personaje que asistió a su propia mitificación, alcanzando la suprema distinción de la inmortalidad. 

Himno a Isis

Porque yo soy la primera y la última
Yo soy la venerada y la despreciada
Yo soy la prostituta y la santa
Yo soy la esposa y la virgen
Yo soy la madre y la hija
Yo soy los brazos de mi madre
Yo soy la estéril, y numerosos son mis hijos
Yo soy la bien-casada y la soltera
Yo soy la que da a luz y que jamás procreó
Yo soy la esposa y el esposo
Y fue mi hombre quien me generó en su vientre
Yo soy la madre de mi padre
Soy la hermana de mi marido
Y él es mi hijo rechazado
Respétenme siempre
Porque yo soy la escandalosa y la discreta.

 Ref. Bibliog.

[i] Página Web Ayuntamiento de Calatayud
[ii]
Loyden Sosa. Op Cit Pág. 19
[iii]
Encontrados en 1946, en el antiguo cenobio de Jenobosquion, actual Nag Hammadi en Egipto, que datarían del siglo IV adne
[iv]
Pergaminos encontrados en 1947 en las cuevas de Uadi de Qumran, escritas por los judíos esenios, entre fines del siglo III adne y el año 68 dne
[v]
Posteriormente considerados Evangelios "ortodoxos
[vi] Amorós, Celia. La mujer en la iglesia y en la sociedad

[vii]
(1 Co 14, 34-36)
[viii]
Bourdieu, La dominación masculina, Pág. 107
[ix]
Loyden Sosa Opus Cit. Pág. 118
[x]
Sobre una  degradación general de la vida erótica (1912)
[xi]
Lacan , Seminario 5 clase 16 abril 1958
[xii]
Autor: Vicente Ramírez Payá, maestro de Castilla, Alicante
[xiii]
Nacida en Calatayud (Zaragoza) el 13 de mayo de 1819
[xiv]
La Dolores, página 92
[xv]
Refiere el autor que una estimación informal, del cálculo de propiedades y otros, hoy sobrepasaría los 100 millones de pesetas.
[xvi]
En nota al pie el autor expresa que tiene constancia de esa denuncia por un inventario de 1864 del Protocolo de Julián ortega, notario de Calatayud.
[xvii]
Los expertos lo datan entre los siglos III y IV de nuestra era

Hosted by www.Geocities.ws

1