Del autismo a la neurosis

Marta Sialle de Gauna
Fundación Psicoanalítica Sigmund Freud

Tercera etapa

Una joven, a la que trate durante su infancia, retomó su análisis en la adolescencia, planteando su dificultad para hacer lazo social:

No encajo en ningún grupo. Por ahí me veo obligada a hablar y eso me incomoda.

Intervine: Y si no hablas ¿cómo encajar en algún grupo?

Su respuesta: yo hago lo que puedo, no es capricho mió (…), así viene la mano.  No sabía que mierda hacer por eso vine para acá. No se si soy insociable. Yo no quiero estar afuera de nada. Eso es lo que digo de la incomodidad de hablar

Al señalarle el rechazo que provocaba en los otros su trato brusco, expresó:

Soy cáscara arrugada por fuera y chalita por dentro. Como dice la Biblia no se me arruga el alma.

Primera y segunda etapa

Sobre este caso realicé dos ponencias. En la primera, 1987[i], finalizaba diciendo:

No es posible pensar a Mariana como ubicada en la estructura psicótica, sino más bien habiendo presentado un síntoma al que podemos llamarle  "autista", ante la presencia del mandato del Otro primordial (la madre) imposibilitada de escucharla. Recordando a Lacan  "si el autista debe oírse a si mismo es porque el Otro no lo oyó en su día”. No es este el caso.

En la segunda, 1996, concluía con una cita de Lacan en relación a Freud: "Cuando tenemos un caso...en análisis, nos recomienda no ponerlo por adelantado en un casillero. Quisiera que escuchásemos (…) con total independencia respecto a todos los conocimientos adquiridos por nosotros, que sintamos lo que enfrentamos, a saber, la particularidad de un caso.”[ii]

Hoy su diagnóstico sigue siendo un enigma, por ello parafraseando a Alicia Hartman diré que ciertamente “el problema que se instaura en relación con la clínica con niños es la precisión de los diagnósticos (…)”.[iii]

Llegó a consulta con tres años, derivada por un neurólogo ante la presunción de autismo. Sin angustia, se internó en un juego solitario, dándome la espalda, bajo un escritorio, sin hablar. El silencio se cortaba con castañeteo de dientes, canturreo y cada tanto en un lenguaje incomprensible, frases que repetía en ecolalia por largo tiempo. Tenía períodos de incontinencia fecal, rechazo a cierto tipo de vestimenta, protestas con gruñidos. Al momento de la consulta, concurría a un maternal.

Estaba en el lenguaje pero no en el discurso, en el sentido que este tiene de lazo social.

La madre puso de manifiesto cierta dificultad de aceptarla, al referir, que en su preñez se vio rara, la quiso con miedo, pensaba nombrarla como un sobrino fallecido, y que leyó sobre autismo durante su embarazo, porque pensó que podía tener una hija autista. El padre, manifestó que durante largo tiempo no la integró al grupo familiar.

Al respecto, Lacan es claro: " Los padres modelan al sujeto en esa función que titulé como simbolismo (…) la manera en que le ha sido instilado un modo de hablar, no puede sino llevar la marca del modo bajo el cual lo aceptaron los padres”.[iv]

Durante un período, verbalicé sus acciones, pedía compartir su juego sin esperar respuesta, al modo de presencia activa, que por el hecho de hablar introduce el significante como tercero. Me encontraba frente a un muro que repetía frases y tarareaba mamá el tema es, el tema,  y se pelean  y se pelean... la copa nel munial de Mexico, la copa nel munial de Mexico...el bebé, el bebé... e covade  jempu, de jempu y se pelean...codo, codo.           

Los estudios discrepaban en cuanto a la incidencia neurológica del problema. El diagnóstico oscilaba entre autismo,  síndrome ADD, embrujo. Tras una consulta a un neurólogo en Buenos Aires, quien descarta organicidad e indica la continuidad del análisis, sin medicación alguna, es posible la instalación de una transferencia lateralizada, entre los padres y la analista.

La siguiente estrategia fue ofrecerle un lugar donde ese cuerpo de goce fuera encarnado por el significante, esto se materializó en un espacio físico muy especial con todas las condiciones para desplegar el juego

Comenzó a percibirse diferencia con el automatismo: el acto de nombrar, acto que es dirigido a la analista y en el que se esbozaba un llamado. Tomando fichas de diferentes juegos, mirándome decía: " reconocemos,...esta de ajedrez, esta de dominó, esta de lotería", y  frente a su imagen en el espejo: “esta la Mariana, esta la Marta ", esperando que la analista de testimonio de ese orden.

Intentaba llevarse objetos del consultorio y ante mi negativa manifestaba su desagrado:

" ha comido mazorca, nos vemos el lunes, ya te quieres ir”. En otro ocasión vio salir una niña del consultorio, trató de tomar mi agenda y al negarle expresó “esto para que Marta trabaje”. En la diferencia entre ella y la analista, ella y los objetos, ella  y los otros, se deslizaba a la búsqueda de esos objetos.

¿Podía decir que deseaba? ¿Se esbozaba algo que podía llamar transferencia, la entrada en el orden de un discurso desde donde ella podía reconocerse y reconocer a otro, saliendo de la petrificación?

Ante un NO, gritaba, se revolcaba, rompía lo que tenía a su alcance. El corte a ese espectáculo lo obtuve dibujando en la pizarra una niña que gritaba, al tiempo que hablaba de ella, y obtuve como inmediata respuesta: "esa es Mariana que llora, quiero una Mariana que ríe ", y tomando una tiza, dibujó ella un rostro sonriente. “La sonrisa (…) respuesta a la reacción del otro, que Lacan analiza como prueba en el niño de que el movimiento de la demanda de amor llega a buen puerto”. [v]

¿Estaba frente a una autista? El autista no responde al deseo del que se ocupa de él, no se trata de estimularlo ni de generar un deseo o una demanda, sino de producir una presencia a la cual él se dirija, porque no nos ocupamos de él, límite de delicado equilibrio entre lo que puede ser la invasión de goce del otro y lo que puede ser ese cálculo de no ocuparse de ellos, para que puedan oír, lo que tenemos para decirles. 

Años después hacía referencia a estas rabietas relatando cuentos "Cuando Garfield era chiquito quería los juguetes del  vecino, quería los juguetes de Day y gritaba, hacía estos garabatos. Le dije que ese era el tiempo en que no podía hablar, a lo que me respondió " Si hablaba,... con estos garabatos”.

Este hablar de la niña, me remite a Lacan: "Se trata de saber porque hay algo en el autista o en el llamado esquizofrénico que se congela (…) Usted no puede decir que no habla. Que usted tenga dificultad para escucharlo, para dar alcance a lo que dicen, no impide que se trate, finalmente, de personajes más bien verbosos".[vi]

Tenía 8 años, cuando me pidió que escribiera lo que ella me iba a dictar  quiero ir a tu negocio hasta que me haga grande, cuando yo era chiquita tengo que ir a tu negocio, al consultorio tuyo, cuando sea grande me voy a ir de tu negocio ", mi intervención fue tomar sus significantes: ¿qué negociamos aquí? y su respuesta fue" una negociación de palabras”.

Un año más tarde, escribió en un pedazo de cartón: "Hay una iglesia al lado de la casa de los señores. Los señores tenían de todo para su bebé, colchas, porta bebés, muñecas, juguetes, sonajeros y ropas con pañales, Lila dijo ¿compraste todo para cuando nazca el bebé? Si, ahí hay todas las cosas dijo, y se fueron a alquilar una casa grande con todos los muebles”.

Nos dice Lacan, " Sabemos muy bien en el análisis la importancia que tuvo para un sujeto (…) la manera en que fue deseado. Hay gente que vive bajo el efecto, que durará largo tiempo en sus vidas (…) del hecho de que uno de los dos padres - no preciso cual de ellos- no lo deseó". [vii]

Cuando cursaba quinto grado[viii], dijo que era su última sesión, pero volvió meses más tarde con una preocupación, mi cuerpo es medio gordito, bajo y subo, quiero ser flaca, pero sin dieta ni gimnasia, yo crezco al potencial, al tiempo que pedía que le cuente sobre sus primeros años de análisis, aunque como ella lo expresaba "el motivo por el que vino en aquel entonces es cosa vieja". Abrió lo que había sido su cajón de juguetes y al encontrar un Scrabel, quiso jugar. Intervine diciéndole que volvió para hablar de sus dificultades y no para jugar, respondiendo " pero es lo que más enriquece, jugar con las palabras”. Luego dibujó y escribió un cuento que tituló "Drama de la vida real", al entregármelo dijo " para que no me olvide de vos, ", le señalé el lapsus y dijo "ba!, para que vos no te olvides de mi”.    

En los siguientes años, solicitaba entrevista ante situaciones críticas, tales como la muerte de su padre. Cuando cursaba tercer año del secundario, trajo[ix]  una copia de su libreta donde se leía: educada y responsable pero no se integra con compañeras.

Dijo de si misma:

Es como si tuviera dos personalidades, algo que me acecha como una sombra y que me anda siguiendo y que me ha impedido que me acerque a ella. No puedo sacarla a la mierda, esa no soy yo. Es una cosa metida, como que me impidiera estar con otros, me hace sentir mal. Esa personita no me deja ni que sonría a la gente

Me imagino, que es alguien que esta adentro y que me dice que no me acerque, no es que escucho voces, sino ya tendría que estar internada en el Diego Alcorta. (…) Cuando se que me están aclarando, la otra se va a la mierda. Yo quiero sacarla enterita, esto es el inconsciente, lo que no depende de la voluntad de uno, yo estudie en psicología. Si nunca hubiera venido a una psicóloga ya hubiera estado internada.

  Han pasado varios años, hoy, tras concluir su tecnicatura en diseño gráfico, fabrica artesanías, e intenta estudiar arte. Se articula a un medio social, entra en una producción y de algún modo hace lazo social. ¿De que forma se hace suplencia a eso que faltó desde el comienzo?

Por ello el final de esta ponencia no puede ser otro que el siguiente:

¿Autismo?, Psicosis?, ¿Neurosis?, hay casos que no pueden ponerse nunca en un casillero.

 Ref. Bibliog.

[i] V Jornadas Psicoanalíticas de Primavera Tucumán, 1987.
[ii]
Conferencia en Ginebra sobre el síntoma 4 de octubre de 1975, Centro Raymond de Saussure
[iii]
Hartmann, Alicia, En busca del niño en la estructura, Ed. Manantial, Bs. As. (1993)
[iv]
Lacan, Jacques, Intervenciones y Textos 2, Conferencia en Ginebra sobre el síntoma, Ed. Manantial, Bs. As (1988)
[v]
Hartmann, Alicia, En busca del niño en la estructura, Ed. Manantial, Bs. As. (1993)
[vi]
Conferencia de Ginebra
[vii]
Lacan, Jacques, Intervenciones y Textos 2, Conferencia en Ginebra sobre el síntoma, Ed. Manantial, Bs. As (1988)
[viii]
(10 años  marzo del 93)
[ix]
1999

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