LA AUTOPSIA PSICOLÓGICA:
FRAGMENTO DE UNA VERDAD SUBJETIVA; “¿ELABORACIÓN DE UN DUELO?”

AUTORES:
LIC. SARA DE LAS MERCEDES AUATT
          
 
DR. ARMANDO MEOSSI                
CUERPO MEDICO FORENSE DEL PODER JUDICIAL DE SANTIAGO DEL ESTERO 

                 

                “Una de las formas de exteriorización del duelo es hacerse reproches por la muerte de un ser querido que ha sido también objeto de impulsos hostiles y de deseos de que se muera”. Sigmund Freud (1)

 

La identificación que sobreviene por la muerte de un ser querido no es otra cosa que un modo de pensar como expresión del afecto duradero del penar en el duelo, sobretodo cuando éste transita por estados patológicos que obstaculizan su normal procesamiento intrapsíquico por dicha pérdida.

Estas identificaciones regresivas son en buena medida la base de lo que llamamos “el carácter” de una persona, siendo una identificación directa e inmediata con el objeto perdido, como un retorno a la más temprana investidura libidinal de la etapa oral con los padres.

El duelo, del alemán “trauer” y el inglés “mourning”, puede significar tanto el afecto penoso, como su manifestación exterior.

El duelo es por lo general la reacción frente a la pérdida de una persona amada, o de una abstracción que haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal como puede ser la justicia, o el de verdad entre otros.

En personas bajo estas influencias es posible observar en lugar del duelo, melancolía. El duelo no es un estado considerado patológico, y se confía en su superación pasado cierto tiempo, juzgando inoportuno y aún dañino perturbarlo en su proceso de elaboración.

Se entiende por duelo al “conjunto de procesos psicológicos que se producen normalmente ante la pérdida de un objeto amado y que llevan a renunciar al objeto” de acuerdo a la definición del Diccionario de Psicoanálisis de Laplanche J.- Pontalis.

        Los procesos que se suceden en el duelo se han dividido en tres etapas:

1)     LA NEGACIÓN: mecanismo por el cual el sujeto rechaza la idea de la pérdida, muestra incredulidad, siente ira.

2)     LA RESIGNACIÓN: en la cual se admite la pérdida y sobreviene como afecto la pena.

3)     EL DESAPEGO: en la que se renuncia al objeto y se produce la adaptación a la vida sin él. Esta última etapa permite el apego a nuevos objetos.

 La pérdida del objeto de amor es una ecuación privilegiada para que aflore la ambivalencia de los vínculos de amor. Por eso, cuando preexiste la predisposición a la neurosis obsesiva el conflicto de ambivalencia presta al duelo una conformación patológica y lo compele a exteriorizarse en la forma de unos auto reproches, a saber, que uno mismo es culpable de la pérdida del objeto de amor, vale decir, que estuvo presente en su deseo.

Todas las situaciones de afrenta, de menosprecio y de desengaño en virtud de las cuales puede instalarse en el vínculo una oposición entre amor y odio o reforzarse una ambivalencia  preexistente de origen mas bien externo unas veces, mas bien constitucional otras, no deben pasarse por alto entre las premisas que configuran el cuadro de melancolía.

En el mismo, los psico dinamismos inconscientes hacen que ‘el amor’ por el objeto, que no puede ser resignado, se refugie en la identificación narcisista, el odio se ensaña con el objeto sustitutivo (que pasa a ser el Yo del propio sujeto) insultándolo, denigrándolo, haciéndolo sufrir y ganando en éste sufrimiento una satisfacción sádica.

Este fenómeno de la melancolía, paralelo al de la neurosis obsesiva, produce la satisfacción de tendencias sádicas y de tendencias al odio que recaen sobre un objeto y que por la vía indicada han experimentado una vuelta contra la propia persona.

Este sadismo no revela el enigma de la inclinación al suicidio, por el cual la melancolía se vuelve tan interesante y peligrosa.                        

El pedido de la realización de una Autopsia Psicológica de un objeto amado impide que se produzca en el Yo el estado melancólico que deviene del retroceso de  la investidura libidinal de objeto contra sí mismo, impidiéndola y desplazando la reacción originaria contra el Yo, hacia objetos del mundo exterior, lo cual se manifiesta a través de la querella judicial.                       

De esta manera se tramita un intento de elaboración de un duelo que reviste características patológicas, teniendo en cuenta el monto de ambivalencia previa en la relación con el objeto perdido, preservando al Yo de su vuelta contra sí mismo y también, probablemente del padecimiento de un Cuadro Melancólico.                        

Suicidio y crimen no son actos casuales. Habría que  indagarlos...                      

“Es precisamente a partir de que el sujeto está muerto que se vuelve un signo eterno para los demás y los suicidas más que otros. Es precisamente por eso que el suicidio tiene a la vez esa belleza aterradora, que lo hace terriblemente condenado por los hombres y esa belleza contagiosa que hace que las epidemias de suicidios sean algo que en la experiencia es todo lo que hay de más dado y de más real” (2)

La exploración retrospectiva e indirecta de la personalidad y la vida de una persona ya  fallecida se denomina Autopsia Psicológica. Se trata de hacer una evaluación después de la muerte, de cómo era la víctima en vida, su comportamiento y estado mental, tras una reconstrucción social, psicológica y biológica postmortem.

“Un fallecimiento no debe ser calificado como suicidio hasta que se haya descartado cualquier otra posibilidad que lo explique”(3). Generalmente lo que falta es el factor determinante, es decir, lo que acontecía en la mente de la víctima contemporáneamente con la hora de su muerte.

La autopsia psicológica es una pericia muy sofisticada y especializada, es un trabajo en equipo, junto a los criminalistas, criminólogos y forenses. Comienza en la escena de los hechos, ya que no sólo se pueden recoger huellas objetivables, evidencias físicas, sino las huellas psicológicas que quedan impresas en los espacios que habitó la víctima y en las personas de su entorno. Para la psiquiatría o el Psicólogo Forense, la escena de la muerte emite señales, sólo se trata de interpretarlas y de decodificarlas.

Se debe realizar un informe en términos probabilísticos pues se trata de una evaluación indirecta y de conclusiones indiferenciales que cobran valor sólo al sumarse al resto de los elementos criminalísticos, policiales y forenses.

Existen diversos métodos para la sistematización de esta investigación.

Pero generalmente se utiliza el sistema de investigación usado en la escena de los hechos, en los espacios abiertos, de tal manera que la investigación se realiza en torno al cadáver y en forma concéntrica, del centro hacia fuera. Se realizan las entrevistas de las personas más conocidas a las más alejadas en relación social, económica o afectiva de la persona investigada.

El método siempre va a ser una variable del sistema de entrevista, pero para la presentación de los resultados, nosotros preferimos usar el sistema de “la estrella” de cuatro puntas. Es una forma visible de presentar los resultados y resulta eficaz ante personas que tienen relativos conocimientos de psicología o Psiquiatría Forense, permitiéndole ver el tamaño de la estrella en relación a los resultados; ya que analiza los cuatro puntos esenciales: la biografía, la personalidad, la letalidad y el estado depresivo, si existe.

Puntuándose cada uno de estos acápites, de manera tal que sean graficados en una punta de la estrella cada uno de ellos. Por ejemplo en el caso de la Depresión, van sumándose los puntos de manera tal que el tamaño aumenta y también aumenta la posibilidad de un suicidio en esa punta.

Surge, entonces, una estrella con cuatro puntas grandes en el caso de una persona con altas posibilidades de suicidio. En el caso de una persona con pocas posibilidades de suicidio, las puntas son pequeñas o bien una de ellas puede ser grande y las otras pequeñas. De esa manera, la posibilidad de que la persona explorada haya cometido suicidio está en relación al tamaño de la estrella.

A modo de ejemplo presentaremos un caso paradigmatico de las especulaciones teóricas precedentemente realizadas, que fuera realizado recientemente en nuestro medio laboral incluyendo en el mismo la autopsia médica y psicológica del occiso.

CASO XX

 

Se trata de un hecho ocurrido en el año 1997 en el cual la muerte de un joven de 15 años de edad sacudió a una vecina ciudad de la capital de Santiago del Estero. El hecho se produce en ausencia de la familia de menor quien fuera encontrado muerto en su domicilio en el patio de su vivienda y con una arma de fuego que yacía a su lado. Luego de producido el trágico suceso el padre del occiso inicia una investigación intensa y mediática, rodeada de connotaciones particularmente intimidantes, empecinadas y conflictivas. Apela a múltiples publicaciones periodísticas y varias marchas callejeras en solicitud del esclarecimiento de su muerte luego de que las investigaciones policiales entre las que se incluyen una prueba de parafina del arma en cuestión y la autopsia médica no han satisfecho sus expectativas con respecto a los resultados obtenidos, tras lo cual surge el pedido de una Autopsia Psicológica que se inicia en el año 2005 y se concluye en el presente año ya que la sola lectura del expediente conformado por nueve cuerpos y la complejidad de su estudio exigía ser prorroga en el tiempo para su realización. Cabe agregar que previo a la presentación de la presente pericia el profesional actuante en la misma es denunciado por el padre del occiso por incumplimiento en sus deberes de funcionario público por supuesta mora en la entrega del informe, asumiendo de este modo una actitud de enfrentamiento e intimidación hacia el perito. La denuncia carecía de fundamento legal dado que la prórroga de la presentación de la pericia ya había sido acordada por el juez actuante en la causa y previamente otorgada por la parte querellante.                                                                        

La autopsia psicológica informa en sus conclusiones que en base al método utilizado y los datos recopilados durante las entrevistas,  además de la atenta lectura del expediente, en los numerosos cuerpos con los que cuenta el mismo, no hay elementos  en la biografía,  los rasgos de personalidad previa, de apoyo psico social y de estado depresivo del occiso XX que sean suficientes para  aseverar  desde el punto de vista psicológico una acción auto agresiva  de manera contundente, aunque teniendo en cuenta lo expresado en las entrevistas, el carácter autoritario e intimidante de la figura paterna descripto en forma reiterada por los entrevistados en una personalidad en formación como la del joven, teniendo en cuenta el  carácter fuerte, rebelde e introvesivo descripto,  en base a las entrevistas mantenidas, puede detonar actuaciones en tal sentido.                        

Por último se informa sobre la autopsia médica realizada al occiso en el año 1997 por una Junta Médica del Poder Judicial y peritos de parte de los familiares del occiso. Del examen exhaustivo del cadáver cuyo deceso se produjo por una herida de arma de fuego que ingresó por la parte lateral derecha de la cabeza, y teniendo en cuenta los signos característicos de caño apoyado sobre la piel, con una dirección que es compatible con las auto agresivas, se podría inferir que el occiso habría efectuado el disparo que le quitó la vida.                   

Finalmente se hace notar el cambio de carátula del expediente, que se inicia como una investigación  por las causas de un fallecimiento y se cambia en forma posterior por la de un homicidio. Esto mantiene abierto el interrogante en relación con el tema que es de interés al presente trabajo, en el cual queremos dejar planteada la pregunta que surge en torno al proceso de duelo y la Autopsia Psicológica como dos acontecimientos relacionados causalmente en la medida en que el pedido de la segunda por parte de los familiares evita la probable aparición de un cuadro patológico melancólico más severo, apelando para ello a una instancia judicial en la cual se desplazan aspectos pertenecientes a la manifestación de los afectos provocados por la falta de tramitación psíquica de un duelo no resuelto hacia una persona fallecida. 

REF. BIBLIOG.

(1) FREUD, SIGMUND: “Duelo y Melancolía”. Obras completas. Ed. Amarrortur.-

(2)   LACAN, JAQUES: Escritos. 1957 – 58/12- 258.-

(3)   NUÑEZ DE ARCO, JORGE: “La Víctima” Cap. XII, 2004.-

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