El amor de la angustia

Lic. Alicia Lowenstein

Univ. de Bs. As.

 

 

Para la interpretación corriente fobia es el miedo a un objeto. Para la terapia cognitiva, que trata de educar con técnicas de comportamiento, la fobia también es un temor irracional a la exposición de ciertos objetos o situaciones temidas.  Hay tantas fobias como objetos existen.

En este sentido, en el escenario de la fobia se sitúan fantasmas, lobos, caballos, vértigo a la altura, botones. Todos los objetos y ocurrencias del mundo pueden prestarse a un uso fóbico. Las fobias alimentan tanto a los cuentos infantiles con sus ogros y lobos feroces como a las películas de horror. En sentido antiguo fobia es aversión apasionada contra algo; esta extraído de compuestos como hidrofobia, anglofobia, claustrofobia, etc., formados con el griego phobéomai   que significa ‘yo temo’[i]. La forma de definir la fobia no es tan lineal para el psicoanálisis.  Para el psicoanálisis la fobia abre otros interrogantes.

Tomaremos distintas formulaciones de Freud y Lacan las cuales situaremos en la trama de la teorización en donde la formulan, insistiendo así en el corte que proponemos, es decir contextualizarlas en las distintas clínicas que  producen como efecto de la teoría con la que recortan la práctica analítica.

            En Freud no hay una forma unificada de formular la fobia, depende del contexto, esto es del eje que desarrolla en el texto en donde la nombra. Es así como en Obsesiones y fobias la fobia no es el reino de la sustitución fórmula que por la vía negativa le permite diferenciarla de la obsesión y en textos donde sostiene ésta misma clínica formula que el estado emotivo es de ansiedad y no es susceptible de psicoterapia pues la angustia no proviene de una representación reprimida, reafirma así su formulación anterior. La consecuencia  es que la fobia no es posible de ser tratada, queda como punto externo a la terapia, por situarse como externo al campo de representaciones.

            Podemos afirmar que uno de los ejes del texto La represión es rastrear el fracaso de la represión en evitar el displacer, o sea la aparición de la angustia como efecto de dicho fracaso. Enmarcado en ese eje formula el fracaso de la represión respecto del monto de afecto en las tres psiconeurosis. Es en este encadenamiento teórico de Freud en el cual la angustia deviene en conductas evitativas, temores y precauciones que podemos afirmar que la angustia implica en la clínica psicoanalítica una respuesta fóbica.

            En Inhibición, síntoma y angustia ubica a la fobia como una neurosis en el punto donde se produce una sustitución, quiero aclarar en transferencia, en la dirección de la cura. Me refiero a la sustitución de la representación miedo al padre por la representación miedo al caballo en el historial de Juanito. En este texto  la fobia esta especificada como evitación del displacer, en consecuencia fobia y represión están definidas con los mismos términos. Será necesario que saquemos algunas consecuencias de esta afirmación. Si represión es la respuesta metapsicológica de Freud para pensar la estructura del aparato psíquico, la división entre inconsciente y preconsciente-consciente, la fobia le queda muy pegada a la estructura de división del sujeto. A diferencia de las formulaciones anteriores en Análisis de la fobia de un niño de cinco años, la fobia es síndrome en diversas estructuras.   

En Lacan tampoco hay una forma unificada de pensar la fobia, depende del contexto teórico en la cual la formula. En el Seminario 4, el cual está centrado en el historial de Juanito asevera que “Juanito a partir de los cuatro años y medio, hace una fobia, una neurosis”. La fobia constituye una llamada de socorro, llamada de un elemento simbólico particular que surge cuando se produce la hiancia que introduce la aparición del falo entre la madre y el niño.

            Es necesario para Lacan diferenciar entre la angustia y la fobia. Es difícil saber de qué tiene miedo el niño pues lo articula de mil maneras, pero siempre queda un residuo singular no articulado. El sentido de la fobia es introducir en el mundo del niño una estructura. Podemos leer esta afirmación teniendo en el horizonte la cercanía entre fobia y represión en Freud. El objeto de la fobia es un significante y la fobia es una protección frente a la angustia.

            En el Seminario 5 en donde afirma que Juanito encarna el falo para la madre y es mantenido en la posición de sujetado. Él es sujetado y esa es la fuente de su angustia y de su fobia. El niño sale del complejo de edipo gracias a su fobia.

            En el Seminario 6 sigue la puntuación de la fobia respecto del caso Juanito, a la fobia la llama el momento fecundo de la neurosis. En la fobia se produce la entrada en juego del objeto fóbico, en tanto significante, se diferencia aquí del objeto fóbico en Freud. El objeto fóbico ocupa un lugar entre el deseo del sujeto y el deseo del Otro, cuya función es de protección.

            Retoma en el Seminario 8 su reflexión acerca de la fobia, ya no en términos del historial de Juanito; esto es,  de la fobia en un niño, sino de la estructura en general de la fobia y formula que la fobia es el mantenimiento del deseo en la angustia. Se acerca más a pensar la fobia con los elementos con los que piensa la neurosis, nos referimos a la relación de la estructura del deseo respecto del deseo del Otro. El lugar del objeto con relación a la angustia es sostenido por el falo simbólico, falo que puede tomar el lugar de todos los significantes. Lacan todavía no ha formulado el objeto como causa del deseo, su referente para el deseo aquí es el falo. La angustia en este contexto es un vaso comunicante, o sea contagiosa, lo que permite reflexiones respecto de la posición del analista en relación con la angustia. ¿Cómo hace el analista para no contagiarse de la angustia del analizante?

            En el Seminario 16 la fobia, en el transcurso del movimiento analítico, se transforma en placa giratoria, vira hacia uno de los dos grandes órdenes de neurosis: histeria u obsesión. ¿Es que algo se constituye en el transcurso del análisis? Lacan no habla de fin de análisis, sino de un viraje dentro de la estructura de la neurosis. ¿Podemos pensar dicho viraje como el paso de una estructura de la neurosis a otra estructura de la neurosis? ¿Qué significa esto? ¿Es que la articulación del deseo respecto del Otro se modifica? ¿O es la modificación de la sujeción al Otro la que permite el viraje?

            En el Seminario 22 afirma que si Juanito se precipita en la fobia es para dar cuerpo al embarazo que tiene por el falo, su angustia es el principio de su fobia. La referencia al falo no es como en los primeros seminarios en los cuales el eje era la madre fálica y el deseo de falo de una madre. Aquí se trata del falo en tanto goce fálico, goce hetero, ajeno al cuerpo, fuera de cuerpo.

            ¿Qué es la fobia? Como es necesario que nos situemos en un punto para delimitar el campo diremos que es fóbico el que no puede responder a la demanda del Otro más que con angustia. Consideramos que esta definición permite ceñir los textos de Freud y los de Lacan hasta el Seminario 16 inclusive.

¿Qué es la angustia?. Es la marca de la expulsión del goce del Otro. Definición que permite situar el campo de trabajo  y lo que queda excluido de él.

Nueva pregunta ¿esta marca implica la repetición? La clínica demuestra que la reiteración de escenas de angustia no son puntuables como repetición. En el relato, forma de ubicar la posición subjetiva, la posición subjetiva podría formularse en términos amplios como “son atormentados por el Otro”, un Otro omnipotente, cualquier otro que ocupa contingentemente ese lugar.

Es necesario dosificar la angustia, para interpretar y sólo se interpreta lo que es del orden de la repetición, pero canalizar la angustia no produce una modificación de la relación al Otro, no cambia el orden de sujeción al Otro, aunque si el malestar del analizante.

Queremos insistir en el giro que representa la modificación de la sujeción al Otro en el transcurso de la experiencia analítica en ésta estructura. Este es el eje del viraje conceptual que Lacan realiza en el Seminario 16. No es azaroso que en este seminario en el que tematiza la inexistencia del Otro retome la fobia.

Nuevamente, ¿qué es la fobia? Denominamos fobia a un conjunto heterogéneo de elementos: la histeria de angustia, las fobias constituidas y un tercer grupo entre cuya fenomenología está una intensa angustia, insomnio, laceración; y que responden difícilmente  al dispositivo analítico de la neurosis de transferencia al no instalarse el sujeto supuesto saber. Se presentan en posición de objeto, en consecuencia no se produce nada del orden del inconsciente. Es un conjunto en el sentido matemático del término, caracterizados por la insistencia de la angustia y la ausencia de fantasma como respuesta a la demanda del Otro.

La psiquiatría antes de Freud no había logrado situar a la fobia como entidad independiente. La cosa empieza sólo con Freud, entre el primer período nosográfico, o sea de clasificación y descripción de la enfermedad cuya consecuencia es aislar la fobia, el segundo período semiológico que estudia los signos de la enfermedad, o sea se la describe, surge el tercer período, el psicopatológico respecto del cual los médicos y psiquiatras se frenaron, cuando lo que se ponía en juego era le pregunta por la causa. Aquí comienza Freud.

Límite de la posición de los psiquiatras que buscan enfermedades para saber qué decir de los síntomas, respecto de la cual la fobia aparece como resistente.

Límite de la posición del médico que intenta imponer su voluntad y frente al absolutismo autoritario la fobia aparece como resistente, o sea, incurable. La angustia interroga a la teoría de médicos y alienistas.

Señalamos la fobia antes de Freud; ahora bien, Freud no parte de cero en su conceptualización de la fobia, dijimos que se vió obligado a pensar su descubrimiento con los conceptos teóricos existentes, es decir constituidos para otros fines. Comenzó a pensar su práctica con conceptos importados en este caso de la psiquiatría.

Respecto de la afirmación de Charcot que había aseverado que la herencia era la “causa efectiva” de los ataques histéricos, del vértigo y de la agorafobia de un enfermo, Freud aventura en este punto una contradicción. “La causa más frecuente de la agorafobia, así como de la mayoría de las otras fobias, no reside en la herencia, sino en anormalidades de la vida sexual”.[ii] No se trata de la herencia, sino de la vida sexual. Podemos preguntarnos cómo juega en Freud esta afirmación, ¿se trata de un preconcepto, funciona como opinión anticipada, o sea prejuicio?. En la carta que Freud le escribe a Fliess del 7 de febrero de 1894 afirma que el nexo entre la fobia y la sexualidad no siempre es tan evidente. “Si lo hubiera buscado alguien menos monoideístico que yo, lo habría pasado por alto”.

Fobia ¿síndrome o estructura?. La fobia como síndrome es una forma de gestión, de administración, de tratamiento de la angustia y la fobia como estructura es una particular relación al Otro. Para situar la especialidad de esta neurosis, cuestión que permitiría explicar porque la fobia soporta controversias, es necesario que reflexionemos acerca de cómo responde la estructura de la fobia al dispositivo de la neurosis de transferencia. Siendo este artificio la invención de Freud pensado para la histeria de conversión; con el objetivo de producir una modificación en la satisfacción pulsional y también en las condiciones de amor del analizante y en términos de Lacan una modificación de la sumisión al Otro y la rectificación de la satisfacción pulsional.

Como veremos en los textos de Freud la neurosis de transferencia pensada para la histeria, se instala dificilmente en el caso de los pacientes fóbicos. En consecuencia la técnica sirve para la histeria. Situemos ahora las diferencias técnicas en la fobia. “En efecto, estos enfermos no pueden aportar el material decisivo para la resolución de la fobia mientras se sientan protegidos por la observancia de la condición fóbica. Desde luego, no se consigue que desde el comienzo de la cura renuncien al dispositivo protector y trabajen bajo las condiciones de la angustia.”[iii] Leemos, el dispositivo de la neurosis de transferencia angustia al analizante.

Las escenas de angustia que relatan los pacientes fóbicos y  que se reiteran en el relato ¿son pensables en torno del concepto de repetición? ¿Es posible pensar un rasgo que se repita y sostenga dicho relato? En el capítulo La merienda de locos[iv] podemos situar la diferencia entre reiteración y repetición. El Sombrerero explica que el tiempo se detuvo, siempre son las 6, siempre es la hora del té y no tienen intervalos para lavar las cosas. Subrayemos “no hay intervalo”.

Si lo único interpretable es la repetición; entonces ¿cómo entender la respuesta de angustia en éstos casos cuando interpretamos? Podría pensarse que quedamos ubicados como el Otro que los maltrata.

Si bien es necesario dosificar la angustia “para que no nos abrume”, en el transcurso del tratamiento, la modificación no es por exceso o por defecto en relación con ella, no es un problema de cantidad, de un más o menos, sino que el giro se produce cuando el analizante no se orienta por la angustia, lo cual puede pensarse como un punto de ruptura.”[v]

¿Es posible que vía la construcción se estructure una repetición respecto de un rasgo? El Otro los maltrata, la angustia que no ceden también.

La constitución de la repetición se produce en la transferencia, soportada en un rasgo recortable en el discurso del analizante. Se trata de la repetición de la misma posición subjetiva frente al Otro; o sea, la construcción del fantasma.

En la neurosis el sometimiento es estructural en relación con el fantasma y en la fobia no hay sometimiento al fantasma, sino a la angustia.

 “Estamos todos sometidos al principio de realidad, esto es, al fantasma”[vi], sostén del deseo. Este “todos” no incluye a la fobia. En la neurosis hay evitación de la castración, hay muchas maneras de evitarla. Sometimiento al fantasma o a la angustia en la estructura de la fobia.

La conducta evitativa “que no ocurre cierta cosa que iba a ocurrir”, esto es eximirse del vasallaje, de la dependencia, de la sujeción, de la obligación inexcusable no logra resolverse pues el fóbico no logra apartarse de la angustia, y aquí comienza la relación particular que tiene a su angustia con la que tiene una posición de servidumbre y de intimidad, está sujeto a ella, no la entrega, tiene una actitud ambivalente respecto de la angustia.

Si la plusvalía es la causa del deseo de la cual una economía hace su principio ¿es posible pensar en ésta linea a la relación del avaro con su tesosro y a la relación de la fobia a su angustia? Los fóbicos quieren perder el exceso de angustia, no su angustia. Se trata de una cantidad desplazable, se orientan por la angustia con la cual sostienen su deseo. Los fóbicos son avaros de la angustia, adictos a la angustia. No es un goce que aparece socialmente sancionado. En los adictos a las drogas o el juego se ponen en juego otros bienes: dinero, salud.

La fobia interroga al analista ¿cuál es su relación a la angustia y al deseo?.

 Ref. Bibliog.

[i] Corominas, Joan (1961) Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana. Madrid, Editorial Gredos, 1976.
[ii]
Freud, Sigmund (1892-94), “Prólogo y notas de la traducción de J.M. Charcot, Leçons du mardi de la Salpêtrière” (1887-88) En Obras completas, Buenos Aires, Amorrortu Editores, 1892.
[iii]
Freud, Sigmund, (1910), “Las perspectivas futuras de la terapia analítica”, En Obras Completas, XI, Buenos Aires, Amorrortu Editores, 1979. 
[iv]
Carroll, Lewis Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, Editorial Brújula, 1971.
[v]
Lowenstein, Alicia, “Goce, poder y servidumbre”, En Lecturas Seminario Lacaniano, Las marcas de la época, N° 13 /14, julio 2000.
[vi]
Lacan, Jacques (1974), “La tercera”, En Intervenciones y Textos 2, Buenos Aires, Editorial Manantial, 1988.

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