Resistencia y escritura

 

Lic. Hilda T. Karlen
Univ. del Aconcagua

 

 El objetivo del presente trabajo es articular dos conceptos que considero paradigmáticos en la obra de Sigmund Freud y de Jacques Lacan: el de resistencia y el de escritura respectivamente.

 

RESISTENCIA  

El término resistencia surge en la clínica freudiana conjuntamente con el concepto de facilitación en el texto “Proyecto de psicología para Neurólogos” en 1895. A partir de este descubrimiento, las resistencias recorren toda la obra freudiana. El límite que las resistencias presentan en el trabajo analítico es lo que ha llevado a Freud a seguir avanzando en sus conceptualizaciones.

 En Estudios sobre la histeria, las describe como un fenómeno que se manifiesta  en el curso de las asociaciones libres y que se acrecientan en la medida que estas asociaciones, se aproximan a lo que llama “núcleo patógeno”. Explica que pertenecen al discurso del analizante, se presentan mientras se asocia.

 Es de destacar que no debemos confundir con el concepto de resistencia a …, a algo constituido previamente, a un recuerdo, a una confesión a hacer, a un deseo supuesto al analista.

 Cuando formaliza la compulsión a la repetición, explica que la compulsión sobreviene cuando la resistencia obstaculiza el recuerdo. O sea, las resistencias se manifiestan cuando no está la posibilidad de asociar. Los recuerdos, para Freud se forman sin tener en cuenta la fidelidad histórico-vivencial, “no afloran”, son una mezcla de verdadero con falso y también los llama “fantasear retrospectivo.” 

 En 1937, al final de su obra, en “Análisis terminable e interminable”, las resistencias para Freud, se definen como “obstáculos que impiden la curación por el análisis”. Son resistencias estructurales. La curación nunca es toda.

 Y ese mismo año, en su artículo “Construcciones en el análisis”, Freud presenta una acusación “mortificante e injusta” que recibe de un investigador muy meritorio para él, que dice: “Cuando nosotros (analistas) presentábamos a un paciente nuestras interpretaciones... si él (paciente) nos da su aquiescencia, todo es correcto; pero si nos contradice, entonces no es más que un signo de su resistencia, y por lo tanto igualmente es correcto. De esta manera, siempre tenemos razón contra el pobre diablo inerme al que analizamos, sin que importe su conducta frente a nuestras propuestas”.[1]

 Esto está relacionado con el mal uso del concepto de resistencia y el alejamiento de los conceptos freudianos.

 Buscando poner un fin al uso indiscriminado del concepto de resistencia, Lacan en sus primeros Seminarios, limita su alcance planteando que la única resistencia que existe en el análisis es la del analista: ”Resistencia hay una sola: la resistencia del analista. El analista resiste cuando no comprende lo que tiene delante... Es él  (el analista) quién está en estado de inercia y de resistencia”.[2]

 En el Seminario 3, Lacan sostiene que si el analista responde desde el eje imaginario, “entra en el emparejamiento de la resistencia, lo que precisamente les enseño a no hacer”[3]. Relaciona este fenómeno, por una parte, con el no estar analizado, y por otra con el hecho de que es hombre y por lo tanto él también participa de los fenómenos imaginarios que impiden el paso de la palabra.

 Lacan enfatiza la crítica del análisis que apunta al yo. Indica la necesidad de retornar el trabajo sobre el sujeto del inconsciente, sobre su discurso. La resistencia aparece en la trama del discurso. En “La cosa freudiana o sentido del retorno a Freud en Psicoanálisis”, Lacan explica que ”la primera resistencia con la que tiene que habérselas el análisis es la del discurso mismo.”[4]

 En “Variantes de la cura-tipo”,  se refiere al “viraje” que se instaura en la técnica psicoanalítica, donde se le resta importancia a lo descubierto por Freud: formaciones del inconsciente (sueños, actos fallidos, lapsus del discurso, desórdenes de la rememoración, caprichos de la asociación mental, etc).    Esto que se dejaba de lado podría denominarse “semántica psicoanalítica”[5]. Los analistas se deslizaron al análisis de las resistencias y se alejaban del discurso del analizante perdiendo el trabajo del inconsciente y el “más allá...”.

 Lacan intenta mostrar cómo la técnica se desvirtúa, a raíz de que se da sólo importancia al análisis de las resistencias y plantea que la confusión se produce cuando el sujeto que constituye el síntoma es tratado como constituido y entonces se atribuye la resistencia al sujeto. “Basta con que vaya a buscar esa resistencia fuera de ese discurso mismo, y la desviación será sin remedio[6].

 Retoma la noción de repetición, wiederholung, y precisa que “del lado de lo que está reprimido, del lado de lo inconsciente, no hay ninguna resistencia, sólo hay tendencia a repetir [7]. Avanza siguiendo los caminos del “más allá...”y establece automaton y tyche, tomando los términos de la lógica aristotélica.

 Por todo esto, en la actualidad, el término resistencia parece haber caído en desuso. ¿Cómo articularlo con el de escritura?

 

DISCURSO Y ESCRITURA

 Para que sea posible el discurso de un sujeto en análisis, es necesaria la oferta de la escucha analítica, donde la palabra es un medio y no un fin en sí mismo. La palabra no debe ser comprendida como tal, sino que nos lleva hacia la escritura, a lo que está cifrado. Las asociaciones que realiza el analizante remiten a estas cifras. En lo que dice, no hay otra cosa más que escritura.

 La escritura es lo que Freud plantea como signo perceptivo (Wahrehmungszeichen), usa el término alemán de Niederschrift porque su significado es el de inscripción (en lugar de la palabra Prägung debido a que ésta implica impresión). Esta temprana idea de inscripción, permite sostener que son letras diferentes a las representaciones de Freud y a los significantes de Lacan.

 Esta escritura se inscribe en el telón de fondo de una “tendencia a volver a encontrar”.[8] Lo que se trata es de volver a encontrar ese Otro absoluto del sujeto: das Ding.

 Das Ding es el primer exterior del sujeto, Lacan lo nombra “Fremde”[9], cuya acepción es la de extranjero. Esto es un vacío, un agujero, ese Otro inolvidable y prehistórico imposible de volver a encontrar, donde se soporta el sujeto y en función del mismo se organiza todo su andar.

 Freud ubica las Vorstellung (representación) entre percepción y conciencia. Lacan dice entre “cuero y carne” y toma el concepto del texto de Freud “Lo inconsciente” de Vorstellungsrepräsentan (representante de la representación). En ese texto están definidas en función de sus posibilidades de asociación y de combinación; y para Lacan tienen entonces, la misma estructura que el significante. “El significante en sí mismo no es definible más que como una diferencia con otro significante”10.

 En el discurso, es donde los significantes pueden ser escuchados. Los significantes son los que producen efectos de sentido. Este significado, no nos lleva a los significantes, ya que entre significante y significado hay una barra de resistencia. Todo lo que es sentido o significado cierra la escucha.

 En el Seminario “De un Discurso que no fuese del semblante” Lacan diferencia lo escrito de la palabra y remarca que lo escrito, puede que no llegue a ninguna oreja. Ni a la del analista, ni a la del analizante. Hay que darle la palabra al analizante, que se enfrente con lo que no está, con lo que no tiene respuesta, para que se abra el camino hacia lo escrito.

 El discurso es una utilización del lenguaje que sirve de vínculo entre los que hablan. Lo que se oye no tiene ninguna relación con lo que significa ya que el significante está reglado por das Ding.

 

LENGUAJE

 Para continuar, se toma la articulación entre escritura y lenguaje que establece Lacan cuando dice: “La escritura es una huella donde se lee un efecto de lenguaje”10. Pero ¿qué es el lenguaje? 

 Considerando las referencias que tanto Freud como Lacan toman de algunos conceptos de Kant, es pertinente remitirse al a priori kantiano para esclarecer este punto.

 El a priori para Kant es la intuición que es anterior a toda experiencia y a toda relación con ningún objeto. Es una condición de posibilidad, y si algo es posible, está planteando al mismo tiempo lo imposible.

  En “Crítica de la Razón Pura”, intenta responder a la pregunta ¿qué puedo conocer? Es una pregunta acerca de la relación del sujeto con el mundo, la relación de la conciencia con la percepción. El término kantiano de “Crítica” hace referencia a límite, lo incognoscible hace de límite.

 Kant reflexiona acerca de los conceptos teóricos que van más allá de los elementos (u objetos) y que los fundamentan, y propone los “juicios sintéticos a priori”.

 Para Freud, el lugar de esta intuición a priori es ocupado por el psiquismo. En sus “Escritos Breves” dice: “La espacialidad acaso sea la proyección del carácter extenso del aparato psíquico. Ninguna otra derivación es verosímil. En lugar de las condiciones a priori de Kant, nuestro aparato psíquico. Psique es extensa, nada sabe de eso”[10].

 Se podría dar un paso más si relacionamos el a priori kantiano con el lenguaje  como condición de posibilidad de un sujeto. No hay un lenguaje que quede por fuera de la psiquis, por fuera de sujeto del inconsciente.

 Lacan nombra al sujeto como “hablanteser”, “parlêtre”, destacando que habita el lenguaje. El “parlêtre” provoca equívocos en el parloteo, por eso es una buena palabra para definir al sujeto del inconsciente. Por otro lado, es por el parloteo que se sostiene la locura de que existe el ser.

 No hay lenguaje del ser, no hay metalenguaje. El ser es un “hecho de dicho”. Diferencia el decir de lo dicho y en el decir hay más de lo que se dice.

 Hay en el lenguaje algo estructurado, la estructura gramatical. Lacan utiliza la conocida fórmula acerca de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje para enfatizar que un lenguaje no es el lenguaje. El lenguaje tiene que ver con una generalización lógica. 

 No es el lenguaje, sino un lenguaje, que le asegura una satisfacción paradójica y ahí donde se satisface se resiste. “Donde eso habla, goza”[11].

 

 PARA CONCLUIR


En el Seminario 20 “Aun” al hablar de “La función de lo escrito”, Lacan dice: “La letra es algo que se lee. Hasta parece que se lee a raíz de la palabra misma. Se lee, y literalmente. [...] Lo escrito no pertenece en absoluto al mismo registro, no es de la misma calaña... que el significante”[12]. Lo que se escucha no es el significado, sino el significante. Es por esto, que Lacan plantea que la letra se lee al pie de la letra y fundamentalmente para no ser comprendida.

 La escritura se muestra como el “despliegue de la letra”. Es la condición de posibilidad del trabajo en el análisis. La letra contornea con su trazado el borde del agujero (das Ding).

 La función de lo escrito, radica en que hay algo que “no cesa de no escribirse”, que siempre queda por fuera de lo que se escribe. Esto que queda por fuera, que no cesa de no escribirse, es causa de lo escrito. En el trabajo analítico  es necesario la lectura y la escritura. Sabemos que no alcanza con la escucha y la interpretación.

 Lo escrito que se produce por la lectura, nunca es todo. Es imposible que todo se escriba. Se escriben stück (pedazo, trozo, fragmento) de lo real que “no cesa de no escribirse”, pero algo cesa.

 Será siempre imposible escribir como tal la relación-proporción sexual. No puede haber proporción porque para poder plantearla, debería conocerse el total de lo escrito y de lo no escrito en un sujeto, y esto es imposible. Hay un resto que re-siste.

Todo encuentro es fallido. Freud plantea que se ha llegado “a la roca de base”. “Denota la ex-istencia de lo unerkannte”[13] o sea de lo no-reconocido, lo imposible de reconocer, lo inasimilable.  La ex-istencia de la re-sistencia en su alcance estructural.

  

NOTAS

        [1] FREUD, S. Construcciones en el análisis (1937) en Obras Completas Tomo XXIII, Amorrortu Ed, Bs As, 1986.
 
2 LACAN, J. (1954-1955)  El Seminario. Libro 2. El yo en la teoría de Freud. Editorial Paidos. Buenos Aires, 1988.
 
3 LACAN, J. (1955-1956) El Seminario. Libro 3. Las psicosis. Editorial Piados, Buenos Aires, 1988.  
4
LACAN, J. La cosa freudiana o sentido del retorno a Freud en psicoanálisis. Escritos 1.Siglo Veintiuno Editores. Buenos Aires.1985. Pag.401.  
5 LACAN, J. Variantes de la cura-tipo. Escritos 1.Siglo Veintiuno Editores. Buenos Aires. 1985. Pag .320.  
6 LACAN, J. Variantes de la cura-tipo. Escritos 1.Siglo Veintiuno Editores. Buenos Aires. 1985. Pag 321
7
LACAN, J. El Seminario. Libro 2. El Yo en la teoría de Freud. Clase29/06/1955. Ed. Paidos. Buenos Aires. 1981.  
8 LACAN, J. El Seminario. Libro 7. La Etica del Psicoanálisis. Clase 5. Editorial Paidos. Buenos Aires. 1988.  
9
LACAN, J. El Seminario. Libro 7. La Etica del Psicoanálisis. Clase 4. Editorial Paidos. Buenos Aires. 1988.  
10
FREUD, S. (1937-38) Escritos Breves. Obras completas. Tomo XXIII. Amorrortu Ed. Buenos Aires. 1986.  
11 LACAN, J. El Seminario. Libro 20. Aun. Editorial Paidos. Buenos Aires. 1985  
12
LACAN, J. El Seminario. Libro 20. Aun. Editorial Paidos. Buenos Aires. 1985 pág.38-40.
13
COSENTINO, J.C. Las resistencias en la práctica freudiana. Editorial Manantial. Buenos Aires. 1987.

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