CLINICA CON ADOLESCENTES:
VIOLENCIA, CRUELDAD, INDIFERENCIA: SUS EFECTOS

Autor: María Ester Jozami

 

Cuando llega a consulta, Marcelo ( 21 años) dice:

....”No puedo apasionarme por nada..,soy un mediocre...”

Andrea (19 años), plantea:...”No me apasiono por nada, la  vida es aburrida, pesada”...

Clara ( 18 años) dice: “Quiero encontrar mi Vocación”... “Nada me llama”...

Francisco (22 años) expresa:  “No tengo suerte, será éste mi Destino...?” PASIÓN, VOCACIÓN, DESTINO.

Sobre la Pasión o para comenzar a pensarla podemos citar la palabra que es el eje de la tragedia griega: la Até.

Quiere decir desgracia, fatalidad, Destino. Refiriéndose a ella el Padre Festugiere dice: “La Até no es algo que surge del hombre, es una especie de niebla  caída  del cielo por medio de la cuál los Poderosos de lo alto ciegan al insecto humano, arrastrándolo como un torbellino, de modo que ya no sabe lo que hace, actúa como un demente”. Y señala: “el designio de los dioses es que el hombre no sea demasiado feliz”.

Ya sea Platón, Aristóteles, los Tomistas, etc.; Descartes, Spinoza, Hegel o Heidegger, en sucesiones temporales diferenciadas, coinciden al definir las pasiones. Todos ellos  subrayan  que “anula la razón y la voluntad.

Pasión, locura y psicosis son articuladas por Lacan en el Seminario III. Siguiendo  el pensamiento de Aristóteles que la plantea como  “categoría del ser” es posible pensar la pasión como fundante en cualquier estructura clínica del psicoanálisis: Neurosis, Perversión, Psicosis.

La Pasión entonces, somete así al sujeto y lo posiciona como un “padeciente”. “Padece” de   “desapasionamiento”.
“Padece” por no “encontrar su Vocación”
“Padece” por no “encontrar su Destino”.
Pasión-pulsión. Las “Pasiones y sus Destinos”. Pasión-Pulsión que en tanto ligadas (pulsión de vida-pulsión de muerte), en tanto la “mezcla” se sostenga , recorren, insisten, constantes y fieles a su fin: la satisfacción.

Ese imposible de alcanzar como condición para que el  movimiento  se mantenga. Ese  equívoco que como J. Hassoun nos  grafica  (1) es similar a aquél que llevó a  C. Colón  a descubrir una tierra ignota allí donde esperaba encontrar las Indias.

Colón no buscaba descubrir una nueva tierra, sino  una nueva ruta. Y para ello: Repetía.

“La repetición de los que trazan siempre  el mismo surco, los que recorren siempre las mismas rutas balizadas de certidumbres y de convicciones venidas de otra parte: sujetos de un Falo Divino, o un Amo líder de la Doctrina o de la Ideología.” (2)

Repetición que al no estar apuntalada en demanda alguna, como tampoco en sufrimiento alguno, estaría ligada a un significante que parece no circular ni desplazarse.

Repetición asintomática en tanto no devenga en un interrogante que podrá o no formularse como una demanda susceptible de ser dirigida a  Otro.

... “Tengo mala suerte... mi Destino es fracasar”...

Mala suerte, maldición que compete a ese  “mal encuentro”, aquello que la tyché convierte en Destino inapelable.

Maldición, Tyché, Destino que hace existir a Otro incuestionable.

La   causa de las desdichas del sujeto se sitúan en ese Otro. El que tramó sus tribulaciones, que lo vigila, lo malquiere, lo castiga; certifica  al sujeto como pecador, entonces, como culpable.

Maldición-Bendición que impide o posibilita la jugada de un sujeto “siempre” pendiente de satisfacer al Otro.

Si es la pregunta por lo que ese Otro desea, lo que angustia e insta al sujeto a responder; el intento de respuesta a ese ¿qué me quiere? posiciona  al sujeto en la estructura a la manera de las neurosis, la perversión y excluye (forcluye) al psicótico  de esta operación.

Podemos  pensar entonces que “si el inconsciente determina al sujeto con sus síntomas, sus elecciones de objeto y el más allá... de la repetición  se puede aventurar, aunque fuere provisoriamente que “el inconsciente constituye una fatalidad”, entonces “un destino”.

Freud  logra anudar  lo “inevitable” y   “la responsabilidad del sujeto”; lo que equivale a  situar  la culpa-deuda como estructural y estructurante.

El mito de Tótem y Tabú nos da cuenta de esto. Si matar al Padre de la horda primitiva permite la inscripción de la ley simbólica, normativizante, siguiendo el texto freudiano queda claro que implica una doble operación. Ya que se incorpora al Superyó  a la manera de una identificación primaria, intrusiva.  La culpa por haber deseado matar  al Padre y desear ocupar su lugar (“culpa universal del neurótico”) no es sin castigo.

... “No puedo apasionarme por nada, soy un mediocre” ...

... “No encuentro mi vocación... nada  me llama”...

... “Tengo mala suerte,  será este mi destino”...

PASIÓN, VOCACIÓN, DESTINO. Mezcla y desmezcla  “pasional-pulsional”.

Vocación como llamado, en tanto  “el inconsciente es una frase que ordena toda una vida (3) y su “más allá... que puede convertirse en ese Imperativo que insta al sujeto a su destrucción.

Destino entonces, entre Tyché y Automatón.

Cabe proponer entonces  homologar estos conceptos  y pensarlos desde los tres registros constituyentes de la subjetividad que  el psicoanálisis lacaniano nos plantea: Real, Simbólico, Imaginario.

Golpes de suerte, de mala o buena suerte. Golpes de suerte y más allá-

Lacan dice (4): “Sólo porque la realidad es el fantasma los golpes del inconsciente pueden presentarse como golpes de la Fortuna.”

En el “Malestar en la Cultura”, Freud (5) refiriéndose  a modos más o menos exitosos de recubrir el dolor  de existir, dice: “Hay distintos tipos de paliativos: el arte ,el goce estético, la investigación científica, la fantasía, El amor, la religión, los narcóticos...”

Recursos de las neurosis de transferencia, el amor, la religión el deseo, el síntoma. Diferentes modos de producir  y/o crear. Y, si estos fracasaran tal vez las sustancias embriagadoras, el adormecimiento, los delitos en sus diferentes grados. Las  impulsiones, acting-out  pasajes  al acto  que dan cuenta del intento  de subjetivación: llamando, reclamando, clamando por un  Otro social que le permita obtener un estado civil.

... “No puedo Apasionarme”..., “soy un mediocre”...

...”No encuentro mi Vocación, nada me llama”...

... “Tengo mala suerte, será este mi Destino”...

Dichos, planteos esgrimidos como “carta de presentación” al llegar a consulta en gran número de jóvenes  adolescentes, y no tanto.

Remontémonos  por un momento a aquellas paredes escritas en la ciudad de París en el lejano Mayo del 68:

-y leeremos: “Ser libre en 1968 es participar” (Esc. Cs. Políticas)

“Desempleo generalizado antes del servicio militar. Los “vagos” son producto del Sistema. No se desolidaricen. No habrá nunca demasiado sepulturero para el capitalismo” (Hall de Cs. Políticas) .

“Hagan el amor no la guerra”... (Edificio C.2·P. Nanterre)

Jóvenes, adolescentes  haciendo escritura ... y no tanto, para protestar, para denunciar sosteniendo una causa, predicando un futuro, aunque  fuera imperfecto.

Jóvenes, adolescentes de los 2000 en el marco de  una “extraña dictadura” : la de la globalización.

Forrester V. (6), dice: “No vivimos bajo el imperio de una fatalidad sino de algo  mas legal, de un régimen político nuevo, de carácter planetario que se instauró  sin ocultarse pero a espaldas de todos, de manera no clandestina, sino  insidiosa, anónima, tanto más perceptible por cuanto su ideología descarta el principio mismo de lo político, y su poder no necesita de gobiernos ni instituciones”.

“Globalización” entonces un significante cultural, cuyo peso es llevado como estandarte de la apertura de los mercados del mundo, de las fronteras del mundo... “para todos”!!!  y desde su virtualidad se vuelve contra el sujeto, desbarrancándolo, expulsándolo de sus fronteras (del mundo). Con mayor o menor efecto según la estructura de cada sujeto, y también  según  en qué lugar del mundo éste sujeto esté situado.

Y tenemos a este sujeto fragilizado, angustiado convocando según sus posibilidades  estructurales y su momento subjetivo, a Otro simbólico, legislante que no llega, no lo alcanza, no contesta.

... “CONTESTEN!!!, ¿QUIÉN ESTÁ ALLI?, decía el protagonista de The Wall (“La Pared) (7 ) -... “SILENCIO.......”

El Otro Social desfallece ¿Qué le sucede  a este joven-adolescente que termina  una escuela secundaria en la que obviamente no cree. A la que subestima, pero a la vez  le permite algún precario enmarcamiento.

Trabaja, trabaja y estudia..., ni trabaja ni estudia. ¿En qué lugar está parado?, ¿Cuál es su lugar en el mundo ¿Hay  lugar para él?

... “CONTESTEN, ¿QUIÉN ESTÁ ALLÍ?... “SILENCIO...”

Tal vez podamos pensar en las nuevas formas de violencia que dan cuenta del malestar  contemporáneo.

La falta de mediaciones, el desvanecimiento de las referencias, se muestran en el doble terreno de la relación entre los sexos y entre las generaciones.

Nos enfrentamos a  una alteración de la relación con el tiempo y la genealogía.  Lo que pone en evidencia que inscribirse en una historia y en una filiación se convierte a veces en una proeza.

Y es allí donde, especialmente la población joven, apremiada a encontrar alguna respuesta, adhiere  a la propuesta “reconstituyente” de las drogas, en su amplio  catálogo, a las parareligiosas, con el desarrollo del fenómeno de las sectas,  y a todo “reality show” que ofrece el espectáculo de la soledad en su presentificación más obscena. La diferencia entre lo público y lo privado, opacada por los reflectores ejecutan en caída libre a un sujeto cuyo discurso se vació.

La fragilización y el desmoronamiento subjetivo se efectivizan en nuevas formas de violencia.

Actos de incivilidad, violencias sexuales, trastornos sociales y familiares, transgresiones, delitos, donde en la mayoría de los casos se evidencia que la ganancia  económica no es lo prioritario. Se trata entonces, de “otra ganancia” .

Podríamos pensar  tal vez en un  beneficio identitario.

Anteriormente hablamos de genealogía y filiación. La entrada en  ésta  supone a posteriori (apres-coup) la  articulación de  dos escenas. Por un lado el tiempo, antes del tiempo mítico de los orígenes, cada historia en singular que deberá legitimar su filiación en el relato mítico, y por otro lado,  la necesidad de reactualizar éste relato con un rito de iniciación.

El Rito, constituye  un aparato de Identificación.

El rito que permite a cada sujeto su entrada en la cultura supone un sacrificio, sancionado como tal, por  el cuerpo  social.

Ahora  bien, qué sucede cuando el sacrificio pierde su función ritual, de celebrar y ocultar el parricidio original mediante una fundación. Como ya lo dijimos, expone al sujeto a la necesidad de apelar  a su derecho de subjetivación aún al costo  de matar o morir.

Pagará con  “sangre”. Y, “la sangre llama a la sangre”. Se derrama, pierde contornos y medidas. Se juega allí una cuestión económica.

Crímenes  y formas de delito cada vez más crueles:

... “Si yo no me meto con ellos, si a ellos no los golpee, porqué se meten?...

... “Si ya pedí disculpas, porqué me deja sin salir”

... “La casa también es mía, qué tanto problema porque estuve de “fiesta” con unos amigos cuando ellos (los padres) no  estaban!...”

La imposibilidad de responsabilizarse  muestra la fragilidad,  el desdibujamiento cuando no la ausencia de un reconocimiento de la Ley.

Decíamos  en un comienzo: “Es precisamente el equívoco lo que llevó a Colón a descubrir una tierra ignota, allí donde esperaba encontrar Las Indias... Colón encontró otra cosa”.

... “No puedo  Apasionarme,  soy un mediocre”...

... “Cómo encontrar mi Vocación, nada me llama”...

... “Tengo mala suerte, será éste mi Destino”...

Cuestiones, planteos,  que podrán trazar una ruta, o perderse  en pequeños caminitos. Un enigma es posible

Y con él  abrir un espacio que permitirá  tal vez interrogar para, sintomatizando  en el marco de un análisis: Interrogarse.

La clínica con jóvenes-adolescentes nos enfrenta  con que  Freud  planteaba que había que permitir que el niño eligiera su neurosis. Pensamos que: hay que permitir  que el adolescente pueda  (en el mejor de los casos), asirse a su fantasma para llegado el momento  trabajar con él.

“La casa  arde, la abuela se peina” (proverbio rumano) se leía en  la calle de la Sorbona en aquél Mayo  francés.

“Contesten, quién está allí”, escuchamos en The Wall...

...Silencio”...

Si bien es cierto nuestra posibilidad como analistas es la de “interrogar el goce hasta hacerlo avergonzar” (8), y esto es en el uno por uno, no es menos cierto que es imposible desconocer el marco socioeconómico-político en que esto tiene lugar. A riesgo de ejercer la mayor de las violencias: la Indiferencia.

Esta que en 1932 le hacía responder a Freud en “El porqué de la guerra”: “Me viene la imagen de los molinos triturando la harina con tal lentitud que la gente se muere de hambre... lentitud, pasividad, indiferencia, son la génesis de la agresión”.

CITAS BIBLIOGRÁFICAS:

1) Hassoun J.: “Las Indias Occidentales”.Edic. De La Equis.Bs.As. 1995       
2) Idem ant.          
3) Lacan J.: Seminario XI, Edit.
Síntesis. Bs.As., 1986           
4) Idem anterior           
5)Freud S.: “El malestar en la cultura”.Obras Completas.Edit. Amorrortu.Bs.As. 1991     6)Forrestier V.: “Una extraña dictadura”.Edit. Fondo de Cultura Económica,Bs.As., 2000
7)Pink Floyd: The Wall. Alan Parker,1989              
8)Lacan J. : Seminario XI, cit.oport.

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