Cómo investigamos hoy
Autor: Dora Jiménez de Zimmerman
Fac de Psicología-Univ. Nac. de Tucumán
La investigación científica se desarrolla en un escenario cambiante, determinado por múltiples circunstancias políticas, económicas, sociales y científicas que la convierten en una práctica artística compleja.
La conducción política de un país va creando sus leyes y reglamentos, lo que junto al estado del arte, moldea las posibilidades de investigación de una época histórica.
El desarrollo social de un país depende de la investigación científica, tecnológica y la educación, este reconocimiento se hace públicamente desde organismos nacionales, pero el presupuesto para este rubro es el primero que sufre restricciones y el último al que se incorporan las mejoras.
La investigación científica y tecnológica es una construcción social que se produce desde todos los ámbitos del quehacer humano: social, político, legal, científico. En la actualidad es una práctica social de tal complejidad, que para llevarla a cabo se la institucionaliza y se forman equipos organizados de
especialistas.
El desarrollo de la capacidad investigativa de una nación está necesariamente asociado con el acceso de todos sus habitantes a la educación, a la salud, y, al mismo tiempo, tiene su fundamento en la consolidación de la confianza social en la ciencia. Esta confianza
está ligada al desarrollo de la ciencia y a su capacidad para resolver problemas que afectan la vida social. Los investigadores deben probar constantemente la utilidad de los conocimientos que producen para conseguir el presupuesto con el que pueden ejercer su práctica. Un breve recorrido por la historia de la investigación en la Argentina permite comprender esta relación.
Según Oteiza la investigación científica en Argentina se expandió lentamente en las décadas del ‘30 y del ‘40, incorporando por un lado nuevos contingentes de científicos inmigrantes de origen europeo y jóvenes egresados de nuestras universidades, y por el otro padeciendo intervenciones y purgas.
El período post Segunda Guerra Mundial (finales de los ‘40 y los ‘50) se ve marcado por la influencia de nuevas formas de institucionalización que habían emergido en países avanzados, los grandes organismos de investigación de Ciencia y Técnica del Estado. Así se crea, primero, la Comisión Nacional de Energía Atómica,
El INTA, El Instituto de Tecnología Industrial -.INTI–, también establecido después del 55.
El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), creado en el mismo período, tuvo como finalidad la de promover la investigación Científica y Tecnológica, aunque su orientación histórica fue predominantemente científica y de poco apoyo a las ciencias sociales y a la investigación tecnológica.
También a partir de la segunda mitad de la década del ‘50 se produjo un notable florecimiento de la universidad pública argentina, que fue aplastado en 1966 con la intervención de la dictadura de Onganía. Durante ese breve lapso se experimentó un importante avance de la investigación científica en las ciencias naturales,
exactas y las biomédicas. Se institucionalizaron las ciencias sociales a nivel de la investigación y la docencia, y se obtuvo un mejoramiento de la enseñanza en casi todas las áreas del saber. Mientras se fortaleció la investigación en el campo de las humanidades. La intervención de Onganía produjo un daño a la universidad y a la Ciencia en la Argentina.
Comprender la incidencia de este período es de gran importancia para conocer las condiciones externas de la ciencia argentina. Las vicisitudes históricas de nuestro país impactaron negativamente en el desarrollo científico, particularmente en las ciencias sociales, donde se padeció la prohibición de investigar sobre ciertos
temas y de mantener en las bibliotecas libros de sociología y psicología considerados subversivos.
La ciencia necesita libertad, las restricciones ideológicas autoritarias y la selección de científicos de acuerdo a la connivencia con el tirano de turno hace retroceder el conocimiento, porque no se investiga ni se difunde de acuerdo a
criterios científicos sino a filtros distorsionadores de la realidad.
Puede decirse que el período de posguerra comenzó con una concepción de la investigación Científica y Tecnológica como instrumento de desarrollo, luego de desarrollismo, para quedar finalmente ahogada por la Doctrina de Seguridad Nacional, y más tarde, a partir del ‘76, limitada por la lógica de las políticas de
endeudamiento y ajuste.
Después del 83 se vivieron los inestimables beneficios del reemplazo de gestiones dictatoriales por otra democrática donde no se pusieron condiciones ideológicas para las prácticas de la investigación y la docencia, lo cual fue particularmente importante para las ciencias sociales. Sin embargo el endeudamiento del país imponía condiciones desfavorables para la ciencia.
O sea que nuestro
país ha vivido diversos tipos de circunstancias adversas al crecimiento de la ciencia: los regímenes totalitarios y las depresiones económicas, que afectaron el desarrollo del conocimiento científico en sus aspectos creativos y de difusión del mismo.
Otra cuestión, relacionada con la anterior, que incide en la forma como se investiga es la formación del investigador científico y la disponibilidad de tecnología, que determinan la posibilidad de que
la investigación nacional se mantenga actualizada con los descubrimientos de la ciencia mundial.
En Argentina, la creación del Sistema Nacional de Incentivos a docentes-investigadores, ha producido cambios profundos en la cantidad de docentes dedicados a la investigación y en la forma de investigar. En cuanto a la cantidad los investigadores han crecido en número por efecto del estímulo
que significaron incentivos y de los cambios en la evaluación docente, donde se considera que todos los docentes deben practicar la investigación y poder acreditar esta actividad. Es notable la similitud que presenta el sistema de evaluación de docentes e investigadores respecto a la
presentación de pruebas documentales, con el propósito de convencer a un jurado, y el proceso de investigación hipotético deductivo donde se trata de justificar y documentar los distintos pasos de la investigación para aportar elementos que convenzan a la comunidad científica.
La valoración de la investigación científica en las Universidades Naciones ha producido cambios en su reglamentación interna, y en la estructura institucional: donde se incorporan secretarías de ciencia y técnica o Departamentos de
investigación en las unidades académicas. En los planes de estudio de las carreras de grado y posgrado: se introduce la formación en investigación.
Estos cambios no fueron realizados con el mismo ritmo en todo el país, y tuvieron altibajos y vicisitudes según los distintos planes de gobierno.
En este panorama también los aspectos internos de la investigación se modificaron: las concepciones metodológicas con que se trabajó en las ciencias sociales se hicieron más flexibles e incorporaron métodos y técnicas que se consideraban
excluidos de las ciencias.
En las primeras convocatorias donde se permitió la participación de las ciencias sociales, las exigencias metodológicas eran muy estrictas y predominaba en ellas la concepción hipotético deductivista.
Las ciencias sociales han librado una lucha sostenida primero por ser reconocidas como disciplinas científicas válidas y útiles, en la formación de niños y jóvenes, luego por tener el derecho de
acceso a subsidios de investigación, carreras de investigador, incentivos. Finalmente una prolongada discusión sobre los métodos válidos para investigar, logrando que se reconozcan algunas características metodológicas propias.
Como resultado de esta lucha hace pocos años se flexibilizaron las exigencias de las convocatorias a subsidios argentinos y planes de tesis de posgrado, siendo los métodos cualitativos reconocidos como estrategias válidas en la creación del
conocimiento científico. Esta situación se presenta en un proceso de paulatino reconocimiento del valor de las ciencias sociales para el progreso de una sociedad, sobre todo en la toma de decisiones políticas para combatir la ignorancia y la pobreza: “Nunca fueron tan necesarias las ciencias sociales para el mundo como hoy”, dijo Pierre Sane, subdirector General de la UNESCO para las Ciencias Sociales y Humanidades”. (1)
También lo reconoce el ministro de Educación, Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, dijo que “sin la investigación social es muy difícil poder formular políticas públicas acertadas”. (2)
Como resultado de la mayor flexibilización en las exigencias metodológicas de los subsidios el investigador en las ciencias sociales ha sido creativo también en los métodos aplicados, practicando formas de integración metodológicas nuevas y audaces que le permiten profundizar en áreas
disciplinarias poco desarrolladas, con escasos conocimientos sistematizados y disponibles para elaborar hipótesis.
También se plantea un nuevo desafío a los investigadores buscando nuevas formas de interacción con los que formulan y conducen políticas para tratar de aplicar los resultados de las investigaciones en forma rápida y efectiva para el mejoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos, lo que le daría un sentido que justificaría los esfuerzos invertidos en la investigación.
Ref. Bibliog.
(1) Discurso de Sane, P en el Primer Foro Internacional sobre el Nexo entre Políticas y Ciencias Sociales, organizado en conjunto con la UNESCO, En http://www.secyt.gov.ar/noti_politicas_sociales.htm.
(2) Discurso del ministro Daniel Filmus en el Foro Internacional sobre el Nexo entre Políticas y Ciencias Sociales, organizado en conjunto con la
UNESCO, http://www.secyt.gov.ar/noti_politicas_sociales.htm