Cuando el terapeuta pregunta
Autor: Martín Iturburu
Magister en Salud Mental.
Introducción
La investigación
Inicio de este modo la presentación de una experiencia de trabajo mediante el Método Comparativo Constante, que tomó como objeto de estudio las representaciones de salud de los enfermeros y, como universo de estudio para el caso, los enfermeros del Hospital Psiquiátrico de Jujuy.
La primera decisión que se tomó fue el lugar en el que se desarrollaría el proceso, atento a las indicaciones de la Dra. Sirvent[1] sobre la importancia de elegir una investigación factible de ser concluida, se escogió la institución en la que trabajaba porque facilitaba ese requisito fundamental.
A quienes preguntarles y qué, para tener el problema y el universo de investigación, se definió en base a la observación de un instituido en el funcionamiento hospitalario, el hecho de que la mayoría de los profesionales no pasábamos a la
internación; por lo tanto; no sabía (en mi condición de recién ingresado) qué sucedía allí y cómo trabajaban los enfermeros. La atención puesta en los enfermeros derivaba de los comentarios efectuados por colegas con más años de hospital, que resaltaban la importancia del trabajo enfermero por la cantidad de tiempo en que interactuaban con el paciente y, en consecuencia, por el importante papel que alcanzaba su práctica dentro del tratamiento de los pacientes psiquiátricos.
Cómo interrogar y descubrir las formas particulares en que se desarrollaban las prácticas dentro de la internación hospitalaria, hizo que abordara las representaciones de salud de los enfermeros. El acento en las prácticas obedecía al supuesto de que una investigación basada en los dichos del universo
a través de entrevistas, se llenaría de respuestas “apropiadas” que no habrían guardado relación con el trabajo en sí mismo. El concepto de representación social resolvía las posibles divergencias entre el decir y el hacer de las prácticas, pues para ser indagado era necesario la observación y análisis de ambos planos del
trabajo enfermero.
Que las representaciones sean sobre la salud también se relacionaba con las divergencias entre el decir y el hacer, pero en relación con la institución, en el sentido de no dar por obvio que un hospital por ser una institución del sistema de salud, brindaba en los hechos –como prestación- salud. En
pocas palabras, indagar qué ocurría y cómo, era el eje central de la investigación, dentro de una impronta eminentemente epistemológica.
La observación participante, entrevistas (la repetición de estas técnicas) y la vigilancia epistemológica además de la historia natural de la investigación, fueron los métodos aplicados para la triangulación de los datos.
Como podemos observar hasta aquí, presentar la tesis requiere de plasmar los supuestos básicos que le dieron forma desde los primeros trazos en el diseño, como también enunciar el movimiento espiralado del método comparativo constante en investigaciones cualitativas.
Los resultados
Interrogar la realidad, aún las más cercanas a nosotros mismos como en este caso, develan mundos nuevos en la palma de la mano… es por eso que exponer los resultados de la investigación acotados a un trabajo, resulta un pasillo demasiado estrecho para quedar conformes, de todas maneras y para guardar coherencia, lo haremos en base a las decisiones metodológicas, entramadas desde más arriba.
En relación con los enfermeros debemos señalar en primer plano que se encontraron en ese lugar, función y profesión –enfermero- en busca de un trabajo seguro, debiendo entender por esto, estar en relación de dependencia en el Estado. La necesidad de alcanzar este trabajo seguro obedecía a la
importancia otorgada al sueldo como garantía del sustento para sus hijos, aspecto relevante pues era la variable que indicaba si eran o no buenos padres; asegurar este sustento, dejaba de lado la posibilidad de pensar y buscar alternativas laborales que hasta podrían haber sido más remunerativas que la vía elegida.
De la mano del trabajo seguro venía el haber ingresado por “política” al cargo, es decir, por intermediación de algún miembro del partido gobernante, puntero político o pariente con influencias encumbradas y con posibilidades de gestionar un lugar en el Estado.
El encontrarse en este trabajo procurando el sueldo seguro y habiendo movido las palancas políticas con las que hayan contado, hacía que sus prácticas se desempeñaran sin mayor interés o compromiso particular hacia la enfermería o al hecho de trabajar en contacto con seres humanos, ejercían su
trabajo allí, del mismo modo en que lo hicieron en sus otros trabajos a lo largo de su historia laboral; es decir; no cambia la forma, el modo, la actitud en este trabajo respecto a otros. Destacar la ausencia de diferencias en los desempeños laborales tiene que ver con que una profesión –enfermería- implica una serie de conocimientos teórico-técnicos específicos, destrezas en los procederes, incluso debates y dilemas
propios en cuanto al porvenir de la enfermería. Todas estas diferencias son las no observadas por el universo.
En concordancia con esta serie de hechos, la representación que organizaba el trabajo cotidiano era una representación de trabajo, entiéndase por tal el conjunto de ideas, experiencias y aprendizajes acerca de cómo debe ser desempeñado un trabajo. Sin que esto signifique dejar fuera de consideración
“la formación” que trajeran y en este sentido, formación es la crianza familiar y lo vivido dentro de ella, sumado a las características particulares de los miembros de la familia y al clima en el que se hayan desarrollado cada uno de los miembros del personal de enfermería.
Entonces, una representación de trabajo organizando las prácticas del trabajador enfermero en su cotidianeidad ¿Significa que no poseen una representación de salud? No, pero ella apareció recién cuando ellos se enfermaron. Curiosamente la representación de
salud de los enfermeros, hacía hincapié en la dimensión sensitiva del sujeto; es decir; era el “sentirse mal” lo que determinaba la condición de enfermo, pues la presencia del dolor físico por sí mismo, podía ser dejada de lado como factor determinante del vivirse enfermo, si perjudicaba demasiado (de acuerdo a la valoración subjetiva del enfermo-enfermero) al trabajo del sector. En cambio, el malestar anímico a
causa del mismo dolor físico, o producto de dificultades de relación laboral o familiar, desbalanceaban la decisión hacia la convicción de estar enfermo.
Esta representación también incluía a los pacientes, pues señalaban como evolución favorable o no, de un paciente, de acuerdo a la capacidad de relacionarse con los demás y con sus familiares, como también del grado de colaboración que brindaran en las
tareas necesarias de efectuarse dentro de la internación: aseo personal, buena disposición a tomar la medicación, movilizarse solos y en horario al comedor, tender sus camas, etc.
Es más, sentirse mal ellos –enfermeros- permitía un punto de contacto empático con el padecimiento de los pacientes, como también al pensar sus propias historias familiares al leer las “historias clínicas” y escucharlos contando sus historias, etc. Resulta de
este modo una sumatoria de hechos que gestan un saber sobre ellos mismos, sobre los pacientes devenidos sujetos (en el instante en que los dejan de objetivar para dar lugar a sus relatos) y profundizan o “entienden” los conocimientos propios de la enfermería y de la psicopatología misma, en la medida que descubren su sentir emparentado al enfermar de los internados.
Hasta aquí, los datos sintéticos de una investigación necesarios para dar lugar al segundo movimiento preestablecido.
Cuando el terapeuta pregunta
Vamos a tratar de dar sentido al título del trabajo centrándonos ahora en quien investiga y no en la investigación, acercándonos con la reflexión a nuestras prácticas, para que se generen los contrastes
suficientes sobre aquellas ideas que se intentan puntualizar.
A diferencia del accionar técnico del terapeuta, generar interrogantes en el analizante para que su inconsciente se devele generando un saber sobre sí mismo, investigar en ciencias sociales supone una inversión de este orden, ya que el investigador se autoriza
a preguntar en la búsqueda de un saber para sí y para otros que luego será socializado.
La redacción del problema de investigación en la lógica cualitativa significa preguntar con intensión y, al mismo tiempo, analizar las implicancias de uno en esa pregunta. El sujeto investigador no inicia el trabajo desde un punto cero dentro de su existencia, las fuentes del problema deben ser
interrogadas para establecer los supuestos de investigación, lo que implica aceptar y exponer los compromisos previos existentes en la investigación. El análisis y esclarecimiento de estas ideas básicas participantes en las decisiones del diseño, son necesarias para que la metodología de investigación sea quien guíe el proceso y no los sesgos personales. Por supuesto, todo
el trabajo se hace sin saber cómo y qué resultados se obtendrán, como el labriego y sus semillas, sin garantías a la hora de la cosecha.
La intensión de preguntar incluye riesgos, al análisis de los supuestos le sigue la vigilancia epistemológica sobre los resultados parciales de la aplicación del método comparativo constante y la historia natural
de la investigación como algunos de los métodos de triangulación de los datos; elementos todos de la ardua tarea de construir teoría a partir de los datos y sus “dueños”.
Ahora bien, si hay intensión e implicancias desde el inicio del diseño, también hay beneficios en tomar riesgos… como en los síntomas del sujeto, podemos pensar más de uno en quien se decide a investigar.
El primero sería la respuesta misma a la pregunta problema, a la que: “como si esto fuera poco”, se le agrega el conocimiento sobre la bibliografía consultada para arribar a los resultados; es decir; no sólo se obtiene un saber sobre lo que se investiga, sino también sobre un cúmulo de teoría
asociada a la teoría construida.
En el esclarecimiento de los supuestos, de las fuentes y el registro de las ideas y sensaciones a cada paso de la recolección de datos, para su incorporación al análisis de los mismos, nos catapultan hacia un saber sobre nosotros mismos (investigadores) que potencia y enriquece lo que hayamos
capitalizado de nuestro propio análisis terapéutico. Constituyéndose en un segundo plano de los beneficios de la investigación.
Al tercer lugar lo ocupa la obra terminada, el libro, pues a partir de él podremos acceder a los distintos lugares donde el ser investigador nos permite entrar: como referencia bibliográfica para otras investigaciones, en instituciones de formación donde
nuestro trabajo resulte útil por los resultados, la metodología, etc. en Jornadas, Congresos y espacios de intercambio en investigación y más, tantas que no tiene sentido enumerar…
En resumen y como final, diremos que la respuesta particular a cómo se investiga en ciencias sociales, es sencillamente animándose a preguntar… con el animo de interrogar la realidad, interesados en conocer y descubrirla, que si bien no hay
garantías en los resultados, la experiencia ya es un aprendizaje valioso en sí mismo.
FIN
[1] Las indicaciones hacen referencia a la Dra. María Teresa Sirvent, docente a cargo del seminario de Metodología de la investigación de la Maestría en Salud Mental de la UNER. Cohorte 98-00.