TITULO:        ¿CUÁL LAZO SOCIAL?  Modernidad-pos-Modernidad

 AUTOR:   LIC.  PERLA  HARDOY

PSICOANALISTA            Profesional  Independiente

La Plata  Pcia. de Buenos Aires. Argentina

 

RESUMEN

Es importante situar el contexto histórico en donde surge el concepto de posmodernidad puesto que es llamativo que sea la misma cultura quien nomina una nueva época histórica,  considerando que existen suficientes modificaciones que dan cuenta del paso hacia otra forma de vida de la sociedad humana.

Es de suponer entonces, que estas modificaciones también estén presentes en instituciones tales como el matrimonio y la familia y por lo tanto en las relaciones afectivas entre sus integrantes.

A partir del marco teórico que produjo el psicoanálisis con respecto al surgimiento de la ley ordenadora de la cultura y la división posterior entre figura paterna y función, y observando hoy las modificaciones estructurales de las instituciones nombradas, se podría inferir el cambio producido en el lazo social.

Tomando como referencia una de las áreas temáticas que nos convocan, se intentará responder si el malestar del siglo al que se alude es realmente un malestar o sólo un tiempo de cambios profundos que los instrumentos teóricos con los que contamos hoy no nos permiten evaluar. De la misma forma considerando al psicoanalista y su inconsciente incluidos en estos profundos procesos de cambios, puede ser lícito que se interrogue acerca de la pertinencia del sostenimiento de una ley y un lazo social que no puede ser sostenido dado que su estructura está en plena modificación.

¿Será entonces otra la urgencia?  ¿ Podrán acercar, el Psicoanálisis y las Ciencias Sociales, nuevos marcos teóricos que aporten renovados andamiajes a estas figuras que se han ido desdibujando con el paso de la historia?

 PALABRAS CLAVE:  Posmodernidad, lazo social, función paterna, ley.

 

¿ CUAL LAZO SOCIAL.?
 
Modernidad-pos-Modernidad

 

                                                “…todo lo que es sólido se desvanece en el aire.”

                                                                                            Karl  Marx

 

Tomando la línea de investigación que nos reúne en este Congreso he intentado orientar mi trabajo haciendo hincapié en la referencia al malestar en el siglo y la pregunta: ¿Cómo sostener  la Ley y el Lazo Social hoy? Con la idea de repreguntar intentando producir algunas respuestas.

Sostener implica no dejar caer algo que existe, entonces, desde ahí : ¿Cuál Lazo Social, cuál Ley intentaríamos sostener?

Este malestar al que se hace referencia, ¿es un malestar en sí mismo o simplemente una forma de respuesta a tiempos de profundos cambios estructurales del mundo y la cultura?

Quisiera no perder de vista una frase que de alguna manera y junto con el epígrafe de Marx, enmarcaría este texto y que pertenece a Jean Françoise Lyotard  a quién muchos reconocen como el padre de la posmodernidad: “ La crisis es permanente, es inherente a la modernidad. “ (Sin olvidar que un sinónimo de crisis es cambio).

Comencemos primero, aunque someramente, recordando lo que podríamos considerar el origen de la modernidad, es decir Descartes y  su Discurso del Método que de alguna forma inaugura lo que es el discurso científico. La razón y la ciencia como su consecuente inmediato, son quienes permiten al hombre  sostener en esa época una cierta ilusión de consistencia. Tenemos entonces el inicio de grandes revoluciones:  revolución política con su génesis en la Revolución Francesa; revolución industrial, con su origen en  Inglaterra  y revolución científica con el mencionado método que inaugura Descartes, ubicando a la razón en el centro de la escena. Rupturas y cambios encaminados a la idea de sumar condiciones de progreso y bienestar del hombre y la sociedad.

Tenemos entonces ciertas certezas que logran por un tiempo restringir el malestar inherente a la cultura humana, sin embargo  también podemos identificar a esos hechos como inaugurando, además de una época, discursos que no se detienen en su diacronía y posibilitan de alguna manera cuestionar al mismo paradigma vigente. Hablamos por ejemplo, de las voces de figuras como Marx, Freud y Nietzsche que al desarrollar sus teorías están poniendo en cuestión aquellas certezas que parecían inmutables, dando origen a una nueva visión del ser humano y su cultura.

¿Se puede imaginar algo más revulsivo  y movilizador de certezas que el descubrimiento del inconsciente?

Con Freud entonces, el hombre debe abandonar la pretendida idea de la autonomía de su yo y del predominio de la razón en el sentido de sus acciones, y además situar a la sexualidad como base en la relación con el otro. Por otra parte encontramos a la teoría marxista que pone en tela de juicio a grandes estructuras de sostén tales como  moral, religión y estructura legal; y a los enunciados de Nietzsche quien cuestiona con profundidad jerarquías y  moral modernas colocando como origen de las acciones del hombre a su voluntad de poder, sosteniendo nada menos que un enunciado tal como “ Dios ha muerto “. Con estos aportes, surgirá necesariamente una modificación del pensamiento humano y por lo mismo un cambio estructural en el lazo social, modificación que ha puesto en tela de juicio a vínculos que en la modernidad aportaron cierto marco de seguridad y estabilidad, tales como el matrimonio y la familia.

Si intentamos describir a la familia pidiendo prestados instrumentos a la sociología, podríamos decir que esta institución posee o ha poseído una función mediadora dentro de la sociedad, ya que enlaza a las personas con la estructura social más amplia, en su origen ha estado el matrimonio al que podríamos definir como una relación estable entre dos personas de distinto sexo en la cual está permitido tener hijos asentados en una legislación vigente.

Por lo menos esa sería la definición en una sociedad occidental y moderna. Ahora bien, en el párrafo anterior encontramos al menos varias  palabras claves sobre las cuáles hoy podemos hacernos algunas preguntas: Familia:

 “¿función mediadora ?” Matrimonio : “ relación estable…entre dos personas del mismo sexo…donde está permitido tener hijos… “.?

Si intentamos entonces acercar algunas respuestas podemos considerar que esta es una concepción moderna y no posmoderna,  y que el marco de la ley se va adecuando con lentitud a las figuras que las relaciones humanas han ido construyendo. Quizá podamos llamarlas familias informales, que se salen de las formas, relaciones informales que llevan el sello de la rapidez, conexión- desconexión, la inmediatez que poseen las imágenes que nos rodean tanto en televisión, monitores,  información, comunicación. Inmediato, rápido, corto, adjetivos que dejan muy poco espacio para palabras como compromiso, proyecto a largo plazo, genealogía, herencia ( que etimológicamente se refiere a  “cosas vinculadas “ ), y cuando utilizo estos términos estoy pensando en la clínica, en sus novelas familiares y sus mitos individuales.

En este marco no podemos dejar de nombrar relaciones tales como: familias ensambladas, monoparentales, deseos de maternidad de mujeres sin pareja, alquiler de vientres de hombres con deseo de paternidad y sin pareja, uniones de homosexuales con deseo de paternidad-maternidad, y también producto de los avances en ingeniería genética: madres-abuelas, posibilidad de seres humanos clonados, concepciones in vitro,  etc.

Entonces si desde aquí volvemos a pensar la definición tradicional de familia como origen del lazo social deberíamos preguntarnos: ¿Qué tipo de familia?

¿Qué Lazo Social.?

La imagen  tradicional con un fuerte liderazgo del padre de familia, incluso como proveedor en lo económico, hoy aparece desdibujada,  y  este liderazgo  compartido con la presencia de la mujer que, con el acceso a la educación y a la regulación eficaz de los nacimientos, integra sin restricciones el mundo laboral  aportando también al sostenimiento económico del ámbito familiar, este hecho incluso ha producido que la socialización de los hijos quede en manos de instituciones educativas y medios de comunicación, situación esta que nos permite imaginar nuevas construcciones de la subjetividad y por ende registros diferentes del lazo social.

Cabe entonces preguntarse por las modificaciones que ha sufrido la figura paterna y su función al registrarse también los  profundos cambios ocurridos en la función y el deseo maternos.

En este punto recurriremos al psicoanálisis que es quien se ha ocupado sobradamente, desde sus inicios, a tratar de establecer la construcción de la subjetividad. Sabemos que Freud nos  acercó el mito de Totem y Tabú sosteniendo al padre como principio regulador de ordenamiento y control del funcionamiento psíquico, recurriendo a  la importancia de la  función paterna; y que fue Lacan quien posteriormente plantea a esta función en términos de una combinatoria significante, apoyada en la eficacia de un operador lógico  llamado  Nombre del Padre. Tanto Freud como Lacan entonces, definen a la función del padre como sostén de la ley del sistema.

La importancia  de esta ley esta dada  por la necesidad de un tercer término que permita al sujeto tomar distancia del Deseo materno para poder así subjetivarse. Sabemos que la relación dual imaginaria madre-hijo resulta primordial como efecto unificador del cuerpo fragmentado y prematuro del niño, y que luego el Nombre del Padre funciona metafóricamente sustituyendo al Deseo de la Madre, permitiéndole al sujeto su acceso al mundo simbólico.

Es en este punto donde se impone preguntarnos por este  Deseo Materno en los tiempos posmodernos : ¿sigue siendo el mismo que Lacan describió como la boca del cocodrilo?, ¿Siguen, hoy, siendo iguales los dientes del cocodrilo e igual el palo necesario para trabarlos?

Si el cocodrilo no es el mismo la ley necesaria no sería la misma, y desde ahí entonces: ¿Cuál sería esa Ley, cuál el lazo social?

El padre muerto de Totem y Tabú en Freud es el Nombre del Padre en Lacan,  encontrando en las dos tesis el principio estructuralista de no reducir la función a la persona. Quedando esto en claro quizá hoy la pregunta pueda ser otra:

¿Esta función señala lugares simbólicamente determinados que remiten a posiciones demasiado fijas? ¿ Esto impide generar un nuevo marco teórico que permita perder  “el lugar del lugar” para lograr modificar esta idea de ley.? Quizá pueda venir en nuestro auxilio  la posición de extrañamiento que propone la antropología,  para aportar nuevas miradas sobre los cambios profundos que están ocurriendo y de los que no somos sólo “arte” sino también “parte “.

Tenemos en claro que  Freud y Lacan, si bien de manera distinta, mantuvieron presente la necesidad de que su enseñanza y su práctica fuera permanentemente contextuada en el marco histórico y cultural en el que se desarrolla, para evitar así que se pierda en la circularidad vertiginosa que todo discurso centrado en sí mismo provoca.Teniendo en cuenta esta necesidad podríamos recurrir, en este punto del trabajo, a las ideas de Jean Françoise Lyotard que, como dijimos antes, es considerado padre de la  posmodernidad. En principio podríamos decir que ha propuesto una síntesis novedosa de las lecturas de Freud, Marx y Nietzsche así como una interpretación particular de la obra de Lacan; cuestionando las figuras e instituciones de la modernidad, pone en el centro de la escena al DESEO, llamándolo “el padre de la verdad “; al estudiar las evoluciones de las sociedades industriales las describe como dirigidas a la destrucción de sus grandes sistemas discursivos, y aquí como una pequeña digresión  que me concedo, dejo que aparezca como asociación la reconocida frase de Marx :
“el capitalismo contiene el germen de su propia destrucción “, cómo no pensarla observando el progreso tecno-industrial, que en la modernidad fue pensado como una figura redentora de la humanidad y que sin embargo ha propiciado la profundización de las diferencias materiales, diferencias que han producido un grave quiebre en el lazo social  provocando una clara polarización :  mitad de la humanidad  tiene pleno acceso al progreso del que habló la modernidad y otra mitad apenas tiene acceso a los nutrientes básicos en su alimentación.

Lyotard considera que POST no debería entenderse en el sentido de período siguiente sino en el de una dinámica, o sea intentar llegar más lejos que la modernidad para poder regresar a ella en un movimiento de “ rizo “. Si esto fuera así entonces tendríamos que pensar que este movimiento es sólo una “marea “ ( al decir de Derrida )  de cambios profundos y estructurales donde todos los discursos y leyes están cuestionados con el objetivo de someterlos a una reescritura. Al decir de Lyotard : “ hay que tomar distancia y comenzar todo de nuevo “.

Quizá no todo, podríamos aportar nosotros, pensando que el deseo existe como base de esta pirámide que se intenta reconstruir y que tiene como vértice superior al nuevo lazo social.

Desde esta idea entonces, ya que este trabajo no pretende producir una hipótesis ni una demostración, sino simplemente una pregunta que se desprenda de lo articulado: “Sostener la Ley y el Lazo Social… ¿Cuál Ley, cuál Lazo Social?

 No olvidemos que gran parte del movimiento filosófico posmoderno, así como muchas de sus corrientes artísticas, basan los desarrollos de sus pensamientos en el descubrimiento freudiano del inconsciente, llamado por Deleuze  “la máquina deseante“, desde allí entonces los psicoanalistas estaríamos convocados a aportar nuevos datos y marcos teóricos con los que pueda realizarse la reescritura de la modernidad que propone Lyotard en el intento de nominar este nuevo lazo social.

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