¿DE  QUÉ  NOS  “HABLA”  LA  VIOLENCIA?

María Albana García Bercellini
Fundación Psicoanalítica Sigmund Freud

 

 Quería empezar este trabajo recordando que la Fundación Sigmund Freud está cumpliendo 30 años. Esta fecha, más que un simple dato implica, entre otras cosas, reconocer una historia, los orígenes de la Fundación, los años de vida del psicoanálisis en la Fundación.

Ahora bien, ¿Cuál es la importancia de este festejo?

Festejar los años de vida del psicoanálisis en la Fundación, implica sobre todo en estos “tiempos de mercado”, en estos tiempos de Globalización, en esta “edad de la Cultura” como la define Lyotard, llamada Posmodernidad y caracterizada por la ausencia de grandes proyectos; en esta época del desencanto y del “fin de las utopías”, en medio de este mundo tan lleno de imágenes, actuaciones, inmediateces, donde todo es velocidad, eficiencia, eficacia; donde todo puede ser visto, donde todo puede mostrarse, donde todo puede ser dicho, en donde el lenguaje se robotiza; en fin, en esta cultura de los “no lugares” ; un lugar como la Fundación, en donde se privilegia el saber, la escucha, el Sujeto, es ya una alternativa diferente é importante, porque da lugar a la palabra y enaltece la dignidad de la subjetividad.

¿De qué nos “habla” la Violencia? título è interrogante que recorrerá mi trabajo.

Hace unos años, en un programa de televisión (1), mostraban un informe sobre los “Sin Techo”. El “crítico” en aquella oportunidad dijo irónica pero muy acertadamente que: “más se sufre del Sin Lugar que del Sin Techo, porque los políticos también están sin techo en los autos descapotables…”

Elegí tomar esta tan “simple” como irónica afirmación como punto de partida para lo que me interesa desarrollar en este trabajo.

Voy a tomar una frase de Lacan del Sem.”Las Relaciones de Objeto” para pivotear sobre ella en relación al tema que nos convoca. ¿Qué es un padre?

El Padre es un efecto, el eje, el centro ficticio y concreto del mantenimiento del orden genealógico, que le permite al niño inscribirse de forma satisfactoria en un mundo que, con independencia de cómo haya que juzgarlo, cultural, natural, ó sobrenatural, es donde se nace”

Legendre, considera que el orden genealógico no apunta a un conjunto de realidades biológicas, sino a un conjunto de sistemas institucionales fabricados por la humanidad para sobrevivir y difundirse; dichos sistemas dan un marco de legalidad que garantiza la conservación de la especie de acuerdo con obligaciones que hacen posible la diferenciación humana.

La genealogía consiste en hacer lugar asignando funciones a los sujetos, para lo cual no basta nacer biológicamente, sino que es necesario un “segundo nacimiento”, (simbólico) en el orden de las Instituciones, en el orden mítico de la Ley. O sea, instituir la vida, es hacer recomenzar el Edipo en cada generación (esto es, reinstalar la prohibición del incesto en cada generación)

Por la prohibición, cada sujeto renuncia a la omnipotencia, y esto no ocurre como dato biogenético, sino esencialmente como un fenómeno de lenguaje, dado que la especie se reproduce por la palabra.

La genealogía entonces, “fabrica Sujetos”, en tanto opera en su división, dado que pone en escena lo que falta, la renuncia al ser el todo, lo absoluto, al lugar de la omnipotencia.¿Los tiempos modernos, generan Sujetos?

Un Padre ¿no es acaso aquel que debe posibilitar la transmisión al niño, de su lugar en este orden simbólico? Y èsto ¿no implica establecer prohibiciones?

En la Roma antigua, después del nacimiento, el niño era depositado en el suelo delante del padre, y éste lo reconocía levantándolo; era como un segundo nacimiento, no biológico, comparable a la adopción.

Los padres de este tiempo, y ubico en este lugar al Sistema de la Justicia, la Educación, etc, ¿reconocen a sus hijos levantándolos como en un segundo nacimiento, inscribiéndolos en un espacio simbólico? ¿en su deseo?

El Psicoanálisis plantea al Sujeto como efecto de un sistema de leyes. Y es a ese lugar, sede de las leyes, ese lugar 3º, al que el psicoanálisis lacaniano denomina como Otro; es el lugar del saber, lugar del que el Sujeto es hijo ó efecto. Lugar que aloja ó expulsa, lugar que cobija ó exilia. Lugar del Padre, lugar de la Religión, de la ciencia, de la política, de la economía, del psicoanálisis. En definitiva lugar del saber (sede de las leyes) y que según Foucault no es sin poder. Lugar de saber y poder que a lo largo de la historia fue cambiando y fue produciendo “hijos de estos padres” y por supuesto que no es lo mismo ser “hijos” de la Grecia antigua, de la Edad Media, de la Modernidad; no es lo mismo ser hijos de la democracia que ser hijos de desaparecidos, ó hijos del Sistema Capitalista.

¿Qué significa ésto, sino que somos seres que necesitamos un lugar en la palabra del Otro, un lugar en lo Simbólico?, ¿en el deseo del Otro? (un 2ª nacimiento)

Teniendo en cuenta que la pregunta por el deseo no es esencialmente qué quiero, sino ¿Qué me quiere el Otro? ¿Qué quieres padre de mí? Podríamos preguntarnos…¿Qué lugar cabe para la pregunta por el deseo ante el mandato insensato de gozar que se tramita por la orden de consumir?

 Dice Legendre: “Para producir un hijo hay que producir una Prohibición? ¿Qué produce entonces este sistema capitalista? ¿Qué de él como Padre? ¿Qué hace con nosotros, qué hace de nosotros? ¿Nos aloja y cobija ó nos expulsa?

¿Cuáles son las formas en que los Sujetos nos incluimos en este Sistema?

Este trabajo intenta plantear algunos interrogantes en relación a las diferentes formas que adopta el malestar en nuestra cultura hoy y las diferentes “posiciones” en que como Sujetos podemos formar parte del Sistema.

A partir de la breve descripción de algunas características de esta Sociedad del S XXI, intento establecer que en estos tiempos “posmodernos”, el Sujeto se encuentra en un estado de desamparo que no implica solamente carencia de medios materiales, sino desamparo de representaciones simbólicas; ausencia ó falla de un Otro garante de la Ley.

¿Cómo  se sostiene la Ley  y el Lazo Social hoy?

Dice Deleuze y Guattari “El Estado dispone de una violencia que no pasa por la guerra: más que guerreros, emplea policías y carceleros; no tiene armas, y no tiene necesidad de ellas; actúa por captura inmediata, “capta y liga” impidiendo cualquier combate. (2)

¿No son acaso, la violencia y las llamadas “patologías actuales”, (excesos como: alcohol, droga, accidentes, locuras, anorexias) ¿diferentes formas de responder, de denunciar, de pedir a gritos que la Ley funcione? ¿No son los lugares donde como analistas debemos escuchar el malestar? ¿qué nos pasa como sociedad, para producir estos fenómenos y no querer escucharlos?

En este trabajo, intento pensar, la incidencia de una determinada coyuntura epocal, en la ya de por sí, paradójica transmisión de la Ley por parte de quienes ocupan el lugar de Padre.

¿Cómo participan entonces las características de la época en la producción de subjetividades y en las formas actuales de la clínica? ¿Tenemos algo para decir como analistas insertos en Instituciones? ¿En CAPS? (3)

En este punto, creo que la pregunta por si es posible el psicoanálisis en una Institución Pública es de tránsito inevitable.

Ahora bien, en esta Cultura Posmoderna, las categorías de Salud y Enfermedad ¿No son también instituidas desde las prácticas de Mercado? ¿No son también permeables a la globalización de la economía de mercado, identificándose a los pacientes como “consumidores”? Un “encuentro clínico”, ¿es algo del mismo orden que la plaza del mercado?¿El sufrimiento de un Sujeto, de una Comunidad ¿cabe en el “esquema económico”? ¿Cuáles son estos objetos de consumo que se ofrecen?

¿Cómo no pensar como una amenaza a la Subjetividad, el hecho de que el Otro Social  arroje a las comunidades más pobres a participar del consumo de de ciertos programas, carentes de intercambio, que promueven la equidad, la Solidaridad? ¿Qué lugar ocupan estos programas?

¿No es un modo de no otorgarle un lugar en el Otro? ¿no es un modo de poner en riesgo al Sujeto? ¿De borrar al Sujeto, la subjetividad?

Las Instituciones no están exentas de las reglas del juego que impone seguir el capitalismo. El capitalismo mismo implica la suspensión de leyes jurídicas y el avance de leyes de mercado, lo que trae como consecuencia la omnipotencia y el lugar de la excepción, del “todo es posible”; rostro del totalitarismo que hace que la vida adquiera condición superflua; que la vida no valga nada.

Excede este trabajo, discutir los “beneficios” de estos programas. Sí me interesa, desde el psicoanálisis, preguntarnos acerca de  las formas en que estos programas (como Objetos de consumo) afectan y condicionan el lazo social y rescatar la subjetividad en una sociedad que tiende a la deshumanización, que entraña el olvido de su condición deseante.

Ahora bien, no es un dato menor que, a pesar de la gran cantidad de programas disponibles (Bolsones, leche, medicamentos, etc) el alivio no llegue. ¿Por qué? ¿Cómo pensar que tantas tentativas reiteradas, desde la Salud Pública de alcanzar “LA Salud por todos”  no sean del todo “exitosas”?

¿Por qué los padecimientos de los Sujetos se muestran refractarios a ellas? ¿Existe acaso algún programa ó “pastillita” que suplante la relación con el Otro? ¿Qué concepción de salud  subyace en las Instituciones Públicas?

Considero que es en este punto donde el psicoanálisis  y los analistas insertos en Instituciones Públicas tenemos algo para decir.

Lacan en “Psicoanálisis y Medicina” nos dice entre otras cosas que:”es en relación a la topología del Sujeto, a su superficie, a sus límites fundamentales, a sus relaciones recíprocas, al modo en que ellas se entrecruzan y se anudan, que pueden plantearse problemas; que no son más puros y simples problemas de interpsicología, sino más bien los problemas de una estructura que concierne al Sujeto”. (la negrita es mía)

En esta misma oportunidad Lacan plantea la necesidad de hacer intervenir ese lugar que él llamó lugar del Otro en todo lo concerniente al Sujeto, ya que es en este campo donde se ubican esos excesos de lenguaje cuya marca escapa a su propio dominio y lleva el Sujeto, definiendo de este modo el Goce.

Hasta acá, mi exposición, quizá haya dejado la sensación de un profundo descrédito, rechazo ó caracterización puramente “nociva” respecto a los programas existentes desde la Salud Pública.

Quisiera marcar que el problema, no se circunscribe únicamente a los programas en sí, sino al posicionamiento de los Sujetos respecto a ellos, a la amenaza que éstos implican de arrasar lo que es más propio del Sujeto: su condición deseante, la posibilidad de hacerse preguntas, de elegir.

Estar inserta en una Institución Pública me genera innumerables interrogantes, que son los que intento compartir a través de este trabajo.

Para ir finalizando diría que: dado que cada generación reproduce, a través del Edipo (de las prohibiciones) la articulación del deseo con la ley, la pregunta sería  entonces ¿Qué sucede cuando lo que falta, es la falta? ¿Qué sucede cuando se impone el goce del Otro como lugar para el Sujeto? ¿Qué sucede con estas subjetividades, cuando los Planes, Programas, Medicamentos, etc, son la única alternativa para hacer lazos?

Los CAPS, los Planes, Programas, Medicamentos,  ¿son espacios que alojan a los Sujetos? ¿se puede decir que son lugares simbólicos que alojan?

¿Qué sucede cuando nos encontramos con un Otro Social que es absoluto y por lo tanto que anula las posibilidades de la alternativa?

 Ahora bien ¿Qué responsabilidad le cabe al Sujeto en la forma en la que responde a la falta en el Otro?

Parafraseando a la Dra Gerez diría que “Autoridad y Autoritarismo son conceptos que no pueden tomarse aisladamente. Ambos apuntan a una relación. Hay una relación de autoridad y una relación de autoritarismo. Aquella es imprescindible al lazo social ya que se trata de una relación contractual. Vivir en sociedad implica soportar, sostener y apelar a un sistema de leyes que crean derechos y obligaciones; implica hacer “pactos” en torno a la ley. Eso es insoslayable y quiebra la esperanza imaginaria de una supuesta “libertad absoluta”. Ahora bien, es válido preguntarse: ¿Qué es lo que hace procurar la autoridad, aún devenida autoritarismo? ¿Cuáles son los motivos que han tenido y tienen los humanos para ejercer sobre sí mismos una coacción que, dicen repudiar? ¿Por qué buscan la sumisión, el castigo, el sometimiento? ¿Por qué aceptan postulados como éstos? (4)

Dice M. Gerez en otro artículo:“es posible responder a la falta en el Otro, ora desde el deseo, ora desde el goce; las alternativas intermedias son múltiples”. (5)

Para concluir diría que, teniendo en cuenta  que “la práctica psicoanalítica se construye en una época que la determina”, considero relevante pensar y  reflexionar acerca de esta época que nos implica a todos como Sujetos, y al ejercicio de nuestra profesión.

Psicoanálisis: una invitación a tomar la palabra cuando el cuerpo es tomado.

El planteo desde el psicoanálisis de implicar subjetivamente las situaciones de Violencia, produce un clivaje respecto a la “especialidad” en Violencia Fliar, pues modifica los lugares de “víctima y victimario” (de los “buenos y los malos”)

Sabemos, desde el psicoanálisis, que no se trata de operar desde planos valorativos ni morales, sino de abordar cómo está implicado un S en su discurso. No se trata de proponer soluciones prefabricadas de talle único. La Salud no es una mercancía que se deba ofrecer con argumentos de venta.

El psicoanálisis rescata la idea de Sujeto deseante. Considero que un retorno a Freud, a Lacan, es la vía obligada para acceder a alguna diferencia.

La confianza Freudiana en la palabra inaugura un espacio de investigación allí donde la técnica había encontrado sus límites. Mi apuesta es seguir confiando en la “Palabra”.

 

Notas 

·                    (1)Televisión Registrada :2004
·                   
(2)Deleuze, G; Guattari, F: 360
·                   
(3)Centro de Atención Primaria de la Salud
·                   
(4)Gerez Ambertín, M: (2003)
·                   
(5)Gerez Ambertín, M, 2004 : 20

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