COMPLEJIDADES DEL DIAGNÓSTICO ENTRE NEUROSIS Y PSICOSIS EN LA CLÍNICA PSICOANALÍTICA.

EL NUDO BORROMEO COMO PUNTO DE VIRAJE PARA PENSAR LA PSICOSIS.

 

Autoras:        
Lic. Emiliana Ganem
Lic. María Eugenia Reta
Lic. Daniela Freites
Lic. María Belén Ballester

Institución que acredita y financia la investigación: CIUDA (CONSEJO DE INVESTIGACIONES DE LA UNIVERSIDAD DEL ACONCAGUA) Mendoza, Argentina.

 

Palabras claves: Psicosis - Nudo borromeo - Nombres del Padre - Sinthome

   

En el Seminario “Las Psicosis”, Lacan propone al Nombre-del-Padre como el significante fundamental que permite que la significación opere. Así da cuenta de la neurosis.

Plantea que hay significantes de base sin los cuales el orden de las significaciones no podría establecerse.

Freud explica el mecanismo de la represión para las neurosis y habla de rechazo en las psicosis cuando el sujeto no sabe nada de la castración. ¿Qué quiere decir esto? 

En el terreno de la represión, se sabe algo, de eso que no se quiere saber.

Lacan propone para el mecanismo de la psicosis el nombre de forclusión. La forclusión del significante Nombre-del-Padre aparece entonces como el mecanismo que define a la psicosis.

            De lo que se trata es del rechazo, de una expulsión de un significante primordial, el cual faltará a nivel de lo simbólico. Entonces, la psicosis consiste en un agujero, una falta a nivel del significante, aunque no siempre se manifestará un desencadenamiento psicótico.  

Lacan plantea el término de prepsicosis, como la sensación que tiene el sujeto de haber llegado al borde del agujero. No hay posibilidad de encontrar algo que sirva como respuesta al real que se le presentifica. Cuando viene una pregunta allí donde no hay significante para responder a ese vacío, el agujero se hace sentir y dependerá de la particularidad de cada sujeto la aparición o no de fenómenos elementales.

            La falta de un significante lleva necesariamente a un sujeto a cuestionar el conjunto de significantes. Esta es la clave fundamental del problema de la entrada en la psicosis.  

            Para explicar el mecanismo que se encuentra en la base de la psicosis, Lacan nos presenta la comparación del significante Nombre-del-Padre con una Carretera Principal. Diferencia una carretera principal de carreteras secundarias, y de esta manera intenta dar cuenta de la neurosis y de la psicosis.

            Para mostrar la importancia de la operación del significante Nombre-del-Padre, pone en valor la presencia de la carretera principal. No es lo mismo una sucesión de carreteras secundarias que la presencia de una carretera principal, no sólo por la demora en el camino, sino además porque cambia por completo el recorrido entre el punto de partida y el de llegada.

Esto muestra la función del significante en tanto que agrupa el conjunto de las significaciones, incluso crea su campo. La carretera principal es centro de significaciones, aglomeraciones humanas, ciudades, etc.

Tomando la metáfora de Lacan podríamos preguntarnos, ¿qué sucede cuando no hay carretera principal? Los usuarios que no cuentan con la carretera principal deben transitar por carreteras secundarias para trasladarse de un punto a otro. Como desconocen el camino, siguen carteles indicadores colocados a las orillas de las carreteras. Es decir, cuando el significante no opera, el psicótico encuentra “carteles” que se ponen a hablar, es decir algo se le impone (delirios, alucinaciones, certezas, ideas, etc.) y le marca un camino a seguir.  

De esta manera, podríamos pensar que cuando la carretera principal no existe, no habría un significante que posibilite un cierto orden. Para ir de un punto a otro se pueden elegir diversos caminos. De esto se trataría en la psicosis, la singularidad de cada sujeto determinará un camino a seguir. Todo camino es posible.  

Más adelante en su obra Lacan pluraliza el significante Nombre-del-Padre, se refiere a los Nombres-del-Padre. Esto es a partir de que conceptualiza a la metáfora paterna como siempre fallida, si bien se inscribe una ley, un orden, siempre algo queda sin ser regulado, ordenado. Y es ahí cuando los Nombres-del-Padre operan como suplencia.  

            En el Seminario RSI, Lacan trabaja la topología del Nudo Borromeo como la estructura del sujeto. El Nudo Borromeo consta de tres anillos: Real, Simbólico, Imaginario. Cada uno de ellos es equivalente al otro, ninguno tiene una categoría de privilegio. Al cortar cualquiera de los tres anillos los otros dos quedan libres.            

Esta conceptualización nos permite pensar la singularidad de cada sujeto en un particular anudamiento R-S-I que determina la estructuración subjetiva. ¿Cómo podemos pensar este particular anudamiento? ¿Cómo se mantienen unidos los tres anillos?

Existe una función suplementaria, de un cuarto elemento cuya consistencia posibilita el anudamiento. Los Nombres-del-Padre cumplen esta función.

            En referencia a lo cual Lacan plantea: “Los Nombres-del-Padre y no el Nombre-del-Padre […] Nuestro imaginario, nuestro simbólico y nuestro real están tal vez para cada uno de nosotros en un estado de suficiente disociación para que solo el Nombre-del-Padre haga nudo borromeo” (1).

            Tomando esta cita de Lacan donde pluraliza los Nombres-del-Padre, y les atribuye una función de suplencia, podemos considerar que son ellos los que posibilitan que haya nudo.

El cuarto elemento pasa de ser contingente a necesario.  

En el Seminario “Le Sinthome” sostiene que en el nudo de tres no hay diferencia, ya que los registros están en continuidad. Esta continuidad hace referencia a las características de homogeneidad y equivalencia de los anillos.            

Los tres registros en continuidad forman cadena, pero no nudo. Para que la cadena borromea haga nudo, el mínimo es siempre de cuatro.

            Con el cuarto elemento se pierde la homogeneidad, se posibilita el anudamiento y la diferenciación. Esta operación se da a nivel de los cruces.

            Podríamos pensar que dicho anudamiento viene a marcar un corte, un límite a esta continuidad, impidiendo que se desarme el nudo borromeo.  

            En este momento de la obra de Lacan, se puede pensar una reformulación de los primeros conceptos que daban cuenta de la estructuración subjetiva. Ya no hablaríamos en la psicosis únicamente de una falla en uno de los tres registros, el simbólico, sino más bien de una particular falla en el entrecruzamiento de los anillos.            

La suplencia neurótica es producida por la significación fálica que suple la ausencia de un significante que designe al sujeto en el lugar del Otro. Es decir que ubica la función de los Nombres-del-Padre como un suplemento que anuda los tres registros.

En la psicosis, es decir, cuando este significante privilegiado está forcluído, lo que puede venir a anudar los tres registros es el sinthome.

            Tomando lo dicho anteriormente, los tres registros mal anudados hacen cadena y no nudo, se ubican en continuidad de manera indiferenciada. El sinthome, como cuarto elemento, produce nudo y diferencia a los registros.

            Propone al sinthome como un bucle que permite que la cadena borromea no se desarme cuando hay una falla en los entrecruzamientos. Respondería a un modo de suplir, lo que posibilitaría que no se desencadene la psicosis y con ella los fenómenos elementales.

            Siempre que nos encontremos con una estructura psicótica va a existir un punto de falla en los entrecruzamientos del nudo borromeo, que tendrá que ver con la forclusión de los Nombres-del-Padre.

No siempre que exista tal falla estructural en el anudamiento, habrá un desencadenamiento de la psicosis. El sujeto puede elaborar un sinthome, una suplencia, que le permita hacer nudo y suplir esa falla.

 

CITAS  

(1) Lacan, J. El Seminario. Libro 22. RSI. Inédito. Clase del 02/02/75. 

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