El uso de la casuística en el debate sobre la investigación en psicoanálisis

 

Autoras:

ESPERT, María Juliana

BRONDINO,  Mariela

Universidad de Buenos Aires
Hospital General de Agudos “Dr. Teodoro Alvarez”

 

 

Introducción

Ubicando como motivación del planteo el cuestionamiento de la credibilidad del psicoanálisis como disciplina en la sociedad contemporánea, distintas publicaciones se erigen en pos de un desarrollo del psicoanálisis “hacia estudios más formales y sistematizados que puedan someterse a los cánones científicos habituales”[i] haciendo aclaración de que en este proceso investigativo se tenderá a “conservar el debido respeto de la complejidad y subjetividad de los datos que están siendo observados.”

A contrapunto con tal perspectiva se sostiene el estatuto del estudio de caso como modalidad propia de la investigación en psicoanálisis siguiendo los lineamientos freudianos.[ii]

En esta proposición, el uso de la casuística solidario a la particular noción de sujeto, realidad y verdad que cada postura comporte, cobra lugar central como variable para deslindar los criterios de disidencia entre las distintas orientaciones  respecto de la investigación en psicoanálisis.

 Los términos del debate

Frente a los impasses que la histeria le ocasionaba a la medicina, Freud desde su lugar de analista y sosteniendo un espíritu investigativo pudo dar una respuesta alternativa a aquello que hasta el momento se presentaba como cuestionador y enigmático. Desde el inicio de sus teorizaciones instaba al psicoanalista no sólo a sostener dicha función, sino también a comunicar públicamente acerca de la causación y ensambladura de los casos clínicos. Concebía a esto último como un deber.[iii] Por su parte, Freud no desconocía a la ciencia de su época, dialogaba con ella,  sin quedar por esto subsumido a la misma.

Llegados al siglo XXI nos encontramos con una demanda social cada vez más vacilante. La hegemonía del  neoliberalismo produce como efecto la globalización en el mercado del abordaje de la conflictiva subjetiva, por lo cual el psicoanálisis queda en la misma línea de respuesta que pudieran brindar terapias alternativas (tarot, astrología, etc.) Paralelamente, la eficacia de la técnica deriva en la desaparición del padecer, por lo que el nombre propio cae y es suplantado por los nombres que otorga el DSM IV o alguna medicación que  obtura más que habilita.

En este contexto surge una corriente de investigación del proceso psicoanalítico que de la mano de Horst Kächele, Helmut Thomä[iv], Wallerstein[v], Peter Fonagy[vi] entre otros, plantean que para sacar al psicoanálisis de lo que suponen su crisis actual hay que trasladarlo del simple relato a una ciencia empírica contemporánea, sosteniendo que frente a la demanda social que aflore hay que ofrecer resultados.

 

El estudio de caso, vía regia por la cual Freud puso a prueba y desarrolló los conceptos principales de la teoría psicoanalítica, para Kächelle y Thomä pasará a formar parte del nivel más básico en relación a los otros tres niveles que consideran necesarios para llevar adelante el abordaje metodológico.[vii] La adjudicación de valor al método freudiano se subsume entonces al contexto de descubrimiento, planteándose como insuficiente con respecto a los requerimientos propios del contexto de justificación. Por lo tanto, se esgrime que no alcanza a los fines de una investigación exhaustiva la sola confianza en la buena memoria del analista acerca del “diálogo terapéutico”. El método en esta instancia quedaría limitado. Para subsanar dicha cuestión, se agregarán otros niveles tales como la Descripción clínica sistemática (sustentada en grabaciones detalladas de lo efectivamente acontecido),  Procedimiento guiados de evaluación clínica y el Análisis de texto por computadora. Dichas estrategias facilitan la tabulación, la medición así como la búsqueda de patrones comunes, para lograr de esta manera  la meta de ligar al psicoanálisis con las ciencias empíricas.

 

Ahora bien, los fundamentos argumentativos en discrepancia con dichas formulaciones intentan sustentarse en principios que hacen a la clínica psicoanalítica. Esto supone un primer corrimiento del intento de querer cernir la discusión sobre la investigación en psicoanálisis a una dicotomía entre investigación cuantitativa como opuesta a la investigación cualitativa.[viii] En principio, la búsqueda de una sola verdad objetiva y absoluta como supuesto principal de la postura positivista cae por tierra ante la imposibilidad de considerar “los datos empíricos como equivalentes directos de los objetos materiales”.[ix] “La interpretación de los datos es siempre cualitativa, …, y lo cualitativo no existe en esencia, en la medida en que la información recolectada igualmente debe ser categorizada de alguna manera para su interpretación”.[x] Despejada tal pretensión, el problema estriba en confundir la implicancia de una posición investigativa con un instrumento o una técnica de recolección de información.

 

Consideramos entonces que no es tanto el atributo de la técnica utilizada sino el valor que cobra la misma, en respuesta a los supuestos epistemológicos y la concepción de sujeto, la que orienta la investigación en psicoanálisis.

Variantes del uso del método

En los recientes procesos investigativos la búsqueda exhaustiva y detallada de lo realmente acontecido en las sesiones, los cuestionarios y protocolos comenzarán a suplantar a la regla fundamental freudiana (la asociación libre) con el fin último de estandarizar y transmitir lo más adecuadamente posible tanto los procesos como los resultados del análisis.

Ya en 1912 Freud se pronuncia al respecto situando como: “unos protocolos exactos en un historial clínico analítico rinden menos que lo que se esperaría de ellos. En rigor se alinean con una seudo - exactitud de las que tantos ejemplos llamativos nos ofrece la psiquiatría moderna”.[xi]

Una primera distinción se traza al ubicar que, indefectiblemente, será la instancia yoica la que brinde respuesta a tales cuestionarios[xii]. De esta manera la enunciación queda vedada por no ser conciliable con dichos postulados investigativos, sustentados en la ambición de completud y verificación sistemática.

No obstante, aquí nos interesa señalar cómo, a pesar de dichos intentos de objetivación, la posición enunciativa se infiltra aún en aquellas encuestas que no pueden sortear el malentendido que el uso de la palabra conlleva. En este punto, si bien el término sujeto no forma parte del vocabulario teórico que Freud ira formalizando, Lacan[xiii] precisará en qué medida la obra freudiana permite leer cómo el sujeto en psicoanálisis, en oposición al yo hablante, informante, es un sujeto escindido que no sabe lo que dice.

En el texto Construcciones en el análisis[xiv] Freud, se encargará de exponer en profundidad cómo apreciar el sí y el no del paciente, estableciendo que en el curso del tratamiento analítico, la respuesta adquiere carácter “multívoco” y el valor a la interpretación del analista se ubica en el punto de producción por parte del paciente de “recuerdos nuevos”, “corroboraciones indirectas”. Las formaciones del inconsciente como emergente en el discurrir del relato son para Freud el efecto que permite leer el estatuto de la intervención. El acceso a alguna verdad no se revela sino que se construye al interior mismo del artificio que supone la Neurosis de transferencia. Lejos de tratarse de valores binarios, datos antitéticos, la función de la palabra introduce la verdad y con ella también la mentira.  Entonces, “no hay un yo de la verdad sino “yo la verdad hablo” porque el sujeto, según Lacan, está excluido del campo en que se significa”.[xv]    

El abordaje psicoanalítico y, en esta misma línea la concepción del proceso investigativo que se desprende del estudio de casos, señala que no hay “La Verdad” sino efectos de verdad efímeros. De hecho, Freud se sirve de la arqueología, “progreso real alcanzado en un distinto sector del conocimiento científico”[xvi] para validar su método. En esta vía, el inconsciente freudiano es ruinas del saber mítico y la verdad se dirá a medias.

Ahora bien, si el psicoanálisis es concebido por Freud como un método de investigación y es explicita su intención de situarse en el discurso de la ciencia, la lectura de su obra permite leer los puntos en que no queda totalmente subsumido a la misma. Freud se cuestiona si el psicoanálisis es una cosmovisión a la que define como “una construcción intelectual que soluciona de manera unitaria todos los problemas de nuestra existencia a partir de una hipótesis suprema; dentro de ella, por tanto, ninguna cuestión permanece abierta y todo lo que recaba nuestro interés halla su lugar preciso.”[xvii] Ante este planteo, señala que el psicoanálisis forma parte y adhiere a la configuración propia de la concepción científica, siendo su aporte el de “la ampliación de la investigación al “ámbito anímico”. Su cientifismo se vincula al ideal de la ciencia de su época evaluándose la pertenencia o no al conjunto de prácticas agrupables bajo dicho ideal. No obstante, problematiza que la ciencia pueda contemplar todo, “es demasiado incompleta, no pretende absolutismo alguno ni formar un sistema”[xviii] haciendo referencia a los límites del saber científico.   

En la letra de Freud, el psicoanálisis es pensado como una ciencia analítica que debe volver a ponerse en tela de juicio en el análisis de cada caso. A su vez, con un rigor inflexible señala que “en el proceso investigativo sólo del auxilio que el experimento significa para la investigación es forzoso privarse”.[xix] Podemos decir que sus razones se basan en la marca propia de la clínica que funda: una clínica en transferencia. En sus advertencias, Freud escribe en interlocución con las posibles desviaciones del psicoanálisis y, en efecto, pese a la mira de las investigaciones previamente reseñadas, la configuración transferencial excede el intento de medición y estandarización quedando excluida la posibilidad de replicación de la experiencia analítica. Pero esto no implica para Freud una experiencia inefable sino la aceptación de las condiciones de su método que es el que aportará resultados en la singularidad de cada análisis. Se tratará entonces de sostener la tensión entre lo singular y la generalidad, promoviendo en el estudio de caso una progresiva búsqueda de los elementos esenciales que den cuenta de la estructura y los mecanismos generales que intervienen en su constitución.[xx] 

En definitiva, entendiendo la cuestión epistemológica como la relación entre quién busca conocer y lo que puede conocerse[xxi], cuando en la casuística notamos una intención de dar cuenta de todo lo efectivamente acontecido en el ámbito del consultorio de la manera más exacta y objetiva posible, se dirime que esto ya supone una particular noción de sujeto, verdad y realidad que difiere de la concepción de psicoanálisis que Freud instauró.

Partiendo del estudio de caso y en función de los problemas vinculados a su práctica Freud formulará sus preguntas e irá formalizando los conceptos que  jugaran sus incidencias en la clínica. Los casos clínicos no solo serán intentos de ilustrar lo bien fundado de la teoría, sino que su análisis dará lugar a aquello que aparece como obstáculo situando los límites propios del campo transferencial que  circunscribe. El estudio de caso, el uso que de ellos se realice, así como el modo en que éste es construido no sólo da cuenta de la posición del autor frente a lo novedoso o su necesidad de confirmar ideas previas, sino que además es indicio de la concepción de sujeto y de cura que allí se sostiene. 

Desde ésta postura, la modalidad en que se escucha, escribe y lee el caso no es nimia para la investigación psicoanalítica. El historial de Dora presta advertencia en el sentido de que la lectura de un caso clínico como una novela que divierte, omite la posibilidad de concebirlo como una contribución a la psicopatología de la neurosis. En este punto, Freud no admite que se desconozca el origen de sus afirmaciones y que las mismas sean juzgadas como “algo meramente subjetivo a lo que fuese lícito oponer distintas opiniones personales no basadas en una labor de investigación equivalente”.[xxii]

Conclusión

La rigurosidad de la metodología que es posible rastrear en los textos freudianos se sustenta en razones éticas y epistemológicas que se apartan de los lineamientos pretendidos por la ciencia positivista.

Las críticas al método de estudio de casos reseñadas por las investigaciones anteriormente citadas se encauzan en orden al dudoso poder de convicción que acarrea su utilización en vistas a procurar convencimiento por parte de diversos interlocutores en el ámbito de la sociedad.

En este sentido, desde un pretendido discurso hegemónico de la ciencia se propone la utilización de otras técnicas presentándose de esta manera el método mismo como “posibilidad de lograr isomorfismo entre realidad y observación- razón, a pesar del sujeto del mismo”.[xxiii]

Se sostiene que la perspectiva freudiana muestra la coherencia entre el método y una postura epistemológica que como conjunto de supuestos válidos para la búsqueda de conocimientos comporta una determinada noción de realidad y verdad, delimita un abordaje particular de la subjetividad y ubica la posición del  investigador como parte del proceso mismo.

Ref. Bibliog.

[i] Fonagy, P: “Reflexiones sobre los problemas inherentes a la investigación en psicoanálisis. La perspectiva de los países anglosajones.” En: Una revisión a puertas abiertas de los estudios de resultados en Psicoanálisis [Versión electrónica: http://www.spdecaracas.com.ve7download7cdt 262.doc], Asociación psicoanalítica Internacional.1999.
[ii]
Proyecto UBACyt P009 2006-2007.
[iii]
Freud, Sigmund: “Fragmento de análisis de un caso de histeria (Dora)” (1905). “Palabras preliminares” En O.C. Tomo VII. Amorrortu Editores. Bs. As. 1990. Pag.8.
[iv]
Kächele, H – Thomä, H: “Investigación del proceso psicoanalítico: métodos y logros” [Versión electrónica:http://www.apdeba.org/publicaciones/1997/01.02/pdf/K%E4chele%20y%20Thom%E4.pdf] Revista Psicoanálisis, Buenos Aires.: ApdeBa, Vol. XIX, Nº 1-2. 1997
[v] Wallerstein, R: “Psychoanalytic Research and the IPA: History, present status and future potential”. International Journal of psychoanalysis, 80,91. 1999. “Investigación psicoanalítica: ¿en qué discrepamos?”. Informativo de la API, Vol.2, Nº3.1993
[vi] Fonagy, P.: Op. Cit.
[vii]  Kächele, H – Thomä, H: Op. Cit. Pág. 104
[viii] Samaja, J: “Posdata: 1994. Verdad objetiva y hermenéutica.” En Epistemología y Metodología. Elementos para una nueva teoría de la investigación científica. Buenos Aires. Eudeba. Pág. 361  
[ix]Páramo, P. – Otalvaro,G: “ Investigación Alternativa: Por una distinción entre posturas epistemologías y no entre métodos. Cinta de Moebio, Nº 25, Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, http://www.moebio.uchile.cl/25/paramo.htm. 2006.
[x] Páramo, P. – Otalvaro,G: Op. Cit.
[xi] Freud, Sigmund: “Consejos al médico” (1912). En OC. Tomo XII. AE. Buenos Aires. 1990. Pág. 113.
[xii] Rodriguez, D: “El psicoanálisis y la investigación”. [Versión electrónica:
http://www.apdeba.org/publicaciones/1997/01_02/pdf/Rodriguez.pdf.]Revista Psicoanálisis, Buenos Aires; ApdeBa,Vol.XIX, Nº 1-2.1997. Pág. 271
[xiii] Lacan, Jacques.: “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano” En Escritos 2. Siglo veintiuno editores. Bs. As. 1991.
[xiv] Freud, Sigmund: “Construcciones en el análisis”. (1937). En OC Tomo XXIII. AE. Buenos Aires. 1990.Págs.258,264,265.
[xv] Rubinsztejn, Daniel: “Variaciones sobre la verdad”. En Revista Universitaria de Psicoanalisis. Facultad de Psicología. U.B.A. Bs. As. 2005. Pág. 59.
[xvi] Freud, Sigmund: “La etiología de la histeria (1896). En O.C. Tomo III. Amorrortu Editores. Bs. As. 1990.Pag. 192.
[xvii] Freud, Sigmund: “35 Conferencia: En torno de una cosmovisión” (1933 [1932]) En O.C. Tomo XXII. Amorrortu Editores. Bs As. 1990. Pag.146.
[xviii] Freud, Sigmund: Op. Cit.: Pág. 168.
[xix] Freud, Sigmund: Op. Cit : Pág. 161.
[xx] Rubistein, A: “Teoría de la investigación en psicoanálisis. Freud y la investigación”. [Versión
electrónica:http://www.psiconet.com/foros/investigacion/rubistein2.htm.]
[xxi] Páramo, P. – Otalvaro,G: Op. Cit.
[xxii] Freud, Sigmund: “Conferencias de introducción al psicoanálisis”, Lección XVI: Psicoanálisis y Psiquiatría. En O. C. TomoXVI. Amorrortu Editores. Bs As. 199º. Pág. 224.
[xxiii]  Páramo, P. – Otalvaro,G: Op. Cit. 

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