TSOTSI
La función de la pena

 

Autor: ANDREA DEL GIORGIO
(Univ. de Bs. As.)

 

“ ...yo carecía de defensa, ellos se mostraron despiadados.

      Hubieran debido amarme: me rechazaron”[i]

 

 

            “Tsotsi” significa literalmente “pandillero” o “delincuente” en el lenguaje callejero de los distritos y guetos de Sudáfrica.

           Una película me sirve de excusa para articular la función de la pena, para el discurso jurídico y para un sujeto.

            Ambientada en el corazón del Soweto, un distrito de Johannesburgo en el que la supervivencia es el principal objetivo, Tsotsi nos muestra seis días en la vida de un endurecido líder de pandillas que termina cuidando de un bebé que secuestra por accidente durante el robo de un auto.

            Tsotsi es un áspero y conmovedor retrato de un joven cegado por la furia, que vive en un entorno urbano marcado por privaciones extremas. Su mundo está impulsado por la cruda energía de la música “Kwaito”, el pulsante sonido actual de los guetos, que refleja su turbulento estado mental.

         El protagonista se ve obligado a confrontar su propia naturaleza violenta y a enfrentar las consecuencias de sus actos. Le pone un rostro humano tanto a las víctimas como a los perpetradores de crímenes violentos y es, en definitiva, una historia de esperanza.  

Primer movimiento

        En una barriada pobre de las afueras de Johannesburgo, Sudáfrica, Tsotsi, un joven de diecinueve años, creció reprimiendo todo recuerdo de su pasado, incluso su verdadero nombre: “Tsotsi”, es  el nombre que adoptó. Posicionado en ese lugar, elige la victima que va a atacar junto con su pandilla,  la elección de lo que parece ser un padre con su hija , no es casual- el motivo aparente un robo, en un juego intenso de miradas esa victima  muere en manos de la banda.  

Segundo movimiento

          Boston “el maestro”(el único de la pandilla que había accedido a la educación) lo interpela luego del asesinato, visiblemente angustiado y le exige que se presente, que revele algo de su pasado, la tensión va en aumento, aunque sea que  revele su verdadero  nombre...en un torbellino de furia Tsotsi lo muele a golpes ,  y como si pudiese escapar a esos recuerdos reprimidos que  vuelven, comienza a correr sin rumbo...

          La imágenes se superponen, corre un niño y corre el joven.. Un niño huye de su padre, cuando este ,en el lecho de la madre del niño moribunda , los separa cruelmente....El niño no comprende: huye , sabiéndose expulsado de aquel amor que la madre no puede acercarle y de aquel que el padre le niega. Su lugar queda identificado con el de un perro, que el padre patea con furia, corre hacia ningún lugar, así crece sin nombre, sin padre, sin identidad. A temprana edad se ve forzado a buscar el camino hacia la adultez por sus propios medios, así vive una vida marcada por privaciones sociales y psicológicas extremas. Es un ser feroz con escasa consideración por los sentimientos de otras personas, que se endureció para cerrarse a todo sentimiento de compasión. Su única ley es dejarse llevar por sus propios instintos e impulsos, el miedo que provoca en los otros le da fuerzas para seguir. Sin nombre, sin pasado y sin planes para el futuro, sólo existe en este presente de furia. Lidera su propia banda de inadaptados sociales compuesta por Boston, un maestro fracasado, Butcher, un asesino a sangre fría, y Aap, un tipo pesado y de intelecto reducido.

            Las preguntas que  Boston le hizo le evocaron recuerdos dolorosos y largamente reprimidos que Tsotsi no quiere volver a sacar a la luz. El niño escapa y se pierde en la noche Tostsi vuelve a entrar en las sombras de su pasado.  

Tercer movimiento:

             Corre salvajemente, desesperado por huir del dolor que le causan las imágenes indeseadas que surgen en su mente. Cuando se detiene, se da cuenta de que está fuera de la barriada, dentro de un barrio próspero en las afueras de las ciudad. Colapsa bajo un árbol. Llueve con fuerza. Ve a una mujer en la vereda luchando con un control remoto descompuesto que no le permite abrir la puerta automática de la cochera. Tsotsi saca el arma. Es la oportunidad perfecta para robar un auto de improviso. Mientras huye con el auto de la mujer, un BMW plateado, oye el llanto de un chico. Hay un bebé de tres meses en el asiento trasero. Tsotsi pierde el control del vehículo y choca al costado de un camino desierto. El auto quedó inservible. Tsotsi sale tambaleándose. El bebé llora a los gritos. Tsotsi se aleja. Luego, vuelve. El bebé se calma un poco cuando Tsotsi lo mira. Esto lo perturba. Duda. Un sentimiento extraño se remueve dentro de él: siente un impulso que va más allá del propio instinto de supervivencia. El niño deja de llorar cuando él lo mira, se superponen las imágenes de las miradas de Tsotsi y de su madre. Maravillosamente ese niño que él mira es el mismo.

De pronto, toma al bebé, lo mete dentro de una gran bolsa de compras y se pone en marcha de vuelta hacia la barriada, a pie. Se siente extraño...Tsotsi no le dice a nadie que tiene al bebé. Lo esconde hasta de su pandilla. Al principio cree que lo puede cuidar solo, mantenerlo en su escondite, alimentarlo con leche condensada, pero pronto descubre que es imposible. El bebé llora constantemente y fracasa por completo en sus intentos.

En las canillas comunitarias, Tsotsi elige a una joven con un bebé propio y la sigue en secreto hasta su casa. Entra a la fuerza detrás de ella y la obliga a punta de pistola a que amamante a “su” bebé también.

            La joven madre, Miriam, sólo es unos años mayor que él. Ella perdió a su esposo en un crimen violento y vive sola con su hijo; para sobrevivir, trabaja de costurera. Al principio, Miriam le tiene terror a Tsotsi pero, gradualmente, se convierte tanto en madre del otro bebé como en mentora de este pandillero endurecido.

          Asistimos a un proceso lleno de magia, el niño requiere de una madre y Tsotsi también. Miriam empieza a alimentar al niño...Tsotsi se fascina con la imagen, ella le pregunta por el nombre del niño, Tsotsi le responde con su verdadero nombre” David ”

 “ Separarse, separar, a continuación llegaré al equivoco del se parare, del se parer en todos su fluctuantes sentidos que tiene en francés (engalanarse, precaverse) tanto vestirse como defenderse o abastecerse de lo necesario para ponerse en guardia, e incluso llegaré más lejos... al se parere, al engendrarse.”[ii]

Es interpelado por el origen del niño, ella le suplica que lo devuelva, en esa encrucijada le pregunta a Miriam si en caso que devuelva al niño, él puede volver... No obteniendo respuesta se retira, ya no huye.

¿Dejará a ese niño sin genealogía y sin nombre?

¿ Volverá él nuevamente a ese lugar? Ya no podrá volver a ser el que era, la pena lo atraviesa y le evoca lo perdido.  

Ficcionemos finales posibles: Situamos como pena ese movimiento donde el sujeto se evoca en lo perdido, sin perderse, justamente cuando Tsotsi puede recordar a esa madre amorosa, que le tiende una mano y que precozmente pierde.

        Que lo lleva allí? La interpelación del” maestro” aquel que sabe, si él pregunta , hay que responder, esto lo desborda , intenta hacerlo desaparecer. Corre y recorre ese camino hacia ningún lugar.

       Azarosamente ese encuentro con el niño -que fue -lo salva. Se pregunta que es él, para el Otro, como niño y como él ahora.

“...cuando un ser humano se convierte en padre, no esta subjetivamente en el lugar automáticamente del padre frente al recién venido, sino que debe conquistar ese lugar renunciando a su propio estatuto de hijo....[iii]

        El recuerdo de un padre impotente, ignorante, perdido en relación a esa madre, lo expulsa del universo familiar, se aleja de su genealogía , la pierde su hogar va a ser un caño cerca de un basural.

       Pero el encuentro con ese otro niño, le da oportunidad de fundarse, en la ilusión de poder cuidarlo, reconstruye parte de su historia. Oportunidad de salir de esa “cadena infernal de la desubjetivacion de masas”[iv].

Donde ”...una cierta desobjetivación que se acompaña con indiferencia, inercia, palabras vacías que ya nada valen...es el punto en que el sujeto queda reducido a la condición de objeto...porque... ha perdido el deseo anudado a la palabra...”[v]

         Un sujeto se funda a partir de la pregunta que me quiere?(el Otro)... Y en el recuerdo de ese “Otro” inolvidable, que por su deseo lo introduce en el mundo, tiempo inaugural que aparece recortado en esa mirada que “la madre le dirige al niño” (madre a David y Miriam a Tsotsi). Hay una parte de la historia que deberá inventarse, procurarse, deberá parar  de correr y nombrarse. 

         Y aquí nosotros también debemos procurarnos al menos algunas reflexiones :¿Será posible que el derecho cumpla una función clínica? puede el aparato judicial tomar algo de esa transformación producida a propósito de ese encuentro fortuito.

         Muchos pensamos que es una apuesta fuerte, a desplegar y a sostener pero posible. La justicia puede mediar para que los llamados “efectos subjetivos” y sabemos que uno privilegiado es la angustia: guíe. Como psicoanalistas podemos tratar de descifrar como un sujeto ha comprometido su vida para hacer consistir a un “Otro” (en verdad inexistente) y “sancionar” su acto.

       Desde el discurso jurídico: la culpabilidad del autor es la base para la medición de la pena, la misma debe corresponderse con la magnitud de la culpabilidad, concepto que presupone en el fuero interno la libertad de comportarse de una u otra manera y sobre todo capaz de responsabilidad.

        Existe la pena de carácter retributivo-compensatorio, también existe la Pena como prevención especial con la misión de hacer desistir al autor de futuros delitos, y la prevención general con la misión de sostener la confianza de la comunidad en el ordenamiento jurídico, el fin aquí no es ni retributivo , ni de influencia sobre el autor, sino su influencia en la sociedad. En fin  muchas veces la pena prescinde de fines sociales, y así no puede reparar los daños en la socialización y ha demostrado no ser un medio adecuado en la lucha contra la delincuencia . Entonces que hacer?

    ” Hay que tomar en consideración las consecuencias que de la vida se pueden esperar para la vida futura”[vi] El problema es que en muchas ocasiones el autor no existe, para ello se requiere de un proceso que tienda a reconocerse en una acción , aunque no necesariamente en la intención.

      Tsotsi: no es el mismo luego de la interpelación de Boston, y del encuentro con el niño: comienza a transitar un camino donde , en principio , se detiene, deja de salir con la pandilla y se “acuna” junto con el niño. Se sustrae del universo donde era el líder , ya no lidera, sino que pide , demanda, y descubre que puede hacer preguntas y buscar respuestas intenta hacerse “autor” de sus actos.

         Se propone la reparación como una vía del derecho penal:  “Contribuye a la consecución de los fines de la pena, tiene un efecto resocializador pues obliga al autor a enfrentarse con las consecuencias de su hecho y a aprender a conocer los intereses legítimos de la víctima “.[vii]

Mucho de lo trabajado sobre la reparación se hace desde la perspectiva del bien dañado pero no incluye al sujeto que produjo el hecho delictivo.

       “Para que cada pena no sea una violencia de uno o de muchos contra un ciudadano privado, debe ser esencialmente pública, pronta y necesaria...”[viii]

        El psicoanalista debe encontrar su lugar en el aparato judicial “...que no es el de ser un perito para demostrar la imputabilidad o la in inimputabilidad de un reo. Un reo, viene de reor , que es contar...”[ix]

        La función de la pena en su vertiente tanto de sentencia como de asentimiento , debe apuntar  a una transformación  del sujeto .

       “Se trata de volver a pegar los pedazos de la escena edípica y de hacer entrar al hijo parricida bajo la Ley, es decir ayudar a ese hijo , nacido de una madre, a nacer también del padre”[x]

         Un juicio en ocasiones permite a un sujeto realizar una elaboración subjetiva de su acto, propongo conversar sobre una alternativa relativamente nueva : el “arbitraje” la mediación penal, es un terreno donde podemos reflexionar juntos.

          La reflexión puede ofrecer un interesante coto a la intervención coactiva de estado y al abuso que su intervención conlleva. La mediación penal presupone un cambio de paradigmas de lo retributivo a lo restitutivo. Un cambio hacia la justicia reparadora: que se hizo, que daño se causó, como se repara.         Requiere por un lado un sujeto que  reconozca un daño infringido y quiera repararlo, y por otro una victima que acepte el encuentro con el ofensor. En fin “... se trata , de lo que ata, en cada sujeto, la creencia del padre mítico mediante la ligadura genealógica...”[xi] pueda tener lugar.

        Estas reflexiones que nos permitirán alejar a esos dioses oscuros de la venganza ,tan postmoderna. El desafío requerirá un gran esfuerzo por homogeneizar lo que en el sentimiento y pensar de muchos, es considerado no solo heterogéneo sino contradictorio.

         “El proceso de alejamiento de la víctima del proceso Penal tiene que revertirse”[xii] tiene que devolverse el conflicto a la víctima. M. Foucault nos advirtió sobre la los efectos de la “expropiación[xiii]” progresiva que ha sufrido el acto del autor, y la consecuente desaparición del autor. La apuesta es reposicionarlo en un lugar protagónico en la resolución del conflicto ,  priorizar la prevención a la represión.

          “ El sistema jurídico considera al menor de 16 ininputable, por lo cual se ha estructurado un sistema pretendidamente tutelar tendiente a generar en el joven conciencia de sus actos...[xiv]

            Tenemos tanto por hacer. Podemos escribir un final posible para Tsotsi, que lo nombre, que le de un lugar. Podemos escribir comienzos posibles para arribar a mejores puertos, naveguemos!

Ref. Bibliog.

[i]  -Guy de Maupasant. (1882). Un parricida. Ed Alianza 2000
[ii]
- J. Lacan .El sujeto y el otro: la alienación. Seminario 11 (Inedito)
[iii]
- Pierre Legendre . (1989)Lecciones 8 El crimen del cabo Lortie. Tratado sobre el padre. Edit:Siglo 21
[iv]
- Pierre Legendre . (1989)Lecciones 8 El crimen del cabo Lortie. Tratado sobre el padre.Edit:Siglo 21
[v]
- Marta Gerez Ambertín. (2004) Culpa, responsabilidad y castigo. Pto 2 de La sanción penal: entre el “acto” y el “sujeto del acto” (compiladota). Editorial Letra viva.
[vi]
- Cesare Beccaria. (1764) De los delitos y las penas .Editorial La pagina- Losada
[vii]
- Claus Roxin (1997) Fundamentos del derecho penal. La estructura de la teoría del delito.Edit. Civitas La pagina- Losada
[viii]
  -Cesare Beccaria. De los delitos y las penas .Editorial La pagina- Losada
[ix]
- Nestor Braunstein . (2003) El psicoanálisis en el siglo. La culpa en derecho y en psicoanálisis.
[x]
- Pierre Legendre . (1989)Lecciones 8 El crimen del cabo Lortie. Tratado soibre el padre.Edit:Siglo 21
[xi]
- Pierre Legendre . (1989)Lecciones 8 El crimen del cabo Lortie. Tratado soibre el padre.Edit:Siglo 21
[xii]
- Luis R. Salas . La victima en el proceso Penal
[xiii]
-  M. Foucault.(1976)Vigilar y castigar .Nacimiento de la prisión. Edit. Siglo 21
[xiv]
- Nicolas Laino (2005) Mar del Plata. El naufragio del régimen penal del niño. Mediación penal y justicia restaurativa.

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