Título del Trabajo: “Malestar y Responsabilidad. Aportes del Psicoanálisis “.
Autor: Lic. Daniel Barros
Fundación Psicoanalítica Sigmund Freud
Resumen del Trabajo.
Abordo la cuestión del malestar a partir del análisis del concepto Malestar en la Cultura elaborado por Freud, para plantear posibles salidas a la cuestión del malestar sobrante
A partir de esta problemática, es mi intención plantear como posible salida al malestar, la función de los ritos. Considero que los rituales conforman un lugar desde donde es posible que los sujetos tramiten su dolor por la pérdida de un lugar donde ponían en juego su deseo.
La apuesta del Psicoanálisis es a la responsabilidad que le corresponde a los sujetos en buscar salidas posibles al propio malestar.
Palabras clave:
Malestar – responsabilidad - rituales
Introducción.
Con este trabajo es mi intención abordar la cuestión del malestar ocasionado por la vida en cultura. Con el aporte del Psicoanálisis, partiremos del concepto Malestar en la Cultura trabajado por Freud, y haremos una lectura del malestar cultural y subjetivo ocasionado por la corrupción de Estado. Tomando como ejemplos la desaparición de personas y el robo de dinero, como es el
caso corralito, planteamos la hipótesis que ante la caída del funcionamiento de las leyes, y la consecuente degradación de la condición humana; los ritos sociales como los de Madre de Plaza de Mayo y los piquetes, representan un ejemplo de responsabilidad y no de complicidad con la corrupción y la impunidad.
Malestar y Responsabilidad en la Cultura.
Al abordar la cuestión del malestar en la Cultura, Freud plantea la dificultad que tienen los sujetos para ser felices; para conseguir la dicha. Sostiene que existen tres fuentes que generan malestar: la hiperpotencia de la naturaleza, la fragilidad del propio cuerpo y la insuficiencia de las normas que regulan el vínculo entre los sujetos. Su hipótesis más fuerte es
que la culpa de nuestra miseria la tiene nuestra cultura, debido a las renuncias que impone a la satisfacción de la sexualidad y a la agresividad.
Pero, el problema del malestar no queda resuelto, hasta que Freud no plantea "...la sospecha de que también tras esto podría esconderse un bloque de naturaleza invencible. esta vez, de nuestra propia complexión psíquica". (1)
Malestar, entonces, causado por la imposición de normas culturales y también por la existencia de algo propio de nuestra constitución subjetiva. Siguiendo esta segunda línea podemos enlazar al malestar con lo que Freud luego conceptualizó como superyó.
Al preguntarse por los medios de los que la cultura se vale para erradicar la agresión, responde: " la agresión es introyectada, interiorizada, pero reenviada a su punto de partida; es decir: vuelta hacia el propio yo. Ahí es recogida por una parte del yo, que se contrapone al resto como superyó y … está pronta a ejercer contra el yo la misma severidad agresiva que
el yo habría satisfecho de buena gana en otros individuos, ajenos a él. Llamamos conciencia de culpa a la tensión entre el superyó que se ha vuelto severo y el yo que está sometido". ( 2 )
Aquí avisoramos la relación existente entre el malestar y la cultura; lo cuál nos permite afirmar que el malestar es estructural, propio de la constitución subjetiva.
Invencible, inacabable; superyó es la causa del malestar "...del sentimiento de culpa como el problema más importante del desarrollo cultural, ...el precio del progreso cultural debe pagarse con un déficit de dicha provocado por la elevación del sentimiento de culpa". ( 3 )
Tenemos pues, un sujeto dividido entre el deseo y el superyó, deseo que posibilita la exogamia, el lazo social; y superyó causando malestar y cortando el lazo con el otro.
La cuestión del malestar tiene, además, otras aristas en la obra de Freud. Respecto a las representaciones religiosas, Freud sostiene que son un logro más de nuestra cultura y que "...peliaguda tarea sería diferenciar lo que Dios mismo ha demandado y lo que deriva de la autoridad de un parlamento omnímodo o de un alto magistrado; por eso sería una indudable ventaja
dejar en paz a Dios y admitir honradamente el origen solo humano de todas las normas y todos los preceptos de la cultura. Con la pretendida sacralidad desaparecería el carácter rígido e inmutable de tales mandamientos y leyes. Los hombres podrían comprender que fueron creados no tanto para gobernarlos como para servir a sus intereses; los mirarían de manera más amistosa, y en vez de su abolición se propondrían su
mejoramiento. Significaría ello un importante progreso por el camino que lleva a reconciliarse con la presión de la cultura". ( 4 )
Interesante planteamiento de Freud respecto al malestar cultural .Deconstruyendo este párrafo señalamos las siguientes secuencias:
a- dejar en paz a dios y reconocer el origen humano de las normas culturales...implica
b- quitarles el valor sagrado y así, humanizada la cultura, pierde el rasgo inmutable de lo divino...entonces
c- en vez de abolirlos, los sujetos querrían mejorarlos; lo cuál significaría un progreso que reconcilia a estos con la
cultura.
Rescatamos otro lazo posible, no desde el malestar y la hostilidad dirigida a la cultura, sino desde una propuesta posible y reconciliación con la cultura. Tenemos entonces otro sujeto y otro lazo con la cultura, un lazo responsable con la Cultura y los otros.
En esta secuencia marcada, advertimos un giro que va desde el malestar debido a las normas impuestas por la cultura, hacia una posible implicancia por parte de los sujetos, traducida en la propuesta de mejoramiento de la cultura. A esta implicancia subjetiva interpretamos como una toma de responsabilidad de los sujetos con respecto a su deseo.
Respecto a la cultura, tenemos dos cuestiones a tener en cuenta: el malestar y el deseo; ambos propios de la constitución subjetiva, y por lo tanto el sujeto es responsable de ambos. El malestar queda congelado si el sujeto espera de Dios o de la cultura el bienestar o la dicha. Contrariamente, apostando al deseo, es posible hacer una estocada al malestar. No esperar la
solución de Dios, conlleva a la responsabilidad de los sujetos. En este vuelco subjetivo se juegan el deseo y la neurosis de cada uno.
La vida en cultura no solo genera malestar imponiendo restricciones, también posibilita un compromiso por parte de los sujetos para el mejoramiento de la vida en cultura.
Retomamos estas ideas de Freud, para plantear la necesaria implicación del sujeto en la búsqueda de la propia felicidad. No es lo mismo esperar de Dios o de la cultura la felicidad, que apropiarse del malestar e intentar mejorar las condiciones de vida en cultura.
Es en la línea del deseo desde donde es posible ganarle terreno al malestar y encontrar algún bienestar posible.
El deseo, no se manifiesta únicamente en las formaciones del inconsciente; también en el lazo con el otro y en relación con la cultura es posible ponerlo en escena. Además de los sueños particulares de cada sujeto, están los sueños de un país. A propósito quiero traer un trozo de historia recordado por la Dra. Bleichmar en su libro Dolor País : “ las colonias
españolas en el Río de La Plata eran gobernadas por un Virrey que era mandado por el Rey de España para que lo representara en estas tierras. Pero el 25 de Mayo de 1810 los criollos lo depusieron y lo reemplazaron por una Junta elegida por el pueblo…la voluntad popular se expresó por medio del Cabildo y , por primera vez, derrocó al Virrey asumiendo el poder y nombrando a Liniers en su lugar…”( 5 )
A este hecho histórico interpretamos como una toma de responsabilidad por parte los sujetos, constituir una Junta y tener derecho al voto. Esto constituye un progreso de la subjetividad, asumiendo el compromiso de interrogarse por el modo de vida que se desea sostener.
Malestar actual.
Años después, el pueblo argentino enfrenta un malestar distinto; ya no es el malestar trabajado por Freud ocasionado por las renuncias impuestas por la cultura. Parafrasendo a Silvia Bleichmar, el malestar es producido por la indiferencia e insensibilidad de la clase dirigente. Esta nueva clase de malestar es definida como “malestar sobrante” : “ esa cuota de malestar
extra que nos vemos obligados a pagar, en ciertos casos, más allá de las necesarias e imprescindibles renuncias que toda vida social impone…el malestar sobrante está dado, básicamente, por el hecho de que la profunda mutación histórica sufrida en los últimos años deja a cada sujeto despojado de un proyecto trascendente que posibilite de algún modo, avisorar modos de disminución del malestar reinante”. ( 6 )
Bleichmar se está refiriendo al Capitalismo salvaje, al primado de las leyes de la economía sobre la condición humana y a la desocupación. Como efectos del reinado de las leyes de mercado tenemos los conocidos casos de coimas en el Senado, sujetos comprados a cambio de un cargo político.
¿Que salida responsable podemos hallar ante el malestar actual?
La función de los ritos.
Tenemos pues, pérdida y corrupción. Una línea para pensar una posible solución la encontramos en la función de los ritos, no es lo mismo una de las Madres de Plaza de Mayo o un piquetero a otro sujeto que, en la misma situación de pérdida, desvía la mirada hacia otro lado.
Respecto a las pérdidas, “ los ritos del duelo rodean el lugar de la falta. La falta que provoca un sujeto hablante no es sustituible en cierto punto; en ese punto donde fuimos causa del deseo para ese Otro que ya no está. Se esboza así un punto irreductible del duelo. Punto en el que no hay sustitución posible, punto de real lógico. En ese agujero real, que no es
posible de ser sustituido ni colmado, allí se aloja la dignidad del sujeto en duelo, allí donde él mismo fue causa del deseo del Otro”. ( 7 )
Los ritos rodean el lugar de la falta, entre el vacío que deja la pérdida y el sujeto tenemos a los ritos y su función. Recordemos a las Madres de Plaza de Mayo, los piqueteros, las movilizaciones en Plaza Independencia por los desaparecidos en Tucumán; son rituales que denuncian la impunidad, es un llamado al funcionamiento de las leyes.
Superponer el entramado legal al vacío de la pérdida, impide la caída del sujeto por el agujero producido por la corrupción y la impunidad. En los rituales de Plaza de Mayo y los piquetes, tenemos la confluencia de responsabilidad y lazo social. Los rituales constituyen un espacio y un tiempo desde donde el dolor pueda ser escuchado, esto posibilita que el duelo pueda ser
tramitado. El sujeto no se queda inerme ante el vacío de la pérdida. Ante pérdidas naturales, los ritos funerarios tienen la función de velar la falta que nos dejó el ser querido, los ritos separan el mundo de los vivos y el mundo de los muertos.
En otro orden de cosas, a esta función de velamiento la encontramos en otros rituales que no velan la falta de un ser querido; tienen la función de proteger a los recién nacidos. “La couvade es la costumbre que practican varias personas de distintas razas, en la que el padre de un recién nacido guarda cama durante cierto tiempo, ingiere solo alimentos prescritos, evita
trabajos pesados y cacerías y demás mientras su esposa, que acaba de dar a luz, continúa con sus tareas habituales”. ( 8 )
Parafraseando a Reik, en algunos casos el esposo no debe utilizar instrumentos cortantes antes del nacimiento del niño, debe evitar realizar tareas pesadas para evitar influencias negativas sobre el niño. En otros casos, después del nacimiento, el padre permanece recluido varios días alimentándose solo con arroz y sal para evitar la inflamación del estómago del niño.
Por su parte, los araucanos de Surinam prohíben al padre hachar árboles después de nacer su hijo para evitar la muerte del niño.
Podemos decir que los rituales antes mencionados, cumplieron con la función de velamiento en los dos sentidos. Por un lado, apelando al entramado legal, el sujeto pudo velar el dolor causado por las pérdidas. Mediante los rituales sociales antes mencionados, los sujetos consiguieron el reconocimiento como víctimas de la impunidad sistematizada del Estado que, por sobre las
leyes decidió por la vida y la muerte de personas. Con la Dictadura se anularon las leyes, se prescribieron los partidos políticos y se cortó con la vida en democracia. Se suspendió el ejercicio de la Ley. Frente a esto, rituales mediante, con los juicios iniciados al Estado se pone funcionar nuevamente la Ley. También, estos rituales cumplieron con la función de velar por las generaciones que siguieron. Velamiento en el
sentido ordinario de la palabra, como cuando se dice “yo velo por tus sueños”, con lo cosechado por Madres de Plaza de Mayo se transmitió el ejemplo de responsabilidad y que, al Otro, a las leyes hay que hacerlas funcionar.
Conclusión.
Abordamos al malestar actual, mencionamos los casos de desaparición de personas y el robo de dinero; allí complejizamos la problemática uniendo pérdidas y corrupción. Como alternativa de solución, tomamos a los rituales con su función de doble velamiento:.
a- apelando a las leyes, poniendo a funcionar al aparato Judicial, y
b- también sirviendo de ejemplo de no complicidad con el silencio y la impunidad.
1, 2 y 3 : Freud, S. : “ El Malestar en la Cultura “( 1930 ) Amorrortu – Bs. As
4 : Freud, S. : “ E l Porvenir de una Ilusión “(1927 ) Amorrortu – Bs. As
5 y 6 : Bleichmar, S. : “ Dolor País “ ( 2002 ) Libros del Zorzal – Bs. As.
7 : Rabinovich, D. : “ La angustia y el deseo del Otro “ ( 1993 ) Manantial – Argentina
8 : Reik, T. : “ El Ritual “ ( 1995 ) ACME – Agalma – Bs. As.