TÍTULO: NOTAS SOBRE LA EPISTEMOLOGÍA FREUDIANA. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA INVESTIGACIÓN EN PSICOANÁLISIS.

AUTORES:

Babiszenko, Debora
Bachmann, Ruth
 

INSTITUCIÓN QUE ACREDITA Y FINANCIA LA INVESTIGACIÓN: UBACyT

RESUMEN:

El presente trabajo se enmarca en el proyecto de investigación “Freud y la eficacia del análisis: el uso freudiano del caso en la interrogación por la eficacia del análisis”, dependiente de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires. El mismo se propone revisar el uso que Freud hace de los casos, a fin de interrogar la eficacia del análisis y poner a prueba sus resultados.

La cuestión sobre los resultados no es ajena al psicoanálisis y cobra actualidad en el marco de las exigencias de eficacia que se han planteado en los últimos años en el ámbito de la salud mental. Los parámetros establecidos por la ciencia reconocen como válidos únicamente aquellos tratamientos cuyos resultados puedan ser probados empíricamente, imponiendo como ideal preestablecido un diseño empírico - experimental.

La especificidad del psicoanálisis nos lleva a repensar la investigación, partiendo de una reflexión epistemológica que posibilite abrir un campo científico fundado en las características propias de su objeto de estudio y que respete el modo original en que esta disciplina ha abordado, desde Freud, sus problemas. Dicha reflexión resulta fundamental, pues guía la elección del método por el cual se dará cuenta del proceso de la investigación.

Partiendo de la pregunta “¿cómo se investiga hoy en psicoanálisis?”, nos proponemos un rastreo bibliográfico de la obra de Freud que posibilite situar su concepción del psicoanálisis como ciencia y su posición epistemológica.


NOTAS SOBRE LA EPISTEMOLOGÍA FREUDIANA. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA INVESTIGACIÓN EN PSICOANÁLISIS

“... la ciencia sólo nace cuando uno ha inteligido que no conoce al mundo y por eso tiene que buscar caminos para tomar conocimiento de él...” (FREUD, S. (1913 [1912-13]) Tótem y tabú. Algunas concordancias en la vida anímica de los salvajes y de los neuróticos. En O.C, T. XIII, Bs. As., AE.)

 

INTRODUCCIÓN

Partiendo de la imposibilidad de la medicina para tratar a las histéricas Freud abre un nuevo campo de investigación y redefine el problema modificando los términos en que se había planteado hasta el momento. Para él, la medicina “en ningún caso dejó de presentar a lo anímico como comandado por lo corporal y dependiente de él”; y propone pensar que “La relación entre lo corporal y lo anímico... es de acción recíproca”. Esta dialectización es posible porque Freud se permite abandonar lo que él mismo denomina “el seguro terreno de la ciencia” (FREUD, 1890), sin por ello resignar los principios fundamentales del trabajo científico.

¿Qué implica este último movimiento?

Consideramos que la perspectiva freudiana no reduce la epistemología a una concepción metodológica de la ciencia, sino más bien, construye un edificio teórico que supone una nueva manera de concebir el conocimiento en tanto no se equipara al saber. No se trata para Freud de negar la rigurosidad para la comprobación que todo trabajo científico exige; sino de promover el establecimiento de nexos que permitan construir nuevos problemas.

Entendemos que una posición epistemológica constituye un entramado que define determinada noción de realidad, verdad y sujeto configurando las condiciones para la investigación. Consideramos que la perspectiva freudiana produce una ruptura epistemológica con la ciencia de su época. El objetivo del presente trabajo es rastrear en la obra de Freud el conjunto de suposiciones que caracterizan este viraje.

METODOLOGÍA

La metodología de trabajo ofrecida implica una lectura sistemática de los textos freudianos que pretende aportar nuevos elementos críticos y perspectivas fundamentadas en el trabajo de investigación.

Luego de una búsqueda bibliográfica que permita ubicar los textos más relevantes para el análisis de la temática elegida, se realizó una lectura minuciosa y detenida de los mismos, que permitió ordenar y sistematizar los argumentos utilizados para abordar el problema indagado.

Finalmente, se analizaron las interpretaciones realizadas intentando precisar conclusiones que respondan a los objetivos propuestos y que permitan confrontar la hipótesis planteada.

DESARROLLO

1. Noción de realidad

Para la ciencia experimental la realidad está dada como algo externo, observable y, en tanto tal, resulta cognoscible a partir de un método establecido a priori. El método es, entonces, una herramienta estandarizada para abordar la realidad de manera sistemática y objetiva, asegurando la validez del conocimiento.

Imbuido del concepto de realidad imperante en la ciencia Freud se siente, en un comienzo, engañado por "sus histéricas". No obstante, interroga este fenómeno e infiere que la enfermedad impide a sus pacientes ser fieles a la realidad efectiva concluyendo que se trata de una realidad distinta, a la que denominó realidad psíquica. Advierte, entonces que “la realidad psíquica pide ser apreciada junto a la realidad práctica” (FREUD, 1914) y la eleva a “una forma particular de existencia que no debe confundirse con la realidad material” (FREUD, 1900 [1899])

Su modificación respecto de la noción de realidad, lo conduce a caracterizar la neurosis por su inclinación a “situar la realidad psíquica más alto que la fáctica [y] reaccionar frente a unos pensamientos con igual seriedad con que lo hacen las personas normales sólo frente a realidades efectivas” (FREUD, 1913 [1912-13]) La realidad psíquica posee igual eficacia que la realidad fáctica. No solamente abre un nuevo campo susceptible de investigación, también pone de relieve el valor de realidad que los procesos psíquicos inconcientes poseen para el sujeto.

De esta forma ubica el suelo sobre el que la investigación psicoanalítica tiene que trabajar y exhorta a “guardarnos de introducir en el mundo... del neurótico... el menosprecio por lo meramente pensado y deseado.” (FREUD, 1913 [1912-13])

A su vez, plantea que la realidad se construye secundariamente como efecto de “la decepción ante la ausencia de la satisfacción esperada [motivando] luego el abandono de esta tentativa de satisfacción por medio de alucinaciones, y [que] para sustituirla tuvo que decidirse el aparato psíquico a representar las circunstancias reales del mundo exterior y tender a su modificación real... No se representaba ya lo agradable, sino lo real, aunque fuese desagradable” (FREUD, 1910a)

El Principio de Realidad viene a funcionar como regulador del Principio de Placer, que tiende a la búsqueda de placer y la evitación del displacer. Para Freud “la sustitución del principio de placer por el principio de realidad no implica el destronamiento del primero, sino su aseguramiento. Se abandona un placer momentáneo, pero inseguro en sus consecuencias, sólo para ganar por el nuevo camino un placer seguro, que vendrá después” (FREUD, 1911-13) De este modo, el principio de realidad funda una escisión en la actividad del aparato.

También sabemos, a partir de “Más allá”, que estos dos principios no son opuestos, dado “que el principio de placer es propio de un modo de trabajo primario del aparato anímico… Bajo el influjo de las pulsiones de autoconservación del yo, es relevado por el principio de realidad, que, sin resignar el propósito de una ganancia final de placer, exige y consigue posponer la satisfacción, renunciar a diversas posibilidades de lograrla y tolerar provisionalmente el displacer en el largo rodeo hacia el placer” (FREUD, 1920) Esta renuncia provisional a la satisfacción destrona el imperio irrestricto del Principio de placer.

Si Principio de placer y principio de realidad no son opuestos, cabe preguntarse a qué se oponen. Esta pregunta conduce a Freud a plantear la oposición entre el principio de placer y el más allá del principio de placer. Hay una parte de la pulsión que queda como resto no ligado, hay algo que no se introduce en la lógica del principio del placer y que por lo tanto no puede ser regulado por las exigencias de la realidad.

La realidad ya no se presenta como algo ajeno al sujeto, lo cual diluye la dualidad entre lo externo y lo interno. En la neurosis lo decisivo es la realidad psíquica ya que ella designa lo inconciente y la fantasía. Y los sueños, actos fallidos, las acciones sintomáticas, los giros del lenguaje – lo que Lacan dio en llamar formaciones del inconciente – constituyen una vía indirecta pero regia para acceder a un saber no disponible para la conciencia.

2. Noción de sujeto.

Freud subvierte la idea de sujeto agente de conocimiento. El lenguaje ya no es un instrumento al auxilio del hombre. Por el contrario, el sujeto es ocupado por sus palabras. El psicoanálisis parte de un punto de vista distinto de aquel que considera el lenguaje como un instrumento de comunicación, como medio de expresión del pensamiento. Ser sujetos del lenguaje es estar sujetos al lenguaje, habitarlo.

En 1910, Freud elabora un texto que titula “Sobre el sentido antitético de las palabras primitivas”, donde ubica la función originaria que el lenguaje tiene para el sujeto. Refiriéndose al desarrollo del lenguaje a lo largo de la historia de la humanidad, nos dice: “Cabe suponer, asimismo, que el originario sentido contrario de las palabras muestra el mecanismo que, al servicio de múltiples tendencias, ya está prefigurado en el trastrabarse en lo contrario [decir lo contrario de lo que se pretendía]” (FREUD, 1911-13)

El psicoanálisis cuestiona aquello que el hombre considera esencial a sí mismo: la conciencia. Freud advierte que aquello que suponíamos el centro de nuestro ser no es más que un órgano de percepción, tan sensible y equívoco como cualquier otro. En “La interpretación de los sueños”, concluye: “¿Qué papel resta en nuestro esquema a esa conciencia antaño todopoderosa y que todo lo recubría? Ningún otro que el de un órgano sensorial para la percepción de cualidades psíquicas.” (FREUD, 1900 [1899])

El descubrimiento freudiano es que el inconsciente determina la vida anímica del hombre, incluyendo la propia conciencia. El concepto de inconsciente da cuenta de un punto imposible para un sujeto racional. Allí donde la ciencia de su época encuentra sus límites, Freud con “...el psicoanálisis quiere dar a la psiquiatría esa base psicológica que se echa de menos, y espera descubrir el terreno común desde el cual se vuelva inteligible el encuentro de la perturbación corporal con la perturbación anímica...” (FREUD, 1916 [1915])

No obstante, no se trata de un proceso acumulativo, el planteo freudiano rompe con la racionalidad cartesiana. El sujeto ya no es en tanto piensa, la existencia no está ya determinada por el pensamiento; ya no hay un sujeto dado sino uno a producir. El sujeto del inconsciente es efecto del trabajo analítico que, de un modo similar a la arqueología, parte “de unos jirones de recuerdo, unas asociaciones y unas exteriorizaciones [y produce un sujeto] mediante el completamiento y ensambladura de los restos conservados” (FREUD, 1937)

El sujeto se revela determinado por lo inconciente allí donde el sujeto cartesiano fracasa, donde el discurso conciente se interrumpe. Frente a la pretensión de completud del individuo racional, Freud propone un sujeto dividido. Ahora bien, ¿qué implicancias tiene la propuesta freudiana para la investigación?

Freud ubica los sueños como una vía regia de acceso al inconciente y la ciencia le critica que no hay evidencia empírica que verifique que los relatos del soñante capturan objetivamente el sueño. Y es en este punto donde ubicamos la particularidad de la concepción freudiana de sujeto, ya que aquello que interesa a Freud no es lo soñado, sino lo que el soñante dice de eso que soñó. De esta manera se funda en la palabra un nuevo dominio para lo psíquico que conmueve todo criterio de adecuación a la realidad.

3. Noción de verdad.

Para la ciencia positiva, en tanto concibe una realidad externa y aprehensible, la verdad es alcanzable, susceptible de ser descubierta y puesta a prueba. Sostiene una concepción de la verdad como adecuación o correspondencia.

Freud elabora un saber inspirado en las antiguas tradiciones y en los mitos. Ubica allí un lenguaje no dicho que nos permite pensar un nuevo valor de verdad. La distinción entre conocimiento y saber, deja a este último determinado por lo inconsciente y da cuenta de un sujeto divido.

Para Freud, el análisis de todo síntoma nos lleva tanto al complejo de Edipo como a la vida sexual del enfermo que ha sucumbido por la amenaza de castración. La regla fundamental de la asociación libre y la interpretación de los sueños posibilitan un acceso tangencial e indirecto a una verdad no toda en tanto concierne a la castración.

CONCLUSIONES.

Partimos de Considerar que la perspectiva freudiana no reduce la epistemología a una concepción metodológica de la ciencia.

Entendiendo la epistemología como un entramado que define determinada noción de realidad, verdad y sujeto; consideramos que la perspectiva freudiana produce una ruptura epistemológica con la ciencia de su época y nos propusimos rastrear en la obra de Freud el conjunto de suposiciones que caracterizan este viraje.

Se argumento que la realidad ya no se presenta como algo ajeno al sujeto y, por ello, la dualidad entre lo externo y lo interno se diluye conmoviendo todo criterio de adecuación a la misma. Freud plantea como decisivo el examen de la realidad psíquica, ubicando allí un sujeto sobredeterminado por lo inconciente que subvierte la noción cartesiana. La distinción entre conocimiento y saber da cuenta de esta subversión, dando lugar a un nuevo valor de verdad que encuentra su tope en la castración, en aquello que no puede ser dicho.

La investigación en psicoanálisis no puede perder de vista sus fundamentos epistemológicos frente a las exigencias de la época actual. La credibilidad del psicoanálisis no depende de la adecuación a los métodos planteados por otras áreas de investigación, sino de sostener sus particularidades circunscribiendo el campo que le es propio.

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