1.  TÍTULO: MIGRACIÓN Y “CATEGORÍAS DE PERSONAS”: DESPLAZAMIENTOS DE POBLACIÓN, INTERACCIÓN SOCIAL Y PRODUCCIÓN CULTURAL.[i]

 

2.  AUTORES: Adriana Archenti y Marcela Tomás.

3.  DIRECCIÓN DE TRABAJO: Centro de Estudios Aplicados sobre Migraciones, Comunicación y Relaciones Interculturales (CEAMCRI). Fac. de Periodismo y Comunicación Social. UNLP. 

4.  RESUMEN

La presente Ponencia se inscribe en un proyecto de investigación que toma a los procesos de migración/recepción/inserción como problema de estudio, entendiendo que los desplazamientos de población involucrados en los mismos implican la producción de sistemas clasificatorios por parte de los colectivos en relación. En ese sentido y considerando en esta etapa la perspectiva de la “sociedad receptora” nos proponemos indagar sobre aquellas clasificaciones sociales que establecen fronteras nosotros-ellos al interior de una sociedad.

El objeto de nuestra investigación está constituido por las representaciones sobre las comunidades migrantes boliviana y asiática construidas por diversos sujetos institucionales e individuales y por medios de comunicación, entendidos unos y otros como representantes de la “sociedad receptora” local.

La inclusión de la alteridad como categoría analítica nos permite ahondar en los mecanismos de producción de categorías de personas que intervienen en las relaciones concretas entre migrantes y sociedad local.

5.  OBJETIVOS

El objetivo general de la investigación que traemos a consideración consiste en registrar y analizar la producción de categorías clasificatorias en tanto atribución de características  culturales en sentido amplio, sociales, comportamentales, fenotípicas; así como el establecimiento de correlaciones de índole causal entre tales variables, por parte de la sociedad receptora hacia migrantes de origen boliviano y asiático.

 6.  METODOLOGIA

El proyecto integra profesionales de diferentes áreas –Antropología, Arquitectura, Comunicación, Sociología. Como intención epistemológica buscamos articular y sintetizar las aproximaciones de distintas disciplinas interesadas en el estudio de la relación entre procesos comunicacionales y prácticas socio-culturales. Ello no obstante, el punto de partida es el presupuesto metodológico básico de la perspectiva antropológica: descripción y análisis de las racionalidades de los actores colectivo/ sociales desde sus propios marcos significativos.

 7.  CONCLUSIONES

Al encontrarse el trabajo en curso de ejecución, en este apartado nos limitaremos a comunicar algunas reflexiones sobre las tendencias que detectamos en esta etapa del proceso de investigación, las cuales vinculan los procesos de alterización con la construcción de estereotipos, orientando la interacción entre sujetos en la dinámica del prejuicio. 

 8. PALABRAS CLAVE

Migración. Clasificaciones sociales. Alteridad. Estereotipo. Prejuicio.

La presente Ponencia incorpora elementos de una línea de investigación sobre las relaciones entre migración, constitución de identidades étnico-nacionales y comunicación intercultural. Habiendo focalizado inicialmente sobre la construcción de identidades sociales, enfatizando los procesos de autoadscripción de diferentes colectivos étnico/nacionales en la región de La Plata y Gran La Plata (Prov. de Bs.As), en esta etapa se centra en la perspectiva de la sociedad receptora respecto de migrantes de origen boliviano y asiático (específicamente en este caso de origen chino y taiwanés).

Reconociendo la amplitud y potencial indeterminación de la categoría “sociedad receptora” -con el consiguiente riesgo de subsumir en la misma tanto su variabilidad interior como la dinámica procesual de la interacción-, decidimos tomar en consideración (y entendiendo que no la agotan), por una parte representaciones de agentes de organismos públicos y de locales que interactúan con sujetos pertenecientes a los grupos mencionados  fundamentalmente en los ámbitos del trabajo y el comercio; por otra parte, de medios de comunicación social . 

Al respecto de la justificación de las unidades de análisis, cuando hablamos de miembros de la sociedad receptora, estamos haciendo referencia a sujetos que -en primera instancia- establecen relaciones cotidianas y frecuentes con migrantes. En segundo lugar, y siendo conscientes de la homogeneidad que la categoría sugiere, tratamos de focalizar y distinguir sujetos en base al tipo de interacciones establecidas, agrupándolos entonces de acuerdo a criterios como la posesión de un capital simbólico -funcionarios de organismos gubernamentales-, o de roles -empleador/ empleado, cliente/ comerciante, docente/alumno, agente policial/ migrante extranjero solicitante de radicación, por ejemplo, los cuales ponen de manifiesto lugares diferenciales en la estructura de posiciones sociales.

Por su parte, la decisión de incorporar al análisis medios de comunicación social -específicamente tres periódicos de tirada masiva y consumo en la región-, responde a su carácter de soporte material estratégico (con sus lógicas específicas de producción, circulación y reconocimiento) para que las imágenes de auto referencia de la sociedad mayor y las imágenes de las llamadas “minorías” se constituyan. Los medios producen, ponen en circulación y contrastan dichas imágenes. Y llegan a ser fundamentales en los procesos de alterización social,  aportando a la construcción de estereotipos que influyen en las relaciones cara a cara.

Los instrumentos de producción de información se adecuan a cada una de las unidades de análisis. Realizamos entrevistas focalizadas en el caso de agentes y semi-estructuradas con respecto a otros miembros de la sociedad local. Asimismo hemos efectuado cuestionarios semiestructurados a consumidores de comercios de propietarios o con empleados migrantes de las nacionalidades en consideración, y aplicado un cuestionario-encuesta a alumnos de una escuela de Policía de la Provincia de Bs.As. 

En cuanto a los medios, focalizamos en la prensa gráfica, realizando un seguimiento de artículos periodísticos publicados durante 12 meses en todas las secciones de dos periódicos locales de tirada masiva: El Día y Hoy. A título referencial contextual –y durante el mismo período-, tomamos en cuenta los artículos periodísticos relacionados con los colectivos, y de manera general con la cuestión migratoria, publicados en la versión electrónica (utilizando la búsqueda por palabras clave) del periódico de mayor tirada nacional y de consumo en La Plata, Clarín.

Tomando herramientas de la perspectiva del análisis crítico de discurso[ii], lo entendemos como práctica de interpelación sobre la dimensión discursiva de los procesos de representación cultural sobre los colectivos referidos. En ese sentido y para la sistematización y el análisis, incorporamos el tratamiento sobre cuatro dimensiones abordadas por Van Dijk (1994) en el análisis del discurso de la prensa: los tópicos de argumentación, las fuentes de información, la superestructura de los textos y las estructuras semánticas locales.

A fines de contrastar los datos obtenidos desde la perspectiva de la sociedad receptora, realizamos entrevistas abiertas a sujetos pertenecientes a los colectivos migrantes boliviano y asiático.

Cabe aclarar aquí que la denominación “asiáticos”, que en este caso involucra a personas de origen chino y taiwanés, engloba -de manera particular en medios gráficos- a extranjeros provenientes de diferentes países.

En concordancia con esta modalidad, la sociedad receptora aglutina orígenes diversos bajo las clasificaciones “chinos”, “japoneses”, “ponjas” en clave popular, en un proceso de homogeneización que opera, consideramos, fundándose principal pero no exclusivamente en base a rasgos fenotípicos.

Esta homogeneización se observa asimismo en las nominaciones “boliviano” o “bolita”, las cuales operan uniformizando variables de clase, pertenencia étnica, región, en el caso del carácter de boliviano construido en Argentina.

A través de los instrumentos seleccionados se busca determinar ejes -en el sentido de líneas demarcatorias del adentro y el afuera de un “nosotros” o de un “ellos”; por ejemplo carácter de extranjeros, nacionalidad, pertenencia étnica, “racial”- y rasgos -en tanto elementos intervinientes en la caracterización de los ejes, tales como estilos kinésicos, proxémicos, de habla, actitudinales, fenotipo, especializaciones laborales, etc; pudiendo funcionar como índices para el reconocimiento- apelados para referir a miembros de los colectivos o a los propios colectivos, comparaciones y/o contrastaciones entre ambos grupos migrantes en los casos en que las mismas aparezcan, así como marcadores que delimiten fronteras entre “ellos” y “nosotros”.

En el caso del corpus conformado por material proveniente de prensa gráfica, su sistematización  propende a registrar atributos y valoraciones realizados por los enunciadores hacia los colectivos mencionados, presentes en referencias económicas, políticas, sociales, étnicas, culturales.

  ANCLAJE CONCEPTUAL

Dado que la índole de nuestro trabajo previo se orientaba hacia los procesos de construcción de identidades sociales desde los propios migrantes, la noción de identidad constituyó una herramienta fundamental. En esta investigación sin embargo el énfasis se traslada a la atribución de identidad que la sociedad receptora realiza sobre aquellos, de modo que si bien el proceso es relacional, en este caso consideramos necesario profundizar en las formas en que se producen diferenciaciones –que, por lo señalado anteriormente, implican también la -en general- tácita y/o -en casos - explícita construcción de un endogrupo- tendientes a explicar la heterogeneidad de  la sociedad desde quienes se autoperciben como “nativos” (sociedad receptora).

La indagación parte de ciertos conceptos-guía en los cuales se apoya nuestra perspectiva sobre la construcción de otros en situación de migración. Así, la alterización es incorporada aquí tanto en un sentido cognitivo-comunicacional como en su carácter de proceso social e históricamente condicionado. Privilegiada explícita o implícitamente en el análisis antropológico, la categoría de alteridad refiere a las formas de percepción-construcción del carácter de “otro” producidas en la relación intercultural. Se trata de procesos de producción cultural que recrean distintos otros/nosotros, a partir del establecimiento de fronteras intergrupales expresadas mediante la apelación a diferencias. Dichas diferencias, entendemos, no preexisten per se al encuentro, sino que resultan del mismo. En este sentido, la relación entre colectivos activa un mecanismo por el que se visibiliza lo distinto y se invisibiliza lo semejante, pudiendo operar conjuntamente en la visibilización/invisibilización una comparación valorativa  -etnocéntrica-;  proceso que no ocurre exclusivamente en las mentes de los sujetos, sino en ámbitos sociales de interacción entre individuos/grupos situados en lugares específicos de la estructura de posiciones sociales.

A su vez, este mecanismo puede decantar tendencialmente en la formación de estereotipos. Si la diferencia en tanto tal no preexiste como algo dado, el proceso que conduce a su elaboración y posterior  decantación en representaciones estereotipadas,  socioculturalmente disponibles del otro, constituye un problema cognitivo, ya que la correspondencia entre rasgo/ estereotipo y realidad no es unívoca, pero sin embargo, es lo suficientemente “real” como para orientar las interacciones entre sujetos que se perciben y/o perciben a los otros como miembros de colectivos diferentes. En el caso que nos ocupa, la alterización insume cuestiones referenciadas en lo étnico-nacional y “racial”, asignando atributos a grupos sociales clasificados a través de esas categorías. La homogeneización necesaria para la producción del estereotipo elimina, borra, diluye diferencias tanto al interior del grupo estereotipado como al de la sociedad mayor, igualmente estereotipada en tanto unidad indiferenciada. Esta atribución de rasgos instaura una frontera entre sí mismo/ otro que trasciende lo individual y piensa a los sujetos como miembros de categorías que a su vez son pasibles de jerarquización.

A modo de bisagra, la noción de representaciones sociales permite vincular los procesos de identificación y alterización. Básicamente, éstas consisten en un cuerpo organizado de conocimientos que vuelve el comportamiento significativo e integra los comportamientos separados en una unidad.

Una ventaja de este concepto radica en que resuelve la relación de lo individual y lo social: si bien se encuentran « ancladas » en los sujetos,  a diferencia de las opiniones y actitudes individuales, las representaciones sociales son elementos del pensamiento social y del sentido común, y de este modo se tornan básicas para  la comunicación y la acción. Esto posibilita que existan representaciones de sí mismo, del otro o de un grupo social, lo que nos conduce a la construcción de categorías de personas: representaciones por las que la diversidad del conjunto social es fragmentada de acuerdo con criterios -diferentes segun el tipo de categoría de que se trate- que incluyen sentido de pertenencia y  distinción.

Una operación cognitiva fundamental del proceso consiste en condensar dentro de una misma categoría la mayor cantidad de estímulos posible, sin que exista necesariamente correspondencia entre la realidad y los rasgos seleccionados.   Esto deja lugar a la posibilidad de elaboración de estereotipos que a su vez  se vinculan con la dinámica del prejuicio, en tanto constituyen el núcleo cognitivo básico de los mismos.

Lo importante, más allá de las discusiones en términos de la adecuación con la realidad de los atributos que conforman el estereotipo, es que, en tanto conocimiento práctico, tienen la suficiente « realidad » como para guiar la conducta e incidir de manera concreta en las relaciones entre miembros de colectivos distintos.

  A MODO DE CONCLUSION

 Respecto de las entrevistas, el material analizado hasta el momento nos permite abstraer en el proceso de alterización dos vías con dinámicas propias que pueden o no aparecer correlacionadas. Las mismas se traducen en construcciones estereotipadas para cada uno de los colectivos en cuestión:

a) Una bio-lógica que, al momento de atribuir e interpretar diferencias instituye fronteras de manera definitiva, negando la posibilidad de borramiento de la diferencia por medios socioculturales, ya que tal marca no respondería al orden de la cultura, sino al de la naturaleza.

A manera de ejemplo, en el caso de los bolivianos y en el ámbito del trabajo en las quintas del cinturón hortícola platense, los productores locales interactuantes con trabajadores bolivianos  han generado un estereotipo de orden racial (en el sentido de vincularlo a cuestiones hereditarias a nivel biológico)  de ciertas condiciones atribuidas a los bolivianos en relación con la resistencia física ante las condiciones climáticas en que se desarrolla el trabajo, su dureza y continuidad, que se complementan con la capacidad de subsistir privándose de los consumos definidos localmente como los más elementales, “cualidades” que resultan funcionales tanto a la lógica de las necesidades de producción del empresario como a la de las necesidades de reproducción del trabajador. (Entrevistas a productores hortícolas)

b) Por su parte la etnicización (con referentes étnicos, nacionales o más ampliamente geoculturales), al menos en términos teóricos, posibilita la inclusividad en distintos grados, dado que las fronteras aquí se vinculan con aspectos culturales y por lo tanto no revestirían la carga de destino inevitable atribuida a los componentes biológicos.

En la esfera de las relaciones comerciales, pero en este caso refiriendo específicamente a inmigrantes de origen chino (acusados de competencia desleal), la competencia comercial es además interpretada en términos de diferencias culturales, dado que los comerciantes chinos no tendrían expectativas de crecimiento y desarrollo personales: “ (…) la idiosincrasia de los pueblos, bueno ahí no podemos hablar de competencia desleal. Si una persona, por ejemplo, no consume, satisface sus necesidades simplemente con alimentarse, y desarrolla una actividad, su margen de ganancia puede ser mucho menos, porque no tiene otras apetencias más que un cobertizo donde estar y alimentarse”.  En la misma entrevista aparece de forma explícita la frontera ellos/ nosotros en relación a lo anteriormente citado: “Seguramente el ciudadano argentino que quiere tener desarrollo en seguridad, en educación, en sanidad, en desarrollo personal, va a necesitar un margen de utilidad distinta. Esto no se tiene muy en cuenta a veces. Pero es muy difícil competir una persona que quiere un desarrollo con alguien que no le interesa desarrollarse, que tiene sus necesidades primarias.” (Entrevista a comerciante local)

Con respecto al tratamiento de los colectivos por parte de los medios de comunicación gráfica, hemos registrado la presencia de ciertos ejes conceptuales que organizamos en tópicos tales como: legalidad/ilegalidad, victimización, competencia por fuentes de trabajo o recursos económicos, exotización-reducción cultural. Los migrantes individuales o colectivos aparecen apelados de acuerdo a esos ejes en tanto sujetos de la ley, del delito, de empleadores explotadores, del estado de necesidad, de la cultura.

Esto es particularmente notorio en el caso de los bolivianos. Sin embargo, si confrontamos el registro del período 2005-2006 con otros correspondientes a la década del 90, encontramos algunas variantes tendenciales en la presentación del colectivo. Si anteriormente los tópicos recurrentes en la apelación a dichos migrantes eran la competencia con los nacionales por el mercado de trabajo, la situación de ilegalidad, la condición de víctimas [iii], en el período que estamos analizando, encontramos además dos modalidades según se los esté apelando en función del Estado Nacional boliviano o en tanto migrantes en Argentina.

En el primer caso y en el marco del tratamiento de las transformaciones políticas recientes en ese país, aparece un énfasis en la agencia, asociado a las movilizaciones campesinas e indígenas que acompañaron el ascenso de Evo Morales a la presidencia y al peso de la representación de estos sectores en el gobierno actual.

Por su parte, cuando el colectivo es referido en tanto migrantes bolivianos en Argentina y su situación social actual, aparece tanto como sujeto pasivo de las acciones ilegales de empleadores locales -y en ese sentido nominado en términos de un estereotipo de  víctima - como -y alrededor de los mismos sucesos- irrumpiendo en la escena pública en formas embrionarias de organización que lo resitúan como agente de peticiones de derechos fundamentales y ciudadanía.

En relación con los migrantes asiáticos y específicamente en el caso de chinos y taiwaneses, la prensa local replica al menos dos tópicos hallados en entrevistas: La disputa por recursos económicos bajo la figura de la “competencia desleal”,  que incluye referencias al accionar de una supuesta “mafia china”, asociada asimismo al tráfico ilegal de personas; y la apelación a la exotización mediante estrategias que valoran la alteridad desde atribuciones diferentes y significados particulares. En este interjuego entre lo común y lo distinto, se observa un mecanismo doblemente exotizante -reforzado por la permutabilidad, dentro de un mismo texto, de las categorías denominativas: ‘asiáticos’, ‘orientales’, ‘chinos’-, basado en la valoración tanto positiva como negativa de esos componentes seleccionados, que, al momento de nuestro registro, pueden ser la lengua, la actitud ante el trabajo o las relaciones comerciales, los hábitos de alimentación, los estilos comunicacionales[iv].

En algunos casos encontramos una folcklorización del colectivo, presentada de manera anecdótica, como rasgos y costumbres exóticos, no necesariamente negativos sino peculiares que contribuyen -desde la perspectiva que asumimos aquí-, a reforzar un estereotipo de alteridad extrema.

Las estrategias de construcción de alteridad mencionadas denotan una tendencia a la esencialización de rasgos que cristalizan en la construcción de estereotipos. A la vez, los atributos que conforman los mismos connotan valoraciones cuyo signo puede ser positivo o negativo. Estas operaciones -en contextos socialmente situados- pueden generar relaciones entre los sujetos sustentadas en prejuicios. Desde nuestra perspectiva, los mismos son construcciones dinámicas que aparecen, se desvanecen o modifican al calor de las relaciones sociales y los procesos históricos. No son simplemente producto del encuentro con lo diferente, o de la naturaleza humana. Es en el marco del sistema de relaciones y posiciones presentes en una sociedad determinada, en un momento histórico, que  se configuran y adquieren relevancia producciones culturales tendientes a elaborar categorías de personas que -en el contexto que nos ocupa-, por una parte ponen en foco ciertas  “particularidades” y por otra, aglutinan las mismas en tanto atributos que definen alteridades en términos étnico-nacionales.

 

NOTAS

 

[i] La presente Ponencia se inscribe en el Proyecto de Investigación y Transferencia “Relaciones interculturales y construcción de alteridad con respecto a inmigrantes extranjeros de origen boliviano y asiático en La Plata”. Fac. de Periodismo y Comunicación Social. UNLP.

Directora: Adriana Archenti.

[ii] Cfr. Van Dijk, 1997.

[iii] Cfr. Archenti y Tomás 2002, 2006.

[iv] Cfr. Korell, 2006.

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