El poder de la burguesía sustentado en el robo, la corrupción, y la explotación de la clase obrera, desde su inicio necesito formar una estructura que proteja todos sus bienes mal habidos. Esta estructura, formada con Leyes que votan en sus parlamentos, para luego adiestrar a sus "perros" de todas las Fuerzas represivas del Estado, Ejercito, Policías, Cárceles todos ellos muy OBEDIENTES, todo para preservar ..
impunidad de clase
|
Notas |
Links |
| Serpaj | |
| "Sólo si tienen faltas menores" | |
|
Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis - Oficina España |
|
|
http://www.derechos.org/nizkor/arg/onga.txt informe dh en argentina |
|
Las comisarías son una bomba de tiempo
|
Por Horacio Verbitsky
La denominada masacre de Andreani tuvo un largo período de incubación,
que se remonta al 29 de septiembre de 1994, cuando el programa “Edición
Plus”, dirigido por Lucía Suárez, mostró por primera vez la
participación orgánica de las brigadas policiales en el comercio de
sustancias psicotrópicas de consumo prohibido por las autoridades
sanitarias y formuló preguntas pertinentes sobre los bienes del
comisario Mario Rodríguez, el hombre fuerte de la zona. El gobierno
provincial consiguió que el amistoso canal Telefé levantara el
programa. Pero el 13 de julio de 1996 el juez federal Juan José Galeano
detuvo al comisario Juan José Ribelli y a otra docena de policías,
acusados de haber recibido de manos de Carlos Telleldín la camioneta
con la cual se habría volado la mutual judía de Buenos Aires. Ribelli
era un protegido del jefe de la policía Pedro Klodczyk. Tres días
después fueron arrestados seis policías de la división narcotráfico
de Quilmes, descubiertos por “Telenoche Investiga” cuando cumplían
la misión específica que su denominación indica. El 10 de agosto, el
periodista Carlos Dutil publicó en el semanario Noticias su investigación
sobre la “Maldita policía”, en la que afirmó que era una mafia
organizada para delinquir, en complicidad con el poder político. Dutil
describió la relación especial del comisario Mario Rodríguez con el
entonces presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Pierri, y con el
propio gobernador. En setiembre, Eduardo Duhalde pasó a retiro a
Klodczyk y comenzó un tardío intento de reforma policial. Junto con el
jefe fueron jubilados los nueve comisarios generales y comenzaron las
investigaciones sobre los comisarios mayores, Rodríguez el primero de
ellos. No había tiempo que perder.
Los tiempos se acortaron y para encontrar los antecedentes de la
masacre de Ramallo sólo es preciso retroceder un año. En enero de 1998
Duhalde disolvió la policía bonaerense y designó como ministro de
Justicia y Seguridad a Carlos Arslanian, quien comenzó una profunda
depuración. El ministro y sus colaboradores pronto descubrieron que las
mayores resistencias se producían en los municipios. En un solo día se
recibieron 74 llamados de jueces e intendentes que pedían que no se
expulsara a determinados policías. Uno de ellos tenía dieciocho causas
por homicidio en riña, que es el nombre judicial del gatillo fácil,
siete por apremios ilegales y dos por comercio de narcóticos.
Comprobaron que los punteros del Partido Justicialista en el conurbano
financiaban sus actividades políticas con el tráfico de productos
estupefacientes, en complicidad con la policía. “Me tuve que bancar
presiones de intendentes, cuando les tocamos su sistema recaudatorio,
pero no nos torcieron la mano”, dijo Arslanian a este diario, días
antes de que se la torcieran. Los enfrentamientos con los aparatos políticos
del justicialismo de Lanús, Morón y La Matanza lo desgastaron. Como
vocero de ese descontento se destacó Rückauf, quien en agosto de 1999
precipitó el alejamiento de Arslanian, al cuestionar su gestión y
postular que debía meterse bala a los ladrones. “Arslanian nos cuesta
cada día más caro. Tiene prejuicios contra la clase política y se
niega a recibir a los intendentes, que se quejan de él. Releva a
comisarios de confianza de los intendentes y designa a otros que no
dialogan con los intendentes”, explicó Rückauf ante el malhumor de
Duhalde.
La ratonera de Polvorines fue de gestación mucho más corta que las
de Andreani y Ramallo. En abril de este año, el comisario mayor Martínez
asumió como Superintendente de Coordinación de Seguridad, cuando Verón
dejó ese cargo para reemplazar en el ministerio al deslenguado Aldo
Rico. Por primera vez en un lustro, la policía salió del foco de la
atención pública y Rückauf gozó de un cierto desahogo. Pero en
agosto, la justicia y el periodismo volvieron a revisar el pasado y el
presente de la policía. |
LA VERDADERA HISTORIA DE MARIO RODRIGUEZ, UN
SIMBOLO DE LA MALDITA POLICIA
Lo que el Chorizo no quería contar
Tras la información sobre el arreglo entre los retirados de la Bonaerense y el ministro de Seguridad Osvaldo Lorenzo, Página/12 publica un retrato completo del comisario Mario "Chorizo" Rodríguez. La masacre de Andreani. El caso Núñez. El asesinato de José Luis Cabezas. Su fortuna.
El comisario Rodríguez cuando aún revistaba en actividad en la ex Policía Bonaerense.
Por Raúl Kollmann y Laura Vales
El comisario retirado Mario "Chorizo" Rodríguez se convirtió ayer
en el vocero de otros ex poderosos, y riquísimos, comisarios de la Maldita
Policía. Intentó cuestionar la información de Página/12 sobre un arreglo
entre el ministro de Seguridad y los capos de la ex Bonaerense y terminó
confirmándola: Rodríguez apoyó la reincorporación de unos mil oficiales que
están en disponibilidad, embistió contra la reforma policial alegando que los
hombres exonerados o puestos en disponibilidad "son excelentes padres de
familia" y coincidió con el vicepresidente Carlos Ruckauf en que "hay
que meterles bala a los delincuentes". No dijo nada de su propia historia,
salvo que tuvo la suerte de casarse con una mujer muy rica y que gracias a ello
tiene fortuna. A continuación, entonces, lo que Rodríguez no contó.
El Chorizo, quien ayer quiso atribuir su a la anatomía, cuando antes lo
relacionaba con el nombre de un negocio suyo en Villa Gesell, se retiró de la
fuerza hace poco más de dos años, acorralado por las sospechas sobre el rol
que desempeñó en un operativo policial que terminó en tragedia: la masacre de
Andreani. El episodio ocurrió el 6 de noviembre de 1996. Esa mañana, bajo un
verdadero diluvio, unos 15 delincuentes intentaron robar un minibanco ubicado
dentro de la sucursal Andreani de Avellaneda. Llegaron a un lugar convertido en
una trampa mortal. Más de 40 efectivos bonaerenses los estaban esperando. Lo
que siguió fue un feroz tiroteo que dejó 9 muertos, uno de ellos el suboficial
bonaerense Roberto Félix.
"Fue el hecho más sangriento de la historia policial argentina", dijo
entonces Rodríguez, cerebro del operativo policial. Pero también el más
oscuro, porque desde el primer momento se sospechó que el intento de asalto había
sido una operación impulsada desde un sector de la Bonaerense. La emboscada se
había tendido justo cuando se multiplicaban los rumores sobre su próximo pase
a retiro. El comisario que había soñado con convertirse en jefe de la fuerza
se encontraba en esos días con un pie afuera de la Bonaerense, seriamente
cuestionado por graves acusaciones de corrupción y violencia policial. Por eso
no fueron pocos los que deslizaron que tras el espectacular operativo se
ocultaba un planeado golpe de efecto para que Rodríguez quedara en mejor posición
de la fuerza. Una maniobra que se le escapó de las manos para terminar de la
peor manera.
El tiempo se encargó de fortalecer las peores conjeturas. La Justicia investiga
ahora si el comisario proveyó de armas a los delincuentes. Se basa para esto en
el testimonio de dos ex uniformados que apuntaron contra él. Uno de ellos, el
sargento Domingo Schiliase, lo inculpó con nombre y apellido.
Schiliase declaró ante la Justicia que poco antes de la masacre de Andreani él
había participado en una reunión entre el oficial Arturo Alvarez, un viejo
conocido de Rodríguez, y uno de sus soplones.
El informante, contó Schiliase, les reveló que se preparaba un plan para
asaltar Andreani y que había sido reclutado por los delincuentes para
conseguirles "fierros grandes y ropa de trabajo", es decir uniformes
de la empresa que se preparaban a robar. El oficial Alvarez evaluó que los
datos brindados por el buchón eran los suficientemente importantes como para
llevarlo ante Rodríguez.
La reunión con el Chorizo –continuó relatando el ex policía– se realizó
en la Unidad Regional de Lanús. La sospecha es que en ese encuentro el
informante cerró trato con el comisario y le dio los nombres de las personas
que planeaban el atraco. A cambio, sostienen oficiales de la policía, Rodríguez
le habría facilitado las armas que el infiltrado se había comprometido a
suministrar a los asaltantes.
Ante los investigadores, Schiliase se mostró convencido de que la entrega se
concretó, porque días más tarde el informante le pasó el siguiente mensaje:
"Decile a Alvarez (el oficial vinculado a MarioRodríguez) que los fierros
están joya". Otro testigo, cuya identidad fue resguardada, corroboró sus
dichos.
La jueza a cargo del caso, Silvia González, acaba de gestionar una pericia a
Gendarmería sobre las 17 armas secuestradas tras el tiroteo. Sus hombres también
siguen una pista que indica que el origen de los "fierros" destinados
al frustrado asalto habría sido un procedimiento realizado por un grupo
operativo manejado por Rodríguez.
El avance de la investigación es uno de los temas que más preocupa al
comisario retirado. Aunque no fue legalmente imputado en la causa, pidió –y
consiguió– ser considerado en ella como parte, medida que le permite seguir
de cerca las novedades del caso. Reclama que su abogado presencie cada nueva
declaración y llegó incluso a presentar un hábeas corpus para impedir que su
teléfono fuera intervenido, un pedido que la Justicia rechazó tras aclarar su
línea nunca había sido objeto de ninguna escucha judicial por este tema.
Rodríguez siempre fue considerado por sus pares como un duro con vinculaciones
suficientes para esquivar judicialmente las peores acusaciones. Fue denunciado,
por ejemplo, por encubrir el asesinato del primer desaparecido en democracia, el
albañil Andrés Núñez. Núñez murió el 28 de setiembre de 1990 en la
Brigada de Investigaciones de La Plata, en una sesión de torturas para que
confesara el robo de una bicicleta. Su cuerpo se encontró cinco años después.
"Estaba en un campo de la zona de General Belgrano donde vivía un primo de
Mario Rodríguez de apellido Gerez, quien a su vez era hermano de uno de los
policías que mataron a Núñez", recordó a este diario la abogada Elba Témpera.
En el lugar quedó una comisión del juzgado trabajando junto a un antropólogo.
Al día siguiente se presentó ante ellos un desconocido que se presentó como
abogado y preguntó qué estaban haciendo "en la casa de Mario Rodríguez".
Cuando le mostraron la orden de allanamiento, el supuesto abogado se esfumó y
nunca volvió a saberse de él.
La Justicia ubicó luego a una mujer que figuraba en los papeles como dueña del
lugar, pero que nunca pudo justificar cómo lo había comprado ni por qué vivían
allí los parientes de Rodríguez. La abogada Témpera denunció legalmente al
Chorizo por encubrimiento, luego de que el ex jefe de la Brigada de
Investigaciones de La Plata, Pedro Costilla, asegurara que el comisario había
protegido a los tres oficiales acusados del homicidio de Núñez. Otros
testimonios ratificaron sus dichos.
Poco tiempo antes, en 1994, Rodríguez había sido señalado como instigador de
los dos atentados que sufrió el periodista Hernán López Echagüe, quien
investigaba una mafia policial que operaba en el Mercado Central. Los
legisladores radicales Federico Storani y Héctor Bertoncello hicieron público
un anónimo que lo acusaba de haber encargado la golpiza a tres de sus hombres
de confianza: Daniel "Tribilín" Leguizamón, del Servicio
Penitenciario; Luis "Lagarto" Venancio Vargas, suboficial de la
Brigada de La Matanza, y un tercer suboficial. López Echagüe dijo que Leguizamón
vigiló su domicilio poco antes de la primera agresión. También aseguró
haberlo visto merodeando, pocos minutos antes de la segunda paliza, en el Bingo
de Avellaneda.
En el caso Cabezas el nombre del Chorizo apareció porque su primo hermano no es
otro que Alberto "La Liebre" Gómez, justamente el jefe de policía de
Pinamar en el momento del crimen del fotógrafo.
Ayer, tras leer la nota de Página/12 que lo señaló como mentor de los
ascensos de policías vinculados a la Maldita Policía, Rodríguez admitió que
mantiene un antiguo vínculo con el ministro de Justicia Osvaldo Lorenzo, porque
el funcionario era juez, y aprovechó para reclamar mano dura. "La policía
hace lo que puede" dijo en el programa radial de Oscar Gómez Castañón y
Jorge Jacobson. "Tiene las manos atadas, le limitaron toda posibilidad de
interrogar", se quejó.
–Yo soy un escucha de ustedes y veo que siempre tratan de llegar a la verdad
–dijo–. Traten de darle a la sociedad todos los días un poquitomás para
que esté protegida. Que el doctor Lorenzo pueda iluminar sus horas y sus días
para que pueda darnos seguridad a todos.
Por su parte, él solo iluminó un punto. Aunque integra una lista de policías
retirados investigados por presunto enriquecimiento ilícito, adujo que no tiene
la culpa de haberse casado con una mujer adinerada.
|
Claves
|
AGRESIVA RESPUESTA DEL COMISARIO
"Escriben lo que sueñan"
"Yo no integré ninguna Maldita Policía. Es la mentira que está a la
orden del día y nunca se investigó nada", adujo sorpresivamente Mario
"El Chorizo" Rodríguez. En el diálogo con Néstor Ibarra, Marcelo
Bonelli y Fernando Carnota, a través de Radio Mitre, el comisario retirado negó
hasta los delitos más claramente comprobados cometidos por los ex jefes
policiales.
"Son periodistas que comúnmente acostumbran a comer bastante pesado de
noche y después tienen pesadillas y escriben lo que soñaron", alegó sin
decir nada el comisario. Cuando los periodistas de Mitre le insistieron, el
Chorizo perdió los estribos y empezó con agresiones de todo tipo, incluso
reclamándoles que no lo llamen nunca más.
En Radio Continental, Rodríguez aprovechó la oportunidad para coincidir con
Carlos Ruckauf y respaldó la idea de "meterles bala a los
delincuentes". El comisario retirado sí reconoció que conoce a Osvaldo
Lorenzo aunque sostuvo que no habló con él después de la asunción. "Lo
conozco como a muchos otros jueces", argumentó. En verdad, Lorenzo y Rodríguez
jugaban juntos al fútbol en una cancha ubicada a una cuadra de la estación de
San Justo, donde también solían comer asados varias veces por semana.
–Si la policía andaba tan bien, ¿por qué Duhalde hizo los cambios? –le
preguntaron Oscar Gómez Castañón y Jorge Jacobson.
–Y, en la vida nos equivocamos muchas veces. Por ahí dijimos que era la mejor
policía del mundo y no era la mejor. Era buena, pero no era la mejor –remató
el ex jefe policial.
Becerra investigará la actuación
como juez federal de Lorenzo
|
Es por pedido
de la APDH. El procurador continuará la causa que le abrió a Lorenzo
la Cámara Federal de San Martín y que había elevado al Consejo de la
Magistratura.
El procurador general, Nicolás Becerra, se comprometió a iniciar una investigación preliminar.
|
Por Horacio Cecchi
El procurador general de la Nación, Nicolás Becerra, recibió ayer una
comisión de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. La reunión, en la
que participaron Alfredo Bravo, Simón Lázara, Sergio Di Gioioia y Juan José
Prado, fue clave para el futuro de Osvaldo Lorenzo, actual ministro de Justicia
y Seguridad bonaerense. Como anticipó ayer Página/12, la APDH solicitó al
jefe de los fiscales que continuara con una investigación por presuntos delitos
penales cometidos por Lorenzo cuando ocupaba el cargo de juez federal de Zárate-Campana.
El expediente había sido iniciado por unanimidad por la Cámara Federal de San
Martín y remitido al Consejo de la Magistratura, para definir si correspondía
despojarlo del cargo. Pero Lorenzo zafó del juicio político, renunciando como
juez para asumir como ministro. Ayer, Becerra dio el visto bueno al pedido de la
APDH.
"Nos presentamos ante el procurador general teniendo en cuenta que la Cámara
Federal de San Martín acusó por unanimidad a Lorenzo por delitos de acción pública",
dijo Lázara a este diario. "Se corría el riesgo de que la investigación
quedara detenida después de que el Consejo de la Magistratura perdiera
jurisdicción cuando Lorenzo renunció como juez."
El 10 de junio pasado, los cinco miembros de la Cámara Federal reseñaron una
serie de violaciones a la ley que habrían sido cometidas en una causa que
llevaba el juzgado federal de Lorenzo, por contrabando y evasión fiscal contra
la petrolera Rhasa. La Cámara calificaba como "harto defectuoso el control
de legalidad llevado a cabo por dicho funcionario", o sea, Lorenzo. Entre
las violaciones de que lo acusaban figuraba haber afectado "la presunción
de inocencia y la garantía de defensa en juicio que les asiste a los
imputados", impedir el acceso al expediente a los abogados que debían
formular el alegato, disponer el secreto de sumario "sin una debida lógica"
mientras desparramaba la causa entre los medios de prensa. También lo acusaba
de ordenar capturas de personas "que carecieron en los hechos de vinculación
alguna con las actuaciones" y que "muestran a las claras la falta de
mesura con la que actuó el magistrado instructor".
Cinco días después, los camaristas firmaron una acordada por la cual elevaban
el informe al Consejo de la Magistratura, "a los efectos que estime
corresponder". Teniendo en cuenta la gravedad de las acusaciones, el
expediente no parecía tener otro fin que el juicio político. Pero Lorenzo
esquivó el asunto renunciando para asumir como ministro de Justicia y Seguridad
de Eduardo Duhalde.
"Acompañamos el pedido con el análisis y la resolución de la Cámara, y
la nota de remisión al Consejo de la Magistratura", dijo Lázara. "A
nuestro entender, el Consejo debería haber enviado el expediente de oficio al
procurador general. Hay acusaciones muy graves que no se pueden dejar pasar por
alto. Como no lo hicieron ellos, lo hicimos nosotros."
Becerra se comprometió a iniciar una investigación preliminar de inmediato y
dispuso que recayera en los fiscales de Zárate-Campana. "Le recordamos que
la Cámara había cuestionado en el mismo expediente a uno de los fiscales, así
que aceptó derivárselo al otro", contó Lázara. El trámite no parece
ser demasiado extenso. Toda la acusación aparece debidamente fundamentada en la
resolución de la Cámara, y en caso de que los delitos sean comprobados,
correspondería el inicio de un juicio en una sede federal, probablemente la
misma en la que actuaba Lorenzo.
También ayer la APDH presentó una Carta Abierta al gobernador bonaerense, en
la que señalaban lo "contradictorio de haber designado a la misma persona
acusada de flagrantes violaciones a la ley como ministro de la misma área que
imparte justicia y seguridad".
DUHALDE RECONOCIO LAS REINCORPORACIONES
"Sólo si tienen faltas menores"
![]()