El poder de la burguesía sustentado en el robo, la corrupción, y la explotación de la clase obrera, desde su inicio necesito formar una estructura que proteja todos sus bienes mal habidos. Esta estructura, formada con Leyes que votan en sus parlamentos, para luego adiestrar a sus "perros" de todas las Fuerzas represivas del Estado, Ejercito, Policías, Cárceles todos ellos muy OBEDIENTES, todo para preservar ..

impunidad de clase   

Notas

Links

La Ratonera

Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional

Andreani 96

Serpaj

Ramallo 99

Polvorines 2000

Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos

Lo que el Chorizo no quería contar

"Escriben lo que sueñan"

Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos

"Sólo si tienen faltas menores"

Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis - Oficina España

Federación de Asociaciones de Juristas Progresistas

Jueces para la Democracia

http://www.derechos.org/nizkor/arg/onga.txt informe dh en argentina

Comisión Ecuménica de Derechos Humanos

Las comisarías son una bomba de tiempo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La ratonera

La investigación del fiscal de San Martín encontró perturbadoras similitudes entre la masacre de Polvorines del 25 de agosto y las de Andreani y Ramallo, de 1996 y 1999. Verdaderas ratoneras, procuran transmitir una imagen policial de decisión y eficiencia, como respuesta escenográfica a las denuncias por brutalidad, corrupción o inoperancia contra sus jefes. Otra causa judicial, de 1998, pone de relieve el desprecio por la ley y los derechos y garantías constitucionales del actual Superintendente de Coordinación de Seguridad de la provincia de Buenos Aires. ¿Esa sentencia tampoco figura en el legajo del comisario Martínez o fue el fundamento oculto de su designación como reconstructor de la mejor maldita policía del mundo?

Bienes: “Se desató un reparto de los bienes entre funcionarios policiales, judiciales y hasta penitenciarios que resulta, cuanto menos, de una ligereza y apresuramiento llamativos”.

Males: “No puede convalidarse tamaña violación constitucional. Nada es peor para el cuerpo social que el desprecio a la ley, y si viene de la mano del encargado de aplicarla, tanto peor”.


Por Horacio Verbitsky

t.gif (862 bytes) La investigación del descomunal tiroteo de la semana pasada en Los Polvorines (en el que murieron tres asaltantes y un policía, y otros nueve funcionarios de seguridad fueron heridos) sugiere perturbadoras similitudes con lo sucedido en la masacre de Andreani de 1996 y la de Ramallo de 1999, dos casos en los cuales la mejor maldita policía del mundo, con respaldo del poder político, planificó espectaculares enfrentamientos para transmitir una imagen de eficiencia que mejorara la situación de algunos de sus máximos jerarcas, acosados por denuncias públicas de corrupción, brutalidad e inoperancia. En este caso, el inusual operativo, encabezado por el ministro de Seguridad de Buenos Aires, Ramón Oreste Verón, y por el virtual jefe de la policía de la provincia, comisario mayor Raúl Eduardo Martínez, se produjo en cuanto el periodismo reveló los antecedentes de Martínez como torturador durante la gestión del general Ramón Camps y la justicia comenzó a investigar el impactante aumento de la cantidad de denuncias de torturas a detenidos en las comisarías de la provincia desde la asunción de la fórmula Carlos Rückauf-Felipe Solá. La mayor organización armada del país vuelve a constituirse así en un mayúsculo problema político, cuyo control escapa a la capacidad o al interés del gobierno provincial.

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Andreani 96

La denominada masacre de Andreani tuvo un largo período de incubación, que se remonta al 29 de septiembre de 1994, cuando el programa “Edición Plus”, dirigido por Lucía Suárez, mostró por primera vez la participación orgánica de las brigadas policiales en el comercio de sustancias psicotrópicas de consumo prohibido por las autoridades sanitarias y formuló preguntas pertinentes sobre los bienes del comisario Mario Rodríguez, el hombre fuerte de la zona. El gobierno provincial consiguió que el amistoso canal Telefé levantara el programa. Pero el 13 de julio de 1996 el juez federal Juan José Galeano detuvo al comisario Juan José Ribelli y a otra docena de policías, acusados de haber recibido de manos de Carlos Telleldín la camioneta con la cual se habría volado la mutual judía de Buenos Aires. Ribelli era un protegido del jefe de la policía Pedro Klodczyk. Tres días después fueron arrestados seis policías de la división narcotráfico de Quilmes, descubiertos por “Telenoche Investiga” cuando cumplían la misión específica que su denominación indica. El 10 de agosto, el periodista Carlos Dutil publicó en el semanario Noticias su investigación sobre la “Maldita policía”, en la que afirmó que era una mafia organizada para delinquir, en complicidad con el poder político. Dutil describió la relación especial del comisario Mario Rodríguez con el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Pierri, y con el propio gobernador. En setiembre, Eduardo Duhalde pasó a retiro a Klodczyk y comenzó un tardío intento de reforma policial. Junto con el jefe fueron jubilados los nueve comisarios generales y comenzaron las investigaciones sobre los comisarios mayores, Rodríguez el primero de ellos. No había tiempo que perder.
El 6 de noviembre de 1996, más de una docena de delincuentes penetraron en la sucursal del servicio postal Andreani en Avellaneda, donde funcionaba un banco. En su interior los esperaban cuatro decenas de policías que desencadenaron lo que el comisario Rodríguez describió como “el hecho más sangriento de la historia policial argentina”, gracias al cual esperaba salvar su carrera. Esa jactancia es similar a la del actual ministro Verón, orgulloso por ser el oficial que más personas mató en enfrentamientos. En el tiroteo de Andreani hubo nueve muertos, dos de ellos policías. Dos testigos, uno de ellos de identidad reservada, dijeron que se trató de una emboscada: la policía conocía por un confidente la preparación del asalto y montó una ratonera en el lugar. El sargento Domingo Schiliase declaró a la justicia que las armas y los uniformes de Andreani que se usaron en el asalto habían sido enviados a los delincuentes por el comisario Rodríguez, por entonces en la Unidad Regional de Lanús. 

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Ramallo 99

Los tiempos se acortaron y para encontrar los antecedentes de la masacre de Ramallo sólo es preciso retroceder un año. En enero de 1998 Duhalde disolvió la policía bonaerense y designó como ministro de Justicia y Seguridad a Carlos Arslanian, quien comenzó una profunda depuración. El ministro y sus colaboradores pronto descubrieron que las mayores resistencias se producían en los municipios. En un solo día se recibieron 74 llamados de jueces e intendentes que pedían que no se expulsara a determinados policías. Uno de ellos tenía dieciocho causas por homicidio en riña, que es el nombre judicial del gatillo fácil, siete por apremios ilegales y dos por comercio de narcóticos. Comprobaron que los punteros del Partido Justicialista en el conurbano financiaban sus actividades políticas con el tráfico de productos estupefacientes, en complicidad con la policía. “Me tuve que bancar presiones de intendentes, cuando les tocamos su sistema recaudatorio, pero no nos torcieron la mano”, dijo Arslanian a este diario, días antes de que se la torcieran. Los enfrentamientos con los aparatos políticos del justicialismo de Lanús, Morón y La Matanza lo desgastaron. Como vocero de ese descontento se destacó Rückauf, quien en agosto de 1999 precipitó el alejamiento de Arslanian, al cuestionar su gestión y postular que debía meterse bala a los ladrones. “Arslanian nos cuesta cada día más caro. Tiene prejuicios contra la clase política y se niega a recibir a los intendentes, que se quejan de él. Releva a comisarios de confianza de los intendentes y designa a otros que no dialogan con los intendentes”, explicó Rückauf ante el malhumor de Duhalde. 
Para suceder a Arslanian y a su secretario de seguridad, Alberto Beraldi, Duhalde recurrió a una pareja de vidriosos antecedentes: el juez federal de Campana Osvaldo Lorenzo y el abogado Héctor Lufrano, con quienes se reinstaló la confusión entre policías y ladrones. Hasta dos días antes de asumir su cargo, Lufrano era el defensor de Luis Valor en una causa por robo y homicidio, a raíz del cruento asalto a un blindado en La Reja. El entonces candidato a la vicegobernación, Felipe Solá, definió a Lorenzo como un abogado de provincia, sin compromisos con la policía y honesto. No pensaban lo mismo los jueces de la Sala II de la Cámara Federal de San Martín Alberto Mansur, Horacio Prack y Daniel Rudi, quienes lo habían denunciado ante el Consejo de la Magistratura por su desempeño en una causa por contrabando y evasión fiscal, en la que adoptó decisiones en contra de la presunción de inocencia de detenidos y la garantía de defensa en juicio. Los denunciantes describieron “el despliegue encarado por el juez al disponer la afectación de no pocos integrantes de la policía de la provincia de Buenos Aires para realizar innumerables seguimientos, filmaciones y tomas fotográficas, que implicaron el traslado de varias comisiones por diferentes localidades bonaerenses”. Pero se declararon asombrados de que esa “significativa labor desarrollada durante más de dos años”, no sirviera para corroborar “alguna de las actividades ilícitas investigadas”. Para quienes están habituados a leer las entrelíneas de los expedientes judiciales, de este modo insinuaron que el juez podría haber procedido a detenciones arbitrarias en una causa inventada para luego modificar la situación de los procesados a cambio de algún beneficio. 
Al asumir Lorenzo se lanzaron dos avisos televisivos sobre la seguridad. En el primero Duhalde sobrevolaba nuevas cárceles en helicóptero. El texto del segundo adujo que Duhalde había terminado con la maldita policía y “está trabajando mucho para que un día, quién sabe, pueda ser llamada bendita”. El tercer corto de la serie comenzó a filmarse –¡oh casualidad!– en Villa Ramallo, donde la policía montó un cerco sobre la sucursal del Banco Nación, ocupada por tres delincuentes que entraron a robar y al verse descubiertos se atrincheraron con empleados y clientes como rehenes. Pero nunca llegó a emitirse, porque lo que debía ser el acta de bautismo de la bendita policía se convirtió en una carnicería desaforada, en la que los efectivos policiales acribillaron a los rehenes. Entre los policías que Duhalde relevó en las horas posteriores a lo que llamó “una masacre injustificable”, estaba el comisario mayor Martínez, por entonces director de inteligencia de la policía. La investigación del juez Carlos Villafuerte Ruzo ya estableció que la policía instigó el asalto y borró las pruebas, para lo cual llegó a ahorcar en su celda a uno de los ladrones, que salió ileso del tiroteo tras el cuerpo de uno de los rehenes. Entre los procesados hay un suboficial que participó en la planificación del robo y al que le secuestraron un plano del banco, otro que luego del tiroteo escondió en el baúl de un patrullero el bolso en el que los delincuentes llevaban una escopeta y un equipo portátil de comunicaciones que usaron para coordinar con la policía, y un oficial que, alejado del resto, abrió el fuego sobre los rehenes.

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Polvorines 2000

La ratonera de Polvorines fue de gestación mucho más corta que las de Andreani y Ramallo. En abril de este año, el comisario mayor Martínez asumió como Superintendente de Coordinación de Seguridad, cuando Verón dejó ese cargo para reemplazar en el ministerio al deslenguado Aldo Rico. Por primera vez en un lustro, la policía salió del foco de la atención pública y Rückauf gozó de un cierto desahogo. Pero en agosto, la justicia y el periodismo volvieron a revisar el pasado y el presente de la policía.
La Suprema Corte de Justicia provincial comenzó a investigar una denuncia del asesor de menores de San Isidro Carlos Eduardo Bigalli, quien documentó que entre enero y julio de 2000 se habían triplicado los casos de torturas policiales a niños y que las condiciones de su alojamiento en comisarías eran intolerables. El lunes 14 de agosto Bigalli presentó una denuncia por la inhabitabilidad de los calabozos en que se depositaban chicos en la comisaría de Victoria. “Resulta inconstitucional, ilegal e ilegítimo que los niños vulnerables paguen con sus cuerpos y almas el palmario incumplimiento del Estado provincial, recluidos en jaulas”, escribió. El viernes 18, elevó a la Corte su tétrica estadística de maltratos a los pibes detenidos en su jurisdicción: puñetazos, patadas, rodillazos, cabezazos, culatazos, simulacros de fusilamiento, disparos de armas de fuego, amenazas de muerte, y vejaciones sexuales. Según el informe de Bigalli, en los dieciocho meses transcurridos entre julio de 1998 y diciembre de 1999 comunicó a la Corte provincial 129 denuncias de torturas, tratos crueles, inhumanos o degradantes a menores. Esto es, un promedio de 7,16 casos por mes. Añadió que en los siete primeros meses de 2000, hasta el 31 de julio, las denuncias treparon a 159, es decir una media de 22,71 casos por mes, o un caso por día hábil. Es decir que las denuncias se triplicaron desde el cambio de gobierno en la provincia. El domingo 20, este diario reveló que en 1978 Martínez había sido procesado por torturar a palos y con corriente eléctrica a un ciudadano alemán detenido por un delito privado. Entrevistado antes de la publicación del artículo, Verón había respondido que antes de designar a Martínez consultó su legajo y no encontró nada preocupante.
El martes 22, la Alianza solicitó la renuncia de Martínez y la Suprema Corte ordenó a Verón que hiciera cesar las torturas y las condiciones degradantes de alojamiento. El miércoles 23 las dos cámaras de la Legislatura aprobaron por unanimidad sendos pedidos de informes sobre el episodio de la década del ‘70, acerca de los procedimientos para designar a las máximas jerarquías policiales y por el incremento de torturas en las comisarías. Rückauf dejó entender que aún no había resuelto la confirmación o el relevo de Martínez. El jueves 24, Martínez dijo que estaba desanimado y con deseos de renunciar. Rückauf recibió a Verón y anunció que había dejado la decisión en manos del ministro. El viernes 25, una estruendosa lluvia de plomo ahogó esos ecos: tres hombres que habían robado un banco en Talar de Pacheco huyeron en moto y se refugiaron en una casa de Polvorines. Aunque estaban cercados, la policía desencadenó un descontrolado tiroteo, en el que además de los tres ladrones murió un suboficial de la policía y otros nueve resultaron heridos. 
La investigación del fiscal de San Martín Mario Marini cuestionó la historia oficial tal como la habían divulgado Verón y Martínez, en demostración de los buenos reflejos y la aptitud operativa policial para brindar seguridad a la población. Poco antes del mediodía tres hombres robaron algo más de 25.000 pesos en un banco de Talar de Pacheco. Según la policía, se fugaron los tres en una sola moto en la que, además de un bolso con el botín, llevaban otro con un arsenal de armas largas. La famosa intuición policial permitió localizarlos más de una hora más tarde, no en la calle y en la indefinible actitud sospechosa del léxico, sino ya instalados en una casa de Polvorines, donde nadie denunció haber visto nada extraño. Se suscitaron varios tiroteos, entre los habitantes de la casa y los tripulantes del patrullero que los detectó y entre el único asaltante que quedaba y casi un centenar de policías que arribaron en docenas de patrulleros desde distintos puntos del Gran Buenos Aires, mientras el lugar era sobrevolado por cuatro helicópteros y llegaban Verón y Martínez. Entre los tres asaltantes recibieron un centenar y medio de impactos de bala a muy corta distancia, la mayor parte en sus cabezas. También hubo un policía muerto y nueve heridos. Los primeros peritajes parecen indicar que el policía abatido y al menos uno de los heridos lo fueron por proyectiles de armas distintas a las que portaban los asaltantes. También desaparecieron 10.000 de los 25.000 pesos robados. Como quien une lo útil a lo agradable.

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LA VERDADERA HISTORIA DE MARIO RODRIGUEZ, UN SIMBOLO DE LA MALDITA POLICIA
Lo que el Chorizo no quería contar

Tras la información sobre el arreglo entre los retirados de la Bonaerense y el ministro de Seguridad Osvaldo Lorenzo, Página/12 publica un retrato completo del comisario Mario "Chorizo" Rodríguez. La masacre de Andreani. El caso Núñez. El asesinato de José Luis Cabezas. Su fortuna.

El comisario Rodríguez cuando aún revistaba en actividad en la ex Policía Bonaerense.
"Que Lorenzo pueda iluminar sus horas y sus días para que nos dé seguridad a todos", dijo ayer.

Por Raúl Kollmann y Laura Vales

El comisario retirado Mario "Chorizo" Rodríguez se convirtió ayer en el vocero de otros ex poderosos, y riquísimos, comisarios de la Maldita Policía. Intentó cuestionar la información de Página/12 sobre un arreglo entre el ministro de Seguridad y los capos de la ex Bonaerense y terminó confirmándola: Rodríguez apoyó la reincorporación de unos mil oficiales que están en disponibilidad, embistió contra la reforma policial alegando que los hombres exonerados o puestos en disponibilidad "son excelentes padres de familia" y coincidió con el vicepresidente Carlos Ruckauf en que "hay que meterles bala a los delincuentes". No dijo nada de su propia historia, salvo que tuvo la suerte de casarse con una mujer muy rica y que gracias a ello tiene fortuna. A continuación, entonces, lo que Rodríguez no contó.
El Chorizo, quien ayer quiso atribuir su a la anatomía, cuando antes lo relacionaba con el nombre de un negocio suyo en Villa Gesell, se retiró de la fuerza hace poco más de dos años, acorralado por las sospechas sobre el rol que desempeñó en un operativo policial que terminó en tragedia: la masacre de Andreani. El episodio ocurrió el 6 de noviembre de 1996. Esa mañana, bajo un verdadero diluvio, unos 15 delincuentes intentaron robar un minibanco ubicado dentro de la sucursal Andreani de Avellaneda. Llegaron a un lugar convertido en una trampa mortal. Más de 40 efectivos bonaerenses los estaban esperando. Lo que siguió fue un feroz tiroteo que dejó 9 muertos, uno de ellos el suboficial bonaerense Roberto Félix.
"Fue el hecho más sangriento de la historia policial argentina", dijo entonces Rodríguez, cerebro del operativo policial. Pero también el más oscuro, porque desde el primer momento se sospechó que el intento de asalto había sido una operación impulsada desde un sector de la Bonaerense. La emboscada se había tendido justo cuando se multiplicaban los rumores sobre su próximo pase a retiro. El comisario que había soñado con convertirse en jefe de la fuerza se encontraba en esos días con un pie afuera de la Bonaerense, seriamente cuestionado por graves acusaciones de corrupción y violencia policial. Por eso no fueron pocos los que deslizaron que tras el espectacular operativo se ocultaba un planeado golpe de efecto para que Rodríguez quedara en mejor posición de la fuerza. Una maniobra que se le escapó de las manos para terminar de la peor manera.
El tiempo se encargó de fortalecer las peores conjeturas. La Justicia investiga ahora si el comisario proveyó de armas a los delincuentes. Se basa para esto en el testimonio de dos ex uniformados que apuntaron contra él. Uno de ellos, el sargento Domingo Schiliase, lo inculpó con nombre y apellido.
Schiliase declaró ante la Justicia que poco antes de la masacre de Andreani él había participado en una reunión entre el oficial Arturo Alvarez, un viejo conocido de Rodríguez, y uno de sus soplones.
El informante, contó Schiliase, les reveló que se preparaba un plan para asaltar Andreani y que había sido reclutado por los delincuentes para conseguirles "fierros grandes y ropa de trabajo", es decir uniformes de la empresa que se preparaban a robar. El oficial Alvarez evaluó que los datos brindados por el buchón eran los suficientemente importantes como para llevarlo ante Rodríguez.
La reunión con el Chorizo –continuó relatando el ex policía– se realizó en la Unidad Regional de Lanús. La sospecha es que en ese encuentro el informante cerró trato con el comisario y le dio los nombres de las personas que planeaban el atraco. A cambio, sostienen oficiales de la policía, Rodríguez le habría facilitado las armas que el infiltrado se había comprometido a suministrar a los asaltantes.
Ante los investigadores, Schiliase se mostró convencido de que la entrega se concretó, porque días más tarde el informante le pasó el siguiente mensaje: "Decile a Alvarez (el oficial vinculado a MarioRodríguez) que los fierros están joya". Otro testigo, cuya identidad fue resguardada, corroboró sus dichos.
La jueza a cargo del caso, Silvia González, acaba de gestionar una pericia a Gendarmería sobre las 17 armas secuestradas tras el tiroteo. Sus hombres también siguen una pista que indica que el origen de los "fierros" destinados al frustrado asalto habría sido un procedimiento realizado por un grupo operativo manejado por Rodríguez.
El avance de la investigación es uno de los temas que más preocupa al comisario retirado. Aunque no fue legalmente imputado en la causa, pidió –y consiguió– ser considerado en ella como parte, medida que le permite seguir de cerca las novedades del caso. Reclama que su abogado presencie cada nueva declaración y llegó incluso a presentar un hábeas corpus para impedir que su teléfono fuera intervenido, un pedido que la Justicia rechazó tras aclarar su línea nunca había sido objeto de ninguna escucha judicial por este tema.
Rodríguez siempre fue considerado por sus pares como un duro con vinculaciones suficientes para esquivar judicialmente las peores acusaciones. Fue denunciado, por ejemplo, por encubrir el asesinato del primer desaparecido en democracia, el albañil Andrés Núñez. Núñez murió el 28 de setiembre de 1990 en la Brigada de Investigaciones de La Plata, en una sesión de torturas para que confesara el robo de una bicicleta. Su cuerpo se encontró cinco años después.
"Estaba en un campo de la zona de General Belgrano donde vivía un primo de Mario Rodríguez de apellido Gerez, quien a su vez era hermano de uno de los policías que mataron a Núñez", recordó a este diario la abogada Elba Témpera. En el lugar quedó una comisión del juzgado trabajando junto a un antropólogo. Al día siguiente se presentó ante ellos un desconocido que se presentó como abogado y preguntó qué estaban haciendo "en la casa de Mario Rodríguez". Cuando le mostraron la orden de allanamiento, el supuesto abogado se esfumó y nunca volvió a saberse de él.
La Justicia ubicó luego a una mujer que figuraba en los papeles como dueña del lugar, pero que nunca pudo justificar cómo lo había comprado ni por qué vivían allí los parientes de Rodríguez. La abogada Témpera denunció legalmente al Chorizo por encubrimiento, luego de que el ex jefe de la Brigada de Investigaciones de La Plata, Pedro Costilla, asegurara que el comisario había protegido a los tres oficiales acusados del homicidio de Núñez. Otros testimonios ratificaron sus dichos.
Poco tiempo antes, en 1994, Rodríguez había sido señalado como instigador de los dos atentados que sufrió el periodista Hernán López Echagüe, quien investigaba una mafia policial que operaba en el Mercado Central. Los legisladores radicales Federico Storani y Héctor Bertoncello hicieron público un anónimo que lo acusaba de haber encargado la golpiza a tres de sus hombres de confianza: Daniel "Tribilín" Leguizamón, del Servicio Penitenciario; Luis "Lagarto" Venancio Vargas, suboficial de la Brigada de La Matanza, y un tercer suboficial. López Echagüe dijo que Leguizamón vigiló su domicilio poco antes de la primera agresión. También aseguró haberlo visto merodeando, pocos minutos antes de la segunda paliza, en el Bingo de Avellaneda.
En el caso Cabezas el nombre del Chorizo apareció porque su primo hermano no es otro que Alberto "La Liebre" Gómez, justamente el jefe de policía de Pinamar en el momento del crimen del fotógrafo.
Ayer, tras leer la nota de Página/12 que lo señaló como mentor de los ascensos de policías vinculados a la Maldita Policía, Rodríguez admitió que mantiene un antiguo vínculo con el ministro de Justicia Osvaldo Lorenzo, porque el funcionario era juez, y aprovechó para reclamar mano dura. "La policía hace lo que puede" dijo en el programa radial de Oscar Gómez Castañón y Jorge Jacobson. "Tiene las manos atadas, le limitaron toda posibilidad de interrogar", se quejó.
–Yo soy un escucha de ustedes y veo que siempre tratan de llegar a la verdad –dijo–. Traten de darle a la sociedad todos los días un poquitomás para que esté protegida. Que el doctor Lorenzo pueda iluminar sus horas y sus días para que pueda darnos seguridad a todos.
Por su parte, él solo iluminó un punto. Aunque integra una lista de policías retirados investigados por presunto enriquecimiento ilícito, adujo que no tiene la culpa de haberse casado con una mujer adinerada.

Claves

ron2.gif (93 bytes)Página/12 informó ayer sobre los detalles del acuerdo entre la gestión de Osvaldo Lorenzo en el Ministerio de Seguridad y el grupo de comisarios más poderosos de la ex Bonaerense.
ron2.gif (93 bytes)A cambio de evitar grandes delitos, serían reincorporados 400 policías.
ron2.gif (93 bytes)Uno de los retirados, Mario Chorizo Rodríguez, confirmó las reincorporaciones y elogió al ministro Osvaldo Lorenzo.
ron2.gif (93 bytes)Duhalde también corroboró que regresarán muchos cesanteados.
ron2.gif (93 bytes)Rodríguez está investigado por la masacre de Andreani, un tiroteo que dejó nueve muertos. La Justicia quiere saber si él proveyó las armas a los delincuentes.
ron2.gif (93 bytes)También se pregunta si las armas provinieron de un operativo de Chorizo.
ron2.gif (93 bytes)El comisario dijo que los periodistas informan así porque comen pesado.
ron2.gif (93 bytes)El procurador Nicolás Becerra se comprometió con la APDH a continuar una investigación sobre la actuación de Lorenzo como juez de Zárate–Campana.
ron2.gif (93 bytes)La APDH temía que el cese de Lorenzo como juez, que cerró la chance de un juicio político, clausurase también la posibilidad de un juicio común.
ron2.gif (93 bytes)En una carta abierta, el organismo de derechos humanos criticó la designación de Lorenzo precisamente en el área de Justicia y Seguridad.

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AGRESIVA RESPUESTA DEL COMISARIO
"Escriben lo que sueñan"

"Yo no integré ninguna Maldita Policía. Es la mentira que está a la orden del día y nunca se investigó nada", adujo sorpresivamente Mario "El Chorizo" Rodríguez. En el diálogo con Néstor Ibarra, Marcelo Bonelli y Fernando Carnota, a través de Radio Mitre, el comisario retirado negó hasta los delitos más claramente comprobados cometidos por los ex jefes policiales.
"Son periodistas que comúnmente acostumbran a comer bastante pesado de noche y después tienen pesadillas y escriben lo que soñaron", alegó sin decir nada el comisario. Cuando los periodistas de Mitre le insistieron, el Chorizo perdió los estribos y empezó con agresiones de todo tipo, incluso reclamándoles que no lo llamen nunca más.
En Radio Continental, Rodríguez aprovechó la oportunidad para coincidir con Carlos Ruckauf y respaldó la idea de "meterles bala a los delincuentes". El comisario retirado sí reconoció que conoce a Osvaldo Lorenzo aunque sostuvo que no habló con él después de la asunción. "Lo conozco como a muchos otros jueces", argumentó. En verdad, Lorenzo y Rodríguez jugaban juntos al fútbol en una cancha ubicada a una cuadra de la estación de San Justo, donde también solían comer asados varias veces por semana.
–Si la policía andaba tan bien, ¿por qué Duhalde hizo los cambios? –le preguntaron Oscar Gómez Castañón y Jorge Jacobson.
–Y, en la vida nos equivocamos muchas veces. Por ahí dijimos que era la mejor policía del mundo y no era la mejor. Era buena, pero no era la mejor –remató el ex jefe policial.

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Becerra investigará la actuación
como juez federal de Lorenzo

Es por pedido de la APDH. El procurador continuará la causa que le abrió a Lorenzo la Cámara Federal de San Martín y que había elevado al Consejo de la Magistratura.

El procurador general, Nicolás Becerra, se comprometió a iniciar una investigación preliminar.

 

 

Por Horacio Cecchi

El procurador general de la Nación, Nicolás Becerra, recibió ayer una comisión de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. La reunión, en la que participaron Alfredo Bravo, Simón Lázara, Sergio Di Gioioia y Juan José Prado, fue clave para el futuro de Osvaldo Lorenzo, actual ministro de Justicia y Seguridad bonaerense. Como anticipó ayer Página/12, la APDH solicitó al jefe de los fiscales que continuara con una investigación por presuntos delitos penales cometidos por Lorenzo cuando ocupaba el cargo de juez federal de Zárate-Campana. El expediente había sido iniciado por unanimidad por la Cámara Federal de San Martín y remitido al Consejo de la Magistratura, para definir si correspondía despojarlo del cargo. Pero Lorenzo zafó del juicio político, renunciando como juez para asumir como ministro. Ayer, Becerra dio el visto bueno al pedido de la APDH.
"Nos presentamos ante el procurador general teniendo en cuenta que la Cámara Federal de San Martín acusó por unanimidad a Lorenzo por delitos de acción pública", dijo Lázara a este diario. "Se corría el riesgo de que la investigación quedara detenida después de que el Consejo de la Magistratura perdiera jurisdicción cuando Lorenzo renunció como juez."
El 10 de junio pasado, los cinco miembros de la Cámara Federal reseñaron una serie de violaciones a la ley que habrían sido cometidas en una causa que llevaba el juzgado federal de Lorenzo, por contrabando y evasión fiscal contra la petrolera Rhasa. La Cámara calificaba como "harto defectuoso el control de legalidad llevado a cabo por dicho funcionario", o sea, Lorenzo. Entre las violaciones de que lo acusaban figuraba haber afectado "la presunción de inocencia y la garantía de defensa en juicio que les asiste a los imputados", impedir el acceso al expediente a los abogados que debían formular el alegato, disponer el secreto de sumario "sin una debida lógica" mientras desparramaba la causa entre los medios de prensa. También lo acusaba de ordenar capturas de personas "que carecieron en los hechos de vinculación alguna con las actuaciones" y que "muestran a las claras la falta de mesura con la que actuó el magistrado instructor".
Cinco días después, los camaristas firmaron una acordada por la cual elevaban el informe al Consejo de la Magistratura, "a los efectos que estime corresponder". Teniendo en cuenta la gravedad de las acusaciones, el expediente no parecía tener otro fin que el juicio político. Pero Lorenzo esquivó el asunto renunciando para asumir como ministro de Justicia y Seguridad de Eduardo Duhalde.
"Acompañamos el pedido con el análisis y la resolución de la Cámara, y la nota de remisión al Consejo de la Magistratura", dijo Lázara. "A nuestro entender, el Consejo debería haber enviado el expediente de oficio al procurador general. Hay acusaciones muy graves que no se pueden dejar pasar por alto. Como no lo hicieron ellos, lo hicimos nosotros."
Becerra se comprometió a iniciar una investigación preliminar de inmediato y dispuso que recayera en los fiscales de Zárate-Campana. "Le recordamos que la Cámara había cuestionado en el mismo expediente a uno de los fiscales, así que aceptó derivárselo al otro", contó Lázara. El trámite no parece ser demasiado extenso. Toda la acusación aparece debidamente fundamentada en la resolución de la Cámara, y en caso de que los delitos sean comprobados, correspondería el inicio de un juicio en una sede federal, probablemente la misma en la que actuaba Lorenzo.
También ayer la APDH presentó una Carta Abierta al gobernador bonaerense, en la que señalaban lo "contradictorio de haber designado a la misma persona acusada de flagrantes violaciones a la ley como ministro de la misma área que imparte justicia y seguridad".

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DUHALDE RECONOCIO LAS REINCORPORACIONES
"Sólo si tienen faltas menores"

t.gif (862 bytes)La confirmación llegó por boca del propio gobernador Eduardo Duhalde: serán reincorporados a la Policía Bonaerense centenares de efectivos separados de sus cargos en los últimos meses. El candidato presidencial del PJ aclaró, sin embargo, que sólo se tendrá en cuenta a aquellos que cometieron "faltas menores". "Supongo que para tomarlos nuevamente tendrán que revisar sumario por sumario", conjeturó Duhalde. Y agregó: "Tengo plena confianza en que el ministro lo va a manejar seriamente". El ministro es Osvaldo Lorenzo, quien intentó desmentir la información sobre el acuerdo con ex jefes de la Maldita Policía, publicado por este diario: "Falso, falso, falso", vociferó, al rechazar un encuentro con el ex subjefe de la Bonaerense, Domingo Lugos. Por lo pronto, en la Legislatura bonaerense comenzaron a ingresar pedidos de informes para determinar con qué criterio se reincorporará a los efectivos separados de la fuerza.
La reincorporación de unos 400 efectivos que viene anunciando Lorenzo desde la semana dio pie a la desconfianza: si se había avanzado algo en la depuración de la fuerza, con la gestión de León Arslanian, el retorno de personal sumariado podría significar un retroceso para la reforma policial. La operación, se supo, forma parte de un acuerdo entre los viejos caudillos de la Bonaerense y el nuevo ministro, para frenar los hechos delictivos más graves antes de las elecciones, a cambio de la devolución de una buena cuota de poder.
Duhalde no pudo aportar demasiada claridad sobre el acuerdo: "No tengo constancia (sobre la incorporación de ex jefes) pero sí del personal policial que fue pasado a disponibilidad y a aquellos que tenían sanciones por causas menores se los va a invitar a reintegrarse", dijo. Y aclaró: "Los exonerados no volverán".
Lorenzo intentó poner ejemplos: "Se están estudiando los casos de gente que perdió un handy, que se le hizo sumario por haber perdido la gorra". Allegados a la gestión de Arslanian –el antecesor de Lorenzo– aseguraron que no recuerdan que se hubiera separado a un funcionario policial por haber perdido una gorra.
"No hago pactos con nadie", afirmó Lorenzo. "Si lo hiciera, sería un delincuente y delincuente no soy", aseguró. Admitió que lo conoce a Mario "Chorizo" Rodríguez desde cuando el ex comisario trabajaba en la Brigada de La Matanza y él era juez de Morón. Y cuando un periodista le preguntó si conocía las irregularidades cometidas en la policía antes de la intervención, respondió lacónico: "Lo que se hizo antes no lo conozco".
"Lo desmiento, sabe por qué vivo encerrado en el ministerio, no tengo tiempo, y no me interesa hacer un pacto con nadie. Hay dos causales para poner a un efectivo en disponibilidad preventiva: una, cuando se cometen faltas graves, como los casos de coimas y tormentos; la otra, en los casos de abandono de servicio, pérdida o sustracción del arma", explicó una fuente cercana al ex ministro. "La disponibilidad sólo está prevista para casos de faltas graves", aclaró el vocero.
Asimismo, la Comisión Bicameral para el seguimiento de la Reforma Policial, que se reúne hoy, citará al ministro Lorenzo para que informe sobre la continuidad del proceso iniciado por el interventor Luis Lugones. Por su parte, el presidente del bloque de diputados nacionales de la UCR, Federico Storani, advirtió que la Alianza "no bien se haga cargo del gobierno de la provincia, investigará exhaustivamente las vinculaciones del poder político duhaldista con todos los focos de corrupción, para castigar a sus responsables con el máximo rigor de la ley".

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