DESPUES DEL AJUSTE:
Masivo acto contra el FMI en Plaza de Mayo

El jefe de la CGT disidente, Hugo Moyano, amenazó con llamar a no pagar impuestos · Lo hizo ante unas 1000.000 personas · Y confirmó que el viernes 9 habrá paro general contra el ajuste.

DANIEL MIGUEZ

Hugo Moyano se acomodó el cuello de la camisa bajo su campera negra de jean y cuando el locutor lo anunció como "el secretario general de la única CGT que representa a los trabajadores" salió al ruedo. Ante sí tenía una Plaza de Mayo a medio llenar y a sus espaldas, en varias calles, una multitud que no alcanzó a escuchar su mensaje repleto de frases calientes, con las que amenazó con llamar a "la desobediencia fiscal", convocó un paro para el viernes 9 de junio y prometió la "derrota de la dictadura financiera".

Los gremios de la CGT disidente —camioneros, colectiveros, obreros de la construcción, mecánicos y metalúrgicos, entre los más numerosos— no estuvieron solos. La heterogénea multitud la conformaban militantes del peronismo bonaerense, con Chiche Duhalde y varios intendentes del conurbano a la cabeza; la CTA de Víctor De Gennaro; diputados cavallistas y de la Alianza, como Elisa Carrió, Alfredo Bravo y Alicia Castro; partidos de izquierda; la FUA, con los universitarios radicales de Franja Morada incluidos; organismos de derechos humanos; y mucha gente "suelta", empleados públicos, bancarios y oficinistas de saco y corbata.

De todo lo que dijo Moyano desde el escenario montado delante del Cabildo, lo más impactante fue su advertencia de incitar a la gente a no pagar los impuestos. "Vamos a hacer cacerolazos, apagones, les vamos a pegar donde les duele, vamos organizar con las PyMEs, con el agro, vamos a llamar a una desobediencia fiscal para que el esfuerzo de los argentinos no se lo lleve la deuda externa", exclamó Moyano, mientras varios ocupantes del palco se miraban desconcertados, entre ellos Gustavo Beliz, Felipe Solá, los intendentes e incluso algunos miembros de la CGT rebelde.

El desliz de Moyano fue aprovechado rápidamente por el Gobierno. El tambaleante jefe de la AFIP, Carlos Silvani, replicó que era un delito incitar a la evasión impositiva. Y diputados de la Alianza amenazaron con denunciarlo penalmente.

Moyano tiene como hombres de consulta a los economistas de la ortodoxia peronista Eduardo Setti y Eduardo Curia y al ex asesor del ex presidente peruano Alan García, el argentino Daniel Carbonetto.

Sin embargo, desde la CGT disidente explicaron después que Moyano "en el calor del discurso no redondeó bien la idea y entonces se entendió mal".

"No queremos decir que hay que quemar el país. La idea es que, con este esquema, los impuestos que pagamos se los lleva el FMI. El Gobierno tiene que parar la pelota y llamar a una concertación", dijo a Clarín, el secretario adjunto de la CGT disidente, el mecánico José Rodríguez.

Otro jefe de los rebeldes, Juan Carlos Schmidt, agregó: "Lo que ocurre es que la gente, con la recesión, no va a poder pagar los impuestos, por eso el Gobierno, con coraje, tiene que convocar a un consenso".

El pedido al Gobierno para que llame a una concertación también lo lanzó desde el palco el representante de la Iglesia en el acto, el laico Guillermo García Caliendo.

Si bien aquella frase de Moyano monopolizó la atención, el resto del discurso atendió a casi todos los sectores que estaban en la plaza. Comparó a "la dictadura militar que torturaba y mataba" con "la dictadura financiera que también mata a 55 niños por día en la Argentina". Y luego remató: "Este pueblo organizado que derrotó a la dictadura militar también va a derrotar a la dictadura financiera".

Mientras atronaban los bombos, Moyano reivindicó a Raúl Alfonsín y dijo que fue derrocado por "un golpe de Estado financiero". En cambio a Menem le adjudicó haber "rematado las empresas del Estado, duplicado la deuda externa, y haber aumentado la desocupación y el hambre".

Como prólogo a una estruendosa ovación, el camionero convocó a un paro junto a la CTA para 9 de este mes —tal como lo anticipó ayer Clarín— y auguró que ese día "no se va a mover ni una hoja" (para la misma fecha, también llamó a la huelga la CGT oficial). Fue antes de que se quedara sin micrófono por un corte de luz de dos minutos y muchos empezaran a corear insultos contra Fernando de la Rúa.

Un alto dirigente de los disidentes se preocupó en aclarar ante Clarín: "Cuando Moyano habló de formar un frente social de resistencia, no quiso decir que vamos a juntar a la Biblia con el calefón".

 

Volver

Hosted by www.Geocities.ws

1