La Iglesia pidió a la delegación
del FMI un “alivio para la deuda”

La reunión fue solicitada por los funcionarios del Fondo Monetario. Los recibió la Comisión Ejecutiva del Episcopado con Karlic a la cabeza. Los obispos transmitieron su preocupación por el volumen de la deuda externa Argentina y la eliminación de subsidios y aranceles.

La delegación del FMI con Teresa Ter Minassian a la cabeza solicitó una reunión con los obispos. La Conferencia Episcopal no tardó en aceptarla y los recibió ayer mismo en el palacio de la calle Suipacha.

Por Washington Uranga

La escena tuvo lugar ayer por la tarde. De un lado Teresa Ter Minassian y Tomás Raichmann rodeados de otros cuatro miembros de la delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI) que visita el país. Sentados frente a ellos en la misma mesa no había ni funcionarios del Ministerio de Economía, ni banqueros, ni empresarios. Los interlocutores eran cuatro obispos miembros de la Comisión Ejecutiva del Episcopado, con el arzobispo Estanislao Karlic a la cabeza. El escenario: uno de los salones de la vieja casona de la calle Suipacha en el centro de Buenos Aires. Allí los funcionarios del FMI escucharon de boca de los obispos la “preocupación” eclesiástica por el monto de la deuda externa Argentina que implica para el país “el pago de 25 millones de dólares diarios en concepto de intereses” y una solicitud expresa para que “se logre un alivio del peso de la deuda externa”. 
Durante la reunión, los obispos Karlic, Jorge Bergoglio, Eduardo Mirás y Guillermo Rodríguez Melgarejo desplegaron sus argumentos en favor de una reducción de la deuda externa, posición que cuenta además con el respaldo del Vaticano. Pidieron también a los representantes del FMI que “en la medida que les sea posible, propicien inversiones que brinden oportunidades de trabajo y la eliminación de subsidios a los productos primarios por parte de las naciones más desarrolladas”. La semana anterior, cuando los obispos se reunieron con Fernando de la Rúa, el Presidente les había pedido de manera expresa que hicieran todo lo que estuviese a su alcance para lograr las rebajas de aranceles y subsidios por parte de los países desarrollados.
A lo largo del diálogo, que duró más de dos horas, los miembros del Episcopado se apoyaron en palabras del papa Juan Pablo II para criticar el sistema. “No se puede aceptar resignadamente una globalización que se funde en criterios económicos, ni aceptar la fatalidad de mecanismos ciegos”, dijeron los obispos parafraseando al Papa. Y a continuación exigieron poner “en primer lugar la dignidad de cada hombre y mujer, expresada en el efectivo derecho al trabajo remunerado con justicia”.
Una alta fuente episcopal confió a Página/12 que los representantes del FMI escucharon con atención el planteo de los obispos y “mostraron sensibilidad frente a los problemas sociales”. Tras la reunión, la Conferencia Episcopal emitió un comunicado en el que dejó constancia de que los funcionarios del Fondo “manifestaron la voluntad de elevar estas inquietudes a las autoridades del FMI para favorecer una cultura de la solidaridad que permita a los pueblos volver a tener esperanza”.
La reunión fue solicitada por la delegación del Fondo Monetario Internacional y aceptada inmediatamente por los obispos, quienes decidieron que su representación estaría al más alto nivel: la Comisión Ejecutiva. Con esta determinación los obispos evitaron trasladar el tema al cardenal Raúl Primatesta, presidente de Pastoral Social, el mismo que la semana pasada autorizó “a título personal” a su secretario, Guillermo García Caliendo, a participar del acto contra el FMI organizado por la CGT de Hugo Moyano. La intervención de García Caliendo como orador en el acto de la CGT terminó con una desautorización pública del Episcopado que “deploró” el hecho.
Con la reunión de ayer la conducción del Episcopado encabezada por Karlic generó un nuevo gesto dentro de una estrategia político-eclesial destinada a, por una parte, insistir en la denuncia de las causas de la “enorme inequidad social” y, por otra, a dialogar con todos los sectores sociales a fin de propiciar alternativas para la crisis social. Respecto de la deuda externa la acción del Episcopado argentino está en coincidencia con el reclamo vaticano de reducción de la deuda y con una acción conjunta que se está gestando en distintas conferencias episcopales de América latina para pedir que un tribunal internacional revise la legitimidad de la deuda externa contraída por estos países.

La delegación del FMI con Teresa Ter Minassian a la cabeza solicitó visitar las villas de emergencia del conourbano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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INVITAN A LA FUNCIONARIA A VISITAR VILLAS MISERIA 
Teresita, vení al conurbano

 

Por Fernando Almirón 

Los intendentes de La Matanza, Alberto Balestrini, y de Hurlingham, Juan José Alvarez, intentaron ayer sin éxito invitar a la jefa del Departamento del Fondo Monetario Internacional para el Hemisferio Occidental, Teresa Ter Minassian, a dar un paseo por los barrios pobres del conurbano. Los jefes comunales llevaron la invitación hasta el Hotel Hilton, en Puerto Madero, pero se les frustró la insólita idea cuando no encontraron a ningún integrante de la delegación del organismo internacional a quien proponerle la recorrida. Fue un día de desencuentros para los intendentes que –junto al platense Julio Alak– conducen el armado político de una nueva corriente justicialista a la que todavía le están buscando nombre. “Pero sabemos que no tiene como líder a ninguno de los posibles precandidatos presidenciales del PJ”, aclaró una fuente cercana a los jefes comunales. 
El primer desencuentro: Balestrini quería mostrarle a los enviados del organismo internacional las consecuencias de las recetas económicas que impulsan para la Argentina. El intendente de La Matanza –que declaró a su distrito en emergencia social y ocupacional– envió el lunes por la noche un fax a los representantes de la misión que se ocupará de auditar las cuentas fiscales anticipándoles que al día siguiente, por ayer, le llevaría en mano una invitación dirigida a Ter Minassian para que recorra los barrios más castigados por las sucesivas crisis económicas. 
Pero nadie lo esperó en el Hotel Hilton. Balestrini, quien concurrió acompañado por su par de Hurlingham, no encontró a quién entregarle el convite, que en realidad se trataba de una carta que proponía “establecer un plazo prudente para que el presidente Fernando de la Rúa tome las medidas que ayuden a sacar adelante el país”. 
“No hay ninguna animosidad contra usted ni preconceptos contra lo que representa. Sólo queremos que vea cara a cara el rostro de una miseria que se puede y debemos entre todos evitar”, decía en otro párrafo la misiva. 
El segundo desencuentro fue con Carlos Ruckauf, quien suspendió “por lluvia” una visita al municipio de Alvarez prevista para ayer por la tarde. El grupo de intendentes apareció este fin de semana apoyando la precandidatura presidencial para el 2003 del gobernador. El propio Ruckauf se encargó de difundir la versión. “Les agradezco el apoyo a los intendentes, pero creo que de candidaturas hay que hablar recién el año próximo”, declaró el mandatario. 
Sin embargo dos operadores de los intendentes bonaerenses aseguran que su propuesta no incluye por el momento apoyar ninguna candidatura en particular. No pueden dejar de mostrar simpatía por las aspiraciones del gobernador, pero tampoco quieren aparecer como una estructura creada con ese fin. 
El tercer desencuentro de los intendentes fue con Gustavo Béliz. Después de alentar –empujados por el platense Alak– la incorporación del líder de Nueva Dirigencia al grupo con el objeto de articular una proyección del mismo sobre la Capital Federal, decidieron dar marcha atrás con la idea: los peronistas consideraron que no podían oponerse a las políticas del FMI sentados en la misma mesa con un aliado de Domingo Cavallo, defensor de las recetas del organismo. 

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