MALDOROR
Y ahora cómo puedo decirme que estoy
solo
con una ciega impotencia,
en un llorar maldito,
abrazar a los sueños que me han abandonado.
Decírmelo
en un lenguaje caníbal,
perder mis dos ojos por un hueso en vilo,
lanzarme a un mar que ahogó mis voces.
No,
no hay truco, sinceramente;
pero a plena tarde
llegará el casi humano,
llegará el siempre olvido.
(octubre de 2003)
ASÍ
Con lo que ya no queda
te esperará mi llanto,
recuerdo.
Como
amor embrutecido
de tierra desenraizada,
como amor de nunca,
sin amor:
dolido.
(noviembre de 2003)
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( poemas surrealistas)
turno de cólera
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en
la mugre de los vientos deshabitados hay puertas
en la razón triple del grito hay puertas
en los escarabajos que no sueñan y que ni piden luz ahora
sí:
puertas-puertas
en la calavera que muge y pisa
puertas en el descanso de las babas apocalípticas
puertas para los revólveres que apuntas demoniacos
incansablemente
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(a
José Luis da Silva)
incansablemente
pasando de suicidio a flor
de ceniza al corazón selvático del sueño
incansablemente
entre espinos luchar
gastando las palabras
los duendes íntimos
desde el fondo de la noche
donde navega la sangre tripulante de los gritos
incansablemente
contra la necedad de vómitos
contra la máscara a tiros en la realidad
o el precipicio con silbidos de mordiscos
cuánto pájaro derribado a elegía estrangulada
cuánto sin ver
porque los días son
más zarpas y más nervadura de sombra vana
incansablemente
siente ese pulso amor durante la desolación del miedo
siéntelo por fin hueco de luz
La
esperanza
la esperanza llena de telarañas
la esperanza golpeada
como un dominado dolor
la esperanza engarzada de miedo
para el fin de los propósitos
por
este campo de esperanza
no descampa un cielo lloviendo cactos
no descansa el odio si lo tuvieras que medir con lágrimas
no desciende la luz si la tuvieras que escupir con sangre
la
esperanza ya contagiada de orín y de musgo estático
la esperanza buscada enfrente de Machu Picchu
al fuego
horrible ante el poder del tiempo disparado
horrible al hacer balance de las clasificaciones de Dios
horrible por no tener más que el secreto de mis ojos segados
para desmentir
para encrespar el gallo enfermo en lo supérfluo
para tumbar la sangre
ay horrible ave rapaz el cielo
horrible crecer y descrecer hacia abajo
como un sueño con el último instinto del mundo
Tira
tira
la derrota con sus alfileres
tira la ausencia de la sangre
tira
el dios incurable
tira el negocio de los fantasmas
tira
el río que no se pierde
tira el hielo contra el muro
tira
el suspiro que no brinca
tira a lomo del viento el vacío
tira
la palabra intoxicada de olvido
tira la estela malherida del mar
no
tires el basta sobrado
la indecible nube
no
tires la onda del pájaro
no suplantes el niño plural
no
tires el sabor de la música en el corazón
no tires el llanto mendigo de sueños
no tires el diamante cósmico en medio del hueso
ni el hueso en medio del milagro
no
tires la mirada desnuda de beso en beso
Cementerio
salvaje
desenterremos
las cuevas del olvido
con la meditación interminable:
el sueño invertido al sueño
más muy demencialmente
cuasi rayos de placidez
inconmensurable corral de plata y oro
traicionemos
al guardián de la hoz
como bilis helada
provocando un peludo techo ingobernable
así
sondeando las carreteras endiabladas
y comidas de polvo
mientras empuja la luna por un filo de tigre
colguemos
la ironía desde el rabo
y estrujémosla también
débiles comerciantes de ángeles
en el cáncer vivo que abre un rostro desencantado
donde detrás lagrimea la luz
esa noche invisible
extraña con víboras rectas
que anclan sus colmillos
en el pecho total del lobohombre
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