Cultura Basura - Cloaca Pseudo Intelectual - No apta para cerebros calmos ni sofisticados

LA FIESTA DEL PATRIARCA

Por Daniel Hidalgo. Valparaíso

Sí, Bush ganó la reelección. Nada nuevo. Nada sorprendente. Debo reconocer ante todo que fui uno de los muchos ingenuos que creyó que el imperio Bush se venía en picada, sin embargo algunos datos entregados referidos a las elecciones –aquellos números estadísticos que sirven para aumentar los egos victoriosos y hacer menos patéticas las derrotas– me dejaron algo inquieto. No deberían importarme mucho las elecciones en los Estados Unidos, pero no es así, me preocupa demasiado. Bueno, no tanto. ¿En realidad Bush contaba con ese tremendo apoyo popular? Sabía de las muchas posibilidades de la victoria de George W. Bush, pero sí me sorprende aquella cantidad de votos. Pienso que se debe principalmente a lo que Bush significa para el pueblo norteamericano: los valores, la moral cristiana, la seguridad nacional, familiar y mundial. Principios que conllevan la guerra y la homofobia, por supuesto. Porque es sabido que en las elecciones no se disputó la hegemonía entre Demócratas y Republicanos. Más bien se debatió la permanencia de Bush en la presidencia.
El caso de Bush es algo particular: es un hijo de un presidente, pero más bien representa al político-cercano-a-la-gente, que bromea en las entrevistas, que juega golf, que se toma largas vacaciones antes de asumir su cargo, que comete enormes errores en cuanto al lenguaje (me refiero a los denominados bushismos, frases al bronce que muchas veces carecen de sentido o de intelectualidad), vale decir entonces, que pese a toda la dinastía política que carga a sus espaldas, Bush puede ser cualquier idiota norteamericano. Situación bastante reconocida acá en Chile donde contamos con el ejemplo del candidato a la presidencia Joaquín Lavín, quien dice preocuparse de los verdaderos problemass de la gente y no deja de ser un payaso televisivo que esconde su pasado.
Pienso en aquellos que lucharon con todo su ímpetu por destronar al presidente. Pienso –y como decimos los chilenos– en cómo debe pesarles la cola que arrastran. Primero, Michael Moore y su documental Fahrenheit 9/11 que aprovechó su divertida y panfletaria (pero funcional) cinta para llevarse la Palma de Oro y el premio Fipresci en el Festival de Cannes y para dejar a Bush como un verdadero imbécil a los ojos del mundo. Luego, la gira (y disco incluído) Rock Against Bush, en la que participaron Sum 41 entre otros. Están también los mexicanos Molotov, conocidos internacionalmente por su rechazo al presidente reelecto. El caso de A Perfect Circle, quienes habían dedicado su último disco a difundir su idea anti-bélica, es decir anti-Bush.
A la memoria de los caídos.
El pueblo de Estados Unidos parece haber hecho oídos sordos a todos estos personajes, y a los millones que se lanzaron en protestas alrededor del mundo. Pero ahora que lo pienso no es tan incomprensible.
Bush es una suerte de general (o sherif) de la guerra contra el terrorismo, que en realidad, y es lo que más incentiva a los norteamericanos, es una venganza por los hechos cometidos el 11 de septiembre. No se cambia al general en medio del combate. Cosa aparte es la veracidad de esa guerra. Se debe aclarar que fueron precisamente los Bush quienes inventaron –como Unamuno inventó a Augusto Pérez– a Saddam Husayn y a Osama Bin Laden.
Es ahora cuando las aguas se vuelven turbias:
Los Bush tenían relaciones comerciales con los Bin Laden.
El Abuelo Bush sostuvo relaciones comerciales con Hitler.
Entonces debemos entender a la –petrolera– dinastía de los Bush como Abuelo Bush quien fue gobernador, al ex-presidente Papá Bush y al actual reelecto Junior Bush. Aquí es donde todo se me vuelve digno de los libros de nuestro insigne realismo mágico. Tema que podría ser tratado perfectamente por García Márquez.
Lo que estamos presenciando, entonces, podría llamarse la latinoamericanización de los Estados Unidos. Porque el imperio del norte está mostrando un comportamiento en cuanto a su administración nacional, perfectamente comparable con cualquier país tercermundista. Los Estados Unidos se están transformando en una república bananera, en donde su patriarca, quien pertenece a una dinastía de patriarcas, juega a su antojo con su pueblo, le hace creer su héroe, cuando en realidad es él quien ha conducido al país al más sublime de los caos. No me extrañaría que en cualquier momento las muchachas vírgenes norteamericanas volaran por los cielos.
Estados Unidos se encuentra envuelto en la temporalidad circular macondiana, en donde la fiebre del petróleo vuelve cada cierto tiempo, Vietnam vuelve cada cierto tiempo, Rambo, los sherifs, los cowboys, los liberales y conservadores.
Es así como quiero proclamar, junto con la victoria de Bush, la victoria de toda Latinoamérica sobre los Estados Unidos. ¡Hemos triunfado, compañeros! Estados Unidos se está volviendo uno de los nuestros. La situación política norteamericana ya no varía mucho de la venezolana, la peruana, argentina, o la chilena. Donde el conteo de los votos puede llegar a durar semanas y es susceptible a manipulaciones. Donde los presidentes sostienen relaciones con sus funcionarios, donde roban dinero del país constantemente y lo guardan en algún banco suizo. Adios a los Estados Unidos como imperio, bienvenidos los gringos latin spice.
He dicho.

 

 
 
 
   
   
   
   
   
   
   

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