Todos fuimos, somos o seguiremos siendo
jóvenes, algunos antes de lo común, otros después,
cosa que no es necesaria juzgar. Se siente durante ese perpetuo
y decidor momento un hecho bastante cierto y tangible: La fuerza
de la juventud a veces no nos deja pensar tranquilos o no nos
deja ver el abánico completo de posibilidades.
Yo soy jovén, o tal vez no. Una
vez un amigo me comentó que era una especie de veinteañero
cuarentón, a lo que le respondí que por suerte no
era un cuarentón veinteañero, principalmente porque
alli juega el patrón de la lucha (a nivel personal) del
querer no ser patético y el ser patético y no darse
cuenta. Es así como el concepto de veinteañero me
quedó dando vueltas.
Pensemos que a los 20 puedes ser cualquier
cosa: un niño, un vago, un pelmazo, en fin, cualquier cosa.
Con ese confronte me encontré con la tele antes de un viaje.
Veía un especial de Metallica por Mtv, el Mtv Icon, y asimilé
el hecho de que la multiplicidad de opciones hoy por hoy se engloba
dentro del mismo rango: el del lider, sus seguidores, sus detractores
y sus analistas.
Para que estamos con cuentos, si tuvieramos
la oportunidad impondríamos nuestros sueños e ideales
dentro de una nueva moralidad humana; las grandes instituciones
así lo han hecho.
Veía saltar al ritmo de guitarras
de grupos de moda a una serie de personas vestidas bastante parecidas
recocidos de estos dinosaurios y una idea me saltaba en la cabeza:
Esta es la representación de Mtv y lo que quiere entregar,
reconociendo en Mtv un ejemplo de mediatización. El hecho
que tanto niño lindo intentando robar cámara entre
la multitud en una especie de rito celestial a este nuevo barómetro
de lo estético reafirma la filosofía reivindicativa
de la exploración personal desarrollista basada en la entrega
para uno, desde uno con su consecuente respuesta en el otro (a
todos no les podemos caer bien...). Para algunos puede parecer
normal dentro de los ámbitos psicológicos, pero
si lo llevamos al cotidiano, bueno, ese es otro cuento.
Al menos lo miro así, esa juventud
Mtv, de la multiplicidad reaccionaria y sistémica (sin
juzgar si están bien o mal) no es otra cosa que un espejo
de la realidad funcional al diario vivir. Nos movemos dentro de
un contexto (por no llamarlo sistema) que nos entrega solo la
gama deseable de posibilidades, comemos de ella y nos movemos
en la masa hambrienta. Que los grupos de moda, por disimiles que
sean, representan lo mismo en el fondo. Nos dicen que la hememonización
de la imagen y la forma de entrega del mensaje nos llama a actuar
en bloques frente a intereses que ni siquiera elegimos, si no
que consumimos. Y cuando te das cuenta de eso no te revolucionas,
por el contrario, te reacomodas, te flexibilizas, "te vendes"
de una manera u otra. Si tu individualidad se reduce das espacio
al crecimiento de tendencias que el contexto (sistema) llena.
Pero si te expandes formas especies de poros en tu elasticidad,
por lo tanto tu misma subjetividad construye desde la práctica
y va creando nuevas formas.
Ya es tiempo de expandirnos, de lograr
meter lo que deseamos (aunque sea los más banal o utópico)
en nuestras vidas. Si crees que es tiempo de decidir, decide;
si no, prende la tele y sigue viendo Mtv. La decisión está
a un boton de distancia.