Ø
LENGUAJE
Muchos escritores y escritoras se han
preguntado qué es la vida cotidiana. En sus obras han procurado reflejar y
plasmar esos instantes que conforman
el instante mayor y han intentado
captar lo acostumbrado, lo trivial, de la vida diaria. Por esta razón, el mundo
literario –ficticio- que representan es un mundo
realista, en el que operan las mismas condiciones que en el mundo real. Es
el mundo de la realidad cotidiana, la que corresponde al diario vivir de la
gran mayoría de los seres humanos. De esta forma, hasta lo más trivial y
aparentemente insignificante puede convertirse en materia literaria. Piensa, si
no, en la oda de Pablo Neruda a una caja de té, o en cualquiera de de sus otras
odas, que pusieron de manifiesto que todo es susceptible de volverse poesía.
Neruda, con sus odas condujo la poesía a la sencillez, a la claridad, a un
lenguaje coloquial, de acercamiento a los seres, a los elementos, a las cosas
más modestas.
La literatura que representa mundos realistas
es, en muchas ocasiones, una suerte de crónica de lo rutinario. Vinculada o
referida estrechamente a la realidad, la
literatura realista aborda desde lo
cotidiano la realidad concreta. La realidad es observada y captada en todos sus
detalles, por lo que son frecuentes las descripciones de ambientes y personajes
y las reproducciones del habla coloquial. Para reflejar la vida diaria,
entonces, se describe y expresa no sólo lo grande, lo trascendente y lo
“divino”, sino también lo pequeño, lo trivial y lo “humano”. Por esto, para
aprehender y transmitir las imágenes y voces de lo real, la palabra literaria
se despoja de solemnidad. Lo doméstico y cotidiano se aborda desde un lenguaje
simple. La utilización del prosaísmo y del sencillismo se vuelve una forma
eficaz de poner de manifiesto la situación y condición del mundo real y, con
ello, se crea una literatura que reconcilia con las cosas inmediatas y llega a
un mayor número de receptores.
No debemos olvidar que, aunque se perciba un
acercamiento del habla coloquial en la escritura y una mirada que redescubre la
vida cotidiana, toda obra literaria implica una invención del autor o la
autora. Por más elementos que tome de la realidad, siempre estará
re-presentando un mundo, es decir, creando otro mundo, al que llamamos
ficticio.
Actividad: Lee atentamente el siguiente poema
de Mario Benedetti y luego contesta:
COTIDIANA 1
de otro instante que es la vida total del hombre
pero a su vez cuántos instantes no ha de tener
ese instante del instante mayor
cada hoja verde se mueve en el sol
como si perdurar fuera su inefable destino
cada gorrión avanza a saltos no previstos
cómo burlándose del tiempo y del espacio
cada hombre se abraza a alguna mujer
como si así aferrara la eternidad
en realidad todas estas pertinacias
son modestos exorcismos contra la muerte
batallas perdidas con ritmo de victoria
reos obstinados que se niegan
a notificarse de su injusta condena
vivientes que se hacen los distraídos
la vida cotidiana es también una suma de instantes
algo así como partículas de polvo
que seguirán cayendo en un abismo
y sin embargo cada instante
o sea cada partícula de polvo
es también un copioso universo
con crepúsculos y catedrales y campos de cultivo
y multitudes y cópulas y desembarcos
y borrachos y mártires y colinas
y vale la pena cualquier sacrificio
para que ese abrir y cerrar de ojos
abarque por fin el instante universo
con una mirada que no se avergüence
de su reveladora
efímera
insustituible
luz.
Instantes
(autor: Don Herold, adaptación: Borges)
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.
Toda literatura realista es
social. Pero la literatura social es la que tiene como principal interés la
denuncia de ciertos aspectos y se centra en problemas sociales. En la
literatura comprometida el autor tiene un compromiso político y eso se ve
reflejado en su obra. Denuncia una situación social injusta.
Literatura social en EE.UU: la generación perdida. Son novelistas americanos que
destacaron entre 1920-1940. Tienen en común el interés y la atención que
prestan a la problemática social. Se centraron en la sociedad norteamericana de
su época, y van a reflejar con dureza esos aspectos sociales, racismo...
Fueron grandes innovadores
técnicos de la novela, y cuidaron mucho el aspecto de la técnica y del estilo.
Autores:
*J. DOS PASSOS:
Manhattan Transfer.
*J. STEINBECK: Las uvas de la
ira.
*W. FAULKNER: Mientras agonizo.
*E. HEMINGWAY: Adiós a las armas.
*A. MILLER: La muerte de un
viajante.
Literatura social en
Autor:
*M. SHOLOJOV: El don apacible.
M. GORKI: La Madre
El teatro de Bertolt
Brech: es uno de los más importantes dramaturgos de
este siglo, además de un teórico del teatro. "El teatro épico". Él
pensaba que el teatro era un medio de hacer pensar a la gente. Sus obras son
fábulas, tienen moraleja, trata de dar una idea de una forma de actuar distinta
en la que hacen reflexionar al espectador. Denuncia la marginación... B.B. no quiere que los espectadores se impliquen en la obra
para que el espectador reflexione.
*El círculo de tiza caucasiano.
Después de la 2ª Guerra Mundial
es cuando se empieza a utilizar el término de literatura comprendida. Muchos
autores se comprometen con la realidad desde un punto de vista político social.
Autores:
*SARTRE: La Náusea
*G. ORWELL: 1984
*"LOS JÓVENES AIRADOS"
*EL NEORREALISMO ITALIANO: C.
PAVESSE, A. MORAVIA.
*JULIO CORTÁZAR: Rayuela
*ROBERTO ARLT: El Juguete Rabioso
*OSVALDO SORIANO: Triste,
Solitario y Final.
*RODOLFO WALSH: Operación
Masacre.
*MANUEL ROJAS: Hijo de Ladrón.
*NICOMEDES GUZMÁN: La Sangre y la
Esperanza.
POESÍA SOCIAL
*PABLO NERUDA: Canto General
*MARIO BENEDETTI: Inventario
*ROQUE DALTON: Taberna y otros
lugares.
*MIGUEL HERNÁNDEZ: Vientos del
Pueblo.
*NICOLÁS GUILLÉN: Sóngoro Cosongo y otros poemas.
*NAZIM HIKMET: Autobiografía.
*EDUARDO GALEANO: Las Venas
Abiertas de América Latina; Memorias del Fuego.
LENGUAJE
1. Descripción
DESCRIPCIÓN Y
CARACTERIZACIÓN
Para compartir informaciones y conocimientos,
es decir, para elaborar y transmitir un discurso expositivo, podemos recurrir a
distintas formas o estructuras discursivas. En la unidad anterior vimos la
narración. Pero existen, además, otros modos de referir o representar las
variadas objetividades y los diferentes aspectos de ellas que son materia de la
exposición. En esta oportunidad veremos dos más: la descripción y la caracterización.
Tal como sucede con la narración, la
descripción y la caracterización sólo excepcionalmente se presentan como
unidades autónomas de discurso. Es decir, por lo general aparecen en distintas
combinaciones e integradas en estructuras discursivas y textuales mayores. Por
ejemplo, en muchos diálogos, conversaciones, entrevistas, informes,
exposiciones, etc., hacemos uso de la descripción y de la caracterización para
referirnos a objetos y personas. Pero, ¿qué son exactamente la descripción y la
caracterización? Observa con atención los siguientes ejemplos:
“Bajo, de una estatura que traicionaban
apenas unos cuantos edificios de dos pisos, arrugado, polvoriento, el barrio
era como un perro viejo abandonado por el amo. Si las lluvias y las nieves de
aquellos años tuvieron para él azotes de inclemencia, el buen sol supo
resarcirlo en su desamparo con las profundas caricias de sus manos
afectuosamente calientes.” (La sangre y
1. La Descripción es la forma discursiva que se
refiere no sólo a los elementos y aspectos objetivos, sino que también a rasgos
o aspectos que los constituyen o identifican. Cuando describimos, entonces,
explicamos cómo es algo. Podemos describir, por ejemplo, objetos o espacios.
“Era un hombre joven, cenceño, oliváceo, con
los ojos encajados muy adentro en las cuencas sombrías. Un tic le atirantaba la
boca en una patética expresión de niño que fuera a llorar. Las manos, de largos
dedos duros de huesos, tenían gestos bruscos que trazaban el gesto inequívoco
de su nerviosidad.” (Dos hombres junto a
un muro, Marta Brunet).
2. La Caracterización es la forma discursiva que
refiere a personas, personajes, seres, figuras o entidades personalizadas en la
variedad de rasgos o aspectos que los identifican. Cuando caracterizamos,
entonces, explicamos cómo es alguien. Señalamos no sólo sus rasgos físicos,
sino también su comportamiento, su forma de hablar o de moverse, etc.
Tanto la descripción como la caracterización
pretenden dar cuenta de los detalles más característicos y relevantes de
aquello que es descrito o caracterizado. En otras palabras, ambas formas
discursivas suponen un proceso de observación selectiva, con el fin de captar
lo esencial y significativo de algo o alguien. Saber observar, es decir, mirar
con mucha detención y cuidado, es de gran importancia para poder describir y
caracterizar acertadamente.
Todas las comunidades lingüísticas tienen sus
usos especiales de la lengua, los que se han ido formando a través de su
historia, junto con sus costumbres y tradiciones. En general, esas formas de
expresión surgen en las conversaciones informales, en las que se descuida la
pronunciación generando dicciones incorrectas. También a veces se utilizan
palabras y frases que no pertenecen al castellano formal, pero que son de uso
popular, como por ejemplo la palabra “lesa”, o “chulo”, El nombre que recibe
este fenómeno es el de vulgarismo y
se da en tres planos distintos: fonético, morfológico y léxico. El uso de
vulgarismos es considerado informal y, valga la redundancia, vulgar.
Ejemplos:
a)
Descuido en el aspecto fonético: “querís” en
vez de “quieres”, “pa” en vez de “para”, “p’alante”
en vez de “para adelante”, “maire” en vez de “madre”.
b)
Mala interpretación en el nivel morfológico: “el calor” en vez de “el
calor”, “tanto hambre” en vez de “tanta hambre”, “sentistes”
en vez de “sentiste”.
c)
Invención e inclusión de léxico informal: “cogotero”,
“gil”, “huevón”.
Cuando se trata de incluir nuevas palabras al
vocabulario la posibilidad de sacarlas del mundo de la calle como sería el caso
de “brígido” o “jugosear”,
no es la única, pues también existe la opción de copiar usos lingüísticos de
alguna lengua extranjera. Ese es el caso de los préstamos como “heavy” o “cool”. Generalmente los préstamos se toman de la cultura
dominante en el mundo. Hoy, Estados Unidos es el país dominante desde el punto
de vista político y económico, y es así como en un afán de imitación tenemos
nuestro vocabulario invadido de préstamos: “hacer un paper”, “andar en scooter”, “guardar las cosas en el locker”, etc.
Tanto el vulgarismo
como el préstamo son
considerados realizaciones no estándar de nuestra lengua y, por eso, cuando las
personas se encuentran en un contexto de mayor formalidad tienden a eliminarlas
de su discurso. Sin embargo, el hablante a veces ignora cómo son esas palabras
en la lengua formal y se equivoca en su esfuerzo por corregirse. A este
fenómeno se le conoce con el nombre de ultracorrección.
Por ejemplo, las palabras “cansado” y “enredo” coexisten con formas que
suprimen la <d>, “cansao” y “enreo”.
Ejemplos: “Bilbado” por Bilbao; “Eleodoro” por Heliodoro; “Espúreo”
por Espurio.
Nuestra lengua tiene ciertas expresiones
fijas que son propias del castellano de Chile y no corresponden a la lengua
estándar. Su significado se ha establecido por convención y en conjunto se les
conoce como modismos. Ejemplos de
ellos serían algunas formas lingüísticas como “no estoy ni ahí” o “altiro”.
La permanente vitalidad y permanencia de los
modismos dentro de la lengua cotidiana se da porque el hablante los considera
más expresivos que la expresión formal y estandarizada que correspondería en su
lugar. Algunos modismos tienen la capacidad de ocultar vergüenzas o males
sociales, pues constituyen construcciones lingüísticas complejas que dan un
rodeo y evitan decir derechamente lo que denotan. Estos son los eufemismos, tales como “estar en el
cielo”, “ir a la otra vida”, “dejó de existir”, “dar a luz”, “ir al baño”,
“recibir el sobre azul”.
Con frecuencia el eufemismo sustituye no
sólo situaciones molestas o tabúes, como
“morir” , “echar del trabajo a alguien” o “tener
relaciones sexuales”, sino que puede ser bastante menos inocente al asumir un
rol social que cubre o “soluciona” ciertos problemas de conflicto, como por
ejemplo en vez de “inválido”, “discapacitado”, en vez de “ciego”, “no vidente”,
en vez de “tortura”, “apremio ilegítimo”. A veces el eufemismo sirve de
“ennoblecimiento” profesional: en vez de “azafata”, “auxiliar de vuelo”, y así,
muchos otros.
Algunas veces se prefiere el uso de
eufemismos para lograr ser “políticamente correcto”¿Creen
que se puede cambiar una situación social por el uso de un eufemismo?
Consideren las siguientes expresiones: “afroamericano”,
“economía social de mercado”, “campo de concentración”, “bajas”.
a) ¿Les parece que el eufemismo
cambia la sensación del verdadero significado de lo dicho?
b) Consideren el poder que tiene
nombrar de una manera distinta aquello que con su nombre original tiene otra
connotación.
c) Observen esta lista de palabras
y discutan si es preferible el eufemismo y por qué. Decidan en el grupo cuándo
es mejor decir las cosas “por su nombre” y cuándo es mejor utilizar un
eufemismo.
En la literatura es frecuente encontrar que
los autores y autoras se hayan preocupado de que sus personajes hablen de
acuerdo a la comunidad a la cual pertenecen, pues la lengua es el pilar
fundamental que integra y caracteriza una cultura. Según esta afirmación: ¿qué
pueden decir de la cultura chilena?
La teleserie es un género televisivo y, como tal, es un género audiovisual cuyo soporte escrito es
el guión. Como en las producciones cinematográficas, en las telenovelas se
desarrolla un argumento narrativo que tiene como eje un conflicto presentado en
sus aspectos dramáticos. En general, las teleseries son de carácter
melodramático, de tono marcadamente sentimental, de duración limitada –terminan
cuando el conflicto central se resuelve- y transmitidas en episodios seriados
por televisión. Sus temáticas suelen ser referentes a la vida cotidiana y, por
lo mismo, los telespectadores pueden identificarse con personajes, situaciones,
espacios, formas de habla, de vestir, etc.
En sus orígenes, las
telenovelas presentaban personajes estereotipados y conflictos esencialmente de
tipo amoroso. Con el tiempo, se fueron sumando el suspenso, el misterio, la
acción, el humor y los conflictos familiares. En los últimos años, el género
teleserie ha vivido una significativa renovación, sobre todo en países como
Brasil y Chile. La temática se ha diversificado y los personajes ya no
responden exclusivamente a estereotipos, pues ahora se trata de seres humanos
más complejos en los que se explora su mundo interior. Aún más: en nuestro
país, en muchas de las últimas teleseries se han explotado ecos o resonancias
literarias. Tal es el caso, por ejemplo, de la teleserie
La
guerra de las teleseries
Las teleseries ocupan horas
y horas de programación en los canales de televisión. Junto a las producciones
nacionales, están las telenovelas mexicanas, argentinas, colombianas,
brasileñas, venezolanas, etc. En el caso particular de nuestro país, el mercado
de las teleseries se ha transformado en una verdadera industria dentro de la
televisión, que mueve millones de pesos.
Las teleseries mantienen en tensión a un número importante de la
población y generan grandes expectativas antes de sus estrenos, al punto de que
incluso se habla de la famosa “guerra de las teleseries”. No se puede
desconocer, por tanto, el impacto e influencia de las teleseries en la
población.