Ø
LENGUAJE
1.
Narraciones que nos comunican
1.
Narraciones que nos comunican
La narración es la forma
discursiva que refiere a hechos o situaciones que acontecen o se desarrollan en
una secuencia. Está presente en diferentes situaciones de comunicación; es un
componente importante de conversaciones, cartas, chistes, entrevistas y de
intercambio comunicativos habituales entre las personas. Cada vez que queremos
contar experiencias, anécdotas, chascarros, hechos y situaciones que acontecen
o han acontecido, que nos suceden o han sucedido, recurrimos a la narración.
También se encuentra la narración en distintas expresiones de la tradición oral
y la cultura popular: relatos míticos, leyendas, cuentos folclóricos, poesías,
poemas épicos, romances, payas e, incluso, en letras de canciones.
La narración puede ser oral o
escrita. En el primer caso, se
aprecia una mayor espontaneidad y una mayor libertad en el uso del lenguaje. En
el caso de la narración escrita, en cambio, se cuidan al máximo todos los
detalles de la historia que se relata. Pero no por eso es de menor importancia
la narración oral. En la antigüedad, por ejemplo, el relato oral, la poesía,
las tradiciones y las leyes no escritas, se transmitían de generación en
generación como una herencia que conllevaba la suma de los hábitos, intenciones
y formas de vida de los diferentes grupos humanos. A través de la narrativa
oral se enseñaban los mitos sobre la creación del mundo y del hombre, sobre la
historia del grupo social al que se pertenecía, sobre los viajes, las técnicas
y el calendario agrícola, etc. Por esta razón, la narrativa oral constituye una
parte muy importante del patrimonio de la humanidad, como forma transmisora de
cultura.
De cualquier forma, es importante tener presente que narrar no es un
hecho intrascendente. Al hacerlo se evoca otro mundo y se hace que participen
de él el narrador y los oyentes o lectores. En este sentido, cuando un cuento
es relatado –leído o escuchado- el narrador puede emplear media hora, una hora
o dos en contarlo. Sin embargo, durante ese tiempo objetivo, para el oyente y
para el lector ha quedado en suspenso la incredulidad –la historia es verosímil
y, por lo tanto, es posible- y, con ello, los lazos con el tiempo y con el
espacio del momento real de vida quedan igualmente suspendidos.
Actividad: Lee atentamente el texto y luego determina el tipo de
narración.
El país de las
flores
Era un inmenso campamento al aire libre.
De las galeras de los magos brotaban lechugas
cantoras y ajíes luminosos, y por todas partes había gente ofreciendo sueños en
canje. Había quien quería cambiar un sueño de viajes por un sueño de amores, y
había quien ofrecía un sueño para reír en trueque por u n sueño para llorar un
llanto bien gustoso.
Un señor andaba por ahí buscando los pedacitos de un
sueño, desbaratado por culpa de alguien que se lo había llevado por delante: el
señor iba recogiendo los pedacitos y los pegaba y con ellos hacía un estandarte
de colores.
El aguatero de los sueños llevaba agua a quienes
sentían sed mientras dormían. Llevaba el agua a la espalda, en una vasija, y la
brindaba en altas copas.
Sobre una torre había una mujer, de túnica blanca,
peinándose la cabellera, que le llegaba a los pies. El peine desprendía sueños,
con todos sus personajes: los sueños salían del pelo y se iban al aire.
Eduardo Galeano. El libro de los abrazos.Montevideo: Rosgal, 1994.
El narrador es el encargado de contar o narrar los acontecimientos en una obra literaria. El narrador es una entidad dentro de la historia, diferente del autor (persona física) que la crea.
Clasificación
Se pueden clasificar los tipos de narrador según criterios muy diversos, por ejemplo de acuerdo a su posición respecto a lo narrado (si se ubican dentro o fuera de la historia) o a su punto de vista.
Según su posición
respecto a lo narrado
Donde homo significa igual y diégesis historia. Dentro de esta categoría nos encontramos con:
Donde hetero implica diferente. Esta categoría abarca dos tipos de narradores:
Además de esta clasificación existe el análisis de la focalización del texto narrativo, la que nos dice quién es el que ve o percibe lo que se narra; es decir el modo concreto que asume el narrador para que la audiencia perciba de una determinada forma lo que se narra. La focalización también es llamada perspectiva o punto de vista de la narración.
El narrador de cualquier obra tiene ciertas características y limitaciones que definen cómo el autor puede narrar la historia. Como tal, el narrador ve la historia dependiendo del lugar que ocupe en el mundo que se narra, es decir, según su punto de vista. Según este criterio, los diferentes tipos de narrador pueden clasificarse en tres grandes grupos, según la narración se dé en primera, segunda o tercera persona (las más comunes son la primera y la tercera; la segunda persona rara vez puede encontrarse en una narración).
En el caso del narrador en primera persona, el narrador es un personaje dentro de la historia (homodiegético): actúa, juzga y tiene opiniones sobre los hechos y los personajes que aparecen. En este caso el narrador sólo tiene y aporta información basado en su propia visión de los eventos.
Este narrador es el que más obviamente se diferencia del propio autor: es un personaje en la obra, que tiene necesariamente que cumplir con todas las normas de ser un personaje, incluso cuando esté cumpliendo tareas de narrador. Para que tenga conocimiento de algo, por lo tanto, es necesario que lo experimente con sus propios sentidos, o que algún otro personaje se lo cuente. Puede contar sus propios pensamientos y opiniones, pero no los de los demás personajes, a no ser que éstos se lo cuenten.
El narrador en primera persona puede ser el propio protagonista de la historia (como Gulliver en Los viajes de Gulliver), alguien muy cercano a él y que conoce sus pensamientos y acciones (como el Dr. Watson en Sherlock Holmes) o algún personaje marginal que tenga poco que ver con los hechos que se narran.
Es un tipo de narración que se da con muy poca frecuencia ya que, aunque teóricamente posible, no funciona demasiado bien. Es más común en ficción interactiva y en libros del tipo escoge tu propia aventura. Cuando se hace bien, el lector se imagina a sí mismo dentro de la acción.
El narrador en tercera persona se encuentra (en la mayoría de los casos) fuera de la historia, por lo que es un narrador heterodiegético. En este caso, las características del narrador heterodiegético en tercera persona son las siguientes:
Sin embargo, pueden distinguirse tres tipos de narrador en tercera persona, según el conocimiento que tienen del mundo creado por el autor.
Conoce más que el protagonista acerca de la historia. Además de las características comunes de los narradores en tercera persona, por lo tanto, el narrador omnisciente está caracterizado por un conocimiento total de todos los hechos pasados y presentes (incluso futuros en algunos casos), además de los pensamientos de todos los personajes. Este tipo de narrador ofrece al lector una panorámica a vista de pájaro de la historia que narra.
El narrador omnisciente puede manifestarse también en anticipaciones (ofrece un avance de hechos que se narrarán más tarde) o presentaciones de la biografía de un personaje cuando entra en acción.
Conoce lo mismo que el protagonista acerca de la historia. El argumento se centra en un protagonista, y cubre únicamente aquello en lo que el personaje está involucrado. Pero el protagonista no es el narrador; éste último no tiene forma física dentro ni fuera de la historia. Es conocedor de los pensamientos, sentimientos y recuerdos del protagonista, pero no de los otros personajes.
Este tipo de narrador es similar al narrador en primera persona, pero presenta algunas informaciones de maneras que resultarían imposibles en una narración en primera persona: este narrador puede, por ejemplo, presentar detalles conocidos, pero no reconocidos, por el protagonista (que le hayan pasado desapercibidos, por ejemplo). Puede hacer observaciones que el protagonista nunca haría acerca de sí mismo, como el color de sus ojos o sus defectos personales. Estas observaciones hechas en primera persona (acerca de uno mismo) serían altamente dudosas, pero al venir dadas en tercera persona ganan en credibilidad.
El narrador deficiente conoce menos que el protagonista acerca de la historia. Registra únicamente lo que puede ser visto y oído, sin penetrar en la mente de ninguno de los personajes. Por esta razón este tipo de narrador puede recibir también el nombre de narrador objetivo, porque no incluye ninguna subjetividad en su narración (ni suya propia ni de ningún personaje).
Este narrador, por lo tanto, es un mero testigo de los hechos que acontecen en la narración, y es el más utilizado en la narración periodística.
El enfoque narrativo múltiple o la perspectiva múltiple se da cuando dos o más personajes se refieren a los mismos hechos, pero desde distintos puntos de vista, interpretándolo de distinta manera, combinando varios de los tipos de narración vistos hasta ahora.
Según Genette
Estos términos pueden confundirse con los utilizados por Genette en su
clasificación de los niveles dentro de una narración.
Según Genette, existen 4 tipologías narrativas:
1.- Narrador extradiegético-heterodiegético (hetero:
diferente; diéresis:historia): Modelo de narración en tercera persona
omnisciente. El narrador está fuera de la historia y explica los hechos en los
que no participa. Es el narrador típico de la novela realista. Por ejemplo:
Hijo de Ladrón.
2.- Narrador extradiético-homodiegético (homo: igual;
diéresis: historia): Narrador en primera persona (por ejemplo en el Lazarillo
de Tormes). Sigue estando fuera de la historia en el sentido de que no tiene
otra narración por encima (extradiegético) y cuenta cosas que le han pasado
(homodigético).
3.- Narrador introdiegético-heterodiegético: el
narrador es un personaje que cuenta hechos en los que no participa (por ejemplo
un cuenta cuentos).
4.- Narrador introdiegético-homodiegético: narrador
interno que cuenta hechos en los que sí participa. Por ejemplo El Diario de Ana
Frank.
El discurso literario es una situación comunicativa ficticia en la
cual en emisor (ficticio) comunica un mundo (ficticio) a un destinatario o
receptor (ficticio).
La literatura puede representar diferentes tipos de mundos, algunos
muy parecidos a nuestra existencia cotidiana y otros muy distintos, muy
distanciados del lector o lectora real tanto temporal y espacialmente como
desde el punto de vista de la naturaleza, la cultura, etc. En este sentido, al
leer ciertas obras literarias podemos experimentar una sensación de extrañeza,
confusión y desconcierto. Esto porque el mundo representado nos resulta algo
insólito e inhabitual. Es el caso, por ejemplo, del mundo fantástico, mundo en el que, operando la lógica realista del
sentido común, se introducen en forma repentina e inexplicable elementos de
orden sobrenatural.
En todo relato fantástico nos
encontramos con algún acontecimiento insólito aparentemente sobrenatural. El
hecho insólito y sobrenatural en apariencia supone una ruptura de las leyes que
gobiernan la razón y el mundo objetivo. Es decir, se trata de sucesos insólitos
que cuestionan los diversos códigos de lo real y que producen, en lectoras y
lectores y en los propios personajes, un sentimiento de inquietante
incertidumbre.
Según Tzvetan Todorov, gran
estudioso de la literatura fantástica, lo fantástico se caracteriza “por una
percepción ambigua de acontecimientos insólitos, aparentemente sobrenaturales.
Enfrentados a estos hechos, el narrador, los personajes y el lector implícitos
son capaces de discernir si representan una ruptura de las leyes del mundo
objetivo o si tales sucesos pueden explicarse mediante la razón. Optar por la
primera alternativa ubicaría a la obra en un género vecino: el género
maravilloso; optar por la segunda, en el género extraño. Sólo la indecisión, la
vacilación, la inserta en lo fantástico…”.
Según Jorge Luis Borges,
las narraciones fantásticas –tan viejas como el miedo- aparecen en la
literatura desde la más remota antigüedad. Pero es en el siglo XIX, con el
apogeo de la novela gótica, cuando la literatura fantástica, como género, se
manifiesta plenamente. En la literatura de habla hispana contemporánea, los
argentinos Jorge Luis Borges y Julio Cortázar son los más grandes
representantes del género. Hoy en día, la popularidad de lo fantástico es
manifiesta, incluso, a través de todos los medios de comunicación,
especialmente en series de televisión y producciones cinematográficas.
En la literatura fantástica, lo imposible, lo extraordinario e inusual
irrumpe en el mundo real y lo sobrenatural se instala en el seno de la
realidad. Por esta razón, son frecuentes los asuntos y motivos relacionados con
la vida de ultratumba, lo diabólico, personajes excepcionales, vampirismo,
viajes por el tiempo, metamorfosis, fantasmas, etc.
Las obras literarias pueden presentar mundos en los que ocurren
fenómenos que escapan a las leyes espacio-temporales a las que están sujetos la
naturaleza y el ser humano. Es el caso, por ejemplo, de la literatura
fantástica que, a la vez que hace referencia a la realidad cotidiana, introduce
acontecimientos insólitos que cuestionan la lógica del sentido común realista.
Pero existen, también, otros tipos de mundos. Entre ellos, se destaca el mundo maravilloso, en el que los
prodigios y maravillas son fenómenos cotidianos, ingredientes naturales de la
realidad.
Los relatos maravillosos nos instalan de lleno en el mundo de lo
sobrenatural y nos llevan a admitir lo sobrenatural como si fuera lo natural.
En otras palabras, el mundo maravilloso
es el mundo de lo sobrenatural aceptado. Sin ninguna referencia a la
realidad cotidiana, el mundo de lo maravilloso sugiere la existencia de lo
sobrenatural. Por esta razón, en el caso de lo maravilloso –y a diferencia de
lo fantástico-, los elementos sobrenaturales no provocan ninguna reacción
particular ni en los personajes, ni en el lector implícito. La característica
de lo maravilloso no es una actitud hacia los acontecimientos relatados sino la
naturaleza misma de esos acontecimientos. Como representan una ruptura de las
leyes del mundo objetivo, es necesario admitir nuevas leyes de la naturaleza
mediante las cuales el fenómeno puede ser explicado.
Un claro ejemplo lo constituyen los cuentos de hadas, en los que
existe el encuentro y la intercomunicación entre seres humanos, seres
sobrenaturales (dioses, demonios, genios, hadas) y el reino animal. Pensemos,
por ejemplo, en la historia de Blancanieves,
En conclusión, podemos afirmar que en los mundos maravillosos nos
encontramos con los ámbitos mágicos por los que transcurre la vida del ser
humano. Por esta razón, en el espacio que cada narración instaura confluyen
mundos diversos y paralelos, cuya presencia suspende la sucesión lineal de la
realidad y nos permite penetrar en territorios inusitados, donde habitan los
más extraordinarios seres.
Actividad
Lee con atención los cuentos:
1. “Continuidad de los Parques”, de Julio Cortázar (Final del Juego)
2. “
Luego, determina:
a) Características que lo convierten en un
relato fantástico o maravilloso de cada uno.
b) Vocabulario que enriquece tu comprensión
lectora. (10 palabras).
|
Continuidad de los parques |
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La casa de Asterión |
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|
Los discursos expositivos pueden ser de infinidad de tipos, pues no
hay una regla que obligue a que las cosas sean dichas de una cierta manera
establecida, sin embargo, existe una exigencia obligatoria: el discurso debe
ser coherente en sí mismo.
Para lograr un texto coherente se necesita cumplir con tres
requisitos, los que son previamente planificados por el emisor de acuerdo a la
finalidad que persigue, el tema que va a tratar y las características de la
persona que va a recibir el mensaje.
Un lector identificará un texto como coherente gracias a los factores
de cohesión, que corresponden a las
marcas textuales que hacen realidad concreta los requisitos mencionados para
lograr la coherencia. Los “factores de cohesión” comprenden los conectores
textuales (“sin embargo”, “por lo tanto”, etc.), conjunciones (“y”, “o”),
sustituciones (“este”, “ese”, “el primero”), etc.
Datos para elaborar un discurso expositivo:
1. Identificar y definir claramente el tema que
engloba el discurso.
2. Hacer un punteo previo de las ideas que se
van a tratar.
3. Jerarquizar y ordenar el orden en que se
presentan las ideas.
4. Advertir si entre los puntos a tratar existe
alguno que se aparte del tema principal y, en consecuencia, descartarlo del
discurso.
5. Hacerse la siguiente pregunta: ¿Quién o
quiénes van a ser los receptores de mi discurso?, ¿qué esperan recibir de mi texto?
Escoger el lenguaje adecuado para ese fin.
6. Por último, una vez escrito e impreso, volver
a leer el texto con espíritu crítico y corregir los errores que se puedan haber
cometido, tanto léxicos como gramaticales o de concordancia. Este paso es muy
importante, pues no importa lo bien que creamos haber hecho nuestro trabajo,
cuando lo volvamos a leer siempre encontraremos algún error.
Dentro de las conversaciones de cada día, constantemente somos
testigos o protagonistas de malentendidos y bromas causadas por el uso equívoco
de algunas palabras. Esto sucede porque a veces una palabra, o una expresión,
pueden tener más de un significado, o bien, tiene un uso corriente y se le
imputa en un texto determinado uno que no es el usual. Un ejemplo de una
expresión equívoca sería la oración “el perro de Juan”, de la que puede
entenderse que “Juan tiene un perro”, o bien, que “Juan tiene mal carácter”.
Este fenómeno se identifica con el nombre de polisemia y es uno de los factores responsables de la presencia de
la ambigüedad en un texto.
La literatura de los mil
significados
El fenómeno de la ambigüedad, que constantemente ocurre en el habla
cotidiana, es utilizado y aprovechado dentro de la literatura, pues los autores
y autoras de todos los tiempos saben que el arte del lenguaje consiste en usar
la lengua con el máximo de sus posibilidades. La polisemia es un recurso literario que permite a una expresión, o un
texto, tener distintos niveles de significación. Lee el siguiente ejemplo,
proveniente de una carta literaria del autor francés Albert Camus:
22 de noviembre
Es normal dar un poco de su vida para no perderla del todo. Seis o
siete horas por día para no morir de hambre. Y luego todo es provecho para
quien quiera disfrutar.
En Albert Camus, Carnets, I,
Madrid, Alianza Editorial, 1985.
1.
El Cine
2.
Características del lenguaje cinematográfico
4.
Clásicos de todos los tiempos
1. El cine
Es un medio de comunicación social o mass media que se basa en una secuencia
de imágenes que producen la sensación de movimiento. Por esta característica,
se le considera como el arte de las imágenes en movimiento. Se complementa con
el lenguaje verbal y no verbal, además de la música y efectos sonoros. El cine
es también, según su importancia e influencia social, un medio de expresión
plástica (utiliza recursos dramáticos, escénicos y fotográficos), una
manifestación artística (utiliza recursos de la pintura, arquitectura, música,
literatura, escultura), un espectáculo (para entretener) y una gran industria
(desarrolla y produce por intereses económicos y comerciales).
2. Características del lenguaje cinematográfico
El lenguaje cinematográfico es esencialmente
icónico, es decir, utiliza la imagen visual, complementada con el elemento
sonoro. Su importancia no reside en su capacidad de representar o imitar la
realidad, sino de recrearla a través de su propio lenguaje. En esta recreación,
juegan un papel muy importante los aspectos técnicos que le dan vida.
En relación con la imagen, podemos destacar los
siguientes aspectos, considerando el encuadre, angulación y movimiento.
Encuadre. Corresponde al espacio
transversal o parte del mundo visual captado y seleccionado por la cámara.
Cuando el espacio captado es longitudinal, se llama campo y lo que queda fuera,
contracampo.
La imagen cinematográfica también está compuesta por
lo que se conoce como escala o la superficie que ocupa la figura humana u
objeto en la pantalla. La escala que se considera como estándar es la humana,
es decir, la que corresponde al tamaño del hombre.
Según la mayor o menor superficie que ocupe el
objeto o figura humana, se distinguen los distintos planos.
a) Primer plano. La imagen
presenta el rostro del personaje y parte de los hombros y pecho.
b) Plano detalle. En la imagen
se destaca una parte del rostro humano u objeto, que tendrá una importancia en
el futuro.
·
Planos medios: tienen una función netamente narrativa.
a) Plano americano o de tres
cuartos. La figura humana aparece hasta las rodillas.
b) Plano medio. En la imagen,
los personajes aparecen cortados a nivel de la cintura y pecho.
·
Planos lejanos: son fundamentalmente descriptivos al mostrar el
espacio en que se desarrolla la acción.
a) Plano de conjunto. En la
imagen se pueden apreciar más de cerca de los personajes, distinguiendo sus
rasgos.
b) Plano entero. Se puede
apreciar que la parte superior e inferior de la pantalla coincide con el nivel
de la cabeza y de los pies de los personajes.
c) Plano general. En la
imagen destaca el ambiente o escenario. La figura humana se presenta muy
pequeña.
La
angulación.
Es el ángulo de toma o punto de vista de la cámara en relación con el personaje
u objeto que se capta o filma. Según los distintos puntos de vista, existen
cuatro tipos de ángulos de toma:
a) Normal: la cámara está al
mismo nivel de los ojos de los personajes o nivel del objeto.
b) Picado: la cámara se
ubica por encima de la figura humana y objeto para contemplarlos desde arriba y
empequeñecerlos.
c) Contrapicado: la cámara
se ubica por debajo de la figura humana y objeto para captarlos desde una
posición inferior y, a la vez, agrandarlos y alargarlos.
d) Inclinado: la cámara se
sitúa en una posición de derecha o izquierda de la línea vertical de la
pantalla. Se utiliza para acentuar el dramatismo y expresar desequilibrio o dar
más dinamismo.
Movimiento.
Son los
distintos desplazamientos que realiza la cámara en relación con el personaje u
objeto, por ejemplo:
a) Panorámico: la cámara
gira sobre su eje, sin desplazarse, captando todo el espacio. Existe la
panorámica vertical (cuando la cámara gira de abajo hacia arriba), horizontal
(cuando la cámara gira de izquierda a derecha) y descriptiva (cuando explora un
ambiente o espacio).
b) Travelling; la cámara se
desplaza a través de rieles que le permiten cambiar los distintos planos sin
interrumpirlos. Por ejemplo, en el travelling hacia adelante, la cámara se
desplaza de un plano de conjunto hasta un plano que encuadre a un personaje u
objeto. En el travelling hacia atrás, por el contrario, la cámara se mueve de
un plano cercano hasta alcanzar un plano de conjunto. Por último, en el
travelling lateral, la cámara se desplaza en forma paralela al lugar en que se
desarrolla la acción.
Los distintos géneros cinematográficos se pueden
clasificar en dos tipos. Los primeros, de carácter general, como literario,
dramático, histórico, filosófico, aventuras, erótico, espectacular. Los
segundos, de carácter específico, como policíaco, de ciencia-ficción, terror,
musical, western, comedia, documental.
CIEN AÑOS DEL CINE
4. CLÁSICOS
DE TODOS LOS TIEMPOS
Porque tratan de todos los temas, representan a
diferentes épocas, estilos y movimientos, las siguientes bien pueden ser los
títulos más representativos de lo que sucedió en el cine en el siglo XX.
CHILE
EL HÚSAR DE LA MUERTE, Pedro
Sienna, 1925
VALPARAÍSO MI AMOR, Aldo
Francia, 1972.
FICHA TÉCNICA
TÍTULO ORIGINAL: CASABLANCA
NACIONALIDAD: ESTADOS UNIDOS
AÑO DE PRODUCCIÓN: 1942
GÉNERO: DRAMA
DIRECCIÓN: MICHAEL CURTIZ
GUIÓN: Julius J. Epstein, Howard Koch, Philip G. Epstein, Joan Alison y Murray
Burnett
SINOPSIS: