Ø
LENGUAJE
1.
Cuento
2.
Épica
3.
Mitología
1. Cuento
¿Quién, alguna vez, no ha contado un cuento o una anécdota? ¿Quién no
ha compartido y escuchado una narración? Todos, en alguna oportunidad, hemos
relatado sucesos e historias procurando motivar la atención y despertar el
interés de quienes nos oyen. Como una forma de entretención, los seres humanos
narramos acontecimientos, relatamos sucesos vividos o imaginados. Para esto,
adoptamos distancia ante lo narrado con el fin de dar fe de la veracidad de los
hechos (narración objetiva), o nos involucramos en lo relatado y expresamos
nuestro sentir (narración subjetiva). Por ejemplo, cuando relatamos a un amigo
o amiga lo que hicimos el fin de semana estamos utilizando la lengua en su
realización narrativa; queremos transmitir una sucesión de hechos –o qué
hicimos el sábado y el domingo-, encadenamos esas acciones y manifestamos
nuestra subjetividad.
El origen de los cuentos
Contar acontecimientos y hechos novedosos y atractivos es una
actividad muy apreciada y valorada a lo largo del tiempo. Desde la antigüedad
se han contado historias; y los relatos conviven con la humanidad, como
testimonio de su vivir, pensar y sentir. Y es que el gusto por la narración de
sucesos y acontecimientos ha existido desde tiempos arcaicos y, por esto mismo,
muchos hombres y mujeres han escrito cuentos y narraciones literarias que
seducen por igual a grandes y chicos. Pero, ¿dónde podemos encontrar el origen
de los cuentos? Para buscar una respuesta a ello, lee con atención las siguientes
palabras del escritor peruano Mario Vargas Llosa, pronunciadas con motivo de la
recepción del Premio Cervantes, en el año 1995:
La tentación de lo imposible
(discurso) Mario Vargas Llosa
Hombres y mujeres no están contentos con las vidas que viven, que se
hallan siempre por debajo de sus anhelos y, como no se resignan a renunciar a
esas vidas que no tienen, las viven en sueños; es decir, en los cuentos que se
cuentan. La literatura es una rama de ese árbol opulento: la ficción. Ese
quehacer, inventarse y contarse historias para soportar mejor la historia que
se vive, es antiquísimo como el lenguaje y sin duda se practicó desde que las
primeras manifestaciones de una comunicación inteligente sustituyeron a los
gruñidos y brincos del antropoide en la caverna primitiva. Allí debieron
escucharse, junto al fuego, las primeras ficciones, en la misma actitud
reverencial con que, a lo largo de los milenios y a lo ancho de todas las
geografías, las escucharían los niños de boca de las abuelas, las tribus convocadas
en los claros del bosque por habladores y chamanes, los vecinos en las plazas
de las aldeas cantadas por los cómicos de la lengua, y los poderosos en los
salones de las cortes y palacios
recitadas por los troveros. Con la escritura, la ficción pasó al libro,
que fijó lo que hasta entonces era un universo perecible de la oralidad. La
literatura estabilizó, dio permanencia a los mitos y prototipos cuajados en la
ficción: gracias a ella, de un modo misterioso, esa vida alternativa, creada
para llenar el abismo entre la realidad y los deseos sobre el cual se columpia
la criatura humana, obtuvo derecho de ciudad y los fantasmas de la imaginación
pasaron a formar parte de lo vivido, a ser, en palabras de Balzac, la historia
privada de las naciones.
En ABC, Madrid, 25 de abril
de 1995.
Como puedes ver, el cuento constituye una de las formas primitivas de
la expresión literaria transmitida por tradición oral. Se encuentra en casi
todas las culturas conocidas, en las que aparece vinculado, estrechamente, a los
mitos y leyendas. Y es que, aunque en la actualidad solemos identificar la
literatura con el conjunto de obras escritas, existe todo un gran patrimonio de
literatura oral. Esta tradición oral es la que, a su vez, sirvió en gran medida
de base a la tradición escrita. Piensa, por ejemplo, en todos los cuentos
populares que fueron recogidos y fijados en la escritura por autores tan
importantes como Charles Perrault, H.C. Andersen y los hermanos Grima.
La historia de los cuentos
Actividad: Scherazade elevó con su astucia la categoría del
cuentacuentos, hasta el extremo de convertirlo en alguien lo suficientemente
importante como para encadenar mil y una noches que concluirían en la
absolución de una sentencia de muerte. ¿Sabes quién es Scherazade? Investiga
acerca de la importancia de Las mil y una
noches en la historia de la literatura.
Resumen: El carácter de un texto literario no depende única y
exclusivamente de su forma, sino de lo que cuenta y cómo lo cuenta. Así, cuando
hablamos de lo narrativo o lo poético en los testos literarios, nos referimos
más bien a su interior, no a su forma externa. En otras palabras, se alude a la
función del lenguaje que predomine:
Función referencial texto narrativo
Función
expresiva texto
lírico
Función
apelativa texto
dramático
2. Épica
El Cantar de los nibelungos:
¿poesía o prosa?
El Cantar de los nibelungos
es un conjunto de poemas narrativos en verso que se enmarcan dentro del
subgénero de la épica. En ellos se
narran acciones de héroes que representan los ideales de una clase guerrera y
aristocrática y de toda una sociedad que asocia a dichos héroes con sus
orígenes y destino como pueblo. Son obras en las que predomina la función
referencial, pues se relatan hazañas, historias heroicas, hechos
extraordinarios. Por lo que se cuenta y cómo se cuenta, los cantares de gesta
son de carácter narrativo; pero, por su forma o disposición, se configuran como
poemas.
Compuestos durante
3. Mitología
Las sirenas: figuras
mitológicas en cuentos modernos
Existen distintos seres mitológicos que aparecen nombrados en la
literatura actual, incluso, muchos de los mitos griegos nos sirven para
interpretar y comprender el mundo moderno, como es el caso del mito de Edipo. A
continuación se presenta una breve definición que hace el argentino Jorge Luis
Borges de los seres mitológicos que nosotros conocemos con el nombre de
sirenas. Léela con atención y luego lee el cuento de Braulio Arenas “En el océano de nadie”,
fijándote en la nueva versión o papel que viven estas figuras en el mundo
moderno que el cuento retrata.
A lo largo del tiempo, las Sirenas cambian de forma. Su primer
historiador, el rapsoda del duodécimo libro de
En Jorge Luis Borges con Margarita Guerrero, El Libro de los seres imaginarios, Madrid, Alianza Editorial, 1998.
3. Conectores
En nuestra vida diaria, muchas veces no somos del todo conscientes de
lo que decimos y del modo en que comunicamos nuestros mensajes. Es fundamental,
entonces, desarrollar la capacidad de comunicar con la mayor conciencia y
precisión posibles el tipo de relación que, como hablantes, establecemos con el
contenido de nuestro discurso. Si solamente queremos exponer un hecho, debemos
dejar de lado las propias impresiones y asumir una actitud objetiva respecto de
lo que decimos. Por el contrario, si deseamos proyectar nuestra interioridad,
deberemos, a partir de la propia valoración, manifestar la impresión personal y
adoptar una actitud subjetiva. Existen dos modalidades
discursivas, es decir, dos actitudes posibles de asumir respecto de lo que
se dice: modalidad lógica
(relacionada con los valores de verdad de la información) y modalidad apreciativa o subjetiva
(vinculada con juicios de valor y expresión de sentimientos). Por ejemplo, no
es lo mismo decir:


En todo texto o discurso es fundamental distinguir la exposición de
hechos y situaciones de la manifestación de opinión y de sentimientos, es
decir, identificar las afirmaciones objetivas de las expresiones de
subjetividad. Esto es parte de la actividad crítica de interpretar lo escuchado
o leído, captando lo que hay detrás del mensaje; sólo así es posible formarse
un juicio sobre la situación comunicativa en la que se está inmerso y sobre los
contenidos emitidos.
3. Conectores
Las oraciones de un texto entablan relaciones, dialogan entre sí. Por eso,
para organizar los textos, es necesario utilizar algunas palabras que den
sentido y coherencia a la información. Estas palabras que sirven para enlazar
unas oraciones con otras y señalan qué relaciones se establecen, se denominan conectores.
Existen muchísimos conectores que expresan diferentes tipos de relaciones:
de oposición, de causa-consecuencia, de tiempo, etc. Según la relación que
quiera establecerse entre las oraciones ligadas, se optará por uno u otro
conector. Utilizarlos adecuadamente es de gran importancia para la corrección y
comprensión de un texto. Podemos encontrar, entonces, diversos tipos de conectores,
entre los que se destacan los siguientes:
Nos informamos y opinamos
En los periódicos encontramos diferentes géneros periodísticos que
responden a unas determinadas actitudes y fines y que comportan un estilo y
unos modos de escritura específicos. En este sentido, según el rasgo de
objetividad y subjetividad y de acuerdo al objetivo que se persiga, se pueden
distinguir dos géneros:
Género informativo
Se centra en el relato objetivo de unos hechos que se pueden documentar y explicar.
Está formado principalmente por:
¿Quién? El
(la) protagonista de la noticia.
¿Qué? El
suceso.
¿Cuándo? El
tiempo.
¿Dónde? El
lugar del hecho.
¿Cómo? Las
circunstancias.
¿Por qué? La
causa.
Género de opinión
Se caracteriza por la entrega de opiniones y comentarios sobre los hechos
informados; así, el lector o la lectora, enterado ya de lo que ocurre en el
mundo gracias a la información, encuentra en la opinión del periódico una ayuda
para saber enjuiciar lo ocurrido, valorarlo adecuadamente y sacar sus propias
conclusiones al respecto. Está formado principalmente por:
Actividad: Escoge un periódico y busca un ejemplo para cada uno de los
textos informativos y de opinión que te presentamos. Reconoce en ellos sus
características y justifica tu elección.
El diario y sus partes:
Saber escuchar y saber
hablar: el éxito de la conversación
La conversación es el intercambio verbal entre dos o más interlocutores. Es
una actividad de interacción social, con una estructura propia e independiente.
Cuando son dos los interlocutores que intercambian información, se denomina
conversación dialógica o discurso dialógico.
Conversar y dialogar supone poner en práctica dos destrezas fundamentales:
la comprensión oral-auditiva y la expresión oral, es decir, saber escuchar y
saber hablar. A su vez, implica ser capaz de ceder la palabra al otro y
alternar los turnos de habla. De otro modo, la conversación no podría
progresar. Si no se produce el cambio de un locutor a otro, no puede tener
lugar una conversación. Sólo así se produce el diálogo y cada interlocutor
aporta al intercambio de información.
Tres datos importantes para
conversar
Los interlocutores, por medio de una serie de marcas conversacionales,
señalan la conclusión de su mensaje. El cambio de turno puede manifestarse de
diferentes maneras: cediendo explícitamente la palabra a alguien, indicando que
se desea un comentario al respecto de la propia enunciación ya concluida,
interrumpiendo un enunciado del interlocutor, etc.
Los interlocutores, conscientes de los fines y de la dirección de la
conversación, realizan aportaciones comunicativas dirigidas siempre a cumplir
las metas que se han planteado. Deben respetar cuatro máximas:
a) Máxima de cantidad: que el discurso emitido contenga la información
necesaria.
b) Máxima de calidad: no decir lo que se crea que es falso ni hablar de lo
que no se tenga pruebas.
c) Máxima de modalidad: ser claro, sin ambigüedades, breve y ordenado en la
intervención comunicativa.
d) Máxima de relación: lo comunicado debe ser pertinente y relevante.
Para llevar a buen término una conversación es importante que cada uno de
los participantes actúe con un afán de estricta informatividad y sinceridad,
manifieste educación y buenos modales y sea pertinente y relevante en sus
comentarios. También deben guiarse por una serie de máximas:
a) Tacto: atenuar la expresión de ideas que
supongan una pérdida para el receptor y, por ello, potenciar el uso de
expresiones que indiquen beneficios para dicho interlocutor.
b) Generosidad: disminuir el uso de
expresiones que resalten el beneficio que uno mismo puede recibir.
c) Aprobación o reducción de las expresiones
críticas hacia el receptor.
d) Modestia o reducción de las alabanzas
hacia uno mismo.
e) Pacto o avenencia, que atenúa las ideas de
discrepancia.
f)
Solidaridad:
expresiones que resalten la solidaridad frente al poder que da un estatus
superior.