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NOTAS DEL Presidente
Gonzalo – Escrito en 1999. Escritos desde la Prisión. SOBRE
MAÑANA Y EL FUTURO. SOY OPTIMISTA "Sobre mañana y el
futuro. Soy optimista, la ideología, la propia experiencia y principalmente
la lucha, pienso, nos hace así y más cuanto mayor
posibilidad hemos tenido de aprenderlo del pueblo. El derrotero y perspectiva
de la humanidad da base al optimismo, baste recordar que en cada período
histórico subsiguiente una nueva clase más avanzada asume la conducción y
objetivos superiores, evidentemente plasmados a través de intensa lucha de
clases, en cuyos momentos decisivos la crítica de las armas, enarbola la
palabra por exigencia inexorable del desarrollo. Malgrado
insoslayables reveses, derrotas y hasta retrocesos, e inevitable extremado
esfuerzo como cruento alumbramiento que demanda la conquista de lo nuevo a
las masas que asumen hacer su destino con sus propias manos, pues jamás viene
del cielo. Miles de años avalan incontrastablemente lo dicho." "Obvio, el
problema no es la ciencia. biogenética, cibernética,
robótica, electrónica, materiales nuevos, comunicaciones, informática, etc.,
y otras ramas científicas o tecnológicas que pronto ocuparán coloridas
páginas pueden aportar inmensamente a las necesidades de toda la humanidad.
Pero no lo hacen porque están aherrojadas, son parte de las fuerzas
productivas (de las cuales los hombres son los principales e igualmente
esclavizados), están sometidas a la propiedad privada que esteriliza, niega
su potencial como similarmente con la desocupación ahoga la fuerza viva que
produce condenando al hambre a quienes sólo tienen brazos y mente para ganar
el pan y abrirse camino en la vida. No es pues, como afirma Berry, cuestión de esperar de la ciencia la liberación
del hombre; es éste quien liberará a aquella, y es claro que esteriliza a la
ciencia y le impide servir a la humanidad; más la ciencia, alto producto de
los hombres; tampoco puede ser impedidos de desarrollar." "Por otro lado,
la comprensión de la sociedad a llegado a científica y comprobada. Miles de
años se dijo todo pasado fue mejor: primero edad de oro, luego de plata,
después de cobre y lamentaron vivir en decaída edad de hierro; evidente
dominio de invocadas divinidades y hombres-dioses, y casi nula comprensión
del mundo social. Más, según las sociedades se desarrollaron y el
conocimiento de pueblos e historia se acrecentaba, el pasado no fue ya lo
brillante, el futuro devino la perspectiva en que los hombres esperaban
construir un mundo mejor con sus manos. El género humano había tomado
conciencia de la necesidad de asumir la conducción de su destino y no esperar
fluyera de los dioses, el progreso comenzó a cuajar como rumbo; pero el
conocimiento social era escaso y superficial preponderando la especulación.
En el largo discurrir de siglos reiteradas veces las utopías campearon; así
los de comienzos de la época moderna expresaron agudas críticas al presente
oscuro y esbozos de buenos deseos en sociedades imaginarias. Y si bien la
burguesía avanzó en su "contrato social" y "el hombre nace
bueno y la sociedad lo corrompe", obviamente le escapó la esencia del
problema; y su orden sometido a la demoledora acusación de los socialistas
utópicos, quienes no obstante sus 'geniales atisbos' hubieron de deslizarse
en el camino de las utopías sin que ello mengüe sus méritos..." "A nuestro
entender es plenamente válido que la comprensión de los sucesos mundiales
demandan partir del análisis de la relación imperialismo-naciones oprimidas,
amén, claro está, de las implícitas contradicciones entre potencias,
resaltando naturalmente la condición estadounidense de potencia hegemónica
única. Por ello hemos vuelto al estudio, una vez más, de "El
imperialismo fase superior del capitalismo", "El imperialismo y la
escisión del socialismo" y "El imperialismo norteamericano es un
tigre de papel"; textos tan luminosos como científicos y quizás hoy más
útiles que ayer, pese a lo pregonado en contrario. En ellos nuestra
atención se centró en párrafos cuya trascripción, discúlpenos, no
resistimos...de los dos textos leninistas una cuestión sustantiva nos parece
la siguiente: 'ENTRELAZAMIENTO' ES SOCIALIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN'. En el
numeral X, del primero a la letra dice: "los términos
más usuales que los economistas burgueses emplean al describir el capitalismo
moderno son los de 'entrelazamiento', 'ausencia de aislamiento', etc." Consideramos que a la
luz de estas posiciones: 'entrelazamiento' es socialización, equivalente hoy
a 'globalización' es mayor socialización de la producción; la explotación y
opresión del imperialismo son innecesarias para los pueblos del mundo; y se
debe seguir combatiendo la hegemonía imperialista de EEUU hasta el fin. A la
luz de estas posiciones es posible, a nuestro juicio, una correcta
comprensión de la lucha de clases internacional. Y a ello apuntamos, o
pretendemos, en un trabajo que bajo el título "¡Y EL VIEJO TOPO SIGUE
HOZANDO!" Venimos preparando. Pensamos, además,
similares e iguales criterios podrían considerarse para un estudio sobre el
imperialismo y la actual situación mundial, cuyos temas específicos pudieran
ser: I. BASES ECONÓMICAS. Globalización Crisis económicas Potencias económicas:
EEUU, Japón, Alemania, Francia, China. Bloques económicos:
NAFTA, Unión Europea, APEC. II. HECHOS SALTANTES DE POLÍTICA
INTERNACIONAL. ...hasta 1995. Últimos años del
siglo" "Y ¿qué derivar de
lo dicho hasta aquí? Concretamente, nos parece: uno, la globalización no es
sino la mayor socialización de la producción que el mundo vive; implica más
profunda y expansiva explotación y opresión de las naciones y pueblos por el
imperialismo, principalmente en beneficio del norteamericano. Dos, la mayor
socialización de la producción que somete cada vez a más de cientos de
millones de personas al mismo proceso explotador, sigue madurando la realidad
objetiva que incrementará su clamor por la transformación del orden
imperante. Tres, el imperialismo norteamericano no es sólo el gendarme sino,
principalmente y de nuevo,... el enemigo de los pueblos del mundo." "Mención
especial exige 'Memorial del convento' de Saramago.
Y vayan estas opiniones aún sólo sea simple digresión. Esta magnífica novela
discurre en la primer mitad del siglo XVIII cuando Portugal, opulento imperio
marítimo, iniciador de la expansión del dominio occidental sobre África, Asia
y América, cayó bajo el control del comercio inglés y obviamente sometida a
su hegemonía; mientras el pueblo lusitano pugnaba contra el yugo de la
monarquía absolutista de los Braganza, cuyo rey
Juan V, a quien pinta Saramago, encabezaba la
sofocante feudalidad que trituraba millones de campesinos... además, este
canto novelado al pueblo y a sus hijos empeñados en abrir camino está
hermosamente escrito, en un estilo que trasuntando el sabor añejo de la época
descrita es evidentemente un magistral estilo logrado de la novela
contemporánea. Y concluyo esta digresión: es una de las mejores novelas que
he leído; sus personajes, Baltasar y principalmente Blimunda
son los que no se olvidan." "Y si hubiera
necesidad de saber que siento, quizá los versos de Javier Sologuren
que transcribo lo expresen, quitando términos como 'ciega'." AL CANTO DE LAS OLAS La rumorosa desazón
del agua abriéndose en
blanquísimas heridas lígame a los
recuerdos que derivan de un tiempo que
hasta entonces reclamaba muy perentoriamente
maravillas y una vez más descúbrole en la cima de la hervorosa
desazón del agua para ingresar
despierto entre sus voces que efusivas y
frescas me despliega los vivos años de
esperanza ciega y la correspondencia
de fervores Y de líquidas lenguas
insaciables prontos al sueño a la memoria al aire. E imagínate que pienso leyendo
estos igualmente estos hermosos versos del mismo autor: AÚN VIVOS Tantos años han
pasado un trago amargo que
aún nos quema y huellas que son
medallas de tantos cascos y lágrimas y lágrimas que
brotaron sin la proverbial dificultad de las
piedras pero acaso también el
gozo no ardió en nosotros y remontó veloz su palabra de fuego
giratoria tantos años una rápida rúbrica henos aquí firmando." "Vislumbro la
preocupación y hasta desconciertos derivados de la situación del mundo
actual, sobretodo de su perspectiva. Muy comprensible en un siglo tan
trascendente, turbulento como complejo, de cambios extraordinarios,
sorprendentes e incluso tan inesperados que a veces no atinamos a ver sus
causas. Situación agravada por la inseguridad creciente del mundo, la novedad
de procesos en ciernes, cuestionamiento a rajatabla de todo lo anterior en
nombre de lo reciente, negación de las ideologías principalmente del
marxismo, desenfreno de la agresión imperialista... que se acentúan en estos
años finiseculares obnubilando la mente y hasta haciendo perder la
perspectiva. Pienso sin embargo, que el optimismo es indispensable para poder
ver con claridad el mundo real, conocer sus leyes y servir a transformarlo; y
el optimismo se asienta, por ende a nuestro alcance, en la firme toma de
posición por los intereses de la mayoría del pueblo" "... Cómo ver la
nueva ola y su perspectiva?" Parto de, sólo
conforme se desarrolle podrá conocerse y la conoceremos en cuanto
participemos en ella, y haciéndolo sabremos cómo actuar y qué hacer. Sin
embargo, considero, ya muchas cuestiones pueden verse y, dentro de mis
limitaciones, algo podría decir acerca de tres puntos. Uno, el imperialismo
desenvuelve la globalización que expande su dominio explotador y opresivo en
beneficio de EEUU principalmente, agudizando en consecuencia contradicciones
antiimperialistas y más aún frente a la superpotencia hegemónica única. Pero,
y es fundamental, la globalización implica en esencia la mayor socialización
de la producción, madurando así la necesidad de transformar la sociedad. Y la
globalización ha generado su primera gran crisis económica mundial desde
1997, que aún no cesa, golpeando principalmente el sudeste asiático, Rusia y
América Latina; esta crisis es ejemplo de otras más graves que el futuro
vivirá. Dos, el mundo
registra una desocupación creciente como nunca antes, obvio producto de la
globalización y del neoliberalismo que asola el orbe. Estas cifras son
sumamente expresivas en quince años de 1979 a 1994, la desocupación en el
Grupo de los Siete, pasó de 13 a 24 millones de desocupados. En 1995 la
desocupación en el mundo alcanzó a 120 millones de persona; de ellos 35 en
los grandes países industrializados, y de éstos 18 millones en Europa; más,
destaquemos, el 71% del total de desocupados se da en las naciones oprimidas.
Y resaltemos la situación de dos potencias económicas europeas: Francia en
enero de 1998 registró 3'800,000 desocupados, esto es el 13% de su PEA, más
en junio del mismo año alcanzó 4 millones en desocupación. Alemania tampoco
se rezaga: febrero de 1998 las cifras sin precedentes desde la II Guerra
Mundial de 4'800,000 desocupados, un 12.6% de su PEA, pero con tendencia a
los 5 millones. Más, resáltese, la desocupación y las siete plagas que la
globalización desata sobre la clase y el pueblo engendra respuesta: la lucha
de París en diciembre de 1995 es la más profunda de los últimos 30 años, a
decir de Le' monde; y Francia ha demostrado el 98 grandes luchas de obreros y
trabajadores contra la desocupación, por salarios, reducción de jornada,
derechos sociales, servicios de salud; así como luchas estudiantiles por la
educación y, a mi entender verdaderos combates de jóvenes contra la represión
policial que ante asesinato de sus compañeros de lucha, con apoyo de sus
padres, incendiaron decenas de automóviles en diversas ciudades
principalmente en Estrasburgo al finalizar los años 1997 y 1998. En Alemania,
de lo poco que sabemos, grandes luchas obreras se libraron asimismo el 98
como no se veían en años y, subrayamos, con olla común de sopa de col pues,
decían, es la comida de quienes trabajan ya que para más no alcanzan los
salarios miserables. Merecería considerar si estas luchas son económicas o
políticas, más parecen lo segundo al enarbolar reivindicaciones generales,
necesidades comunes, no de un grupo. En fin estas luchas, y debe haber
similares en otras partes tal, por ejemplo, las de los mineros y ferroviarios
en Rusia y nuevamente la de los
mineros en Rumania, demandan esmerada atención; y vale señalar, la huelga
sigue siendo escuela forjadora de la clase. Similarmente importante son los
cambios de opinión, según Le' monde Diplomatique
encuestas sobre "hoy la lucha de clases es cuestión del pasado.
Empleadores y asalariados debe arreglárselas como socios" y "es
justo hablar de lucha de clases. Empleados y empleadores tienen en el fondo
intereses totalmente incompatibles" arrojó los
siguiente resultados entre ciudadanos de Alemania Federal en 1980: 58%
optó por la primera y 25% por la segunda, pero en 1997 los resultados se
invirtieron: 41% y 44%. Más en la ex República Democrática Alemana, también
el 97, los resultados fueron: 58% partidarios de la lucha de clases y sólo
20% opuestos a ella. Estos cambios de opinión pública bien merecen reflexionarse. Tres, la agresión
imperialista sobretodo norteamericana se descarga desenfrenada sobre las
naciones oprimidas. Y si bien, la rebatiña por el dominio mundial sigue
librándose principalmente a través de la economía, imponiendo a rajatabla
globalización y neoliberalismo mediante el Fondo Monetario Internacional, el
Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, más aún al reventar la
crisis como la crisis de la deuda del 82, la de México del 94 y la actual
iniciada el 97 en el sudeste asiático, lo demuestran, y nuestra América
Latina es evidente prueba de los siniestros resultados que sobre el pueblo
recaen con tal política. No es menos cierto que el imperialismo ahoga el
espíritu nacional, trafica con el nacionalismo, atiza, promueve o deforma contiendas
bélicas, y obviamente apunta siempre contra la liberación nacional; las
complejas situaciones del Cáucaso, África del Sur y
Central y los Balcanes ejemplifican lo dicho. Más aún, y es central, el
imperialismo bajo bastón de mando norteamericano desata agresiones o libra
contiendas entre potencias arrasando naciones oprimidas y perpetrando el
genocidio de sus pueblos, mientras que pregona con dichos y hechos la
caducidad de la soberanía nacional, la integridad territorial y el derecho a
la autodeterminación, y más que nada, claro está el derecho de los pueblos a
transformar el mundo haciendo la revolución. En la década del 90 la guerra
del Golfo que pretendió sojuzgar Irak sin lograrlo, la desmembración de
Yugoslavia sin conseguir doblegar a Serbia ni desaparecer totalmente la
Federación Yugoslava, el genocidio en Ruanda y Burundi dentro de la contienda
franco-norteamericana por el dominio de África cuya continuación es la lucha
de Zaire y, hoy, la brutal y genocida agresión contra Yugoslavia y medularmente
contra Serbia, para citar algunas, demuestra palmariamente lo aquí dicho. Y
destaquemos simplemente: el ataque aéreo de la OTAN conducida por EEUU es un
estruendoso fracaso, pues no consiguió arrodillar a Yugoslavia (Serbia) en
pocos días como planeó; el escalonamiento de la agresión imperialista maquina
la extensión de la guerra a los Balcanes arriesgando una larga guerra
regional en la propia Europa y un ámbito tradicionalmente tan conflictivo
cuan riesgoso; las contradicciones de la OTAN
se acrecentarán, especialmente las divergencias de Francia y
endurecerán las posiciones china y rusa demandando terminar la agresión,
complicando más a Rusia de pasar a ataques terrestres y más aún, al ampliarse
la guerra a diversos países balcánicos, entre los cuales, además, Serbia es
serio opositor al neoliberalismo. Sin embargo, las posiciones políticas Yugoslava y Serbia se fortalecen, incluida la de Milosevic; y si la base es su exitosa resistencia, clave
es el apoyo que está logrando y se acrecentaría con la agresión terrestre; es
sumamente expresivo ver cómo vuelven a desplegarse banderolas enarbolando de
nuevo "yankees go home!". Es que la agresión imperialista engendra la
reacción nacional, y tantas y reiteradas agresiones recientes, sumadas a su
negro historial que pronto será recordado, comienzan a desplegar una vez más:
el imperialismo norteamericano es el enemigo de todos los pueblos del mundo. En síntesis, estos
tres puntos generan en mí un pensamiento; Y EL VIEJO TOPO SIGUE HOZANDO" "Y es verdad
sólida lo establecido en décadas de práctica innegable y teoría desarrollada,
los 66 años de edificación de una nueva sociedad mostraron macizas y fértiles
realidades: dictadura del proletariado y socialismo; movimiento de liberación
nacional y nueva democracia; III Internacional y partidos de nuevo tipo; y,
obviamente, desarrollo ideológico en sus tres etapas, indudablemente
principal en la tercera. Y esto es así, sin importar cuánto se niegue o
cuestione; y a quienes siguen repitiendo la caducidad y muerte del marxismo y
fieles a la moda lo llaman "demodé", bueno es decirles, aunque no
suficiente, "los muertos que vos matasteis, gozan de buena salud"
como se dijera en "El Tenorio de Zorrilla". "Más siendo lo
anterior en buena parte reafirmación en lo sabido, valdría añadir dos
cuestiones dignas de reflexión. Uno, a comienzos del siglo, e independientemente de lo enseñado por los
clásicos, se pensó que bastaba con tomar el Poder pero conquistado demostró
la intensa brega que demandaba crear un mundo nuevo. La segunda parte del
siglo XX mostró la mayor peligrosidad del revisionismo en la batalla entre
restauración y contrarestauración, y hubo de
enarbolarse la continuación transformadora cuya alta concreción fue la Gran
Revolución Cultural Proletaria. Y hoy, terminada la primera gran ola, se
sigue pensando nada a cambiado y, más que aún prosigue la misma ola iniciada
en 1917 y llevará hasta el triunfo final; a mi entender, se soslaya el cambio
producido a partir del 88-91, y menos se ve ni acepta que terminada la
primera una nueva ola se gesta y contra su voluntad alimenta el tan celebrado
mundo globalizado, y es, precisamente, esta nueva ola la que nos demanda,
amén de ser insoslayable. Dos, primeramente se estableció: la clase necesita
organizarse políticamente para defender sus intereses; luego, construir
palancas de nuevo tipo; y finalmente, sin un Partido revolucionario nada
habrá para el pueblo. Verdades que consagradas en el largo discurrir de 150
años han devenido en una sola, grande, certera e inexorable verdad para la
clase, como la existencia de 100 aparatos de membrete lo ha demostrado desde
los 70. Y tanto hemos visto, en uno y otros campos, en los últimos tiempos
que nos trae a la memoria al viejo Demonio de los Andes: '¡Estos cabellicos; maire, uno a uno se
lo lleva el aire!' ¿pesimismo? No. ¡Cruda realidad!
Estos a mi juicio son dos reflexiones que podrían demandar, creo, concienzuda
meditación, donde la principalía de la segunda
resalta. Y queden aquí estas simples opiniones, digamos incluso digresiones,
cuyo mérito quizás sólo sea mostrar tiempo invertido y comprensible
preocupación". "Como veo lo que
sucede a nivel mundial, según anotaba hace años: lo que hoy vemos y veremos
no son sino estremecedoras convulsiones de hundimiento y derrota de lo nuevo
a manos de lo viejo, pero no es sino un fracaso transitorio y cualesquiera
sean los fracasos llevarán a la victoria final". "Si pierdo el
pez que pesqué con denuedo a pesar de haberme quedado hassta
sin manos por defenderlo, queda el espinazo que es muestra y los días de
brega en el mar; salva tu bote hasta buen puerto que siempre habrá a quien
mostrarle cómo se pesca un buen pez". "Muchas formas
toman los sucesos que el tiempo ordena, y muchas cosas hacen los dioses con
nuestra esperanza, y lo que parecía que había de suceder no se verifica, y
por obra del cielo termina felizmente lo que no se ha guardado. Así a
acontecido ahora". "Muchas veces
hacen los dioses lo que no se espera, y lo que se aguarda no sucede, y el
cielo da a los negocios humanos fin no pensado. Así a acontecido ahora". "Cantan los
coros al final de Alcestes y Medea de Eurípides. Y grandes verdades nos transmiten sí,
cambiando dioses y cielos por masas y lucha de clases, entendemos que los
hombres siempre ligados unos a otros, directa o indirectamente organizados,
más siempre agrupados en diferentes niveles y, querámoslo o no, atados a
acciones u omisiones, propias o ajenas, nos vemos enfrentados a situaciones
tan inesperadas como contundentes; realidades que a veces podemos no atinar a
comprender, pero en esencia estrictamente causadas por incomprensiones,
desaciertos o errores mayores o menores, generados por uno mismo o por
terceros, cuyos resultados devienen inevitables, durísimos y hasta
estremecedores. E igualmente por razones no muy claras pero no menos
actuantes, unos casos también sorpresiva e inopinadamente terminan felices,
mientras otros dejan al parecer en suspenso su borroso definitivo final.
¿Cuál de ellos es el nuestro? Creemos que si el cauce tiene un discurrir
previsible, aún necesitamos dejar correr el tiempo para aclararnos más, y a
ciencia cierta, sobre el hoy todavía borroso definitivo final personal". "Mucho está
escrito sobre lo visto. Así, Esquilo dijo: "se aprende a fuerza de
sufrir" Obvio: gran verso y hondo pensamiento. Sin embargo, si sufrir a
aprender es por su relación con la práctica, pues sólo es el reflejo modulado
en la mente por nuestra acción transformadora de la realidad, cuando esta nos
golpea sin poder aún tender puentes al futuro que nos saquen de aflicciones,
como bien sabemos. La cuestión no es entonces tanto el sufrimiento, cuanto la
acción transformadora que cambie o erradique las causas que lo engendran. La
transformación social de las causas de la aflicción es, a mi juicio, lo principal
y en ella desde siempre los hombres concentramos nuestro empeño en la lucha inabdicable por erradicarlas, por ello con el ejemplo se
nos ha enseñado: secaron sus lágrimas, curaron sus heridas, enterraron sus
muertos y siguieron combatiendo". "Te Estuvimos
esperando el 29. Comprendemos, la clase, el proletariado para llegar al
comunismo ha de pagar el precio de su propia extinción; y en los comunistas
se cumple la misma ley. Y bien lo sabemos, tú, N... Y así es, y es verdad
incontrovertible, todo ser humano sólo es generación única e irrepetible de
carne de materia espacio-temporal modelada por la sociedad en la lucha de
clases, y pese a lo inconmesurable de tu ausencia,
pensamos, sentimos, con asombro agradecido, inmensamente mayor el que hayas
existido, vivido y luchado junto a nosotros". NOTAS DEL
Presidente Gonzalo – 1999 |
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