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¡Proletarios de todos los
países, uníos! ¡DESARROLLEMOS LA GUERRA
DE GUERRILLAS! "Quien no teme morir
cortado en mil pedazos, se atreve desmontar al emperador". I. LA LUCHA ARMADA ARDE
VICTORIOSA EL PARTIDO COMUNISTA
DEL PERU, la vanguardia organizada del proletariado que fundara Mariátegui, reconstituido en dura brega de más de quince
años como Partido de nuevo tipo marxista-leninista-maoísta, asumiendo su
papel histórico e indeclinable de combatir por el Poder para la clase y el
pueblo, en mayo del 80 encendió las invencibles y crecientes llamas de la
lucha armada, de la guerra de guerrillas en nuestra patria; lucha entroncada
y enraizada más y más cada día con la lucha de clases que en nuestro suelo,
más pronto que tarde se convertirá en rugiente huracán armado que arrasando
el viejo y podrido orden imperante hará surgir una patria realmente libre,
soberana y de bienestar para los millones de explotados y oprimidos. En veintiún meses el
Partido ha iniciado y desarrolla pujante el único camino de nuestra
emancipación popular y nacional: la lucha armada, la guerra de guerrillas que
arde victoriosa en dos mil novecientas acciones que remecen toda nuestra
geografía, todos los departamentos del país con excepción de sólo cuatro; que
remueven selva, costa y sierra principalmente ésta; que estremecen ciudad y
campo especialmente éste y a cuya lucha sirve la primera. Y es así, pues
sierra y campo son el sustento poderoso y natural de toda guerra
revolucionaria posible en el país y la nuestra, siéndolo, no es sino una
guerra campesina dirigida por el Partido que haciendo del campo bastión
armado de la revolución, concretando en bases de apoyo, en bases del Nuevo
Estado de obreros y campesinos, aisle a la reacción
y a su amo imperialista en las ciudades, donde el proletariado y las masas
populares, quemándoles las plantas de sus zarpas ensangrentadas
principalmente con acciones armadas y en función de la lucha en el campo,
centro mismo de la tormenta, preparen condiciones para el asalto final de las
ciudades y el derrumbe total, completo y cabal del orden reaccionario y del
ejército que lo sustenta. Este es el único camino revolucionario y ya está
abierto y por él ya transitan y transitarán más y más el proletariado y las
masas, nuestro pueblo para emanciparse armadamente a sí mismo, pues, "El
pueblo y sólo el pueblo, es la fuerza motriz que hace la historia
mundial". Dos mil novecientas acciones!
Acciones que iniciadas con el boicot a las elecciones generales de 1980,
concretado en Chuschi y multitud de lugares,
golpean con agitación y propaganda armada mediante toma de emisoras radiales,
volantes, afiches y acción directa que siembran zozobra en los reaccionarios
y exaltan el entusiasmo popular con nuestras consignas de "Lucha
Armada", "Gobierno de obreros y campesinos", "Abajo el
gobierno reaccionario", y le hacen ver un nuevo mundo por ganar a través
de las hoces y martillos que iluminan los cerros y las inmarcesibles banderas
rojas que señoreando cumbres proclaman "la rebelión se justifica". Acciones que se plasman
en movilizaciones armadas que enardecen campesinos, enseñan al pueblo y
alarman a la reacción, como en Miraflores y San
Isidro. Sabotajes que golpean y socavan el sistema económico y social de
explotación imperante, derrumbando torres de microondas y de energía
eléctrica que generan apagones en amplias regiones como las del centro y
norte del país, incluida la propia capital; incendios de ENCI en Huacho, San
Martín de Porras, Fiat, Toyota,
Indú-Hogar en Lima y cañaverales del norte,
reiterada acción contra bancos en todo el país y empresas reaccionarias como
Bata, Hartinger, Centromín,
etc., así como a connotados colegios elitistas y aristocratizantes, expresión
concentrada y humillante de educación furiosamente reaccionaria y
extranjerizante. Acciones contundentes
que remecen las bases semifeudales del Estado,
descargando el peso de la acción reivindicadora
armada contra gamonales de nuevo y viejo cuño como en Airabamba,
Aisarca, Urpihuata,
Palermo, Toxama y Pincos,
entre otras, verdadera alegría campesina que ve renacer vibrante su esperanza
y combatividad nunca desfallecidas; a las que se agregan las muy importantes
tomas de pueblo entre ellas, Acosvinchos, Vinchos, Cayara, Pomatambo y Occroro que
remueven intensa y profundamente el campo impulsando la incorporación de las
masas a la lucha armada. Acciones macizas que
apuntan directamente contra el imperialismo yanqui, principal dominador
imperialista aquí en nuestro suelo, como los golpes a la Southern
en el sur del país, la serie de acciones contra empresas yanquis ligadas a
ellas en la propia capital y muy especialmente la resonante acción contra la
Embajada y residencia de los Estados Unidos y la simbólica voladura del busto
de Kennedy, en Miraflores. Así como también los
golpes dados en la Embajada china, siniestra guarida del revisionista Teng y sus secuaces, notorio cómplice y compinche yanqui
y gran traidor del movimiento comunista internacional y del
marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente. Y las vitales y
trascendentes acciones directas contra el Estado, sus aparatos y fuerzas
represivas, en especial sus fuerzas policiales. Multitud de acciones contra
juzgados, gobernaciones, jefaturas de trabajo, oficinas de contribuciones,
registros electorales, municipios, ministerios, gran número de locales de
Acción Popular en todo el país, incluida su propia sede central en Lima; y
hasta el mismo Parlamento Nacional; y a locales de la GC, GR y PIP a lo ancho
y largo del territorio patrio; así como la escarmentadora
acción contra connotados agentes represivos como en Arequipa y Huaraz, entre
otros y contra prepotentes gamonales y gamonalillos, todos ellos conocidos
enemigos del pueblo y masacradores de combatientes;
sobre todo los muy importantes y audaces asaltos a puestos policiales y
puntos de vigilancia como los de Ocobamba, Luricocha, La Ramada, Quinua, Tápuc,
Yauli, Tambo, Quicapata, Totos, Yanahorco, Acchi y en Puno y Tacna, cuya capacidad se expresa
altamente en el asalto reciente a San José de Secce;
asimismo el desarme de policías en Lima y Ayacucho, especialmente, y la
importante incursión en la Base Aeronaval del Callao que vanamente han
pretendido ocultar. Acciones todas que golpean contundentemente a las fuerzas
reaccionarias, en su propio contingente de personas que como carne de cañón
son utilizadas para intereses que no son precisamente los suyos; acciones que
nos permiten arrancar armas al enemigo, fuente principal de nuestro propio
armamento y, lo que es fundamental, asestar duros golpes a la propia moral de
los aparatos estatales reaccionarios y su contingente. Y la brillante y
exitosa aplicación de la política de fuga cuya expresión concentrada es el
asalto a la Cárcel Pública de Ayacucho, ejecutado el 2 de marzo; acción
heroica que marcando un hito histórico en nuestra lucha armada y en los
anales de la revolución peruana, arrancó a nuestros camaradas y combatientes
de las mazmorras del reaccionario Estado del Perú. Así nuestra guerra de
guerrillas, con la audacia, el esfuerzo y la sangre de los soldados del
pueblo se ha fortalecido y conquistado un gran salto en su desarrollo. Pero
tal como celebramos esta innegable victoria protestamos, denunciamos y
condenamos un execrable asesinato, la masacre de tres de nuestros aguerridos
camaradas a quienes las fuerzas policiales, en su rabiosa derrota y en su
siniestro odio, asesinaron cobarde, abyecta y
miserablemente en el Hospital Regional de esa ciudad; así como pretendieron
ultimar a otros dos hijos del pueblo a quienes otros enfermos y trabajadores
del nosocomio salvaron arrancándolos de las garras de los esbirros; los cinco
se encontraban convaleciendo en ese hospital bajo custodia policial. El
pueblo no dejará impune tan execrable asesinato!
Somos combatientes y sabemos que la lucha armada demanda su cuota de sangre;
y, lo prueban los hechos, ofrendamos nuestras vidas como nos enseñan el
pueblo y el proletariado y como la revolución lo exige. Pero en nuestra
guerra revolucionaria aplicamos y aplicaremos una política de prisioneros y
lucha cual corresponde a las leyes de la guerra; y si tal hacemos tal
exigimos, así las torturas, las violaciones, los crímenes y asesinatos contra
los hijos del pueblo y especialmente contra nuestros combatientes los
sancionaremos como corresponde a la justicia popular y nosotros, sus
soldados, seremos sus ejecutores y sabremos cumplirla por más años que pasen
entre el crimen y la justa acción que impondremos. La reacción peruana y su
Gobierno encabezado por Belaúnde y su pandilla, a
través de sus fuerzas policiales, ha montado un
nuevo operativo en nuestra contra; sólo diremos, basándonos en nuestra guerra
justa y revolucionaria, que este operativo también fracasará como los
anteriores. Y, finalmente, diremos que el demagogo Belaúnde
ha recibido ya directamente nuestra respuesta; a dinamitazos hemos remecido
su "Palacio de Gobierno", el día 10 de marzo; que vaya sintiendo la
voz del pueblo armado. Son dos mil novecientas
acciones que prueban palmariamente la combatividad y belicosidad de nuestra
naciente fuerza armada revolucionaria, armada con el marxismo-leninismo-maoísmo
y dirigida absolutamente por el Partido. Acción armada que se desenvuelve en
campo y ciudad; principalmente en el primero; lucha armada que asume diversas
formas de acción pero cuyo eje es la acción guerrillera, la guerra de
guerrillas a la cual las demás sirven. Acción armada que se sustenta y apoya
en la lucha de clases de nuestro pueblo, que vive sólo de las energías
inagotables que el propio pueblo le da, especialmente obreros y campesinos. Acción armada exitosa,
creciente y de brillante perspectiva que hasta hoy nos ha dado cuatro grandes
conquistas; La primera es el temple
del Partido; dirigentes, cuadros, militantes y combatientes juntos en la
brega, se forjan en el único definitivo crisol revolucionario: la lucha
armada. Pero si ya ésta es una grandiosa conquista, se le suman otras de
palpable y comprensible trascendencia; formación y construcción de una fuerza
armada dirigida por el Partido que insurge en las
llamas vivificantes de la guerra de guerrillas como el instrumento principal
para el cumplimiento de las tareas políticas que la revolución peruana, bajo
dirección proletaria ha establecido, fuerza armada que se desarrollará como
columna del Nuevo Estado de obreros y campesinos. Una tercera conquista es la
cantidad grande y la calidad cada vez más alta que nuestras acciones armadas
alcanzan; acciones que expresan un carácter masivo en su número y la
capacidad de los hijos del pueblo para cumplirlas y una creciente calidad
plasmada en la mayor elevación que logran. Y, finalmente, una cuarta
conquista que por su trascendencia es principal: surgimiento y desarrollo de
zonas guerrilleras, cuya importancia está en que son los ámbitos en que, a
través de la pujanza y creciente marea armada de la guerra de guerrillas,
hemos de levantar nuestras futuras bases de apoyo, los bastiones avanzados y
revolucionarios establecidos por el pensamiento militar del Presidente Mao Tsetung, base que son la
esencia misma del camino de cercar las ciudades desde el campo, la esencia
misma de la guerra popular. Por todo esto, decimos
a nuestra clase, al proletariado, y al pueblo de nuestra patria, a nuestro
indomable campesinado en especial que LA LUCHA ARMADA ARDE VICTORIOSA; y, que
a través de sus iniciales incendios, que avizoran la gran hoguera por venir,
las masas mismas asumen su propio destino en sus invictas, creadoras y
seguras manos, generadoras de toda la historia y de toda revolución. II. LA ACCION
CONTRARREVOLUCIONARIA ATIZA NUESTRA LUCHA Y cuál ha sido la
respuesta reaccionaria? Cuál ha sido la acción del
Gobierno autodenominado democrático y autoproclamado respetuoso del orden
constitucional y de los consagrados derechos humanos?
Como responde a su carácter y lógica reaccionarios, desde el comienzo mismo
ha lanzado sobre nosotros, militantes y combatientes revolucionarios, la
persecución y la represión, la tortura, la cárcel y la muerte. El gobierno de
Belaúnde, falso demócrata e hipócrita demagogo, ha
lanzado sus fuerzas represivas, principalmente policiales, para ahogar en
sangre nuestra naciente revolución armada. Atropellando los más
elementales derechos universalmente reconocidos y establecidos en la
cacareada Constitución del 79, el reaccionario gobierno belaundista
y sus llamadas fuerzas del orden brutalmente han allanado y saqueado cuanto
domicilio han querido; han perseguido, apresado y encarcelado a quienes la
prepotencia y el abuso ha señalado; han incendiado, robado, violado y
asesinado impunemente a hijos del pueblo según sus más bajos instintos; han
cebado sus negros afanes reaccionarios golpeando furiosamente a las masas
principalmente campesinas, pretendiendo neciamente amedrentarlas y apartarlas
de la lucha armada; han generalizado la tortura buscando quebrantar las
voluntades y arrancar falsas confesiones, humillando sucia y protervamente
para doblegar la moral revolucionaria y aniquilar luchadores; han
desarrollado la violación como medio infame, abyecto
y vejatorio de someter y empañar el límpido, decidido y firme espíritu de
hijas del pueblo; han negado todo derecho y garantía a los presos, montando
en su contra una constante persecución incluso tras las rejas de sus inmundas
mazmorras y han extendido el hostigamiento y represión hasta sus familiares.
Así la persecución y represión de la acción armada y del pueblo se desarrolla
como una farsa de falaz respeto de los derechos más elementales y un real y
siniestro plan de sometimiento popular por la violencia
contrarrevolucionaria; pero todo esto no da los negros fines esperados, pues
los hijos del pueblo, de la clase y del Partido se yerguen victoriosos y
firmes en sus trincheras de combate, cualquiera sea el lugar donde se
encuentren. El nefasto gobierno belaundista, además, ha apelado a la legislación
promulgando el D.L. N 046, verdadera ley terrorista
que enarbola como garrote contra la acción armada y el pueblo; esta
cavernaria disposición viola los más elementales principios del propio
derecho penal burgués y establece desorbitadas sanciones, y si no establece
la pena de muerte, que afanosa y arteramente busca hoy, es porque la actual
constitución la prohíbe y aún no encuentra condiciones para modificarla. Y
toda la reacción, especialmente sus ganapanes y plumíferos, en nombre del
llamado "orden" y "paz social" claman por la
"drástica aplicación de la ley". Así, el denominado autónomo Poder
Judicial ha puesto en marcha su siniestro tinglado opresor de leyes, jueces,
procesos y cárceles; y utilizando pruebas fraguadas, festinando trámites,
torciendo leyes y vendiendo principios que dicen salvaguardar, ha comenzado a
descargar su podrido garrote sobre hijos de las masas imponiéndoles monstruosas
sanciones que hasta algunos reaccionarios han criticado por burdas y
contraproducentes. La ciega y sorda justicia reaccionaria se ha puesto en
movimiento, como tenía que ser, en defensa del caduco orden explotador y
opresivo; pero al hacerlo, no podía ser de otro modo, muestra más a fondo su
esencia contrarrevolucionaria poniendo más en evidencia las negras entrañas
del sistema legal y del sacrosanto Poder Judicial. Pero el viejo degüello
legal tampoco doblegará a los hijos del pueblo que ya lo desafían erguidos en
la revolución. Pero a más de
persecución y represión, tortura y cárcel, garrote legal y maquinaria
judicial y de la acción de sus sabuesos policiales de seguridad e
inteligencia, algunos de cuyos esbirros el pueblo tiene y tendrá muy
presentes, el gobierno ha montado operativos policiales independientes y
conjuntos de sus fuerzas policiales GC, GR y PIP y sus correspondientes
cuerpos antisubversivos sinchis
y Dircote en particular. Han montado dos operativos
mayores hasta hoy: en enero del 81 el primero y el segundo, el de mayor
magnitud e importancia, en octubre del mismo año, estableciendo el estado de
emergencia en cinco provincias del departamento de Ayacucho a fin de darle
más capacidad de acción y amplia impunidad, contando además con el apoyo y
asesoría de las fuerzas armadas. Cuál ha sido el
resultado del propagandizado operativo de octubre? El más rotundo fracaso; hasta fue silenciosamente
concluido, sin pena ni gloria y sin que ni siquiera se presentara el más
simple informe público que diera cuenta de los resultados de la vasta
movilización policial que, obviamente, ha implicado ingentes gastos. Que el bautizado
"operativo definitivo" fue un parto de los montes y más ruido que
nueces se prueba fácilmente, pues fracasó en sus fácilmente comprensibles
objetivos: erradicar la acción armada, destruir las organizaciones armadas
populares y aniquilar el Partido en la región afectada; y que nada de esto
lograron fluye fehaciente de recordar que el 10 de diciembre, dentro del
propio estado de emergencia y operativo que aún no había concluido, se
produjo el asalto al puesto policial de Totos y
otras acciones que inmediatamente siguieron en la región ayacuchana y que
remató con la resonante acción de San José de Secce. Qué mostró el operativo
antisubversivo? Simple y
llanamente que las masas rechazan y resisten la agresión; que la brutalidad,
prepotencia y violencia reaccionarias no las amilana sino que, más bien,
incitan su justa ira de clase enfrentándose incluso con manos desarmadas a
los agresores armados y amparados por todo el armatoste estatal. Muestra que
el pueblo apoya y protege la lucha armada, la guerra de guerrillas, que la
sustenta y defiende con sus propias vidas y que su entendimiento, corazón y
voluntad está porque las guerrillas avancen pues sirven a su liberación. Los
operativos policiales y toda la acción represiva sólo comprueban que el
combate fortalece y desarrolla, y que si pagamos con esfuerzo, sufrimientos y
sangre esto no es más que la cuota correspondiente a habernos levantado en
armas, justa y necesaria rebelión por la clase y el pueblo. Se comprueba que
en la propia acción armada aprendemos a combatir y que avanzamos y
avanzaremos más, cuando más y mejor sigamos la dirección del Partido cuya
justa y correcta línea ideológica y política se expresa y plasma en hechos
irrebatibles, como los que jalonan veintiún meses de pujante lucha
revolucionaria armada. Y cuál es la esencia
política y militar del gobierno ante las guerrillas?
Es combatirlas como "terrorismo"; pero en esto la reacción peruana,
su Estado y su gobierno belaundista no hacen sino
seguir el patrón establecido por su amo imperialista yanqui para combatir la
lucha armada. Es de todos conocido que Reagan,
presidente de EE.UU., Haig,
su secretario de relaciones exteriores y sus secuaces tildan de
"terrorismo" a las guerras revolucionarias que hoy se libran en el
mundo; con esto pretenden desprestigiar la acción armada traficando con el
justo rechazo de las masas al viejo terrorismo individualista, anarquista e
inconducente que los clásicos del marxismo condenaran; pretenden aglutinar en
nombre de la supuesta defensa de la vida, la propiedad y la llamada "paz
social", soñando poner así a las masas de su lado o por lo menos
neutralizarlas. De este modo llamar
"terrorismo" a la lucha armada no es sino una demagógica y
reaccionaria posición del imperialismo yanqui; la enarbola para oponerse a la
revolución armada, buscando cubrirla con un manto de desprestigio mientras
monta la más sanguinaria represión y genocidio. Además, usa esta podrida
maniobra para contender por la hegemonía mundial con el socialimperialismo
ruso; pretende ligar la acción revolucionaria, a través del supuesto
"terrorismo", a la superpotencia socialimperialista,
así también quiere desprestigiar la revolución, pues ésta no puede estar
unida, en modo alguno, al más siniestro centro del revisionismo contemporáneo
que ha hecho de la patria de Lenin y Stalin la actual superpotencia hegemonista
de hoy. Como es lógico, la
reacción peruana, su gobierno belaundista y sus
plumíferos, no hacen sino aplicar a rajatabla la orden y guía de su amo
imperialista. Pero no son sólo ellos quienes condenan como
"terrorismo" nuestra lucha armada, sino que también a este carro se
acoplan los oportunistas que mangonea el encallecido revisionista Jorge del
Prado y su camarilla, obsecuente seguidor del garrote imperial de Breznev, amo del revisionismo ruso y gran titiritero del
revisionismo a nivel mundial; y es natural que estos enemigos de la
revolución actúen así, pues no pueden cruzarse de brazos ante el socavamiento de su caduco cabalgar sobre las masas, como
viejos vendeobreros al servicio de la colusión y
pugna del socialimperialismo con el imperialismo
yanqui. Mas también al mismo coro se une "Patria Roja" que
furiosamente llama a la autoproclamada izquierda a desatar una guerra santa
contra el supuesto "terrorismo", clamando, en una nefasta
distribución de funciones, por asumir la lucha ideológico-política contra el
"terrorismo" mientras el gobierno asume la lucha represiva completa
y total; los ayer "enemigos" de Teng Siao-ping y hoy sus adoradores, no pueden menos que
atacarnos por combatir al socio imperialista yanqui de su nuevo amo y, más
aún, por aplicar el marxismo-leninismo-maoísmo que ellos ayer invocaron y hoy
reniegan. Sin embargo, a la misma comparsa se unen otros todavía encandilados
con lo que llamaron "apertura democrática" y "perspectiva
parlamentaria", quienes no obstante que la realidad está haciendo trizas
sus sueños siguen delirando con el cretinismo parlamentario y soñando
despiertos con las elecciones del 85. Pero al fin y al cabo,
unos y otros que sumados parecen muchos, no son sino representantes de una
capa superficial que flota sobre el mar profundo que son las masas populares
de nuestra patria. Y recordemos que para el marxismo sólo hay una táctica en
cuanto a masas se refiere: diferenciar las inmensas y profundas masas que
ascienden desde el fondo, de esa sucia y podrida nata que flota al vaivén de
las olas sirviendo de frágil sustento al burocratismo gremial y a falsos
partidos proletarios y realmente "partidos obreros burgueses", y
que esta única táctica impone adoctrinar a las masas, teórica y
prácticamente, en la violencia revolucionaria y en la consecuente, indesmayable y firme lucha contra el oportunismo. A unos y otros, a
quienes pretendiéndose marxistas y combatientes revolucionarios, ya sea que
encabecen, transiten o se aproximen al engendro imperialista de llamar
"terrorismo" a la lucha armada que insurge
de las entrañas mismas de la lucha de clases de nuestro pueblo, les
transcribimos los siguiente párrafos del gran Lenin: "Así, pues, las
cosas van, a pesar de todo adelante! El armamento de
las masas a pesar de las increíbles e indescriptibles dificultades, hace
progresos. El terror individual, este engendro de la debilidad de los
intelectuales se aleja al pasado... comienzan las acciones militares
juntamente con el pueblo. He aquí que resulta cuando los pioneros de la lucha
armada se funden con la masa no de palabra, sino con los hechos, se colocan
al frente de los grupos de combate y de los destacamentos del proletariado, educan
en el hierro y en el fuego de la guerra civil a decenas de jefes populares,
que mañana, en el día de la insurrección obrera sabrán ayudar con su
experiencia y con su valor heroico a millares y decenas de millares de
obreros..." "Vivan los
iniciadores del ejército popular revolucionario!" "Esto no es ya un
complot contra un personaje cualquiera odiado, no es un acto de venganza, no
es una salida provocada por la desesperación, no es un simple acto de "amedrentamiento", no; esto es el comienzo, bien meditado
y preparado, calculado desde el punto de vista de la correlación de fuerzas,
es el comienzo de las acciones de los destacamentos del ejército
revolucionario..." "Afortunadamente,
han pasado los tiempos en que por falta de un pueblo revolucionario "hacían"
la revolución terroristas revolucionarios aislados. La bomba ha dejado de ser
arma del "petardista" individual y ha pasado a ser elemento
necesario del armamento del pueblo..." "Fuimos de
experiencia en experiencia, intentamos crear un ejército revolucionario,
marchando a ciegas, a tientas, buscando los caminos para solucionar la tarea
en aquella situación concreta. Y la tarea era clara". "En el presente
estamos muy alejados todavía de habernos librado de estas dificultades. Al
principio las veíamos de un modo completamente abstracto, como
revolucionarios que hacen discursos pero que ignoran totalmente cómo abordar
los problemas. Como es natural muchísimas personas nos acusaban, y todos los
socialistas y socialdemócratas siguen acusándonos, todavía hoy, de haber
puesto mano en estos asuntos, sin saber cómo llevarlos hasta el final. Pero
éstas no pasan de ser ridículas acusaciones de cadáveres vivientes. Como si
fuese posible lanzarse a hacer la más grande de las revoluciones sabiendo de
antemano cómo llevarla hasta el final! Y como si
estos conocimientos pudieran aprenderse en los libros!
No, nuestras decisiones sólo podrían brotar de la experiencia de las
masas". En conclusión, mientras
la lucha armada iniciada se desarrolla como ardorosa guerra de guerrillas de
brillante perspectiva, la contrarrevolución siguiendo su lógica reaccionaria
nos combate y ataca y hay quienes sirviendo a lejanos amos revisionistas se
suman al coro, a la vez que otros transitan en igual rumbo o se acercan al
mismo camino. Y en tanto que el pueblo nos sustenta y anima, fortaleciendo
más nuestras fuerzas, hay quienes quieren ocultar y aplacar nuestra acción
revolucionaria bajo el podrido manto de "terrorismo" siendo que
somos la revolución armada en marcha; hay quienes nos llaman "sendero
tenebroso" mientras pretende perpetuar las sombras que ya retroceden
ante nuestra luminosa acción guiada por el marxismo-leninismo-maoísmo; hay
quien nos llama "antipatriotas" mientras él mismo sigue vendiendo
la patria al imperialismo; hay quienes nos llaman "infantiles" sin
prueba alguna y hasta sin ver, si fuera el caso, que la lucha auténtica por
la clase y el pueblo enseña y madura mientras que la senilidad oportunista
pudre y es mal que se contagia sin respetar edades; hay quienes nos tildan de
"provocadores" sin reparar en su ceguera que son persistentes
provocadores de la justa ira popular por ser impenitentes promotores
frustrados de la capitulación popular; y, en fin, hay quienes nos llaman
"aventureros" sin reparar en su necedad política que ellos mismos
son viejos tahures politiqueros y politicastros
arribistas profesionales. Sin embargo, en una cosa sí tienen total y completa
razón: no somos adoradores de cretinismo parlamentario ni encallecidos
peregrinos del oportunismo electorero. Somos simple y llanamente
marxista-leninista-maoístas. El Presidente Mao Tsetung nos ha enseñado:
"Es bueno si el enemigo nos ataca, eso prueba que hemos trazado una
clara línea de demarcación entre el enemigo y nosotros. Es mejor aún si el
enemigo nos ataca y nos pinta carente de toda virtud y no tener nada bueno;
eso demuestra que no sólo hemos establecido una clara línea divisoria entre
el enemigo y nosotros sino que hemos alcanzado grandes logros en nuestra
tarea". Por todo lo dicho
afirmamos rotundamente LA ACCION CONTRARREVOLUCIONARIA ATIZA NUESTRA LUCHA. III. SE ACENTUA LA CRISIS
DEL ORDEN REACCIONARIO Y EL PUEBLO CLAMA POR LA REVOLUCION ARMADA Cuál es la situación
actual de la reacción? El anterior gobierno militar
de los doce años asumió el poder con dos tareas a cumplir: 1. Profundizar el
capitalismo burocrático; y, 2. Reorganizar la
sociedad peruana. Para cumplir la primera
tomó como palanca principal la función económica estatal; para el
cumplimiento de la segunda se guió por una concepción política fascista e
impulsó la reorganización corporativista de la sociedad. En su primera parte
avanzó en la consecución de sus objetivos pero la crisis económica que él
mismo generara y, en especial, la persistente lucha de las masas populares,
obligaron al gobierno militar al replanteamiento de sus objetivos
concretándose un reajuste general para, posteriormente, pasar a la
reestructuración corporativa tendiente a constitucionalizar
sus resultados, como desde el inicio de su gestión se fijara y, además,
proceder a una futura entrega del mando estatal. Sin embargo, el agravamiento
de la crisis económica y la intensificación de la lucha de clases truncaron
en definitiva sus fines y la nueva Constitución, que implica la tercera
reestructuración del Estado peruano en lo que va del presente siglo, no logró
plasmar, la corporativización de la sociedad peruana; sólo permitió el
fortalecimiento del Poder Ejecutivo en detrimento del Parlamento y la mayor
participación de las Fuerzas Armadas en el manejo del Estado. Como corolario
de la gestión militar se cumplieron dos procesos electorales, el de la
Asamblea Constituyente y las elecciones generales del 80, en ambos se expresó
un creciente ausentismo, muestra de la tendencia, común a América Latina, de
no esperar nada de las elecciones ni de los gobiernos de turno. En estas condiciones Belaúnde asumió el gobierno y hoy, a más de año y medio
del comienzo de su mandato, la crisis económica se mantiene y la tan ansiada
reactivación de la producción no se avista ni a lo lejos; una persistente y
creciente inflación sigue azotando la marcha económica y los déficit presupuestales, la base directa misma de la acción
estatal, aumentan desenfrenadamente amenazando gravemente la cada día más
maltrecha economía peruana. El dominio imperialista hunde más sus zarpas en
nuestra patria apoderándose cada vez más de nuestros recursos naturales muy
especialmente el petróleo, extiende sus garras hasta las propias entrañas
campesinas y amplía más su control sobre el comercio y finanzas del país. El
proceso de la llamada "reforma agraria" ha sido concluido, dando
por terminado y resuelto el problema de la tierra, a lo cual también hacen
coro los oportunistas electoreros; pretenden vender al campesinado el
engendro de "fomento agropecuario", a la vez que propugnan la
evolución de la "propiedad asociativa" y amparan el retorno de
gamonales para impulsar el capitalismo burocrático en el agro, bajo control
de los grandes banqueros y directa participación del imperialismo yanqui. El
proletariado y los trabajadores soportan la persistente desocupación y la
reducción real de sus salarios y sueldos, las condiciones de trabajo se
agravan y sus conquistas son negadas o amenazadas cada día, así el derecho a
huelga; la pequeña burguesía soporta creciente pauperización, particularmente
la intelectualidad se ve más frustrada y el pueblo en general se enfrenta al
hambre más apremiante, al que pretende aherrojarlo más aún el nuevo gobierno
reaccionario. La burguesía nacional, el capital medio ve crecer las
restricciones sobre sus empresas y negocios, sufriendo también las
consecuencias del socavamiento de la industria
nacional que el régimen intensifica. Mientras en el propio seno de la gran
burguesía se libra aguda contienda entre las facciones burocrática y
compradora, incluso dentro de cada facción por quién se beneficia más. En síntesis, guiándose
por la orientación de desarrollar como motor del proceso económico el gran
capital monopolista principalmente yanqui, el actual gobierno apunta a
evolucionar más la subyugante estructura semifeudal
que sigue señoreando el campo en beneficio directo de terratenientes de viejo
y nuevo cuño y de campesinos ricos de viejo tipo; el gobierno actual socava
la elemental estructura industrial del país en función de orientarla más aún
a la producción extractiva principalmente minera y petrolera; y mientras
traspasa y busca poner en subasta las empresas estatales, que concentrara en
manos del Estado el gobierno anterior, echando sobre las espaldas del pueblo
una gran carga como agobiante deuda pública, hoy se las prepara como suculenta
ofrenda a las fauces insaciables del gran capital especialmente imperialista.
El actual gobierno reaccionario cuya cabeza y principal y primer responsable
es Belaúnde, se afana presuroso y servil como
ninguno a desarrollar más el capitalismo burocrático en el país (capitalismo
de gran capital monopolista, enfeudado a los terratenientes y sometido al
imperialismo), en beneficio principalmente del gran capital monopolista, en
especial del gran capital banquero y financiero bajo la asfixiante y cada día
mayor expansión del imperialismo norteamericano. Pero si bien éste es el
esquema y lineamientos que el gobierno sigue, la propia intrincada contienda
de intereses entre explotadores, la crisis persistente y agravada y, más aún,
la lucha de clases que se polariza cada día, no permiten al gobierno superar
las dificultades presentes, cuestión indispensable para poder estructurar un
plan coherente basado en un claro y definido programa como reclama a gritos
el propio ordenamiento de la explotación imperante. En el plano político el
gobierno sigue enfrentándose a la compleja y enmarañada coyuntura de lucha de
clases que generan la puesta en marcha de una nueva constitución, la
consolidación de una burocracia que sea totalmente adicta y el reagrupamiento
de fuerzas políticas reaccionarias puestas en hibernización
durante doce años y, lo principal, sofrenar a masas hundidas largos años en
una crisis agobiante que impulsa nuevamente el desarrollo de su acción por
sus propios e indeclinables intereses, más aún una masa aleccionada duramente
por un largo gobierno demagógico que fungiendo de "revolucionario"
y con ayuda, cuándo no!, de los oportunistas de siempre, vio burladas sus más
elementales necesidades. Todo esto complica ya suficientemente la situación
política para el manejo revolucionario; sin embargo, la realidad se agudiza
más cuando, en año y medio, ha quedado palmariamente clara para el pueblo la
caducidad del orden demoburgués, toda la hipócrita
invocación de derechos y libertades y su brutal negación real. Lo obsoleto
del parlamentarismo, institución que se desenvuelve como un tonel vacío
cuesta abajo, que se hunde en hueca y estéril retórica de ungidos
"padres de la patria" mientras declina sus esenciales funciones
legislativas ante la invasión insolente de jurisdicción perpetrada por el
Ejecutivo. Un llamado Poder Judicial anquilosado que exangüe y sólo por
inercia sobrelleva su función bajo montañas de procesos pendientes,
prevaricación, sometimiento servil a cualquier autoridad prepotente y constante
violación de los propios principios sustanciales del derecho reaccionario;
todo en contra, como siempre, del pueblo y que hoy especialmente se ceba con
los combatientes revolucionarios. Y un también llamado Poder Electoral
autónomo que consuetudinariamente trafica con las
elecciones socavando las más burdas adulteraciones. A lo que se suma las
agudas contiendas y divisiones de los partidos reaccionarios que son
reiteradamente tiendas de escándalo público y centro de convalidación de
desafueros de todo tipo. Así, el sistema político reaccionario muestra
claramente su caducidad y putrición encubierta bajo
mascarada de democracia aparente y preocupación fingida por las masas, de las
cuales sólo requieren sus votos ocasionales, y de real demagogia a tambor
batiente; de este modo, y como enseña el marxismo, cada vez más las fuerzas
armadas y las fuerzas policiales, principalmente las primeras, son la
verdadera columna vertebral del orden estatal reaccionario y su verdadero
bastión, de ahí su importancia cada vez más determinante y creciente
injerencia en el poder del Estado; sin embargo no olvidemos nunca que una
fuerza armada en esencia, estratégicamente sólo tiene la fortaleza de la
sociedad que defiende por más que, tácticamente, se presente armado hasta los
dientes. Ideológicamente el
orden dominante, explotador y opresivo, también está en crisis como lo prueba
la farisaica rasgadura de vestiduras sobre la llamada "crisis moral del
pueblo", que no es sino la quiebra de viejos principios que se caen a
pedazos bajo golpes de la galopante crisis económica y la caducidad política
de la reacción; y esto es precisamente lo principal, la crisis de los
principios demoburgueses y de su ordenamiento
social, que superados por el desarrollo histórico de la lucha de clases, del
pujante ascenso del proletariado y las masas populares y el grandioso proceso
radicalmente transformador que ha impreso el marxismo-leninismo-maoísmo en
todo el mundo, quedan más expuestos a la luz del día como caducos ya no sólo
históricamente sino que también avanza y se extiende su caducidad política.
El cada vez más declinante peso de los principios demoburgueses,
que si en los siglos pasados fueron revolucionarios hace ya muchas décadas
que son reaccionarios, y la cada día menor influencia que puedan ejercer
sobre el pueblo, la tenemos en la experiencia de las últimas elecciones en el
país: Belaúnde asumió el mando con un 46% de los
votos válidos y se sintió exaltado a las nubes y dueño de un poder absoluto y
voz incontrastable por encima de la lucha de clases y las contiendas; sin
embargo, ha bastado menos de año y medio para que su castillo de votos se
derrumbe disolviéndose como podrida espuma y su ficticia "gran
autoridad" entre tumbos y remolinos se despeñe hacia su total desprestigio.
Finalmente, indiquemos,
aunque sea de paso, la cuestión con Ecuador, conocido es el viejo
cuestionamiento ecuatoriano del Protocolo de Rio
del año 42. Pues bien, esta situación viene agravándose en los últimos años
como prueba el incidente fronterizo de la Cordillera del Cóndor de enero del
81. Pero el actual gobierno peruano y el presidente Belaúnde
que lo encabeza y dirige, más aún siendo quien personalmente conduce la
política internacional y en consecuencia el primer responsable, viene
manejando tan delicado cuan importante problema en forma totalmente errónea e
irresponsable y así, en vez de buscar definir la cuestión fronteriza, adoptan
una superficial y frívola actitud que alarma pues, de no tratarse justa y
correctamente, la cuestión ecuatoriana puede generar serios y graves
problemas de vastas consecuencias, las que obviamente no son afrontadas nunca
directamente más que por el pueblo quien con su propia sangre y esfuerzo nos
ha dado el territorio que conforma nuestra patria. Aquí también se muestra la
política y acción reaccionarias del gobierno belaundista;
pues, a nadie escapa que de la unión de los intereses de los imperialistas en
contienda con los de sus agentes y socios internos, que gobiernan nuestras
repúblicas, devienen los conflictos en nuestras tierras latinoamericanas y la
multitud de guerras que nuestros pueblos han tenido que enfrentar; y, esto es
más preocupante hoy, cuando el panorama de América Latina muestra varios
conflictos en potencia que se desenvuelven atizados por la contienda de las
superpotencias en pos de la hegemonía mundial. Así, en síntesis vemos
ante nuestros ojos cómo se agudiza la crisis del orden reaccionario, la cual
se presenta con graves perspectivas en este año de 1982. Y cuál es actualmente
la situación del pueblo? Un campesinado con una
varias veces centenaria reivindicación fundamental: "La tierra para
quien la trabaja" que pese a su indesmayable
lucha aún no logra satisfacerla; un campesinado al que en los últimos veinte
años se ha pretendido engañar con tres supuestas leyes de reforma agraria las
que luego de aplicadas con rimbombante demagogia lo han dejado con su misma
vieja sed se tierra insatisfecha. Un proletariado que en larga lucha pujante
arranca mendrugos salariales y conquistas a sus empleadores para perderlas a
través de cada crisis económica que la sociedad padece; un proletariado que
así se debate en un siniestro círculo de hierro y que hoy nuevamente se
desenvuelve en la inagotable pugna por salarios, jornada y condiciones de
trabajo. Una pequeña burguesía de muy amplias capas, como corresponde a un
país atrasado, que ve destrozados sus sueños al compás de la pauperización
inexorable que el orden social imperante le impone. Y una burguesía media,
una burguesía nacional que débil y carente de capitales se desenvuelve bamboleante y dual entre revolución y contrarrevolución,
mientras cada nueva crisis la destroza y aplasta hasta los límites de la
asfixia. Estas son las cuatro clases que históricamente conforman el pueblo
en nuestro suelo, pero de ellas es el campesinado la fuerza motriz principal
en tanto que el proletariado insurge y se
desarrolla como clase dirigente de nuestra revolución; unidas las dos
conforman la alianza obrero-campesina, única base sólida de clases de todo
frente revolucionario posible; a ella se une la pequeña burguesía y juntas
las tres, bajo dirección del proletariado, son el tronco constante del frente
revolucionario que no es tal sino es frente para la lucha armada y armazón de
clases para conformar el Nuevo Estado. Y esta sólida unión, este sólido
frente, y cohesionado en cuanto la hegemonía la detenta firmemente el
proletariado, se sustenta en la alianza obrero-campesina y se forja y
desarrolla pujante en la fragua de la lucha armada, de la guerra de
guerrillas; es a este frente de clases al que se une unas veces la burguesía
nacional para separarse otras, según los encrespados vientos de la lucha de
clases. Y este pueblo peruano,
estas inmensas mayorías, estas masas verdaderas creadoras de la historia,
estas poderosas fuerzas productivas están constreñidas por la persistencia de
caducas relaciones sociales de explotación que imponen la desocupación y el
subempleo al 56.3% de la población económicamente activa, según sus propias
estadísticas y que en el campo para sobrevivir someten a la subocupación a
dos de cada tres campesinos. Así el caduco sistema de explotación dominante
destruye y sofrena las poderosas fuerzas creadoras del pueblo, las únicas
fuerzas capaces de la más profunda transformación revolucionaria que nuestra
patria clama por largo tiempo; siniestro sistema destructor que la reacción
defiende a sangre y fuego en beneficio de terratenientes de viejo y nuevo
cuño, de grandes burgueses compradores o burocráticos y de su amo el
imperialismo yanqui que por cada dolar que invierte
nos extrae cinco; sistema podrido y sangriento que se mantiene por la
opresión que impone el viejo Estado reaccionario terrateniente-burocrático a
través de su aparato estatal, su burocracia, sus fuerzas armadas, su
justicia, sus cárceles y su antigua y turbia represión, pero principalmente a
través de sus fuerzas armadas y su acción represiva verdadera columna
vertebral de la dictadura de clase imperante que domina y acrecienta sus
ganancias extraídas del sudor, esfuerzo y sangre de nuestro pueblo. Pero quien dice
explotación y opresión dice Estado, y quien dice Estado dice clases, y quien
dice clases dice lucha de clases, y quien dice lucha de clases dice lucha
popular y, como los tiempos lo comprueban hasta la saciedad, quien dice lucha
popular dice rebelión, lucha armada, guerra de guerrillas, como lo está
mostrando hoy mismo nuestro propio continente. Y nuestro pueblo, como todos
los pueblos de la tierra tiene su propia historia de lucha, jalonada con su
sangre y heroicidad, siendo la más estremecedora, turbulenta y grandiosa la
librada incansablemente por el campesinado, especialmente pobre a lo largo de
los siglos; baste aquí recordar que nuestra propia emancipación republicana
se levantó sobre grandes gestas armadas campesinas del siglo XVIII y que,
nuestro mismo siglo XX está sellado por grandes luchas campesinas que giraron
en torno a los años veinte y sesenta, así éstas y la remecedora lucha del 63
son fuente de extraordinaria experiencia, a la que necesariamente hay que
ligar la lucha armada que condujera el MIR allá por el año 65, lucha que nos
dejó inapreciables lecciones que todo revolucionario debe conocer. Sin
embargo, es con la aparición del marxismo y del Partido Comunista que la
brega campesina adquiere toda su expresión revolucionaria, pues con el
proletariado como dirigente a través de su Partido es como el campesinado
encuentra y sigue el verdadero camino para derrumbar el orden explotador
existente, la guerra popular, la cumbre del pensamiento militar proletario
que el Presidente Mao Tsetung
estableciera. Así nuestro pueblo,
como todo pueblo, se ha acunado y avanzado en la violencia revolucionaria, es
en ella, en sus diversas formas y gradaciones, que nuestro pueblo conquistó
reivindicaciones, derechos y libertades, pues nada les cayó del cielo ni le
fue dado, "malgrado lo que digan los
traidores" todo lo conquistó y defendió en definitiva con violencia
revolucionaria, en ardorosas contiendas contra la violencia reaccionaria; así
se conquistaron las ocho horas; así se conquistaron tierras y se retuvieron,
así se arrancaron derechos y se derrumbó tiranos. La violencia revolucionaria
es, pues, esencia misma de nuestro proceso histórico y si la emancipación
republicana se ganó con armas en los campos de batalla, es fácil entender que
el desarrollo y triunfo de la revolución peruana, de nuestra revolución
democrática, de la emancipación del pueblo y de la clase será lograda
únicamente a través de la más grandiosa guerra revolucionaria de nuestro
pueblo, alzando en armas a la masa a través de la guerra popular. Y hoy nuestro heroico
pueblo, heredero de tan rica historia y siguiendo la gloriosa senda, pugna y
combate contra el nuevo gobierno reaccionario. Pugna y combate en los campos
contra los gamonales y gamonalillos, base del poder estatal reaccionario en
el agro; pugna y combate en fábricas y las minas contra sus explotadores y
opresores; pugna y combate en la multitud de las barriadas lanzándose contra
el hambre y la miseria; pugna y combate en las universidades y colegios por
su necesidad de aprender y educarse; pugna y combate en las ciudades pequeñas
y medianas contra el asfixiante centralismo; pugna y combate en la educación,
la ciencia y la cultura por sus indeclinables derechos de nutrir su espíritu
y despejar su mente; pugna y combate en las calles por el derecho de ganarse
el pan; pugna y combate en defensa de sus derechos y libertades conquistados,
por libertad de pensamiento, de expresión, de organización, de reunión, de
huelga y por cuanta conquista arrancó con su lucha y esfuerzo y que pese a
estar estampadas en las leyes y hasta en la propia Constitución del Estado se
conculcan, cuestionan y niegan las 24 horas del día por la acción prepotente
y abusiva de los poderosos y de cualquier arribista encaramado en un cargo de
autoridad, como corresponde a la naturaleza del orden estatal existente y de
quienes lo encabezan. Sí, nuestro pueblo hoy más consciente que ayer, más
politizado que ayer, más organizado que ayer, más firme y decidido que ayer
por la gigantesca presencia histórica del proletariado guiado por el invicto
marxismo-leninismo-maoísmo que arma su mente y su mano, nuestro heroico
pueblo combatiente se lanza a la acción por más que al hacerlo tenga que
enfrentarse a la cachiporra, la bomba y las balas, y a las furiosas mesnadas
de la reacción; y lo hace seguro de que la lucha tiempla,
moviliza, organiza, politiza y arma y prepara para las grandes contiendas por
venir. Y si algo está aprendiendo nuestro pueblo, hoy más que ayer, es que la
lucha de clases lleva necesariamente a la lucha por el poder y que éste sólo
se conquista mediante la violencia revolucionaria que entre nosotros se
especifica en guerra revolucionaria, en lucha armada, en guerra de
guerrillas, en guerra popular; que sólo así es posible tomar el poder para la
clase y para el pueblo, que sólo así se levantará un Nuevo Estado y que sólo
así se llegará a instaurar la dictadura del proletariado para la gran y
definitiva transformación de la sociedad, para que al fin brille la luz
inmarcesible del comunismo en nuestra propia tierra. Y que hoy esto anida ya
en las masas y en el pueblo se ve palmariamente demostrado en cómo en campo y
ciudad comienzan a aplicar nuevamente la violencia para repeler la violencia
reaccionaria en defensa de sus derechos; y, más trascendente es aún y más
expresivo el apoyo que brindan a la lucha armada, a la guerra de guerrillas
que dirige el Partido, que si bien todavía no alcanzan a comprenderla en su
total dimensión y amplitud, pues esto requiere mayor desarrollo de la misma,
la sabiduría de la acción colectiva es plenamente capaz de avizorar que, en
esas llamas que hoy comienzan presagiando las grandes hogueras por venir, se
plasma y brama la esperanza concretada en su inexorable emancipación. Esta es, a nuestro modo
marxista-leninista-maoísta de entender, la situación de la reacción y la
situación del pueblo; y en esta situación contradictoria vemos los dos
aspectos concretos de la situación revolucionaria hoy y su forma de
especificarse. Así vemos manifiesta la situación revolucionaria y expresarse
lo que Lenin entendía por tal: los de arriba no
pueden seguir mandando como ayer y los de abajo no quieren seguir viviendo
como hasta hoy. En la reacción se ve la carencia de un preciso y definido
programa aceptado que sea capaz de aglutinar a la reacción y la errática
mezcolanza de marchas y contramarchas que denotan falta de rumbo fijo,
comprensible derivación de la falta de programa único y menos realmente
aceptado. En el pueblo se avizora su firme y decidida marcha hacia la
revolución armada, su voluntad de transformación revolucionaria aunque, como
limitación, pueda expresarse a veces como simple querer derrumbar el caduco
sistema dominante; pero aun, si sólo así fuera, es bastante y básico para
encontrar el buen camino pues, en buen y certero balance, es la propia lucha
armada la que abre en los hechos el camino de la lucha armada y asimismo va
machacando con hechos contundentes las ideas, el camino de la lucha armada en
la propia mente de los hombres como parte integrante de las masas y así se
incorpora a éstas más y más al gran camino de la guerra popular. Tal es la cuestión
concreta de la situación revolucionaria en desarrollo hoy y aquí, y a esto se
ha llegado por dos cuestiones: 1.- La lucha de clases
en polarización; y, 2.- La lucha armada que
se desenvuelve como guerra de guerrillas surgida del propio seno de la lucha
de clases en el país. La lucha de clases en polarización y su desarrollo como
lucha armada han atizado más aún la preexistente situación revolucionaria en
desarrollo; y, así hoy y en perspectiva, la situación revolucionaria en
desarrollo más caldeada en la actualidad estimulará más la lucha de clases y
ambas impulsarán fuertemente la lucha armada. Esta es, en síntesis, la
situación actual del pueblo y de la reacción; ésta hoy a través del gobierno belaundista plantea el "pacto social" o la
"concertación" que no es sino reedición de planteamientos del
gobierno anterior; pero la perspectiva del pueblo es una, apoyar la lucha
armada. Así, en la actualidad y
en su proyección, la lucha de clases se polariza en: concertación o apoyar la
lucha armada: concertación es bandera negra de la reacción, apoyar la lucha
armada es bandera roja del pueblo. Concertación es bandera de la reacción para
atar al pueblo como furgón de cola y, en términos más restringidos, para
aglutinar a las contendientes facciones de la reacción y para lograrlo usará
todos los medios, también la represión pues el objetivo es mantener su
dominio y, en último término, la propia fuerza armada es carta que la
reacción guarda en la manga para el momento oportuno. Apoyar la lucha armada
es bandera roja del pueblo y es su necesaria perspectiva, pues para el pueblo
concertación es capitulación; el camino del pueblo comienza a mostrarse más
nítido y definido cada vez: al apoyar la lucha armada y desarrollarla, es el
único camino histórico que corresponde transitar al pueblo, no hay otro; y
apoyar la lucha armada hoy es simplemente desarrollar la guerra de
guerrillas. Por todo lo dicho
podemos concluir: SE ACENTUA LA CRISIS DEL ORDEN REACCIONARIO Y EL PUEBLO
CLAMA POR LA REVOLUCION ARMADA. IV. DESARROLLEMOS LA
GUERRA DE GUERRILLAS El Presidente Mao Tsetung ha escrito: "La tarea central
y la forma más alta de toda revolución es la toma del Poder por medio de la
lucha armada, es decir, la solución del problema por medio de la guerra. Este
revolucionario principio marxista-leninista tiene validez universal, tanto en
China como en los demás países". Y más adelante dijo: "Antes del estallido
de una guerra, todas las organizaciones y luchas tienen por finalidad
prepararla... Después del estallido de una guerra, todas las organizaciones y
luchas se coordinan de modo directo o indirecto con la guerra". El Partido Comunista
del Perú, partido de nuevo tipo marxista-leninista-maoísta fiel a sus
principios y a su programa, consciente de su misión histórica como vanguardia
organizada del proletariado peruano, ha asumido su obligación de iniciar la
lucha armada para pugnar por tomar el Poder para la clase obrera y el pueblo,
y hoy desarrolla la guerra de guerrillas que, a través de triunfos y reveses
aleccionadores, extendiendo más las vivas llamas armadas y enraizándolas
profundamente en el campesinado pobre principalmente, nos ha de llevar a conseguir
bases de apoyo revolucionarias plasmando en definitiva el invicto camino de
la guerra popular. Previamente el Partido
hubo de reconstituirse. Después de la expulsión de Del Prado y compañía,
gonfalones del revisionismo en las filas partidarias, en la IV Conferencia
Nacional, enero 64, entramos al largo y complejo proceso de Reconstitución,
acordado en la VI Conferencia de enero 69, que implicaba hacer del Partido
lastrado de revisionismo uno de nuevo tipo marxista-leninista-maoísta.
Cumplida esta ardua y gran tarea, la IX Sesión Plenaria del Comité Central,
en 1979, acordó iniciar la lucha armada. Cumpliendo este
histórico mandato, en mayo de 1980 se inició la lucha armada enarbolando dos
consignas fundamentales: Lucha armada! y Gobierno de
obreros y campesinos! Desde entonces nuestra acción se inició, se desenvolvió
como guerra de guerrillas y hoy, por acuerdo del Comité Central, enero del
81, estamos en el Desarrollo de la guerra de guerrillas. La lucha armada
iniciada y dirigida absolutamente por el Partido es la continuación de la
lucha de clases del pueblo peruano, es la continuación armada de su lucha
política y está profundamente entroncada e indesligablemente
unida a las masas populares, principalmente al campesinado pobre. Las masas
son nuestra única base y sustento, la fuente de nuestra pujanza y vigor;
somos firmes practicantes del gran principio de apoyarnos en los propios
esfuerzos; así como somos consecuentes seguidores del internacionalismo
proletario enarbolando el inmortal lema de Marx y Engels: "Proletarios de todos los países
uníos!"; y como comunistas elevamos siempre al tope las tres grandes
banderas del marxismo-leninismo-maoísmo: Marx, Lenin, Mao, lo cual nos demanda
ser enemigos irreconciliables del revisionismo y de todo oportunismo; y
pugnando por la revolución en nuestra patria servimos a la revolución
proletaria mundial que combate y combatirá hasta que brille el comunismo
sobre toda la faz de la tierra. La realidad
revolucionaria muestra en el país cómo la lucha armada arde victoriosa, cómo
la acción contrarrevolucionaria atiza nuestra lucha, cómo se acentúa la
crisis del orden reaccionario y el pueblo clama por la revolución armada;
así, a nuestro heroico pueblo combatiente se le presenta una perentoria
necesidad histórica, apoyar la lucha armada lo que hoy quiere decir
Desarrollar la Guerra de guerrillas. El Partido Comunista
del Perú; el Partido que fundara Mariátegui; el
Partido reconstituido como Partido de nuevo tipo, marxista-leninista-maoísta;
el Partido que en nuestra patria ha iniciado la lucha armada, y que a través
de veintiún meses de pletórica vida combatiente la desenvuelve hoy como
guerra se guerrillas; el Partido Comunista del Perú que ha izado contra el
cielo las rojas banderas de la rebelión, para servir a la emancipación de la
clase obrera y del pueblo, llama al proletariado peruano, al campesinado
pobre en especial y a las masas populares del país a asumir nuestro destino
histórico en nuestras propias manos para derrumbar el caduco orden
reaccionario imperante y construir el nuevo orden social revolucionario que
el pueblo clama y demanda. Pueblo peruano! Obreros, campesinos, trabajadores, mujeres, jóvenes,
intelectuales, apoyemos la lucha armada! Apoyemos el
desarrollo de la guerra de guerrillas! Pueblo peruano! Tu recia voz de trueno embravecido comienza a expresarse
en el lenguaje vibrante y purificador de la violencia revolucionaria, de la
lucha armada y en acciones guerrilleras, en guerra de guerrillas vas
plasmando hitos de tu nueva historia, de tu historia definitiva. El gran
camino está iniciado, será largo y difícil pero el triunfo decisivo, pues.
Salvo el Poder, todo es ilusión! DESARROLLEMOS LA GUERRA
DE GUERRILLAS! VIVA EL PARTIDO COMUNISTA
DEL PERU! GLORIA AL
MARXISMO-LENINISMO-MAOISMO! Perú, febrero 82. COMITE CENTRAL PARTIDO COMUNISTA DEL
PERU |
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