
Superar nuestras creencias.
Las creencias son un verdadero obstáculo. Todas.
Adoptamos las
preferidas por las mayorías porque nos sentimos justificados y apoyados.
Por
miedo nos aferramos a ellas y nos identificamos con ellas.
En toda la
historia de la humanidad, y hasta ahora mismo, las creencias fueron y son un
terrible obstáculo.
Si durante miles de años solo trajeron calamidades a
nuestra sociedad, como pensar que ahora encontraremos la correctas y
adecuadas.
Cuando nos damos cuenta que ciertas creencias son insostenibles,
inmediatamente comenzamos a buscar otras para reemplazaras. No importa cuales
adoptemos, siempre serán un obstáculo.
Las creencias se acumulan,
inevitablemente en la memoria, en el pasado. Por lo tanto, la mente debe
recuperar permanentemente el material de nuestras creencias (desde el pasado),
para generar nuestras respuestas (en el futuro).
Así, no existe la
creatividad. Nuestras reacciones son absolutamente condicionadas. Al vivir entre
el pasado y el futuro, el presente, lo único real, pasa desapercibido.
Esto
es estar dormidos.
Si queremos ser libres, descubrir nuestro propio Ser,
la creatividad, amar, percibir el universo, la eternidad; entonces debemos
liberarnos de las creencias.
Desligarse de las creencias es muy difícil,
porque sustentan nuestra personalidad, ego, yo, súper yo, o como quieran
llamarlo. Creemos que somos nuestra personalidad. Si nos deshacemos de eso,
creemos que somos nada. El miedo a ser nada es terrible. Es como el miedo a
morir. Por eso nos aferramos a nuestra personalidad, y a todo lo que la
sustenta.
Lo que debemos darnos cuenta, es que la personalidad en realidad no
existe. Es una creación permanente de la mente, alimentada de creencias,
ambiciones y sus consecuentes frustraciones.
Sostener esta estructura es un
trabajo agobiante.
Traspasando las capas de la memoria, las que
construyen la personalidad, está nuestro verdadero Ser. El que
desconocemos.
En ese estado somos creativos y comprensivos. Si comprendemos,
no necesitamos creer. Solo creemos en lo que no entendemos.
Buscar
nuestro Ser, es evitar nuestro Ser. Para encontrarnos, es necesario comprender
lo que nos separa. Al entender el mecanismo de la mente que nos separa de
nuestro Ser, automáticamente comenzamos a deshacerlo. Cuando deshacemos las
capas que nos separan del Ser, entonces Somos.
Personalidad y miedo a la vida interactúan entre si.
El
problema reside en que nuestros pensamientos y nuestra vida transcurren en una
parte de la mente muy reducida. La otra parte, la que llamamos inconsciente
justamente porque no tenemos conciencia de ella, es mucho mas grande y poderosa.
El reconocimiento y la integración de ambas partes es nuestro primer objetivo;
es trascender, despertar. A partir de dicha integración comenzamos a darnos
cuenta de todo lo que Somos. Pero mientras vivimos encerrados en el "conciente"
ignoramos nuestro Ser; somos nada.
Entonces nuestro inconsciente (la
otra parte) nos inventa una personalidad con toda la "grandeza" (insisto entre
comillas con lo falso) que necesitamos para creernos grandes, divinos,
inmortales. El problema es que para poder tales invenciones (vidas pasadas,
futuras, dioses, etc.), para pensar que son reales, externas a nosotros, tenemos
que negar la parte nuestra que genera dichas creencias. Cuanto mas creemos, mas
nos negamos a nosotros mismos.
Pero como las creencias nos dan un poco de
seguridad y tranquilidad, se nos hace muy difícil
abandonarlas.
Aferrarnos a las creencias tiene dos grandes problemas. Uno
es que el miedo siempre persiste, porque en el fondo palpita la duda sobre tales
creencias, cosa que impulsa a muchas personas a buscar grupos sociales que
piensen y crean lo mismo, para reforzar y sostener las endebles creencias.
El
otro problema es que condicionan la mente; es decir que se aferran al modelo de
la creencia, rechazando cualquier otra posibilidad. De este modo se cree en un
modelo imaginado de dios, y queda bloqueada la posibilidad de percibir a D's en
realidad.
Del mismo modo pasa con el Maestro. El modelo mental del
maestro es seguramente quien diga lo que quieren escuchar, y así el Maestro será
rechazado e ignorado, aunque lo tengan frente a si mismos.
Pero es
necesario aclarar que trascender no es para cualquiera. La necesidad de
aferrarse a las creencias, de justificar actitudes ocultándolas en modelos
sociales preestablecidos es muy grande; y para eso muchas actitudes, miedos, y
aspectos no deseados de uno mismo son proyectados fuera de si. El reconocimiento
de todo esto nos obliga a reincorporar nuestras debilidades, temores, y aspectos
no deseados; a enfrentarnos con ellos (el guardián den el umbral). Es un proceso
muy difícil para muchos, que puede llevarlos a vivir una seria crisis. Tal
sensación existe, y posiblemente por eso es que la mayoría prefiere continuar
con su mundo de ilusiones, y tal vez para muchos les resulte mejor
así.
Edgardo
Tousón
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Utilizar positivamente lo que aprendemos