


Quizás sea tiempo de que observemos otro pasaje de las escrituras concerniente al papel de la esposa. Tal pasaje se encuentra en 1ª de Pedro 3:1-6 y trata sobre otras actitudes que el Señor quisiera cultivar y desarrollar en la mujer. La primera actitud que discutiremos, es una a la que ya le hemos dedicado bastante espacio en este estudio:
SUMISION. La meta de la sumisión de la esposa es este pasaje, es que el esposo que no es salvo estará tan enamorado de la santidad y bondad de su esposa, que el también querrá someterse al Señor Jesucristo. Mas adelante, en este mismo pasaje, también el apóstol le dice al esposo: "Vosotros, maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente... para que vuestras oraciones no tengan estorbo". Esto significa en parte que la esposa debe acoplar su vida a la vida de su esposo. Todo hombre quiere que su mujer dependa de Él para algo. Esta dependencia no debe ser una muestra de poderio y control, sino un acto natural de amor y por supuesto, nunca provocar a la mujer a hacer algo que vaya en contra de la palabra de Dios, o a tener que soportar abusos de cualquier tipo
Ganar al esposo incoverso para Cristo, no pasará con palabras (25, 000 palabras de las que hablamos?), sino que será el resultado del comportamiento de la esposa. El apóstol habla de una belleza interna, comparada con el adorno externo mediante el arreglo del pelo, atuendo, joyas, etc. Será el carácter interno dela mujer lo que el esposo no salvo necesitará ver, y tal carácter debe ser el carácter de Cristo. ¿Qué es lo que el apóstol identifica como importante en la imágen de la belleza interior? UN ESPIRITU AFABLE Y APACIBLE.
El apóstol no está diciendo que la mujer debe ser como un adorno que no habla. No le está pidiendo que se aisle. No le está diciendo que debe dejar de ser extrovertida y convertirse en extrovertida. Lo que está diciendo es que usted debe llegar a ser tan segura de usted misma interiormente que todo lo que pida y necesite será suplido por el Señor a través del Espíritu Santo actuando a su favor, como corresponde a una hija del Rey. Usted nunca salvará a su esposo. Solo Dios puede hacer esto. El apóstol nos dice tres cosas acerca de este espíritu afable y apacible:
- Es de gran valor ante los ojos de Dios.
- Esta es la manera como las mujeres santas de otros tiempos, quienes ponían su esperanza en Dios, se embellecían.
- Estas mujeres pudieron ser sumisas, incluso también a la soberanía de Dios.
El apóstol concluye este pasaje de las escrituras declarando una gran verdad y una maravillosa promesa:
- Si usted hace lo correcto y no da cabida al temor,
- Entonces usted también será llamada hija de Sara.