


En los tiempos actuales, estamos viendo un ataque completo en contra de la familia. Este ataque es una espada de dos filos: un lado es espiritual y el otro secular. El n�cleo familiar es la unidad BASICA que forma la estructura de la iglesia. Familias vigorosas producir�n iglesias vigorosas. En nuestro pa�s, y quiz�s tambi�n en el suyo, est�mos siendo testigos de una generaci�n que se est� criando sin el padre. Esto me recuerda lo que Pablo escribi� en 1� de Corintios 4:15 "Porque aunque tengas 10,000 ayos (maestros) en Cristo, no tendr�is muchos padres; pues en Cristo Jes�s yo os engendr� por medio del evangelio". Incluso ya en los tiempos del ap�stol Pablo, hab�an muchos que quer�an influenciar a los ni�os, pero no estaban dispuestos a pasar tiempo con ellos como un verdadero padre lo har�a. La mayor�a de los pap�s hoy en d�a, si est�n en la casa, pasan menos de cinco minutos con sus hijos. Debemos siempre recordar que nuestro Dios es un Dios que promueve las relaciones personales mas que a nada, de lo cual el nos da el primer ejemplo al encomendarnos que lo amemos por sobre todas las cosas. Son el padre y la madre quienes deben sentar las reglas de disciplina en la casa. Es a los padres a quienes se les ha dado la responsabilidad de educar y ense�ar a los hijos en la casa. Uno de los mejores m�todos de ense�anza es el sentar un ejemplo de santidad y bondad. Deje que su manera de vivir demuestre el amor y el conocimiento de nuestro Se�or. Ponga a la vista de sus hijos una im�gen verbal y una im�gen de su vida que se graben en su cerebro. Si los padres quieren salvar a sus hijos del mundo y sus caminos destructivos, entonces deben de ense�arles a sus hijos que existen dos reinos que se disp�tan su vida: El reino de Dios y el reino de Satan�s.