

Encontramos pasajes que hablan de la disciplina de los hijos, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, y se trata el tema cuando se habla de las cualidades necesarias en los líderes espirituales, tal como aparecen en el Nuevo.
Las escrituras describen las cualidades necesarias para ocupar el puesto de obispo, o pastor de una iglesia, y también para el de diácono. Pablo afirma que el obispo debe ser alguien "que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿Cómo cuidará de la iglesia de Dios?)" (1 Timoteo 3:4-5). Al hablar de gobernar la casa, no se refiere a un control dictatorial ni a que actúe como un amo con sus esclavos. Significa presidir la casa y ser la autoridad del hogar.
Para que una persona sirva en algún cargo de tipo espiritual, es imprescindible que tenga a sus hijos disciplinados y controlados. Dios tiene reglas y normas que gobiernan la sociedad. Nadie puede esperar posiciones de autoridad en otros aspectos de la vida si no es capaz de mantener el control sobre su propio hogar. Si un hombre no gobierna o preside bien su familia, ciertamente no tendrá las cualidades necesarias para servir a la iglesia de Dios. La palabra "diácono" significa "siervo", así que por extensión, las cualidades que necesita un diácono son aplicables a todo cristiano que quiera servir al Señor.